Ciudad de México. Diciembre de 2016.
Historias de Casos de Privatización de recursos naturales, Violación a Derechos Humanos, Censura, Guerrillas y Otros... Crónicas de Masacres anunciadas, esa es la historia y el pueblo en marcha siempre...Este es Guerrero en pie de lucha Atte: Hercilia Gato... La relidad segun el GatoNegro
lunes, 10 de julio de 2017
Conferencia “Anarquía, Autogestión, Trabajo y Responsabilidad” por Lorenzo Morales del Noi del Sucre.
LOS MUROS ARRIBA, LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA).
Febrero del 2017.
La tormenta en
nuestro caminar.
Para nosotras, nosotros, pueblos originarios zapatistas, la tormenta, la
guerra, lleva siglos. Llegó a nuestras
tierras con la patraña de la civilización y la religión dominantes. En ese entonces, la espada y la cruz
desangraron a nuestra gente.
Con el paso del tiempo, la espada se modernizó y la cruz fue destronada
por la religión del capital, pero se siguió demandando nuestra sangre como
ofrenda al nuevo dios: el dinero.
Resistimos, siempre resistimos.
Nuestras rebeldías fueron suplantadas en la disputa entre unos contra
otros por el Poder. Unos y otros, arriba
siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia
y sometimiento bajo la mentira de liberarnos.
Como aquellos a quienes decían y dicen combatir, vinieron y vienen a
mandar. Hubo así supuestas
independencias y falsas revoluciones, las pasadas y las por venir. Los de arriba se turnaron y se turnan, desde
entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo. Y en calendarios pasados y presentes, su
propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre;
mientras ellos dirigen o simulan dirigir.
Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.
Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy.
Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.
Pero los calendarios no sólo trajeron dolor y muerte para nuestros
pueblos. Al expandir su dominio, el
Poder creó nuevas hermandades en la desgracia.
Vimos entonces al obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y
yacer bajo las cuatro ruedas del carromato mortal del Capital.
Conforme avanzó el Poder en su paso por el tiempo, más y más crecía el
abajo, ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder. Vimos entonces sumarse a maestros, estudiantes,
artesanos, pequeños comerciantes, profesionistas, los etcéteras con nombres
diferentes pero idénticos pesares.
No bastó. El Poder es un espacio
exclusivo, discriminatorio, selecto.
Entonces las diferencias fueron también perseguidas abiertamente. El color, la raza, el credo, la preferencia
sexual, fueron expulsadas del paraíso prometido, siendo que el infierno fue su
casa permanente.
Les siguieron la juventud, la niñez, la ancianidad. El Poder convirtió así a los calendarios en
materia de persecución. Todo el abajo es
culpable: por ser mujer, por ser niñ@, por ser joven, por ser adulto, por ser
ancian@, por ser human@.
Pero, al expandir la explotación, el despojo, la represión y la
discriminación, el Poder también amplió las resistencias… y las rebeldías.
Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos,
muchoas. Diferentes pero semejantes en
la rabia y la insumisión.
El Poder sabe que sólo es lo que es sobre quienes trabajan. Los necesita.
A cada rebelión respondió y responde comprando o engañando a los menos,
encarcelando y asesinando a los más. No
teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.
No bastó. De dominar naciones, el
Poder del Capital buscó poner a la humanidad entera bajo su pesado yugo.
Tampoco fue suficiente. El
Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, domesticarla,
explotarla. Es decir, destruirla.
Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder,
demolió primero feudos y reinos. Y sobre
sus ruinas levantó naciones.
Luego devastó naciones, y sobre sus escombros erigió el nuevo orden
mundial: un gran mercado.
El mundo entero se convirtió en un inmenso almacén de mercancías. Todo se vende y se compra: las aguas, los
vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el conocimiento,
la diversión, el deseo, el amor, el odio, la gente.
Pero en el gran mercado del Capital no sólo se intercambian
mercancías. La “libertad económica” es
sólo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien
compra. En realidad, el mercado se basa
en el despojo y la explotación. El
intercambio es entonces de impunidades.
La justicia se transformó en una caricatura grotesca y en su balanza
siempre pesa más el dinero que la verdad.
Y la estabilidad de esa tragedia llamada Capitalismo depende de la
represión y el desprecio.
Pero no bastó tampoco. Dominar en
el mundo material no es posible si no se domina en las ideas. La imposición con religiones se profundizó y
alcanzó a las artes y las ciencias. Como
modas de vestir, surgieron y surgen filosofías y creencias. Las ciencias y las artes dejaron de ser lo
distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del supermercado
mundial. El conocimiento pasó a ser
propiedad privada, lo mismo que la recreación y el placer.
El Capital, así, se consolidó como una gran
máquina trituradora, usando ya no sólo a la humanidad entera como materia prima
para producir mercancías, también a los conocimientos, a las artes, … y a la
naturaleza.
La destrucción del planeta, los millones de desplazados, el auge del
crimen, el desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras
por venir, no son producto de los excesos del Capital, o de una conducción
errónea de un sistema que prometió orden, progreso, paz y prosperidad.
No, todas las desgracias son la esencia del sistema. De ellas se alimenta, a costa de ellas crece.
La destrucción y la muerte son el combustible de la gran máquina del
Capital.
Y fueron, son y serán inútiles los esfuerzos por “racionalizar” su
funcionamiento, por “humanizarlo”. Lo
irracional y lo inhumano son sus piezas claves.
No hay arreglo posible. No lo hubo
antes. Y ahora ya tampoco se puede
atenuar su paso criminal.
La única forma de detener la máquina es destruirla.
En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la
humanidad.
Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.
Quienes todavía pretenden “arreglar” o “salvar” al sistema, en realidad
nos proponen el suicidio masivo, global, como sacrificio póstumo al Poder.
Pero en el sistema no hay solución.
Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignación, ni la
esperanza en que ya pasó lo peor y las cosas no harán sino mejorar.
No. Lo cierto es que se va poner
peor.
Por esas razones, más las que cada quien agregue de sus particulares
calendarios y geografías, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que
decir “no”, hay que luchar, hay que organizarse.
Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebeldía,
con organización.
Sólo así podremos sobrevivir.
Sólo así será posible vivir.
Y sólo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 años, podremos ver
que…
“Cuando amaine la tormenta,
cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez
la tierra,
el mundo ya no será el mundo, sino algo
mejor.”
-*-
La guerra y los muros
de afuera y de adentro.
Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo
del abajo mundial, ahora ensancha sus calamidades.
Sobre cada rincón del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir
familias, comunidades enteras, naciones, continentes. No es necesario ya haber cometido un delito o
ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.
Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende
ser cobrada a quienes la padecen. Las
fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas aduanales,
ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y
persecuciones. En todo el mundo de
arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias
clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.
Como llevamos diciendo desde hace más de 20 años, la globalización
neoliberal no trajo el surgimiento de la aldea planetaria, sino la
fragmentación y disolución de los llamados “Estados-nación”. Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con
el nombre que mejor lo describe: “guerra mundial” (la cuarta, según nosotr@s).
Lo único que se mundializó fue el mercado y, con él, la guerra.
Para quienes hacen funcionar las máquinas y hacen nacer a la tierra, las
fronteras siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: cárceles.
Nuestra afirmación provocó entonces, hace dos décadas, sonrisas burlonas
de la intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas. Y esos mismos hoy tartamudean ante una realidad
frenética, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea de moda que, tras
una compleja elaboración teórica, esconde lo único verdadero: no tienen ni la
más remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedió a la
pesadilla actual.
Se lamentan. El pensamiento de
arriba les prometió un mundo sin fronteras, y su resultado es un planeta
atiborrado de trincheras chovinistas.
El mundo no se transformó en una gigantesca megalópolis sin fronteras,
sino en un gran mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de
igual magnitud. En él, millones de
desplazados (a quienes, con rubor mediático, se les unifica bajo el nombre de
“migrantes”) naufragan en pequeñas barcas, esperando ser rescatados por el
gigantesco navío del gran Capital.
Pero no sólo no lo hará; él, el gran Capital, es el principal
responsable de la tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.
Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del
oscurantismo más retrógrada vuelven reclamando privilegios y atenciones. Cansado de gobernar desde las sombras, el
gran Capital desmonta las mentiras de la “ciudadanía” y la “igualdad” frente a
la ley y el mercado.
La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” con la que el capitalismo
vistió su paso a sistema dominante en el mundo, es ya sólo un trapo sucio y
desechado en el basurero de la historia de arriba.
Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y
vocación. “Guerra siempre, guerra en
todas partes”, reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar de
sangre y mierda. Es el dinero y no la
inteligencia artificial la que combate a la humanidad en la batalla decisiva:
la de la supervivencia.
Nadie está a salvo. Ni el ingenuo
capitalista nacional, que soñaba con la bonanza que le ofrecían los mercados
mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo entre el sueño
de ser poderosa y la realidad de ser rebaño del pastor en turno.
Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en
condiciones más difíciles si posible fuera.
Y, para completar la imagen apocalíptica, millones de desplazados y
migrantes agolpándose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales
como los muros que, a cada paso, interponen gobiernos y criminales. En la geografía mundial de los medios de
comunicación y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin
nombre ni rostro, apenas son un número estadístico que muta su ubicación.
¿El calendario? Apenas un día
después de la promesa del fin de la historia, de la solemne declaración de la
supremacía de un sistema que otorgaría bienestar a quien trabajara, de la
victoria sobre el “enemigo comunista” que pretendía coartar la libertad,
imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba
todas las genealogías. El mismo
calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recién empezaba. Y resulta que no, que todo no era sino el
preludio de la más espantosa pesadilla.
El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los
grandes capitanes no atinan a dónde ir.
Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.
Ofrecen lo imposible: la salvación local contra la catástrofe mundial. Y la pamplina se vende bien entre una clase
media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero pretende suplir
sus carencias económicas con refrendos de raza, credo, color y sexo. La salvación de arriba es anglosajona,
blanca, creyente y masculina.
Y ahora, quienes vivían de las migajas que caían de las mesas de los
grandes capitales, ven desesperados cómo también contra ellos se levantan los
muros. Y, el colmo, pretenden encabezar
la oposición a esa política guerrera.
Así vemos a la derecha intelectual hacer gestos de contrariedad e
intentar tímidas y ridículas protestas.
Porque no, la globalización no fue el triunfo de la libertad. Fue y es la etapa actual de la tiranía y la
esclavitud.
Las Naciones ya no lo son, aunque aún no se hayan percatado de ello sus
respectivos gobiernos. Sus banderas y
emblemas nacionales lucen raídos y descoloridos. Destruidos por la globalización de arriba,
enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción como única señal de
identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a
sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron.
En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga
a la medianía social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostálgico,
con la xenofobia, el racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvación.
Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no sólo las que
pintan los mapas. También y, sobre todo,
las que levantan la corrupción y el crimen hecho gobierno.
La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital
financiero. Y vino la realidad a
pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y las
aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y
por hacer. Alentados antes por el gran
Capital, los fundamentalismos encuentran tierra fértil para sus propuestas de
unificación: “del terror nacerá un solo pensamiento, el nuestro”. Después de ser alimentada con dólares, la
bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.
Y, lo mismo en la Unión Americana, que en la Europa Occidental o en la
Rusia neo zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a sí misma. Encumbra ahí (y no sólo ahí) a la estupidez y
la ignorancia más ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza su
propuesta: “volvamos al pasado”.
Pero no, América no volverá a ser grande de nuevo. Nunca más.
Ni el sistema entero en su conjunto.
No importa qué hagan los de arriba.
El sistema llegó ya al punto de no retorno.
-*-
Contra el Capital y
sus muros: todas las grietas.
La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias
raciales y nacionales, promoviendo la construcción de muros culturales,
jurídicos y de cemento y acero, busca reducir más aún el planeta. Pretenden crear así un mundo donde sólo
quepan los que arriba son iguales entre sí.
Sonará ridículo, pero así es: para enfrentar la tormenta el sistema no
busca construir techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales
esconderse.
Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe
enfrentarse sí, con resistencia y rebeldía organizadas, pero también con la
solidaridad y el apoyo a quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.
Por eso:
Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destrucción.
Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el
conformismo y la resignación.
Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de
decir “NO” a la pesadilla que desde arriba nos imponen.
LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN Y LAS
BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:
I.- A la campaña mundial:
Frente a los muros
del Capital:
la resistencia, la
rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.
Con el objetivo de llamar a la organización y la resistencia mundial
frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en
el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:
Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las
persecuciones, detenciones y deportaciones.
Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba. Cada ser humano tiene derecho a una
existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a
luchar para seguir ahí. La resistencia a
las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar
a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.
Hay que hacerle saber a toda esa gente que no está sola, que su dolor y
su rabia es vista aún a la distancia, que su resistencia no es sólo saludada,
también es apoyada así sea con nuestras pequeñas posibilidades.
Hay que organizarse. Hay que
resistir. Hay que decir “NO” a las
persecuciones, a las expulsiones, a las cárceles, a los muros, a las fronteras. Y hay que decir “NO” a los malos gobiernos
nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, destrucción
y muerte. De arriba no vendrán las
soluciones, porque ahí se parieron los problemas.
Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, según su
tiempo, modo y geografía, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y
se rebelan contra las expulsiones. Sea
apoyándolos para que regresen a sus hogares, sea creando “santuarios” o
apoyando los ya existentes, sea con asesorías y apoyos legales, sea con paga,
sea con las artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con
boicots comerciales y mediáticos, sea en el espacio cibernético, sea donde sea
y como sea. En todos los espacios donde
nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.
Llegó el momento de crear comités de solidaridad con la humanidad criminalizada
y perseguida. Hoy, más que nunca antes,
su casa es también nuestra casa.
Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequeña y, aunque es amplio
y hondo nuestro calendario, nuestra geografía es limitada.
Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y
deportaciones, desde hace varias semanas la Comisión Sexta del EZLN ha iniciado
contactos con individu@s, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la
Sexta en el mundo, para ver el modo de hacerles llegar una pequeña ayuda de
modo que les sirva como base para lanzar o continuar toda suerte de actividades
y acciones a favor de l@s perseguid@s.
Para iniciar, les enviaremos las obras artísticas creadas por l@s
indígenas zapatistas para el CompArte del año pasado, así como café orgánico
producido por las comunidades indígenas zapatistas en las montañas del sureste
mexicano, para que, con su venta, realicen actividades artísticas y culturales
para concretar el apoyo y la solidaridad con los migrantes y desplazados que, en
todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y bienes por las campañas
xenofóbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el mundo.
Eso por lo pronto. Ya iremos
ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad.
Las mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas no les dejaremos
sol@s.
II.- Invitamos también a toda la
Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexión crítica “LOS MUROS DEL
CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA” a celebrarse los días del 12 al 15 de
abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las
Casas, Chiapas, México. Participan:
Don Pablo González Casanova.
María de Jesús Patricio Martínez
(CNI).
Paulina Fernández C.
Alicia Castellanos.
Magdalena Gómez.
Gilberto López y Rivas.
Luis Hernández Navarro.
Carlos Aguirre Rojas.
Arturo Anguiano.
Sergio Rodríguez Lascano.
Christian Chávez (CNI).
Carlos González (CNI).
Comisión Sexta del EZLN.
Próximamente daremos más
detalles.
III.- Convocamos a tod@s l@s
artistas a la segunda edición del “CompArte por la Humanidad” con el tema:
“Contra el Capital y sus muros: todas las artes” a celebrarse en todo el mundo
y en el espacio cibernético. La parte
“real” será en fechas del 23 al 29 de julio del 2017 en el caracol de Oventik y
el CIDECI-UniTierra. La edición virtual
será del 1 al 12 de agosto del 2017 en la red.
Próximamente daremos más detalles.
IV.- También les pedimos estar
atent@s a las actividades a las que convoque el Congreso Nacional Indígena,
como parte de su proceso propio de conformación del Concejo Indígena de
Gobierno.
V.- Convocamos a l@s científic@s
del mundo a la segunda edición del “ConCiencias por la Humanidad” con el tema:
“Las ciencias frente al muro”. A
celebrarse del 26 al 30 de diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San
Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, y en el espacio cibernético. Próximamente daremos más detalles.
No es todo. Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que
luchar, hay que organizarse.
Desde las montañas del Sureste
Mexicano.
Subcomandante Insurgente
Moisés. Subcomandante Insurgente
Galeano.
México, febrero 14 (también día
de nuestr@s muert@s) del 2017.
domingo, 9 de julio de 2017
Reivindicación de doble ataque incendiario en Ciudad de México
“Defender a la madre tierra con
la misma violencia con la que la destruyen…”
La madrugada del 19 de enero
colocamos un artefacto incendiario con 20 litros de capacidad en la obra
ecocida en el número 215 de la avenida Aztecas en la Ciudad de México. Depaso,
ya que estábamos por ahí colocamos dos artefactos más, de 5 litros cada uno en
el generador eléctrico del supermercado Bodega Aurrera que se encuentra al
lado. Nos molestaron mucho sus luces.
En esta obra la inmobiliaria
“Quiero Casa” está construyendo departamentos ultramodernos sobre un manantial
natural, para lo que han comenzado a tirar, contaminar y envenenar sus aguas,
destruyendo el ecosistema del lugar.
Lamentablemente, el primer
artefacto fue encontrado por la policía antes de que estallara, pero no
corrieron tanta suerte con los otros dos.
Ojalá a estos malditos asesinos,
que gustan de matar a la gente de hambre para generar mayores ganancias, que
gustan de vender los cadáveres de animales no-humanos en sus escaparates, que
les viene muy bien la construcción de departamentos para riquillos al lado de
su tienda les caiga igual de bien nuestros pequeños regalitos.
Esta destrucción ecocida es sólo
uno más de los millones de ataques que realiza la civilización en contra de la
naturaleza. Esperamos que al igual, nuestra jugarreta sea sólo una más de las
millones de respuestas que tanto hacen falta.
Estamos hartxs de que se siga
aplastando y contaminando a la tierra, que se sigan creyendo dueños de todo lo
existente, que exploten la naturaleza a cambio de un poco de sucio dinero. Ya
no sólo será ella la explotada, ahora es su turno.
No nos rendiremos hasta ver arder
sus máquinas de muerte y destrucción.
Exigimos también la liberación de
Luis Fernando Sotelo y de todxs lxs luchadorxs secuestradxs por el Estado.
Mandamos un saludo a todxs lxs
insurrectxs que mantienen la lucha sin parar.
¡Hasta quemar a todos los
representantes de la autoridad!
¡Hasta que ardan todos los que
atentan contra la naturaleza!
¡Hasta que no quede ni un solo
rastro de su civilización y su progreso!
–Célula Incendiaria Colmillos
Negros.
Federación Anarquista Informal –
Frente Revolucionario Internacional.
PD: Tomen su pinche gasolina
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Luis Fernando Sotelo,
Presos Políticos
Tertulia “Libertades y Derechos en la Ciudad de México”.
Feria del Libro en la Alameda Central de la Ciudad de
México. Diciembre de 2016.
Presentación y participación de Javier González Garza
Héctor Cerezo
Francisco Estrada
Jaime Morales
Etiquetas:
Distrito Federal,
represión,
Terrorismo de Estado
Qué sigue I: Antes y ahora
Subcomandante Insurgente Moisés
3 de enero 2017
Buenas noches a todos y a todas.
Nada más queremos decirles que esto va a tardar, así que aprovechen para dormir
o se van.
Bueno pues entonces, primero que
como dice la compañera que habló acá del Viejo Antonio, el mismo nombre lo
dice, Viejo Antonio. O sea que ya pasó. Hay cosas que quizá se puede rescatar
ahí, pero ahora los tiempos cambian.
Nosotros pues, las y los zapatistas
les queremos decirles de verdad, en serio, que queremos pues aprender lo que es
ciencia de verdad, no de eso de lo que ya caminó el Viejo Antonio, que sirvió
para ese tiempo, el tiempo pasado que ahora es otra forma como pues está la
vida ahora. Entonces porque les queremos platicar de cómo está de las
compañeras y los compañeros que están ahora como comisión de delegados,
delegadas, lo que han enfrentado pues ya a lo largo del tiempo de su lucha de
resistencia y que entonces, la forma de cómo vivieron pues sus papás, sus
mamás, aunque la quieren aplicarla ya no les resulta. Como por ejemplo, en la
selva Lacandona, cuando siembran su maíz, ya saben que entonces en 3 meses ya
está el elote, ahora resulta de que antes ya hay elote. En los Altos, por Oventik,
el caracol de Oventik, sabían pues antes que a los 6 meses va a haber elote, y
ahora 5 meses ya hay elote. Eso les
dificulta pues porque sabían antes cuando sembrar. Ahora resulta de que
entonces empiezan hora si que el viejo método de cómo hacía el Viejo Antonio
antes, porque sí lo sabían, pero ahora cambió. Y cómo cambió, y quién lo
cambió. Entonces surge toda eso. Entonces y en todo, no es que estamos inventando, como dijo pues
ya estos días el Sup Galeano, porque el
Viejo Antonio sí sabía cuándo es el tiempo de frío, busca sus leñitas, su
carbón, estar preparado, ahora resulta que ya no.
Ahí donde pensamos quién nos va a decir, y por
ahí hemos escuchado que dicen que hay científicos, científicas, y nos
preguntamos qué trabajo hacen eso, ¿será que nos pueden ayudar? Porque dicen
que son los que estudian, para poder explicarlo, para poder entenderlo, y luego
para poder explicar si algo se puede hacer y qué es lo que se puede hacer. Esas
cosas necesitan nuestros compañeros y compañeras, porque resulta que entonces
su gobernar autónomamente durante 23 años les ha surgido muchas necesidades,
otras necesidades, que ya no se puede construirlo como hacía el Viejo Antonio,
que estaba resistiendo, sobreviviendo, ahora, hoy, no; es que lo están
construyendo los compañeros y las compañeras, y lo están practicando. Y a la
hora que practican ahí donde empiezan a descubrir lo que les hace falta.
Por ejemplo, sólo para que me
comprendan lo que les estoy diciendo, ninguna de las compañeras bases de apoyo
de hace 33 años, que le entraron pues a la lucha, nunca soñaron que su hija o
hijo iba a manejar un ultrasonido. Resulta que ahora entonces su hija lo maneja, porque son varias
compañeras, especialmente para las compañeras son ellas porque quieren ver cómo
está el bebé mientas está en proceso de crecimiento; por eso son más las
compañera que están ahí.
Y les voy a contar la necesidad,
la falta, porque fue una falta al mismo tiempo una equivocación, una falla, que
lo reconocemos, pues, porque entonces las compañeras, un compañero, porque
están rescatando sus culturas buenas, y ir haciendo a un lado lo que es malo
pues ¿no? la cultura ¿no?
Entonces hay promotores, o hay
parteros, parteras en los pueblos, entonces en un pueblo un compa fue con la
partera y entonces checa la partera a la compañera y le dicen: Parece que son
gemelos el bebé compañera, le dijeron, entonces el compa muy contento pues
porque son gemelos, entonces pero el compa sabe que en la clínica, en el
Hospital Autónomo hay ultrasonido entonces quiere asegurarse el compa si de
verdad es cierto que es gemelo, entonces se van pues en el hospital, toman pues
así la fotografía, no sé como se dice pues, y entonces, pero el compa le
platica primero a la compañera que sabe manejar del ultrasonido, es que así me
dijo pues la partera que parece que son gemelos entonces yo quiero saber de
verdad si sí con la máquina que hay ¿no?,
y entonces ya lo revisan y le
toman la foto como digo y entonces la compañera
le dice: Sí, es gemelo, entonces
más contento está el compa, bueno.
Entonces resulta de que
entonces a la hora que ya le toca nacer
pues a los gemelos, entonces se van en
el hospital del gobierno pues porque ya no pudo salir pues la compañera por
muchos dolores ya, ya de emergencia entonces se meten en un hospital del
gobierno que es en Guadalupe Tepeyac, entonces los atienden, entonces le hacen
cesárea a la compañera. Entonces ya que ya salió pues en la cesárea, entonces
el compa se va para ir a ver pues a sus dos gemelos ¿no? y resulta que es nada
más uno. Entonces el compañero dice; no, es que yo se que son gemelos, y ya empezó a pelear ya allí con el
director o directora pues así del
hospital. No, es que yo sé que son gemelos. Me lo quieren robar.
Entonces ya el director, la
directora dice: no señor, no zapatista, uno nada más. Para que entonces no estemos peleando acá,
vámonos con tu esposa porque ella lo vio. Pues se van la directora y el
director donde están la compañera y entonces el compa se va también le dice
entonces, a ver ¿por qué estás permitiendo que está robando pues, los
directores del hospital nuestros hijos? Entonces ya la compañera dice: No, es
uno de por sí.
¿Cómo? Si la compañera pues del ultrasonido nos dijo
que son gemelos de por sí y nos dijo la partera allá que son gemelos de por sí.
Entonces ya se estaban
agarrándose ya allí ahora sí pues porque
entonces la compañera está diciendo de que si es uno y el compa está
diciendo de que entonces son dos porque así le dijo la partera y la promotora
de salud y los del hospital le están diciendo de que es uno de por sí.
Llegan de que entonces hay que
jalar a la compañera que hizo el ultrasonido en la clínica en el hospital
zapatista. Llega la compañera, hora si ya se encuentran cuatro partes ya ahí;
el compa, la compañera que le hicieron la cesárea, y la compañera que hizo el
ultrasonido y los directivos pues del hospital. Y ya empiezan a platicar ahí,
entonces empieza a decir pues el doctor que atendió, es que depende la forma de
como lo tomaron así pues la imagen en el ultrasonido, entonces la compañera que
hizo el trabajo de ultrasonido dijo; de por si lo tomamos de lado. Entonces el doctor dice; ahí está, ahí donde
reflejó parece que entonces que hay dos,
porque no se tomó de una forma como debe de ser la fotografía pues ¿no? Y entonces
ya ahí el compa, el padre pues así del bebé ya empieza a comprender pues que hubo una falla, un error pues de la
manera como se hace el trabajo por parte de la promotora de salud zapatista
pues ¿no?
De ahí nosotros sacamos ahí eso de que entonces no podemos decir;
nosotros de que no esto es su culpa del pinche capitalismo esto,
porque ya no es del capitalismo, es de
la ciencia que hizo falta, de que una falla, no depende ya y eso no podemos decir, es que no saben, es
que robaron los del hospital porque es
del mal gobierno, no podemos decir.
Reconocemos pues así que nos
faltó, que nos falló como zapatistas pues no tiene que ver nada así de que si
somos autónomos y que por eso no podemos
fallar, fallamos en la ciencia.
Entonces, pero así muchas otras
cosas pues y eso el Viejo Antonio pues no tuvo la oportunidad porque ya pasó,
pero gracias al Viejo Antonio que tuvo resistencia, rebeldía en que no los
mataran pues.
Entonces es como por ejemplo; a
este que les está hablando pues, que se
llama Moisés, ese Moisés se ha cambiado tres veces. Porque ese Moisés que
estaba en su pueblo si hubiera que sigue Moisés en su pueblo pues no está
hablando aquí con ustedes ¿no? ¿Y cómo estaría ese Moisés si hubiera que está
en su pueblo? Quién sabe. Ni el mismo lo sabe.
Bueno. Pero entonces lo que fue
Moisés pues en su ya fue, ya paso y luego Moisés entra en la organización
clandestina, ahí si cambió ya otra vez
ahí Moisés, ya no es lo mismo Moisés en la clandestinidad como cuando estaba en
su pueblo. Luego entonces Moisés
sale, aprendió, ya no vamos repetir,
aprendió la ciencia de lo que aplico pues en el 94 y después de aquí a 23 años después ya no es lo mismo Moisés en
la clandestinidad como ahora está 23 años a la luz pública de lo que hizo junto
con sus compañeras y compañeros ¿no?
Entonces Moisés horita ya, hoy 3
de enero de 2017 ya ve otras cosas este Moisés, ve muchas cosas este Moisés ya
no es lo mismo lo que veía antes, los diez años de la clandestinidad, cambia,
nada mas de que hay que estudiar científicamente, con ciencia ese cambio que se
hace si es para hacerle un bien al pueblo, para querer más la vida pues.
Entonces, pero ¿qué vamos a hacer
con eso de que nos damos cuenta ciencia y científicamente que hay una cosa que está
mal? ¿Para qué queremos que solo nada más decimos de que está mal y luego ahí
nomas quedamos ahí?
Entonces eso es lo que les
pasa nuestros compañeros y compañeras,
de que topan esas necesidades, necesitan eso,
no para su bien de unos y unas sino para miles quizás para los millones
que somos aquí en este país que se llama México y tal vez se puede volar y se
va en otro mundo pues ¿no?.
Porque hoy pues 23 años después
hay muchas cosas de lo que ya están haciendo pues en la práctica los compañeros
y topan esa necesidad. Necesitan teoría y necesitan práctica. A nosotros los
indígenas nos vamos mucho a la práctica, o sea en la práctica nos convence ora
si ya no nos da sueño para escuchar la teoría,
porque si nomás es puro bla, bla, bla, bla, y empieza hora si el sueño, pero si es en la práctica ahí si, nuestros
ojos son muy fijos porque estamos viendo como lo está moviendo que le está
haciendo así, y si nos gusta y si lo entendemos de que eso va a resolver muchas
de las necesidades, ahí si estamos con los ojos ahí más listos que como una
águila.
Entonces y cuando vamos en la
práctica y vemos que si, de por si resuelve las necesidades empieza hora si ¿y
si lo hago así que puede salir aquí? ¿Y si lo hago así que va suceder? ¿Será
que no nos pueden enseñar más? ¿Será que no nos pueden decir más cómo? Entonces
ya se necesita ahí la teoría que se dice porque ya nos anima mucho ahí porque ya lo vimos que ya lo
resolvió las necesidades o los problemas cuando nos enseñaron en la práctica.
Es ese problema que tenemos pues
de que a veces nos cuesta mucho dar la teoría pero si lo hacemos en la
práctica. Que quizás pues así entonces ahí se puede ver si hay eso, como imagen
pues que se puede ver porque está en la práctica por ejemplo eso de que hora
les voy a recitar porque prácticamente pues me han obligado nuestros compañeros
y compañeras tener en la cabeza pues.
Tienen su gobierno autónomo
mujeres y hombres y están luche y luche para que sean mite y mite, si son 40
miembros la Junta de Buen Gobierno 20 mujeres y 20 hombres, y si son 20
miembros los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, 10 mujeres y 10 hombres
y así. Y entonces hacen su trabajo con lo que han entendido de los 7
Principios del Mandar Obedeciendo. Hacen
suyos, suyas así la palabra Democracia que es el pueblo la que manda y el
gobierno la que obedece. Sus leyes, los discuten mujeres y hombres, tienen ya,
este, la educación de cómo pensaron lo que deben aprender pues así los niños y
las niñas, o lo que tienen que aprender los promotores de educación, depende lo
que necesitan sus pueblos. En este caso, pues así este que se dice que la
primaria, otros Caracoles dicen primer nivel, pero en ese caso ahí eso, los
compañeros, las compañeras, los papás pues, las mamás, dicen; lo que quieren es
que aprendan leer bien a mis hijos, que sepan escribir cómo se escribe papacito
y mamacita, eh. Y entonces, han visto pues ahí eso de que entonces, ahora pues
así pues, los jovencitos ya han aprendido un chingo, pues. Eso que ya les digo
pues, así del área de salud, ahí hay varias pues este, o sea, en la salud
autónoma hay varias áreas de trabajo ahí eso pues, ahí está también siguen con
las plantas medicinales pues, y ahí han detectado pues varias necesidades pues,
porque ellos quieren saber; dicen por ejemplo, cuando esta verde pues, la
planta, o la cáscara o la raíz, ¿qué tanto de sustancia tiene, y cuándo se
seca, conserva o no conserva, pierde o no pierde su sustancia? Pero es ahí
donde nosotros ya no podemos ahí eso pues, pues porque se necesita ahora sí ya
la ciencia de hacer estudio en laboratorio, y ahí eso pues, y muchas cosas así,
ya eso.
Ya tienen pues así sus radios
comunitarias pues, que ahí este se les quema las piezas pues así del aparato,
quieren saber así pues cómo se resuelve, quieren escuchar pues así las demás
comunidades, así pues de la señal pues, que llegue pues, de lo que están
produciendo pues ahí, de lo que están emitiendo pues ahí, pero no llega la
señal pues. Entonces, se preguntan pues las
locutoras, los locutores, ¿será que no hay una forma de cómo inventar
para que tenga más fuerza, dicen, para que llegue más allá? Entonces, pero eso
nunca lo, nunca había soñado así pues los papás, mamás, no la había, no lo
había pensado Moisés ahí eso cuando estaba en su clandestinidad pues eso. Cambió,
y ahora resulta de que entonces esos jóvenes y jóvenas, porque es que estamos
trabajando pues con los compañeros, entonces nos dicen hay esto, hay esto, hay esto, y es ahí donde Moisés pues entonces ya no puede
decirle de que entonces este, porque es muy fácil, como mando pues, ay ya
cállate, vete a trabajar, ve a ver tu milpa, vete al … ¿no?, pero es que se
entiende la necesidad, porque entonces por eso estoy diciendo que Moisés no es
lo mismo que cuando estaba en la clandestinidad que ahora 23 años en que está
pues, este, con los pueblos, con su gobierno autónomo pues.
Bueno, ahora de que entonces
este, estamos, estuvimos hablando pues, hace más de un año de lo qué es la
hidra capitalista, el monstruo, nosotros pues así con nuestros compañeros y
compañeras en los pueblos, es que en serio, pues lo estamos viendo, como que
ahí nomás empezó a brotar cuando mencionamos pues, así de la hidra; entonces
los compañeros y las compañeras de los pueblos dicen la forma de cómo vamos a
resistir esto, es de que, debemos tener alimento y debemos tener medicina para
poder enfrentar esto. Entonces, este, y es ahí donde empiezan ahora sí,
seriamente a pensarlo de que entonces, cómo vamos a hacer ahí en la tierra
donde ya no da, por más que estamos trabaje y trabaje y trabaje, ya no;
entonces, por ahí han escuchado pues que este, que hablan del boro, del
magnesio, del azufre, de molibate…, molibaleno, o algo así, o zinc, o el pH,
pero sólo saben de que dicen que es para que se le pueda ayudar a la tierra,
pero cómo voy a saber aunque lo agarro un pedazo de tierra allí, cómo voy a
saber de qué es lo que necesita, ¿no? Entonces, este, preguntan pues así los
compañeros eso; oye, pero, ¿entonces, quiénes son los que estudian esto,
quiénes son los que dicen esto? O sea, en varios lados empieza pues a salir
pues la necesidad, la demanda de querer aprender, de cómo pues, este ayudar
pues así a la tierra, sin que se dañe pues, ¿no?
Entonces, este, entre muchas
otras cosas hacen, necesitan, buscan los compañeros. Antes de esto, antes de
que se desarrollaran más esas necesidades, había otros compañeros que lo están
viendo de que viene algo de demanda pues sobre cómo construir la autonomía ¿no?
Por ejemplo, un grupo de compañeros pues, ven que se está gastando mucho pues
este gasolina por generar pues así la luz en el caracol, así, este, empiezan a
imaginar pues así de que bueno, pues, ¿por qué la gasolina hace que gire el
motor y hace que entonces, este, produzca pues así la luz, la energía?
Entonces, dicen, entonces quiere decir de es que es cosa nomás, de que hay que
girar el motor; entonces, dicen, si es así eso, ¿por qué no vamos a adaptar,
busquemos la forma, de cómo adaptar ahí donde se arranca pues, el motor? Con
ese trapich de agua, o sea donde muelen la caña, entonces con un canal de agua
y entonces, tiene sus ruedas con sus cajones donde llega el agua, entonces lo
va girando, pues eso; entonces busquemos la forma de cómo adaptar el motor o
sea, el generador. Y lo hicieron, y este, pero fue muy lento, entonces de ahí
eso ya no pudieron pasar ahí eso porque ya no supieron cómo multiplicar, ni sé
pues cómo se dice pues. Entonces, ¿dónde están los que tienen ciencia de cómo
hacer eso, pues? Porque ahí eso ya no se necesita pues este, petróleo para
sacar gasolina o para sacar gas, para sacar aceites, sino ya es la propia
naturaleza que se aprovecha pues ahí eso, pues. Entonces, una parte no, porque
las piezas del motor, pues son fierros, son plásticos y todas esas cosas pues.
Tienen muchas ganas pues así
pues, los compañeros y las compañeras, de aprender nuevas cosas pues. Siempre y
cuando pues así de que, este, los encuentre quién le enseñe pues, pero, que no,
porque ya no es como antes pues, así, ahora pues así los jóvenes, las jóvenas
como antes de su tiempo, pues así del Viejo Antonio, pues. No se van a dejar si
es que no les resuelven su pregunta de lo que se le dice pues, o lo que están
preguntando y si la respuesta no es así, no van quedar contentos, y peor de que
entonces, se le dice otra cosa pues. Por ejemplo, eso de que este, cuando
termino la escuelita en 2013-14; entonces, en una Asamblea, se hizo pues así la
evaluación y entonces ahí salió pues ahí eso de que uno de los alumnos decía de
que pues, de qué bueno de que somos indígenas, ajá, que nunca hay que perder
ser indígenas, y que por lo tanto, entonces, y ya no son mero indígenas, porque
tienen zapato, quitan ese zapato, tienen que tocar con la piel, con el cuero de
los pies, así van a mantenerse ser indígenas. La Asamblea ahí dijeron, pues ahí eso, ese quien lo dijo eso, hay que llamarlo,
y cuando es el tiempo de la lluvia, que cuando hay mucho lodo que a veces, se
hunde los pies, así de 50 a 80 centímetros y que no te das cuenta de que ahí
hay vidrio, o hay piedras filosas o de que hay estacas ahí, pues, ¿a ver que camine
ahí? Y luego dicen, pues nosotros trabajamos pues en el monte y le vamos a
pedir de favor que quite su ropa y que trabaje desnudo, a ver si sí es cierto.
Yo les estoy contando, porque
entonces ya no se dejan, porque ya no, si logran entenderlo bien de lo que se
dice que no es por ahí que les resuelve su necesidad, simplemente le dice: a
ver, hazlo primero lo voy a ver.
Entonces, este, quiere decir de
que entonces, tiene que ver pues este, pues ustedes, pues así hermanos,
compañeros, compañeras, hermanas, como aquí han dicho pues, que están viendo
pues, de que sí realmente ven que está cabrón, entonces, hay mucho trabajo.
Primero entonces, qué es lo que se tiene que hacer pues, entre ustedes, pues,
como que estudian la ciencia de lo científico, ¿qué es lo que se tiene que
hacer? Y más ahora pues, así que tienen preguntas los compañeros y las
compañeras de que hay que responderles, ora sí que científicamente pues, no. Y
este, y más eso, de que entonces quieren aprender, o sea, quieren la práctica,
es otro pues, trabajo pues ahí eso pues, porque solamente así los compañeros y
las compañeras sí van a sentir de que entonces, se les está enseñándole en la
práctica de cómo posiblemente se podría, pues, resolver, de las necesidades que
se presentan o de lo que se necesita; nada más que ahí eso, hay que tener
cuidado de que no es un engaña mentiroso pues, porque ahí sí eso, entonces no
es lo que se quiere pues, eso. Quieren ver resultados de lo que se dice pues.
Para eso pues, entonces, pues,
según lo que estamos aquí escuchando aunque falta que se termine, vemos,
sentimos, que con esta práctica que estamos
haciendo aquí ahora, ora sí que pues, se entiende de que estamos
haciendo doble esfuerzo, pues, ¿no? Porque, por ejemplo; he escuchado pues acá,
que cuando están participando así pues como científicos, se están hablando
entre ustedes, como científicos. Y la idea era de que le hablan a las
compañeras y a los compañeros, entonces, pues lo compañeros, entonces, ¿qué es
lo que está diciendo? porque se están hablando pues de científicos a
científicos, pues. Y luego, a los participantes intentan pues así de pues
hablar con los, las delegados, pero allá
ustedes, están escuchando de que entonces a lo mejor quieren debatir de lo que
está diciendo pues, la participante o el participante, entonces, estamos en una
necesidad pues. Entonces, lo que vemos ahí eso, como que conviene que entonces
hagamos otro encuentro como dice este, la compañera pues, así de que, para que
entonces ahora sí de científicos a científicos, científicas a científicas, o
sea, se hablen pues, y queremos ver cómo es que lo discuten, queremos escuchar,
final de cuenta, cómo logran sus acuerdos como las comunidades. En las
comunidades, en los pueblos, se agarran, y final de cuentas, entonces dicen,
orele, ya nos vamos a soltarnos porque ya tenemos un acuerdo, es lo que hacen.
Entonces, queremos aprender pues, sino cuándo vamos a aprender de ser
científicos, científicas.
De la ciencia, creo que es algo
de ciencia eso que ya les platicamos, pues acá, hay un pequeño nuevo sistema de
gobierno que tienen los compañeros, chiquito, pero entonces este, ahí están
aplicando ahí, la ciencia, pues así los compañeros y es por eso nos ha obligado con esa cosa chiquita que
están haciendo pues, así los compañeros y las compañeras, por eso aquí nos
estamos platicando ahora pues, gracias a esa ciencia de gobernarse en sí mismo,
así pues los compañeros.
Entonces, no sé cómo ustedes la
vean, pues este, a lo mejor está muy lejos aquí para el diciembre que hagamos
ese encuentro pues, para que los veamos cómo hacen pues el debate así, pues
entre ustedes y a ver qué acuerdo sale ahí sobre qué hacer o cómo hacer, a
parte, que si así pudieran, ya así por colectivo o por individuo según pues
cómo es que están, que de alguna manera nos pudiéramos llegar de acuerdo a que
vengan; váyanse en el Caracol, pongan ahí su taller, namás que si nos van a
pedir laboratorio pues, más que el hacha y el machete, y el…, porque no tenemos
laboratorio pues, si ustedes lo traen pues bienvenido, pues. Ahí sí, no va a
faltar pues el pozolito pues, agrio, pero sí hay pues, el frijolito o la
verdura y no va a faltar pues, alumna, alumno; que tienen ganas así pues, de
aprenderlo pues; sobre todo, la práctica como les digo pues.
Entonces, ese es el problema que
les presentamos, que cómo se le puede ayudar así a los compañeros que
necesitan, no sólo de eso, de nada más de la medicina, de la tierra, sino
muchas otras cosas más pues, que ahí lo verán ahí eso de cuando vengan, cuando
vayan pues, en el Caracol, en los Caracoles, ahí van a ver ahí, oye de cómo se
puede hacer esto y luego lo otro y lo otro, ahí van a ver ahí eso, lo que pasa
es que no soy técnico, no soy ingeniero, soy científico vas a decir ahí pues
eso pues, es que hay muchas cosas lo que ya ahora sí lo necesitan los compas,
pues.
Entonces, tienen pues algunos meses como para
que la piensan y que nos la manden pues, sus palabras, sus pensamientos y sus
planes para que así se viera pues este fruto, pues, de lo que estamos haciendo
y más eso de que pues nos vayamos poniendo de acuerdo de que así lo ven, pues
de que para diciembre sea pues el encuentro, pues, así entre ustedes, y que
veamos dónde o le pedimos pues, aquí al compañero, pues el Doc, si es acá o
cómo pues, sería pensarlo ahí eso pues. Eso es lo que les queremos platicar
pues, compañeros, hermanos y hermanas, muchas gracias.
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EZLN,
Subcomandante Insurgente Moisés
¿Qué sigue? II. Lo urgente y lo importante.
3 de enero del 2017.
Les he estado escuchando. A veces
cuando estoy aquí, con ustedes, a veces en el stream del Cideci, a veces con lo
que me comentan sus alumnas y alumnos zapatistas.
En todo momento trato de captar
el sentido de sus exposiciones, el rumbo y la dirección de su palabra. Hemos
escuchado exposiciones brillantes, didácticas unas, complejas otras, polémicas
las más, pero en y sobre las que se puede debatir. Deben hacerlo, pensamos,
entre ustedes. Para esa discusión, tal vez les ayudaría en algo aclarar la
confusión que existe entre ciencia y tecnología.
Por lo demás, estamos tan
sorprendidos como ustedes. El interés por la ciencia no es algo que se haya
ordenado o impuesto, nace desde dentro.
Cuando hace 23 años, el feminismo
venía a reclamarnos que debíamos ordenar la liberación de las mujeres, les
dijimos que eso no se ordena, sino que es propio de las compañeras. La libertad
no se ordena, se conquista. Dos décadas después, lo que han logrado las
compañeras apenaría a quienes entonces se decían la vanguardia del feminismo.
Igual ahora, la ciencia no se
impone. Es producto del proceso de los pueblos, tal y como ya lo explicó el
Subcomandante Insurgente Moisés.
Les dije que la mayoría de sus
participaciones nos han parecido buenas, pero bueno, de lo que algunos, muy
pocos, expusieron, pues no sé cómo decirles.
Alguno me admiró, escuchaba yo
con atención y esperaba que en determinado momento nos diría: “todo esto que
les dije, es un fraude, se los platiqué para que vean como es la pseudo ciencia
y para que no se confíen en el principio de autoridad, de que sólo porque
alguien tiene estudios quiere decir que lo que dice es científico”. Pero no,
siguió hasta terminar.
Le escudriñé el rostro para ver
si sonreía con malicia, y no. Estaba sinceramente convencido de las
barbaridades que expresó, y recibía agradecido los aplausos que la banda que
trajo, y a quienes engatusó en la galería, le daban.
Cuando una compañera insurgenta escuchó
eso de que ya no hay que hacer bebés, que mejor adoptar, porque ya hay mucha
gente en el planeta, me dijo: “entonces ahí nomás se acaba la gente, no se
necesita la Hidra, basta con esa idea. Y eso es idea de ricos; aunque sea uno o
dos, ya son demasiados ricos y sobran, son los que estorban y no sirven. Esa
idea que dijeron nos dice que no hay que luchar por hacer otro mundo, sólo
tenemos que tomar anticonceptivo”.
Les voy a contar lo que alguien,
a su vez, me narró de hace tiempo, cuando el mundo era como una manzana
esperando el mordisco del pecado original.
Había un hombre que explicaba lo
que hacía para vivir. Él usaba el método, decía, de “la víbora boa”. Tenía un
su acompañante. Juntos, envasaban vaselina en frasquitos y les ponían etiquetas
en las que se leía “Pomada Todotodo” y en letra minúscula se podía saber que
esa pomada curaba todo, desde el Alzheimer hasta el mal de amores, pasando por
la polio, la tifoidea, la caída del cabello, el mal de ojo, las muelas picadas,
el mal olor de los pies o de la boca, y otros males que ahora no recuerdo.
Lo que hacía esa persona es lo
siguiente: se paraba en una esquina y se ponía a vociferar en contra de los
zoológicos y los circos, que pobres animalitos, que estaban encerrados y así. Y
anunciaba: “Por eso les vamos a mostrar una víbora boa, de 7 metros de largo,
que encontramos en las alcantarillas, y que rescatamos y cuidamos, y ahora les
mostramos a usted, dama, caballero, joven, señorita, niño y público en
general.”
La gente se acercaba curiosa, y
más porque no se veía la víbora por ningún lado, sólo una especie de maletín
lleno de frasquitos de la pomada “Todotodo”.
Cuando consideraba que había
gente suficiente, se volteaba hacía su ayudante y decía en voz alta:
“¡Secretario, trái-ga-me la víbora!”. El cómplice asentía con la cabeza y salía
corriendo a saber dónde.
El hombre veía a su ayudante
alejándose. Eligiendo al azar, le comentaba a alguna persona cercana: “Parece
mentira, pero ahí como lo ve, ese pobre muchacho no podía moverse hace apenas
unas semanas, ni con bastón, sólo con silla de ruedas. Y mírelo ahora. Hasta
parece un milagro, pero no. Resulta que, para mi suerte, encontré la fórmula
científica de un medicamento que lo curó. Mire, le voy a mostrar”.
Claro, el comentario era
“inocente” y supuestamente iba dirigido sólo a una persona, pero lo había hecho
de modo que varios lo escucharan. Se dirigía entonces al maletín y tomaba un
frasquito y le decía a la persona primera: “Mire, esto es de lo que le
hablaba”. La persona tomaba el frasco y leía la inscripción, mientras el hombre
se desentendía, como acomodando los frasquitos, mirando hacia donde se había ido
su ayudante y comentando como para sí: “¿por qué tardará tanto este muchacho?,
ojalá no se le haya escapado la víbora boa porque si no, mañana sale en las
noticias y pobre animalito, tal vez se lo llevan a encerrar o lo convierten en
bolsas y zapatos”.
Mientras tanto, la persona
inocente que recibió el frasco, se lo mostraba a la de junto y le comentaba lo
del muchacho que fue por la víbora. En pocos minutos, el frasco ya ha recorrido
a unas 10 personas, y el hombre dice entonces: “A ver ya devuélvanle su
medicina a la dama, caballero, joven, señorita”, según, y agregaba, “quédelo,
se lo regalo, pruebe y ya verá”.
Entonces otros se acercaban
pidiendo su muestra gratis, el hombre, apenado, se disculpaba: “No, lo lamento,
no puedo regalarles a todos, este es un pedido especial para la Secretaría de
Salud. Bueno, pero es mejor que lo aprovechen ustedes y no esos desgraciados
del gobierno, sólo denme unos 10 pesos para fabricar y reponer lo del
gobierno”.
Bastaba que se acercaran unos 5,
para que otros más se sumaran, y al poco tiempo ya tenía alrededor una
aceptable cantidad de personas. La misma gente comentaba entre sí de qué se
trataba, y el hombre, fingiendo desapego, sólo se limitaba a cobrar, mientras
se lamentaba del retraso de su “secretario” y la mentada víbora boa.
Era cuestión de minutos, y el
ayudante regresaba todo agitado y preocupado, y algo le decía al hombre en voz
baja, él sólo decía “dios mío, ¿de veras?, ¿estás seguro?” Entonces recogía
rápidamente su maletín ya vacío o casi, y dirigiéndose a la gente les decía:
“Pélense, se escapó la víbora y ahí vienen la patrulla y los granaderos”, y
corrían asustados. La alarma se generalizaba, y la gente también se dispersaba.
Le pregunté cuánto le costaba
hacer la mentada medicina. Me dijo que los frasquitos los recogían de la
basura, y la vaselina, pues le salía como un peso por frasquito. Se ganaba con
ese método unos 100 pesos al día, cuando el salario mínimo era de $ 8.00
diarios.
Bueno, sólo les quiero decir, a
quienes nos quisieron aplicar ese método en este encuentro, que, aunque tengan
grado académico, no les compramos sus frasquitos. Creo que tienen que buscar
otra esquina para ofrecer su mercancía chafa.
-*-
Tal vez alguno mantenga la imagen
del indígena ignorante e ingenuo, y creyó que podía decirnos que iba a hablar
de una cosa, sabiendo de antemano que lo iba a hacer de otra cosa que no tiene
nada de científico. Vaya, ni siquiera alcanza a ser una pseudo ciencia, y he
leído en redes sociales cosas mejor elaboradas, más ingeniosas, e igualmente
falsas de cabo a rabo.
Y déjenme decirles: si se quejan
de que en la academia no toman en cuenta en ciencias lo que es puro rollo
existencial, acá tampoco.
Que en la academia no toman en
cuenta el activismo político, acá tampoco. Pero les voy a decir dónde sí lo
toman en cuenta: en la izquierda institucional. Ahí sí, llegan ustedes y dicen:
soy doctor en no sé qué, y he participado en tantas marchas, mítines, cursos,
entonces sí los colocan en alguna dirección de lo que sea, o como asesores, o
como coordinadores.
Aquí no, si vienen que saben de
matemáticas, pues de eso, aunque no sepan qué cosa es plusvalía o lucha de
clases, ni sepan si “La Internacional” es una canción de lucha, una ópera o el
nombre de una tienda de ultramarinos.
Como ya les platicó el
Subcomandante Insurgente Moisés, la ciencia es ciencia, seas partidista o
zapatista.
Tampoco vale que nos vengan a
adular o a cortejar, aunque creo eso sí funciona en la academia institucional.
Ni valen los chantajes con el
color de piel, la preferencia sexual, o la creencia religiosa. Sabes o no sabes
de lo que hablas, no cuenta si eres de piel oscura, o blanca, o roja, o
amarilla, o negra, o bicolor; no cuenta si eres hombre, mujer, homosexual, gay,
trans o lo que sea; no cuenta si eres católico, o musulmán, o ateo, o
agnóstico, o mahometano, o lo que sea siempre y cuando, a la hora de hacer
ciencia, hagas ciencia, no religión, filosofía o la charlatanería de moda en
redes sociales.
Entonces acá no se discrimina.
Las diferencias no son demérito, pero tampoco son un mérito.
Respecto a los sufrimientos o
dramas personales, ok, se entienden. Pero comprendan que somos un mal público
para pedir lástima. Con todo lo que hayan sufrido y sufran, no podría equiparse
a lo que ha sido, y es, ser lo que somos como lo que somos.
Pero comprendo lo que les pasa,
cada quien se masturba con lo que puede. Sin embargo, no nos parece honesto
mentir diciendo que vendrían a hablar de ciencia y no de sus azotes existenciales.
Pero las compañeras y compañeros
son nobles y comprensivos. Los invitamos a hablarnos y lo hemos cumplido, lo
hemos escuchado con respeto, lo que no quiere decir que nos tragamos sus
piedras de molino. Nosotras, nosotros cumplimos. Esa gente no.
Imaginen que ésta es una asamblea
de uno de los poblados zapatistas, y que pasan ustedes a exponer sus proyectos.
Pasan de biología, medicina, laboratorio, análisis clínico, agroecología,
ingeniería, farmacéutica, y la asamblea les dice que adelante, que es urgente.
De física, química, matemáticas, vulcanología, astronomía, y demás ciencias, la
asamblea les dice que adelante, que es importante.
Y si se presenta alguien que
viene a decirnos que la ciencia necesita hacer filosofía posmoderna y tomar en
cuenta las variables existenciales de cada quien, pues la asamblea les va a
escuchar, pero no les va a decir que se vayan. Les van a proponer que se
infiltren en Skynet y convenzan a la Inteligencia Artificial de seguir la
propuesta científica que pretenden. Estoy seguro de que colapsaría en poco
tiempo, lo que aliviaría la dualidad que sufre John Connor, y a la humanidad
entera la libraría de las secuelas de Terminator.
Claro, yo les recomendaría que
realmente estudiaran y que se dieran cuenta de que están más del lado de
Aristóteles y Ptolomeo, que de Copérnico, Galileo y Kepler.
-*-
El Apocalipsis según Defensa
Zapatista.
Montañas del sureste mexicano.
Territorio en resistencia y rebeldía. Hay una escuela autónoma. Un aula. En
ella, la promotora de educación les habla a las niñas y niños zapatistas:
“Antes de salir les voy a contar
una historia como cuento, ustedes la tienen que pensar y responder a la
pregunta que les voy a hacer cuando ya lo saben la pequeña historia”.
En una de las bancas de atrás, una
niña deja de dibujar en su cuaderno complicados diagramas que, aunque parezcan
de flujo, en realidad son de tácticas futboleras. En un costado de las líneas y
flechas se puede leer “cuando completemos el equipo”. A los pies de la niña hay
un balón, deshilachado y lleno de chipotes, y en su regazo dormita una especie
de gato… o de perro… o lo que sea.
No sólo la niña, ahora toda la
clase está pendiente de las palabras de la promotora, que dice:
“Hay una voz que nos cuenta lo
que ve. Dice que hagan de cuenta que el mundo ya se va a acabar ya de una vez,
y que ya sólo se mira que están dos hombres. Los dos están parados uno frente
al otro, y no se hablan, pero se mira que están muy bravos. Son los únicos
hombres que quedan, ya todos los demás ya murieron ya. Son los últimos hombres
de la Tierra. No se hablan ni se miran esos dos hombres, pero están discutiendo
muy embravecidos. Y no se miran ni se hablan porque se están mandando mensajes
en sus celulares. O sea que, como quien dice, están peleando como si sus
celulares fueran sus armas, las únicas que quedan porque el mundo ya se está
acabando ya. Se están regañando muy rabiosos esos hombres, que ya sólo ellos
dos se ven. Y uno le está diciendo al otro, que sea que le manda mensaje:
“Tú lo tienes la culpa porque con
la ciencia lo hiciste la destrucción”. (send)
El otro lo ve su mensaje en su
celular y se embravece y le contesta:
“No, tú lo tienes la culpa
porque, en lugar de ciencia, te pusiste a decir que mejor hacernos como los
antiguos primitivos y no usar las técnicas”. (send).
El otro uno, ahora sí que se pone
más enojado y hasta se mira su ojo que está como que lo quiere quemar la
pantalla de su celular. Y entonces escribe:
“No, la culpa es tuya porque con
tus ciencias y técnicas se hicieron las armas que de una vez hicieron la
matazón que hasta los pobres animalitos pasaron a llevar”. (send),
El otro lo ve el mensaje y pone
su ojo así como “vas a ver maldito” y le responde:
“No, la culpa es tuya porque
dijiste que no hay que aprender la ciencia que porque la ciencia es mala porque
no respeta la madre tierra y lo hace daño”. (send).
El otro uno lo mira con mucho
odio su pantalla y le da a las teclas para decir:
“No, es tu culpa porque con la
ciencia te crees que sabes mucho y no tomas en cuenta su necesidad de la gente
y andabas de alzado que yo sé mucho, que nadie me gana y cuanta madre que
dijiste”. (send).
El otro lee y se pone tan bravo
que no se puede creer de una vez, y lo mira al otro uno y pone su ojo así como
si dice “vas a morir desgraciado”. Entonces lo escribe:
“No, es más tu culpa porque lo
criticaste la ciencia nomás por haragán, que no quieres estudiar, ni aprender
porque claro se mira que pesa mucho tu coyolito”. (send).
Así tardan esos dos hombres,
peleándose muy embravecidos con sus celulares. No lo saben, pero ése es el
último día, ahí nomás cuando llega la noche, ya se acaba todo. Y por estar
peleando y mirando sus celulares, no se dan cuenta cuando el sol se guarda ya en
la montaña y toda la tierra se oscurece.”
La promotora de educación, quien
ha desplegado todo lo aprendido en los cursos de formación para contar la
historia, concluye:
“Bueno, pues ésa es la historia
que contó la voz. Entonces, la pregunta que tienen que responder es “¿Quién de
los dos hombres sobrevivió a que se acabó el mundo?”.
Las niñas y niños quedan
pensando.
En las primeras filas de la clase
está sentado el Pedrito. Él dice que es para poner atención, pero bien que lo
sabemos que está muy enamorrrado de la promotora de una vez, pero no lo vamos a
publicar porque es un secreto que tiene.
El Pedrito levanta la mano
pidiendo la palabra.
La promotora está a punto de
decir “A ver Pedrito, qué pensás”, pero del fondo del salón de clases sale una
voz infantil femenina:
“Pues está fácil”.
Todos, incluyendo a la promotora,
voltean a mirar a la niña que se ha puesto de pie y ya tiene terciada su
morraleta con el cuaderno y el lapicero guardados. Con sus manitas sostiene el
maltrecho balón, mientras en el piso el Gato-perro se estira desperezándose. La
maestra dice con resignación:
“A ver Defensa Zapatista, dinos
tu pensamiento”.
La niña se va a acercando a la
puerta del salón mientras expone:
“Está fácil la respuesta, porque
claro se mira que los pinches hombres lo tienen la culpa que se acabó del mundo
de una vez por culpa de que son muy malditos con su patriarcaladera ésa, que de
plano ya no se puede creer ya. Y no lo estudiaron de la pinche Hidra que bien
que con su tragadera pasó a perjudicar a todo el planeta Tierra. Y entonces ahí
están de muy machitos peleándose con sus celulares y sus canciones de caballos
y de amores y luego otra vez de desamores, que sea que no se deciden de una
vez.
Bueno, maestra, para que lo
entiendas como mujeres que somos, te lo explico la palabra: “patriarcaladera”
es así como que sólo los hombres mandan y quieren que nosotras como mujeres
nomás estamos al pendiente de qué quieren, de que esto, de que lo otro, y luego
nos dicen que mucho nos quieren y que tenemos muy bonitos ojos y acaso están
mirando los ojos, no, sino que lo miran otra cosa. Y yo no sé qué cosa es que
miran porque todavía no crío, pero así me dijeron mis mamaces que hacen los
pinches hombres. Y yo, cuando ya crezca, que ni lo piensan, ahí nomás les voy a
dar sus zapes y sus patadas si es que me mal miran. Entonces la
“patriarcaladera” es que los pinches hombres sólo quieren que les hacemos el
pozol y todavía nos molestan que lo quieren un su besito. ¿Tú lo crees que lo
vamos a dar un su besito así nomás? Nada de que nada, en lugar de besito, ahí
tienen su zape. Y luego piensan que nos van a convencer con canciones de
caballos. De plano son tarugos, a ver si lo encuentran un caballo que les haga
su pozol, qué van a encontrar, nuncamente…”
La maestra ya conoce a la niña,
así que la interrumpe:
“A ver Defensa Zapatista,
responde la pregunta”.
La niña ya está en la puerta.
Mientras, a sus pies, el Gato-perro mueve alegremente la cola, responde:
“Pues está fácil, ninguno de los
dos hombres vive, sino que ahí nomás mueren por tarugos. Y claro se ve que es
por su culpa de la patriarcaleda ésa que se va a acabar el mundo, pero nada que
se acaba, porque resulta que sí hay quien vive y es la compañera que está
contando la historia. Porque si no es una compañera la que cuenta la historia
pues entonces no hay historia. Y la compañera que lo cuenta la historia lo
lleva un su pichito en el rebozo y lo está como quien dice dando la clase
política al pichito, para que aprende que tenemos que apoyarnos como mujeres
que somos”.
La niña no espera a saber qué
dice la promotora de educación y, dando por sentado que su respuesta es
correcta, sale corriendo gritando “¡A jugar!”, mientras el Gato-perro y el
resto de la clase salen detrás de ella.
La promotora de educación sonríe
mientras guarda sus cuadernos y libros, uno de los cuales lleva en la portada
“Antología XX Aniversario. Congreso Nacional Indígena. Nunca más un México sin
nosotros”. Ya para retirarse, la maestra se da cuenta de que no todos los niños
salieron.
En la banca de enfrente, está el
Pedrito, así como triste y derrotado. La promotora va y se sienta a su lado y
le pregunta:
“¿Qué te pasa Pedrito, por qué
estás triste?”
El Pedrito suspira y responde:
“Porque ya no pude responder porque Defensa Zapatista me ganó la palabra”.
“Ah”, le dice la maestra, “no
preocupas Pedrito, ¿cuál era tu respuesta?”
Pedrito explica con tono de
obviedad:
“Pues yo iba a responder que la
historia no se sostiene, porque si sólo quedan dos hombres peleando con sus
celulares, entonces ¿quién está trabajando para que haya señal de celular? Eso
quiere decir que hay otros que siguen trabajando, o sea que no sólo quedan dos.
O sea que, para que me entienda maestra, a su historia le falta lógica,
coherencia en el argumento. Entonces la respuesta es que la premisa está mal,
por lo tanto, la conclusión, cualquiera que sea, es falsa. Eso se hubiera
entendido si se aplica el pensamiento crítico al análisis” (me cae que así
habla el Pedrito, si algún día lo conocen van a ver que no lo estoy
impostando).
El Pedrito, después de hablar,
vuelve a su posición de pena y tristeza.
La promotora de educación está
pensando qué quieren decir las palabras “coherencia” y “premisa”, y que siempre
le pasa así con el Pedrito, que usa palabras que ponen en aprietos hasta a la
Comandancia. La promotora no tiene pena de preguntarle al Pedrito qué
significan esas palabras, pero ve que el Pedrito está triste, así que lo abraza
y le dice:
“No preocupas Pedrito, tu
respuesta también está bien”.
El Pedrito, al sentirse abrazado,
se pone de todos los colores y pone cara de “a mí nadie nunca me ha abrazado”,
tal y como le enseñó el finado SupMarcos. Mientras se deja querer, el Pedrito
piensa que estuvo bien que Defensa Zapatista haya respondido primero, porque
así la promotora lo está abrazando, y en el abrazo, el Pedrito entiende que no,
que el mundo no se va a acabar, que mientras el abrazo dure, el mundo seguirá
dándole oportunidad a la vida, porque la vida es eso, un abrazo.
Eso está reflexionando el Pedrito
cuando, en la puerta, aparece la niña y le dice: “Apúrate Pedrito, tenemos que
completar el equipo para hacer la retadora”.
El Pedrito se separa del abrazo
de la promotora como si el corazón se arrancara, pero va hacia la niña, porque
él es, además de niño, zapatista, y un zapatista no puede dejar que el equipo
no se complete por su culpa. Antes de salir, el Pedrito le dice a la niña:
“sólo que claro te digo que de portero ya no, mejor pon al caballo choco en la
portería, yo quiero ser delantero”.
“Defensa Zapatista” no va dejar
que la última palabra en el cuento sea de un niño, así qué dice:
“Qué delantero ni que nada. El
SupGaleano me enseñó unos videos y ya tengo un nuevo plan. Ahora vamos a jugar
con la ciencia del “fútbol total” de las naranjas holandas ésas. ¿Tú lo crees
que no hay que estudiar para el juego? Tienes. Las dos cosas, con las ciencias
y las artes. Luego te explico. Nomás completamos el equipo y vas a ver, tú no
preocupas, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”.
Se van el niño y la niña. Hasta
entonces podemos ver que la niña trae una playera naranja que casi le llega a
los talones y que atrás luce en letras chuecas “Cruyff” y más abajo se lee:
“Resistencia y Rebeldía”.
En la orilla del potrero, los
espera un abigarrado grupo formado por: un viejo caballo que mastica con
parsimonia una bolsa vacía de tabaco; un hombre bajo de estatura y pelo cano,
tiritando a pesar del abrigo que porta; otro hombre alto y delgado que
sobresale por su altura y por la extraña gorra que tiene, el cual mira con
interés, a través de una lupa, a un extraño animalito que, a la distancia,
semeja un perro… o un gato… o un gato-perro.
Cerca de ahí, en donde la
comunidad se empeña en arañar el muro, manos anónimas han plasmado, abajo y a
la izquierda, un graffiti que estalla en colores. En él se lee:
“Somos el Congreso Nacional Indígena
y vamos por todo, para todas y todos”.
Muy lejos de ese lugar, dentro de
un bunker las sirenas de alarma ululan y la tierra se estremece.
Arriba, el hermano John Berger,
sonriendo, ha dibujado con nubes, para quien mire alto, una pregunta: “¿Y tú
qué?”
-*-
Lo urgente y lo importante.
La historia que les voy a contar
es un poco triste. Lo es porque contiene las lágrimas de una niña zapatista.
Pero, a pesar de eso, o precisamente por eso, se las cuento porque, al
escucharles hablar, exponer, reflexionar y tratar de responder y enseñar, me he
imaginado lo que sigue. No sé si ustedes lo han hecho. Si no, se los
recomiendo, piensen en lo que sigue.
Me he imaginado que estamos en
otro tiempo hace adelante. Va:
Sin que la antecediera un balón,
había llegado a mi champa “Defensa Zapatista”. En su carita se veía que había
estado llorando, y todavía algunas lágrimas le brillaban en las mejillas.
“Defensa Zapatista” sostiene que las niñas no lloran, que eso es cosa de
hombres, que las mujeres son fuertes. Así que entendí por qué la niña había
venido a mi champa, donde sólo habitan fantasmas y silencios. Aquí está segura,
aquí puede llorar sin que nadie, como no sea yo, la mire. Aquí puede guardar su
fortaleza en un cajón y dejar que el sentimiento le llene la mirada y haga
líquida la pena.
Yo no le dije nada. Hice como que
no la miraba, como que estaba barriendo el piso del tabaco y los papeles
arrugados que se extendían alrededor de la mesa.
Al fin, ella se limpió las
lágrimas con el paliacate rojo, suspiró y carraspeó para decirme:
“Oí Sup, ¿tú lo sabes lo que es
mal soñar?”
“De por sí”, le respondí, “los
malos sueños se llaman pesadillas”.
Ella se interesó y preguntó: “¿y
cuál es su trabajo de las quesadillas, por qué y quién las hizo?, porque son
muy fieras.”
“Se llaman “pesadillas”, no
“quesadillas”. Las quesadillas son buenas si tienen queso. Las pesadillas no
son buenas. Pero, ¿por qué me preguntas eso?”
“Es que lo soñé muy fiero y me
desperté así como con un dolor en la panza, como que no está cabal, como que
duele”, dijo.
“Cuéntame pues”, la animé y
encendí la pipa.
“Bueno, resulta que soñé que
estamos en la asamblea del pueblo, que resulta que está muy cabrón la situación
por su culpa del mal sistema. Y que está llegando mucha gente a pedir entrada
en el pueblo porque en otros lados ya nomás no se puede vivir, entonces se
viene la gente porque nosotras como zapatistas sí nos preparamos.
Pero está llegando gente hasta de
otros sus países que a saber dónde quedan.
Entonces pues no está cabal la
comida y la comunidad tiene que producir más la tierra, porque como zapatistas
pues tenemos que apoyarnos con otros pueblos del mundo porque somos como quien
dice compañerismos.
Entonces están viendo en la
asamblea cómo se van a organizar para darle alimento a esas hermanas y
hermanos.
Entonces pasa que alguien de la
asamblea dice que hay que buscar más terreno donde se puede sembrar.
Y entonces otro dice que en el
potrero donde lo jugamos el fútbol, que lo vio que ya floreció el Petumax con
sus flores, así como blancas, pero no, así como grises pero no, creo color
crema o no sé cómo se llama su color.
Y que lo vio que también está el
Chene´k Caribe, y sí cierto porque yo de por sí lo juego sus flores como que
son pollitos.
Y que también la miró que está la
Sun que parece girasol, pero no es.
Entonces dijo el compañero ése,
que eso quiere decir que ya está buena la tierra en el potrero, que ya se puede
sembrar ahí maíz y frijol.
Y entonces yo como quien dice que
me preocupé, porque ahí en el potrero es donde lo vive el caballo choco, y
donde jugamos fútbol. Bueno, no mero jugamos porque no hemos completado el
equipo, pero lo practicamos y entrenamos con muchas ganas.
Entonces la autoridad le pregunta
a la asamblea si está de acuerdo que se siembra en el potrero y se hace milpa
ahí, o si hay alguien que no está de acuerdo pues que lo dice su palabra para
ver cómo se hace.
Entonces toda la asamblea está en
silencio y nadie pide la palabra. Y yo quiero hablar para decir que no siembren
en el potrero, porque entonces ya no vamos a poder jugar, que sea entrenar.
Pero no sé cómo voy a decir, porque lo veo que sí se necesita el alimento para
apoyar a esas otras hermanas y hermanos.
Y estoy con la angustia porque
nadie dice nada y yo no tengo el pensamiento para convencer a la asamblea, y lo
veo en su ojo de la autoridad que ya va a decir que, si nadie tiene otra
palabra, se aprueba que se siembre en el potrero.
Y ahí estoy yo, buscando un buen
pensamiento y no encuentro, y me da coraje que no encuentro buena palabra y con
el coraje se me salen las lágrimas, y no es que estoy chillando, sino que es
por coraje de no saber.
Y ahí nomás me desperté y me vine
corriendo. Y en el camino más coraje me da por el pinche sueño malo ése, que
quién lo mandó o por qué hace así”.
Conforme ha ido hablando, el
rostro de “Defensa Zapatista” va reproduciendo en sus facciones el dolor y la
desesperación.
Yo me quedé callado, pero la niña
se me quedó viendo como esperando qué voy a decir.
Aunque yo me di cuenta de que
“Defensa Zapatista” no había venido al diván, ni sólo a desahogarse, estaba
buscando las palabras adecuadas, porque entendí que la niña no llegó sólo a
esconderse, también a buscar respuestas y yo, pues soy el subcomandante de
acero inoxidable, el que, según el criterio de “Defensa Zapatista”, tiene el
grave defecto de ser hombre, pero nadie es perfecto, y además yo dejo que el
gato-perro se suba en el teclado y arruine los textos, a veces tengo galletas
para compartir (que, para Defensa Zapatista significa que ella y su animalito
se zampan todas las que me gustan y las que no también, y sólo me dejan el
paquete vacío), y cuento historias donde ella y su pandilla hacen travesuras y
salen triunfantes.
Entonces les estoy presentando
como quien dice el contexto, para que entiendan que la niña en realidad no
había ido a contarme un mal sueño, sino a presentarme un problema.
Como había estado revisando el
baúl de los recuerdos que el difunto SupMarcos me dejó en custodia, recordé
haber visto algo que podría servir. Le hice a “Defensa Zapatista” una señal de
que espere, y empecé a buscar y encontré, debajo de los dibujos que, cuando
estuvo aquí en el Cideci, trazó John Berger, lo que estaba buscando. Los
papeles estaban ajados, manchados de tabaco y humedad, pero la torpe letra del
finado era todavía legible.
Volví a cargar la pipa y la
encendí. Leí casi en silencio, sólo haciendo algunos gestos y emitiendo
gruñidos incomprensibles.
La niña me miró en suspenso,
esperando. El gato-perro había dejado en paz el ratón de la computadora y, con
las orejas paradas, permanecía expectante.
Después de hacerme el importante
unos minutos, le dije:
“Ya está, no hay problema. He
encontrado la solución para tu pesadilla. Resulta que en este escrito el
difunto SupMarcos, que diosito lo tenga en su santa gloria y la virgencita lo
llene de bendiciones, explica que las pesadillas son problemas y que se pueden
aliviar si lo resuelves el problema de la pesadilla.
Entonces dice que los sueños son
las soluciones a las pesadillas.
Que lo hay que hacer es encontrar
la solución y entonces ya sale el sueño bueno.
Que con eso te ahorras un chingo
de paga de psiquiatras, psicólogos, terapeutas y antiácidos. Ok, eso no viene
al caso.
Y en este otro escrito, dice que
el problema no sólo es saber qué es lo urgente y qué es lo importante.
Lo urgente es lo que tienes que
hacer ya, y lo importante es como, por ejemplo, lo que sabes que se debe hacer.
Por ejemplo, en tu caso de tu mal
sueño que me cuentas, lo urgente es que los compas tienen que hacer más
producción de alimentos; y lo importante es que no se pierda el lugar donde se
juega.
Entonces pues es un problema grave
porque si se cuida el lugar para jugar, pues entonces no se siembra y hay
hambre; y si se siembra, pues entonces ya no hay donde juegan.”
“Defensa Zapatista” asentía
convencida a lo que le iba diciendo. Yo seguí:
“Entonces dice aquí el finado que
eso se llama “opción excluyente”, o sea que haces una cosa o haces otra, pero
no se puede las dos. El SupMarcos dice que casi siempre eso es falso, o sea que
no es fuerza que una cosa u otra, sino que se puede imaginar otra cosa
diferente. Y pone el ejemplo de los pueblos originarios, o sea que indígenas.
Dice: “Por ejemplo, los pueblos
originarios, desde hace siglos, todo el tiempo hacen al mismo tiempo las dos
cosas, lo urgente y lo importante. Lo urgente es sobrevivir, o sea no morir, y
lo importante es vivir. Y lo resuelven con resistencia y rebeldía, o sea que se
resisten a morir y al mismo tiempo crean, con la rebeldía, otra forma de vivir.
Entonces dice que siempre que se pueda, hay que pensar de crear otra cosa.”
Dejé los papeles y me dirigí a
“Defensa Zapatista”:
“Entonces lo que yo creo que
puedes hacer en tu problema del mal sueño, es explicarle a la asamblea lo que
es urgente y lo que es importante.
O sea que las dos partes tienen
buen pensamiento, pero que si escogen una pues lo chingan la otra.
Y entonces explícalo a la
asamblea que no es fuerza que una cosa u otra cosa, sino que hay que pensar en
otra una, algo diferente pero que quedan cabal las dos cosas.
Y entonces no es que se resuelva
el problema de la asamblea ni tu problema, sino que ya es otro problema.
Y en el nuevo problema, tienen
que pensar los dos, o sea la asamblea y tú.”
Todo el tiempo, la niña había
estado sentada, quieta, con su manita apoyando su barbilla, poniendo atención.
Contra su costumbre, el
gato-perro también se había estado quieto.
“Defensa Zapatista” quedó en
silencio, mirando al suelo fijamente.
No sé mucho de lo que pasa en la
cabeza de una niña. De un niño sí, porque tal vez no he madurado a pesar de los
kilómetros recorridos. Pero las niñas, aunque ya tengan edad, siguen siendo un
misterio que tal vez las ciencias puedan algún día resolver.
De pronto, “Defensa Zapatista”
volteó a mirar al Gato-perro, y el susodicho, a su vez, la miró a ella.
La mirada mutua duró sólo unos
segundos, y el Gato-perro empezó a brincar, a ladrar y a maullar. La carita de
la niña se iluminó y casi gritó:
“¡Sí, el Gato-perro!” y empezó a
brincar y a bailar junto con el mencionado.
Yo no sólo puse cara de que no
entendía nada, en efecto no comprendía a qué venía eso. Pero, resignado, esperé
a que “Defensa Zapatista” y el Gato-perro se calmaran, lo que no ocurrió hasta
pasados unos minutos que me parecieron eternos.
Al fin se detuvo la algarabía y,
aún agitada, la niña me explicó:
“¡Es el Gato-perro, Sup! Lo tengo
que llevar al Gato-perro a mi mal sueño y lo tengo que llevar a la asamblea y
él me va a ayudar y entonces ya va a ser un buen sueño.
Aquí estaba la solución de la
problema pero no la había estudiado.
Es el Gato-perro, siempre ha sido
el Gato-perro.”
Creo que mi cara de “¡What!” debe
haber sido muy evidente, porque “Defensa Zapatista” se sintió obligada a
aclararme:
“A ver te lo explico Sup: el
Gato-perro ¿es gato?, pues no. ¿Es perro?, tampoco. Entonces no es ni una cosa
ni otra, sino que es otra una, es un gato-perro. Si lo muestro al Gato-perro en
la asamblea, claro lo van a ver que hay que hacer otra cosa, que quedan
contentos ambos dos mutuamente de acuerdo”.
Yo no podía entender cómo la
asamblea iba a dar, como quien dice, el “salto epistemológico” de esa cosa, o
lo que sea el Gato-perro, y la disyuntiva entre el potrero para jugar o el
potrero para sembrar. Pero parece que a “Defensa Zapatista” eso le tenía sin
cuidado.
Al otro día, camino al pueblo,
pasé por el potrero. Ya la noche empezaba a nacer del suelo y como quiera
seguía el sonido de quienes rasguñaban el muro. Aún había luz suficiente,
porque “Defensa Zapatista” estaba en el campo, reunida con un grupo en el que
reconocí al viejo caballo choco que la acompaña a veces, al Gato-perro, y al
Pedrito. Había también dos hombres, uno bajo y otro alto, a quienes no
identifiqué y supuse que eran de la Sexta y que la niña los estaba tratando de
incorporar a su siempre incompleto equipo.
Me vio de lejos la niña y me
saludó agitando la mano. Correspondí al saludo, dándome cuenta de que “Defensa
Zapatista” había resuelto el problema porque reía y corría de un lado a otro,
mostrándole al grupo dónde deberían colocarse en un dispositivo que me semejó
la figura de un caracol.
Seguí mi camino, recordando el
final de aquel día de lágrimas, cuando ya sonriente y con la carita iluminada,
“Defensa Zapatista” se despidió:
“Ya me voy ya, Sup, me tengo que
ir”.
“¿Y qué vas a hacer?”, le
pregunté.
Ya se alejaba cuando me gritó:
“Voy a soñar”.
Mientras esperaba a que se
reunieran las compañeros y compañeros para la plática que me tocaba dar, la
noche llegó con sus propios pasos y sonidos.
Pensé entonces que tal vez al
finado SupMarcos le hubiera gustado estar presente en el sueño de “Defensa
Zapatista” y así saber cómo argumentó la niña y cuál fue la decisión de la
asamblea.
O tal vez estuvo ahí de por sí.
Porque, al menos en estas tierras, los muertos andan de un lado a otro. Con
nosotros ríen y lloran, con nosotros luchan, con nosotros viven.
Muchas gracias.
Desde el CIDECI-Unitierra, San
Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.
SupGaleano.
México, enero del 2017.
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