giovedì 30 maggio 2013

Apaxtla: de cómo un pueblo de paz fue hundido en la violencia

Desde el 19 de mayo, cuando entraron hombres armados, nada es igual, lamentan

Apaxtla: de cómo un pueblo de paz fue hundido en la violencia

Es imprescindible que el Ejército se haga cargo totalmente de la seguridad, clama el presidente
¡Que ya se queden!, exclama una mujer al ver a los soldados pasar; niños saludan a los policías
MARGENA DE LA O ( Enviada)
Apaxtla, 29 de mayo. Desde la mañana del 19 de mayo, nada es igual en este municipio de la zona Norte del estado; la violencia cambió la rutina: hombres armados se enfrentaron a la entrada y a la salida de la cabecera municipal, con varios muertos y coches quemados como saldo. Desde entonces, el día, para los pobladores, termina a las 6 de la tarde.
Vehículos quemados y atravesados es el distintivo de esta nueva embestida violenta de los grupos delincuenciales en la zona Norte. De camino a Apaxtla, a unos tres kilómetros de Oxtotitlán, la comunidad más grande –después de la cabecera municipal– de Teloloapan, fue abandonada en la carretera federal una camioneta estaquitas Chevrolet color rojo, sin las llantas delanteras y quemada casi por completo, producto del enfrentamiento de esta madrugada entre grupos delictivos. Apaxtla y Teloloapan se conectan por la carretera federal, y ambos padecen los efectos de la violencia, al igual que Cuetzala.
De ese 19 a la fecha, los enfrentamientos son constantes, y según las cifras del alcalde, Efraín Peña Damacio, suman 10 muertos a causa de ello.
La rutina cambió porque la gente del pueblo cierra los negocios apenas se asoma la tarde, y las calles lucen solitarias, a excepción de la Hidalgo, la principal de la cabecera municipal, donde están el ayuntamiento y la primaria Francisco I. Madero, escuela en la que hubo clases hasta hoy, y a medias, después de una semana.
Adrián Brito Castrejón, director de la primaria, informó que de los 400 que son, hoy asistieron 20 por ciento menos alumnos. Los que más duraron en clases salieron a las 11:40, porque desde las 10 de la mañana los padres comenzaron a ir por ellos. Por ejemplo, en el salón de 4° A, alrededor de las 11:30 de la mañana quedaban cuatro alumnos de los 35 que son en total.
El director informó que las clases quedan suspendidas nuevamente hasta el lunes, en espera que de que las condiciones normales se restablezcan.
Apaxtla es un municipio mayoritariamente campesino; 80 por ciento de los casi 10 mil habitantes lo son; siembran maíz, frijol, chile y calabaza, particularmente para autoconsumo, precisó el alcalde. Entre ellos, comentó, también hay ganaderos, 5 por ciento, calculó. Dijo que los primeros ya no quieren salir al campo por temor, y los ganaderos definitivamente ya no viven en Apaxtla, pues hay un éxodo de familias a causa de la violencia.
Los efectos recientes de la violencia ya los conoce el párroco, de nombre Óscar, encargado de la iglesia de Candelaria, la más grande de la cabecera municipal, a quien en uno de estos días hombres armados lo bajaron de su camioneta y se la quitaron.
En Apaxtla sólo hay 10 policías municipales, de los 30 para los que tiene presupuesto el municipio, pero el asunto es que nadie quiere ser policía, dijo el edil.
Peña Damacio, en entrevista en su oficina en la alcaldía, insistió en la necesidad de que el Ejército se haga cargo completamente de la seguridad del municipio, en primer lugar, porque con 10 policías no tiene cómo responder a la delincuencia, y en segundo, porque no confía en las corporaciones policiacas.
Comentó que los militares y los policías externos llegaron el lunes, después de la reunión con el secretario de Gobierno, Florentino Cruz Ramírez, pero no conoce con exactitud cuál es la estrategia de la operación, porque, dijo, su administración se desmarca de la seguridad por la falta de condiciones, y la deja en manos del estado y la Federación.
Los policías y los militares acondicionaron como cuartel la comisaría ejidal de Apaxtla, el mismo lunes que llegaron. Por la tarde, momento desértico de la cabecera municipal, emprenden sus rondines. Sin embargo, la presencia policiaca y militar en la zona es menor a lo que se estimó: de Iguala a Teloloapan sólo hay un retén militar, a la salida de la primera ciudad, cerca de los edificios de interés social.
Al mediodía de hoy, en Apaxtla, un convoy de dos Hummers de soldados y una patrulla de la Policía Estatal recorrieron la ciudad, como parte de su jornada de protección. Las calles del centro fueron las de más patrullaje. “¡Que ya se queden!”, exclamó una mujer al salir de su casa y ver pasar el convoy. Los niños, en las calles, al paso de los policías, sonreían, pasado el asombro, y agitaban sus manos en señal de adiós.
Entre las causas que el alcalde mencionó de la violencia, está el que Apaxtla queda entre los municipios de Heliodoro Castillo, Teloloapan, San Miguel Totolapan, Cuetzala y Canuto Neri.
El 19 de mayo
La mañana de ese día llegó la gente armada y “tapó” la entrada y salida de Apaxtla, recordó una comerciante, que pidió el anonimato. “Cerramos los comercios, y todos nos fuimos a resguardar a nuestras casas; sólo se oía la balacera a lo lejos”, comentó.
“La gente corría, los carros se amontonaban en las calles, temiendo que se los llevaran, porque ha sucedido que llegan al domicilio de las personas y se llevan los carros por la fuerza. Esa gente no llegó al Zócalo, fue en lugares específicos, como en el hotel Apaztle y en una de las calles del centro”, recordó de ese día.
Pero lo que más les afecta, directamente a ellos, es la baja en las ventas. “Estamos muy asustados, no sabemos qué vamos a hacer; usted puede ver esos comercios cerrados porque sus dueños se fueron huyendo de la violencia terrible que llegó a nuestro pueblo, que siempre ha sido pacífico”.

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