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sábado, 30 de junio de 2012

Entrevista a Javier Sicilia


Entrevistas a Javier Sicilia al término del Primer encuentro del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, celebrado en Cuernavaca, Morelos, el 21 de abril de 2012.

lunes, 23 de abril de 2012

Para Javier Sicilia y CADHAC el XX Premio "Don Sergio Méndez Arceo"

Participaciones en la Ceremonia de entrega de los Premios "Don Sergio Méndez Arceo"

Consuelo Morales Cahdac (Fragmento)



Canción "Regalo a un niño". Voz Mestiza



Saludo de la Organización Tlacaelel



Obispo Raúl Vera



Javier Sicilia



Brindis y Cierre de la ceremonia



Boletín de prensa
Fundación "Don Sergio Mendez Arceo"

Por este medio les saludamos al mismo tiempo que les comunicamos los resultados de la Sesión de Jurado del XX Premio Nacional de Derechos Humanos “Don Sergio Méndez Arceo” realizada el 30 de marzo del presente año.

Este año el premio tiene como contexto histórico la conmemoración de 20 años de la Pascua de quien fuera el VII Obispo de la Iglesia Católica de la Diócesis de Cuernavaca, Don Sergio Méndez Arceo. Así como 40 años del Encuentro del Cristianos por el Socialismo realizado en Chile en 1972 y donde Don Sergio fue el único Obispo católico que participó.

Así pues las organizaciones convocantes y simpatizantes de este premio, nos hemos propuesto a través del mismo Reconocer, Apoyar, Difundir y promover la Solidaridad con quienes lo reciben tanto en la categoría grupal como en la categoría individual.

En la Categoría de Grupo u Organización, se recibieron 10 propuestas que coincidieron en 3 candidatos diferentes:

Albergue Hermanos en el Camino

Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C.

Familia Reyes Salazar

Después de un análisis profundo sobre cada candidato, el Jurado decidió por mayoría de votos otorgarlo a:

Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. (CADHAC)

CADHAC se creó en 1993. Es una organización no gubernamental, independiente de partidos políticos, respetuosa de la pluralidad de credos, ideologías y preferencias sexuales; dedicada a la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Se gestó en el seno de las Comunidades Eclesiales de Base ubicadas en ciudad Guadalupe, Nuevo León; donde a partir de la magnitud del trabajo se fueron integrando ciudadan@s que desde la laicidad impulsan el respeto a la dignidad humana.

En los últimos 5 años Nuevo León ha sufrido graves transformaciones. En particular en el año 2010 hubo una escalada de violencia sin precedentes que concluyó con 547 ejecuciones. A partir de entonces la Seguridad Pública se instaló como una prioridad de los gobiernos, se justificó así, so pretexto de garantizar la seguridad, se sacrificaron los Derechos Humanos no sólo por las autoridades sino también por amplios sectores de la población que entró en pánico. Esto provocó que la lucha por el respeto a los Derechos Humanos se percibiera más como una traición a la autoridad y a la comunidad que una forma de contribuir a la solución de un problema sistémico que aqueja no sólo a Monterrey sino a buena parte del territorio de nuestro país.

CADHAC ha impulsado la tipificación del delito de Desaparición Forzada acorde a los instrumentos internacionales en la materia, en el estado de Nuevo León. En conjunto con otras organizaciones presentaron una propuesta para la creación de una Ley Estatal contra la Discriminación.

Durante los últimos años CADHAC se ha vuelto un referente para los familiares de personas ejecutadas y desaparecidas, pues en esta organización han encontrado acompañamiento puntual a cada caso e incluso la presentación de estos casos en instancias internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, además de realizar actividades conjuntas con la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas en México y con organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

En la categoría Individual este año se recibieron 16 propuestas que coincidieron en siete candidat@s distintos:

Hermann Bellinghausen

Oscar Enriquez Pérez

Estela Angeles Mondragón

Javier Sicilia Zardain

Alejandro Solalinde Guerra

Verónica Tejeda Alcántar

Ma. de Jesús Zamarripa Guardado

Después de un análisis profundo sobre cada candidat@, el Jurado decidió por mayoría de votos otorgar este premio a:

Javier Sicilia Zardain

Luchador Social desde 1980.

Licenciado en Letras Francesas, poeta y escritor con una larga trayectoria en la denuncia y defensa de los Derechos Humanos a través de la palabra y el compromiso activo. Hombre de una fuerte espiritualidad, formado en los principios de la Teología de la Liberación, sensible al dolor ajeno y solidario con las causas justas.

Cada artículo periodístico que escribe, o ponencia que dicta, en algún foro en el que participa, termina con su ya famoso párrafo “Además opino” seguido de una lista de exigencias que hacen campañas y movimientos de la sociedad civil en los que participa, asesora o simplemente apoya, misma que citamos a continuación:

“Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a todos los presos de la APPO, hacerle juicio a Ulises Ruíz, cambiar la estrategia de seguridad y resarcir a las víctimas de la guerra de Calderón.”

[Proceso No. 1841 12 febrero 2012, página 49].

Fue activista en El Frente Cívico pro Defensa del Casino de la Selva en la lucha contra Costco-Comercial Mexicana, en dicha defensa le levantaron diversos cargos y aunque no fue a la cárcel, buscó activamente la liberación de los 33 activistas presos.

El 28 de marzo de 2011 cobró notoriedad, al morir su hijo junto con otros seis jóvenes, asesinados por el crimen organizado en Temixco, Morelos. Como consecuencia el poeta abandonó la poesía y a partir de ese momento ha convocado y encabezado distintas manifestaciones y caravanas en el país, exigiendo un alto a la violencia en México y el castigo a los responsables, incluidos las diferentes instancias de gobierno encargadas de garantizar la seguridad de la población y de impartir justicia.

Esto sin lugar a duda ha despertado conciencia en un amplio sector de la ciudadanía sobre la importancia de participar activa y organizadamente en apoyo a las más de 60 mil víctimas de la llamada Guerra contra el Narcotráfico y el Crimen Organizado, que ha emprendido el gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

Reconocimientos recientes:

2011 – Premio Global Exchange People’s Choice Award en Derechos Humanos

2011 – Presea Corazón de león, otorgada por la Federación de Estudiantes Universitarios de la Universidad de Guadalajara

2011 – Considerado por la revista Time como destacado manifestante en su perfil de Persona del Año.


Comisión de Difusión del XX Premio Nacional de Derechos Humanos

“Don Sergio Méndez Arceo”

Humberto Angel Torres Alicia Dorantes Camacho Alejandro Herrera Ibañez Eloy Durán Valerio

Coordinación General del Premio

Soila Luna Pineda

Fidencia Luna Gasca

Gabriela Juárez Palacios

Alma Rosa Botello

Pbro. Angel Sánchez Campos

domingo, 31 de julio de 2011

Posicionamiento de la CAMPAÑA NACIONAL CONTRA LA DESAPARICIÓN FORZADA ante el punto 1(Exigimos verdad y justicia) propuesto por Javier Sicilia

A Javier Sicilia

A la Caravana del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

A la Comunidad Nacional e Internacional

A las víctimas de desaparición forzada

A la mesa que abordará punto 1 (Exigimos verdad y justicia)

Las organizaciones que formamos parte de la Campaña Nacional Contra la Desaparición Forzada creemos necesario compartir nuestro punto de vista respecto al punto 1 (Exigimos verdad y justicia) del Pacto que se discutirá en Ciudad Juárez, a su vez que abonamos al diálogo que se dará en dicha ciudad. México se encuentra en un proceso de militarización institucional y de la vida social. La política de seguridad del gobierno federal ha incrementado la ola de violencia que vive el país y está documentado por organizaciones de derechos humanos que, a mayor presencia de los militares en labores de seguridad pública, mayores son las violaciones a los derechos humanos, entre ellas, la desaparición forzada.

Precisamente una de las causas de las desapariciones forzadas en México es la militarización y la paramilitarización que, desde el gobierno federal, se ha impulsado, de manera alarmante, como parte de la política de seguridad del gobierno federal, sobre todo, a partir del 2006.

En este contexto de violencia gubernamental y de la llamada “guerra contra el narcotráfico” se han multiplicado los casos de tortura, detenciones ilegales, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas de personas por parte del Ejército, policías y grupos paramilitares.

Como Campaña Nacional Contra la desaparición Forzada hemos realizado un informe sobre la desaparición forzada en México 2011, el cual fue entregado al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la ONU al iniciar su visita a México en marzo de este año. El Informe contiene un diagnóstico de la situación actual y las principales exigencias al Estado mexicano para que abandone la política de desaparición forzada y pueda garantizar medidas concretas y eficaces de protección, derecho a la verdad, justicia y reparación integral del daño a las víctimas de este delito.

Enviamos lo que consideramos abona a la discusión del punto 1 (Exigimos verdad y justicia), en el tema específico de la desaparición forzada.

Situación actual


México carece de un marco normativo adecuado para proteger a las personas de las desapariciones forzadas. El tipo penal del delito de desaparición forzada sólo se encuentra tipificado en 8 estados de la república y no se apega a lo que establece la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra la Desaparición Forzada que entró en vigor el 23 de diciembre del 2010 y de la cual México forma parte.

El recurso de amparo, que debería ser el recurso judicial idóneo para la protección de las personas contra la desaparición forzada resulta inefectivo debido a que entre los requisitos de interposición y ratificación del juicio se encuentra la presentación personal de la víctima y la especificación de su paradero.

Las posibilidades de las personas de recurrir a instancias internacionales, como el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, se ven frustradas ante la negativa del Estado mexicano de reconocer su competencia. Existe 100% de impunidad en los casos de desaparición forzada, actualmente, no hay ningún funcionario del gobierno de ningún nivel que haya sido enjuiciado y sentenciado por el delito de desaparición forzada.

En su tortuoso camino en busca de justicia, muchas personas han pasado décadas sometidas a la impunidad y la revictimización, como ocurre con casos que han sido llevados ante instancias internacionales, como el del señor Rosendo Radilla Pacheco, desaparecido en 1974, cuya Sentencia condenatoria contra el Estado mexicano por parte de la Corte IDH ha sido incumplida a más de un año de su publicación.

Todo lo anterior ha provocado la denegación sistemática de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación del daño de las víctimas de desaparición forzada tanto en el período histórico de la llamada “guerra sucia”, como en la actual política de militarización y paramilitarización implementada por el actual titular del Poder Ejecutivo, con el consecuente incremento de las desapariciones de personas.

Al respecto, cabe señalar que, actualmente, cualquier persona se encuentra en riesgo de ser víctima de desaparición forzada. Algunos de los grupos más vulnerables a esta situación son los jóvenes, las defensoras y los defensores de derechos humanos, particularmente, los que se ocupan de casos de personas desaparecidas y de la lucha contra la militarización y la paramilitarización, periodistas, mujeres, militantes de organizaciones disidentes y personas que viven en contextos afectados por la llamada “guerra contra la delincuencia organizada”.

Como CAMPAÑA NACIONAL CONTRA LA DESAPARICIÓN FORZADA estás son nuestras exigencias al gobierno Federal

1. El marco normativo mexicano en materia de desaparición forzada de personas: 1) Que el Estado adecue –con plena participación de la sociedad civil –el marco jurídico interno, incluyendo la promulgación de una Ley General contra la Desaparición Forzada de Personas, a fin de que se garanticen la prevención, sanción y erradicación de la práctica de la desaparición forzada de personas y contemple, así mismo, medidas concretas y eficaces de protección, derecho a la verdad, justicia y reparación integral del daño a las víctimas de este delito, incluyendo a las víctimas indirectas; 2) Que se reforme el artículo 215 del Código Penal Federal para armonizar el tipo penal federal de desaparición forzada de personas a los más altos estándares internacionales en la materia; 3) Que se reformen los artículos 17 y 117 de la Ley de Amparo para que el Estado garantice a toda persona la disponibilidad de un recurso judicial efectivo de protección y acceso a la justicia en casos de desaparición forzada; 4) Que se reforme el artículo 57 del Código de Justicia Militar para armonizarlo con lo dispuesto por el artículo 13 constitucional y los estándares internacionales en la materia, lo cual deberá incluir la prohibición expresa de la extensión de la jurisdicción militar respecto de todos aquellos delitos que constituyan una violación a los derechos humanos reconocidos internacionalmente, así como la exclusión de la jurisdicción militar en todo caso en el que se hallen involucrados civiles, independientemente de que tengan carácter de sujetos pasivos o activos.

2. El contexto histórico de la desaparición forzada en México:

Que el Estado asuma sus obligaciones en materia de investigación de los hechos, sanción de los responsables y reparación integral del daño para las víctimas de desapariciones forzadas y otras violaciones graves de los derechos humanos durante el período llamado “guerra sucia”, adoptando medidas simbólicas, jurídicas, económicas y políticas para garantizar la satisfacción de las expectativas de justicia transicional en el país y el combate a la impunidad.

3. El contexto actual de la desaparición forzada en México:

1) Que el Estado mexicano cumpla con sus obligaciones en materia de investigación, persecución y sanción de casos de desaparición forzada de cualquier persona a fin de combatir efectivamente la impunidad que priva en estos casos; 2) Que el Estado mexicano cumpla con sus obligaciones en materia de investigación, persecución y sanción de casos de desaparición forzada de las defensoras y defensores de derechos humanos, así como las amenazas, hostigamiento y ataques contra defensoras y defensores de personas desaparecidas, a fin de combatir efectivamente la impunidad que priva en estos casos; 3) Que se establezca un protocolo de investigación, documentación y cooperación de carácter urgente que dé respuesta inmediata a los casos de personas reportadas como desaparecidas, que contemple la coadyuvancia de los familiares y sus organizaciones en los casos necesarios 4) Que el Estado mexicano establezca un registro público nacional de personas desaparecidas forzadas – cuyo diseño, implementación y seguimiento cuente con la participación de la sociedad civil –, a fin de que no se sustraiga de sus obligaciones y se cuente con un control estadístico y transparencia sobre esta situación; 5) Que el Estado mexicano implemente una instancia especializada encargada de realizar la búsqueda de personas desaparecidas, así como de un órgano independiente e imparcial que permita resguardar y proteger las muestras de ADN de aquellos familiares que otorguen su consentimiento al respecto, a fin de crear un banco de ADN que sea útil para la búsqueda y registro de los casos de desaparición forzada. 6) Que se establezcan protocolos de actuación más efectivos en materia de investigación de los hechos y persecución de los responsables de este delito; 7) Que el Estado mexicano destine mayores recursos a la capacitación y contratación de personal calificado, así como recursos y herramientas especializados para la investigación de casos de desaparición forzada de personas y establezca un fondo de contingencia social para las familias que queden en el desamparo; 8) Que se sancione efectivamente y en la jurisdicción ordinaria a los elementos de las Fuerzas Armadas involucrados en casos de desaparición forzada en el actual contexto de militarización de la seguridad pública; 9) Que el Estado mexicano reconozca a la brevedad la competencia del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, contemplado en el artículo 26 de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas Contra la Desaparición Forzada CIPPDF, a fin de reforzar el entramado de protección internacional de los derechos humanos de toda persona en caso de desaparición forzada.

4. El caso paradigmático del señor Rosendo Radilla y el estado de cumplimiento de la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos respecto de este: Que se cumplimenten de manera puntual, integral y sin demora todos y cada uno de los puntos resolutivos de las sentencias internacionales en que se condena a México por violaciones probadas de los derechos humanos, sin que ninguno de los Poderes de la Unión ni de las entidades federativas se sustraiga del acatamiento de sus respectivas obligaciones internacionales.

Por último, proponemos a quienes participen en el punto 1 (Exigimos verdad y justicia) incluir, en el documento final que resulte de la discusión en Ciudad Juárez, en un espacio específico, el tema de la desaparición forzada y que se tomen en cuenta las propuestas planteadas en este documento así como otras propuestas que se presenten. Consideramos que nuestros desaparecidos pueden estar aún vivos y mediante esta lucha podrían ser rescatados y reintegrados a sus espacios y familias, también creemos necesario hacer valer el derecho a la verdad en éste tema, que los familiares de las víctimas de la desaparición forzada y la sociedad en su conjunto, conozcan de los hechos, el destino de las víctimas y, en su caso, puedan reclamar el resarcimiento integral del daño y el castigo a los culpables.

Por la presentación con vida de los desaparecidos. Juicio y Castigo a los responsables.

FIRMAS

Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C. (CMDPDH), Comité Cerezo México, Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”, Comité Monseñor Romero, Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM), Nacidos en la Tempestad A.C, Comité de Familiares y Amigos de Secuestrados, Desaparecidos y Asesinados en Guerrero, Taller de Desarrollo Comunitario A.C., Acción Urgente para Defensores de los Derechos Humanos AC, Organización de Pueblos Indígenas Zapotecos A.C., Komite Internazionalistak, Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo AC (CEPAD) de Jalisco, Movimiento Campesino Regional Independiente Coordinadora Nacional Plan de Ayala Movimiento Nacional (MOCRI- CNPA- MN), Izquierda Democrática Popular, Comunidades Eclesiales de Base Derechos Humanos de México, Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer "Elisa Martínez" , Agencia de Noticias Independiente Noti-Calle, Unión Campesina Democrática Tlaxcala Sss, Red Magisterial Popular Chiapas-México, Frente Popular "Ricardo Flores Magón" Ixtapa,Chiapas,México, Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), Frente Democrático Oriental de México Emiliano Zapata (FEDOMEZ), Movimiento Democrático de la Huasteca Veracruzana A.C, Unión de Mujeres de las Huastecas "Humberta Hernández Tovar", Organización Campesina Indígena Popular (OCIP-RFM), Timocepanotoke Noche Altepeme Macehualme, “Unión de Todos los Pueblos Pobres" (TINAM), La Federación De Militares Retirados "Gral. Francisco J. Mugica", Red de Defensa de los Derechos Humanos, Unión popular Revolucionaria Emiliano Zapata UPREZ-Benito Juárez (MUP-FNAMUP), Frente del Pueblo en la Otra Campaña (MUP-FNAMUP), Preparatoria Popular Tacuba (MUP-FNAMUP), Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MUP-FNAMUP), Zelzin Yoazihuatl A.C. (MUP-FNAMUP), Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata-Centro (MUP-FNAMUP), Colectivo “Rosario Castellanos” (MUP-FNAMUP), Mercado Chinampac de Juárez (MUP-FNAMUP),Consejo de Barrios La Raza (MUP-FNAMUP), Siervos de la Nación (MUP-FNAMUP), Frentes Torres X (MUP-FNAMUP), Unión de Colonias Populares (MUP-FNAMUP), Frente de Solicitantes de Vivienda (MUP-FNAMUP), Sociedad Cooperativa, Trabajo, Esfuerzo y Realidad (MUP-FNAMUP). 42 Firmas

Sicilia, cómodo para empresarios y gobierno

Sicilia quiere capitalismo bueno, tres poderes transparentes y que la explotación y hambre no sean brutales

Pedro Echeverría V.

1. Javier Sicilia, el escritor que encabezó una marcha y luego una caravana –en las que participé para no vivir de cuentos- es un socialista cristiano que busca el bienestar social –sin odios- pero dentro del sistema capitalista. No es un ignorante de la situación del país, pero está convencido que el único camino a seguir es suavizar el corazón de los empresarios y políticos para que reflexionen y realicen buenas obras. Sigue la doctrina de la iglesia que viene de la llamada “teoría de la liberación” que durante muchos años se ha desarrollado en el continente con Gustavo Gutiérrez, Camilo Torres, Méndez Arceo, Leonardo Boff, Samuel Ruiz, Arturo Lona y muchos más, que han seguido posiciones más radicalizadas, es decir, que van a la raíz de los problemas. ¿Debe combatir la izquierda ese movimiento por desviacionista, porque entretiene y hace el juego al PAN y al PRI? ¿Cómo saber hacia donde va?

2. La realidad es que tampoco la izquierda honesta ha planteado en México una salida que demuestre que es correcta, que es real y que no haya sido una simple teoría. El día que surja una idea clara, posible, real, todos nos uniremos a ella. En tanto ésta no exista –porque la teoría no es un dogma sino una guía para la acción- nuestra obligación es analizar y discutir con profundidad las mil y un teorías y experiencias. Esto me recuerda que en 1960 como tontito seguí a la URSS pensando que era el único camino al socialismo; a los pocos años conocí los planteamientos de los chinos, de los trotskistas, espartacos, anarquistas, incluso los yugoslavos y albaneses, que buscaban la “sociedad igualitaria” teniendo justas diferencias de organización y metodología entre ellos. Así que aparte de solidarizarse contadas las luchas de los trabajadores contra el poder, lo más importante es reflexionar, pensar, leer sobre teorías, analizar y discutir los problemas en serio.

3. Ya Marx planteaba en 1847, hace más de 160 años usando a la burguesía como categoría económica, política, histórica, sociológica real: “Una parte de la burguesía desea remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad burguesa. A esta categoría pertenecen los filántropos, los humanitarios, los que pretenden mejorar la suerte de las clases trabajadoras, los organizadores de la beneficencia… y hasta se ha llegado a elaborar este socialismo burgués en sistemas completos. Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente de ellas. Quieren la sociedad actual sin los elementos que la revolucionan y descomponen… El socialismo burgués no alcanza su expresión adecuada sino cuando se convierte en simple figura retórica”. Así que desde hace 160 años existían distintos “socialismos”.

4. ¿Hasta cuándo durará la cuerda que tiene el movimiento de Sicilia –otorgada por empresarios, políticos y la televisión- mientras cada mes se siguen asesinando a usan mil personas con padres, madres y hermanos en todo el país que no pelean por sus deudos y la guerra se profundiza? No pierden nada Calderón, los legisladores o los gobernadores por sentarse unas horas a platicar con Sicilia frente a la televisión sobre planteamientos insustanciales que buscan “suavizar el corazón”. La realidad es que ganan porque es una tribuna que aprovechan bien los políticos para ventanearse. Puede estar jugando Sicilia, sin mala intención, un magnífico papel de entretenimiento, diversionista, que desvía el descontento de los trabajadores sojuzgados, tales como los electricistas, mineros, petroleros, la APPO de Oaxaca, los profesores y demás que con sus batallas frontales clasistas en las calles desnudan y ponen en aprietos a los gobiernos represores.

5. Los muy políticos y significativos abrazos y besos de Sicilia pueden ser buenos y más cariñosos sin la televisión; pero dados así denotan que los empresarios, los políticos, los explotadores y asesinos –como todos son seres humanos- debemos amarnos los unos y los otros y que basta con que cada quien ablande su corazón para que las cosas se compongan. Con ello las clases sociales y la lucha de clases, que llevan más de 10 mil años, desaparecen. ¿Para qué hacer huelgas, marchas, plantones, caravanas, si basta con la buena voluntad? ¿Será que con esta estrategia los empresarios dejen de explotar el trabajo obrero y acumular riquezas, que los políticos dejen de sentirse poderosos, dejen de robar y bajen al nivel de la gente, los yanquis dejen de saquear países y hacer guerras de rapiña? La realidad es que caminatas y caravanas se han hecho por decenas o cientos, pero jamás la burguesía había brindado un espacio tan reconfortante como estar frente a la TV.

6. La realidad es que con gran respeto he leído y seguido a la llamada “Teología de la Liberación” que nació en los sesenta con la protección del papa Juan XXXIII. Fui entendiendo que la iglesia católica está dividida entre curas millonarios que ocupan los más altos cargos en el Vaticano y en los países más poderosos y los curas o sacerdotes que están en pequeñas ciudades y poblados que obedecen fielmente, por disciplina y por miedo, a ese alto, rico y privilegiado clero. La Teología de la Liberación nació para servir al pueblo pobre de las pequeñas comunidades, para ayudarlo a soportar con menor sufrimiento sus miserias y también para librar una lucha interna en la propia iglesia que desde que nació ha estado penetrada por la corrupción y la jerarquía autoritaria. Por eso todas sus batallas –la más importante en México la que libró el obispo Samuel Ruiz en Chiapas, paralela el levantamiento zapatista- lograron mucho reconocimiento.

7. Sicilia tendrá que realizar más acciones de masas para seguir presionando de la forma en que lo ha hecho; la estrategia que ha escogido ha sido coherente con sus objetivos de hacer bondadoso el capitalismo y coincide con los empresarios, los tres poderes y los medios de información. No denuncia la explotación natural del capitalismo, la falta de empleos, los salarios miserables. Incluso estos sectores de fuerte poder económico están dispuestos a ayudar para que el movimiento siga cumpliendo su papel pacifista o gandhiano, como ha dicho el mismo Sicilia. Los zapatistas, la APPO, la CNTE, los izquierdistas radicalizados independientes, un poco también los lópezobradoristas, tienen diferentes objetivos, mismos que los llevan a la confrontación con la clase dominante porque aquellos parten de la lucha de clases y no se hacen ilusiones. Ni ellos han buscado hablar con el poder ni tampoco el poder les daría entrada.

Discurso íntegro de Javier Sicilia ante legisladores en el Castillo de Chapultepec.

Antes de comenzar este diálogo, queremos empezar, como lo hemos hecho en todos los diálogos, con unos versos, esta vez de María Rivera: “Allá vienen los descabezados,/ los mancos,/ los descuartizados,/ a los que les partieron el coxis,/ a los que les aplastaron la cabeza,/ los pequeñitos llorando […] Allá vienen/ los que duermen en edificios/ de tumbas clandestinas:/ vienen con los ojos vendados/ atadas las manos/ baleados entre las sienes/ […] Allí vienen/ los muertos tan solitos, tan mudos, tan nuestros,/ engarzados bajo el cielo del Anáhuac, [a reclamarnos]”.

En nombre de ellos, de nuestros muertos, de nuestros dolores y de la noche por la que atraviesa México, pido a todos los presentes nos pongamos de pie y guardemos un minuto de silencio.

Henos de nuevo aquí, en el Castillo de Chapultepec, después de caminar miles de kilómetros y abrazarnos para romper la soledad y el dolor que los criminales y un Estado omiso, coptado y corrupto nos han impuesto contra la verdad de nuestros corazones que es la paz y la amistad.

Hemos llegado de nuevo aquí, dejando familias, trabajos, y llevando cargas más pesadas de las que podemos llevar, para, al igual que lo hemos hecho con el Poder Ejecutivo, dialogar y recordarles lo que a pesar de los inmensos salarios que cobran y que son fruto del trabajo de los hombres y mujeres de bien de esta nación, es su deber. No nos gusta que sea así. Pero desde hace mucho, los Congresos de esta nación, en nombre de sus intereses partidocráticos y mezquinos; en nombre de sus privilegios y de sus negocios – el Estado, se los recordamos, no es, como lo concibió la cultura que nos dejó el antiguo régimen y que ustedes continúan cultivando como una enseñanza delincuencial, un botín político ni un lugar para contratistas, es lo que la nación ha ido construyendo con la sangre y el dolor de sus mejores hombres y mujeres y un lugar para los estadistas–, en síntesis, en nombre de una equivocada idea del gobierno, se han alejado de nosotros: no escuchan los ritmos y latidos del corazón de la patria y pretenden junto con los criminales y los otros poderes fácticos, secuestrar las aspiraciones democráticas y la esperanza de bienestar de la Nación.

Ustedes lo hacen por omisión, ignorancia o complicidad; ellos porque ustedes no se lo han impedido. Sus recintos, el recién inaugurado del senado y la cámara de diputados, son la expresión arquitectónica de su aislamiento. Bunker de un poder que prefiere darle la espalda a los ciudadanos y contemplarse en el espejo de sus ambiciones traducidas en parálisis legislativa y en manipulación política que convierte los procesos electorales en un gran negocio para unos cuantos y en juego cruel de ilusiones para los ciudadanos.

Pese a eso, hemos llegado de nuevo a este Castillo –donde residió el imperio de quienes, como hoy, se equivocaron creyendo que con las armas extranjeras se resolverían los problemas de México; pero también de los jóvenes defensores de la patria y donde se firmaron, como un símbolo de la esperanza que hoy nos trae aquí, los Tratados de Paz de El Salvador—con la mejor voluntad. Pero también con profundas dudas de que en realidad nos escuchen y no se comprometan con México.

Lo decimos así, no sólo por lo ya referido, sino porque hemos sido también testigos de actos inauditos cometidos por diputados –actos que en otros países habrían tenido desenlaces diferentes con apego a la verdad y la justicia—y porque a lo largo del tiempo no han hecho más que usar la palabra de manera humillante, es decir, demagógica –la más reciente es la manera en que han traicionado la exigencia ciudadana de la Reforma Política– y, con ello, porque la palabra es sagrada, crear una profunda desconfianza entre los ciudadanos. Una frase del poeta Ezra Pound debería ser tema de meditación no sólo de ustedes, sino de cada ser humano de esta nación: “Cuando un hombre traiciona su palabra, o su palabra no vale nada o ese hombre no vale nada”. Ambas cosas, queridos legisladores, porque la palabra es el hombre mismo.

Sin embargo, como decimos, venimos con buena voluntad. Estamos convencidos de que más allá de los personajes, intereses y partidos que representan, más allá de los justos reproches que le hacemos y de las fundadas dudas de que quienes nos dicen que estos diálogos no servirá de nada, estamos convencidos de que ustedes, al igual que se lo dijimos al Presidente de la República, pueden oír –en este ejercicio plenamente democrático– el latido humano de su corazón.

Por eso repetimos delante de ustedes, lo que no hemos dejado de repetir desde que nos pusimos a caminar: que el país, nuestro México, vive una emergencia nacional. Lo que exige de ustedes no sólo un cambio de actitud, acorde con lo que la democracia –el poder del pueblo, es decir, de los ciudadanos—significa, sino un esfuerzo extraordinario y humilde para evitar que la nación se precipite a un irremediable caos social.

En la violencia que vive el país y la violencia que golpea a millones de familias existe una corresponsabilidad de los tres poderes. Ustedes saben que la guerra emprendida por el presidente Calderón, que nos ha costado hasta ahora –así dicen las cifras– 50 mil muertos, más de 10 mil desaparecidos, más de 120 mil desplazados, y la inseguridad y el miedo de millones de mexicanos, es ilegal.

El llamado a la intervención de las fuerzas armadas en asuntos de seguridad pública obligaba al Presidente a pedir la autorización deese acto soberano. No lo hizo y con ello violó la Constitución. Pero ustedes, señores y señoras legisladoras, que tenían el poder para impedirlo, también la violentaron no sólo con la omisión a ejercer sus facultades y obligaciones, sino al asignarle a las Fuerzas Armadas el presupuesto para llevar a cabo esta guerra. Ustedes son también corresponsables de nuestros muertos y de nuestro dolor.

No sólo por lo dicho, sino por muchas otras cosas más. O ¿cuánto tiempo se han tomado para dar respuesta a lo qué desde hace años se sabe del secuestro, tortura, crímenes y desapariciones de nuestros hermanos centroamericanos? ¿Por qué han tolerado el podrido Instituto Nacional de Migración erosionado por los tentáculos de las bandas criminales y no se anticiparon a los dolorosas voces del padre Solalinde y otros. Las voces del dolor y del reclamo? ¿Por qué no han impulsado con los sectores privado y académico iniciativas para identificar las zonas de mayor riesgo social y, junto con los ciudadanos de esas zonas, evitar que en ellas el crimen se apodere de los niños y de los adolescentes, convirtiéndolos en víctimas de la criminalidad? ¿Por qué no han tomado en los distritos que representan, en sus municipios y estados para enfrentar de forma integral y ciudadana los avances de las bandas criminales y sus complicidades con policías y autoridades? ¿Por qué –de cara a nuestros niños y jóvenes, a quienes sus políticas les han destruido el presente y les niegan el porvenir— no han aumentado el dinero destinado a la educación para abrir más matrículas y acortar las largas filas de miles de estudiantes que no alcanzan lugares en las escuelas y universidades? ¿Por qué, frente a la emergencia nacional que vive el país, no han construido una agenda nacional que se ponga al servicio de México y evite que las próximas elecciones sean, lo que ya se anuncian ser, las de la ignominia? Ustedes, hasta ahora, sólo han sido operadores políticos de los intereses partidocráticos y no, lo que deberían ser desde el momento en que asumieron sus cargos de legisladores: servidores de los ciudadanos.

Para ustedes la educación, la cultura, la ciencia, la vida de los pueblos y de los barrios, la participación ciudadana en los asuntos del Estado y la tragedia de las víctimas de la guerra, no han sido prioridad ni de su corazón ni del gasto público.
Lo han sido y lo son, en cambio, sus partidos y sus elecciones onerosas y corruptas –y decimos sus elecciones porque no son las de los ciudadanos. Vean simplemente los votos que obtienen y la manera dispendiosa y corrupta en que recaudan gran parte de ellos–. Lo son también el armamento, la violencia y las obras suntuarias como las que los albergan.

De cara a esta realidad, pero también sabedores de que ustedes tienen una gran responsabilidad que desde su humanidad y su condición de legisladores deben asumir, venimos hasta aquí no para que nos digan que ustedes no son responsables, que la culpa la tienen las bancadas de los otros partidos o el ejecutivo o el judicial. No venimos tampoco a escuchar posicionamientos de partido, sino a que por primera vez rindan cuentas ante la nación y la historia, y nos digan, de un vez por todas, si van a optar por la paz o por la guerra.

Aquí, en este recinto, habemos 20 víctimas y 30 miembros del Movimiento de la Paz con Justicia y Dignidad, de diferentes organizaciones civiles, académicos, intelectuales, periodistas y a artistas que asesoran al Movimiento.

Todos representamos no sólo a los asesinados y asesinadas, desaparecidos y desaparecidas, violados y violadas, torturados y torturadas de este país –víctimas reales con nombres, apellidos y rostros–, sino también y como una metáfora de México a otras millones de víctimas: los destrozados por una equivocada política económica, los niños y los jóvenes, a quienes a causa de esa política les hemos arrasado el presente y cerrado el futuro –y que conforman la mayor parte de las víctimas tanto inocentes como culpables de esta guerra–, los desplazados, los que han visto, en nombre de la economía global y de los intereses del dinero y de la muerte, arrasados sus territorios, sus familias, sus relaciones de soporte mutuo y han sido arrojados al desempleo, a la mendicidad, a la migración y al abandono, los ciudadanos todos que a causa de esa economía hemos visto destrozado nuestro aire, nuestra agua, nuestros árboles, nuestra naturaleza.

En nombre de ellos y de la justicia que reclamamos, en nombre también de esta corresponsabilidad que tienen en esta guerra y en este dolor, venimos, en primer lugar, a que reconozcan ustedes también su deuda como representantes del pueblo y pidan perdón a las víctimas y a toda la nación que no han defendido ni representado con dignidad.

En segundo lugar, a que detengan la Ley de Seguridad Nacional que pretenden aprobar y la sustituyan por otra, trabajada junto con los ciudadanos. La Ley que pretenden aprobar vulnera las libertades y los derechos civiles descritos en la Constitución y confirma el oprobio de controlar la corrupción y la ineficiencia de las instituciones con la imposición de un Estado militar y policiaco. No podemos permitir que la democracia claudique frente al autoritarismo ni frente al caos y, en consecuencia, tampoco podemos permitir que la paz se rinda ante la guerra para conservar la partidocracia y las prevendas que traicionan a la patria.

Los conminamos a que, del lado de los ciudadanos, emprendan el camino de la paz reconociendo su error y no convirtiendo en norma lo que a todas luces ha sido un grave desacierto. Por ello, pugnamos por una Ley de Seguridad que tenga como principio garantizar la seguridad humana y el respeto irrestricto a las libertades civiles y los derechos humanos; una Ley de Seguridad que entienda la seguridad desde una perspectiva ciudadana e integral, que tome en cuenta no sólo la realidad y la opinión de las comunidades, sino también que realice acciones de protección social y atienda con intensidad a los grupos más vulnerados por la violencia y la cooptación del crimen: jóvenes, mujeres, migrantes, campesinos, desempleados, marginados urbanos y adictos.

Se equivocan los que piensan que la guerra de hoy nos conducirá a la tranquilidad de mañana; los que creen que esta guerra, que se ha llevado a miles de nuestros hijos, debe durar más años. Ninguna guerra en función de abstracciones, puede compensar la muerte de ninguno de nuestros hijos. Como decía Gandhi: “No hay camino para la paz; la paz es el camino” y por ello reclamamos una Ley de Seguridad que establezca las condiciones para ella; una ley, como decimos, para la paz con justicia y dignidad, y no la que se ha impulsado desde el Ejecutivo, que pretende institucionalizar la guerra, que multiplicará las víctimas y el sufrimiento, y que de ser aprobada por ustedes será un franco retroceso en el ejercicio de las libertades y de los derechos humanos en nuestro país; una Ley de Seguridad que contemple además el diseño de estrategias alternativas y ciudadanas que, con el apoyo del Estado y en acuerdo con las necesidades de cada lugar, apunten a la reconstrucción del tejido social y conduzcan al retiro paulatino del ejército de las calles; una Ley que contemple la generación de mecanismos para la despenalización de ciertas drogas y la reducción de su demanda y daño, y la creación de controles democráticos de nuestras policías mediante, por ejemplo, un Auditor Policíaco Independiente de la Policía Federal; una ley que ponga su centro en las personas y no en las instituciones, y que contribuya a establecer y definir una política de Estado en materia de seguridad, y que ponga claros límites al uso arbitrario de la fuerza y a las decisiones discrecionales en la aplicación de los recursos del Estado; una Ley que, en concordancia con lo que esta soberanía aprobó en materia de la reforma constitucional en derechos humanos, establezca no sólo garantías, pesos y contrapesos democráticos, sino las garantías de que las fuerzas de seguridad de cualquier índole actuarán siempre como cualquier servidor público, es decir, dentro del marco de la ley y fundando y motivando sus actuaciones; una Ley que le dé equilibrio y participación a los distintos poderes en la toma de decisiones.

La prueba más clara de la necesidad de esta Ley son las recientes declaraciones del Secretario de Marina que acusa, poniéndolos en mayor peligro, a los defensores de los derechos humanos de atentar contra la imagen de esta institución y de estar al servicio de la delincuencia. La discusión de esa Ley debe realizarse en paralelo al urgente diseño e instrumentación por parte del Legislativo de mecanismos eficaces y eficientes en la protección de defensores de derechos humanos y periodistas que en nuestro país sufren graves ataques o viven bajo serias amenazas, llegando incluso a ser motivo de preocupación internacional. La discusión de la Ley de Seguridad debe también tener como paralelo la aprobación de los marcos legislativos que lleven a la autonomía de los Ministerios Públicos.

Adicionalmente, señores y señoras legisladoras déjenos insistir en que las vejaciones que viven miles de centroamericanos en nuestro país son absolutamente vergonzosa, al grado de que ante los ojos de la comunidad internacional lo que sucede con ellos es una tragedia que junto a lo que vivimos los mexicanos parece tomar las dimensiones de un Holocausto.

En tercer lugar, porque la paz implica también justicia y verdad, una tarea impostergable que debemos realizar juntos es la redacción de una Ley de Víctimas que contemple el acceso a la justicia, a la reparación del daño y a la atención integral, mediante un programa nacional de atención a la víctimas que además de incluir a los distintos niveles de gobierno incluya también un fondo público para este propósito y de acuerdo con los estándares internacionales y jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Asimismo, y contra la opinión del poder que siempre tiene miedo a la verdad y ante la incapacidad del sistema de procuración de justicia y de defensa de los derechos humanos para deslindar responsabilidades en cuanto a las víctimas de esta guerra.

Esta Ley debe poner especial atención en aquellos grupos que se encuentran en una mayor situación de vulnerabilidad: niños y niños huérfanos de esta guerra, personas amenazadas por reclamar justicia, mujeres víctimas de la violencia, incluidos jóvenes que en una vergonzosa leva del siglo XXI son obligados a incorporarse a las filas de la delincuencia. Es una obligación de ustedes crear esta Comisión de la Verdad y Reconciliación como la establecida en Colombia que registre los 50 mil homicidios acaecidos en nuestro país durante la actual administración, haga valedero el derecho a la verdad, que nos diga el nombre y la historia de quienes han perdido la vida, de quienes están desaparecidos o de quienes están siendo amenazados y tiene que desplazarse de sus comunidades de origen, que establezca, además, con claridad cuáles de las víctimas cayeron en la guerra intestina del crimen organizado, quiénes fueron víctimas inocentes de la criminalidad, y quiénes perdieron la vida a manos de las fuerzas de seguridad y en qué condiciones, trátese de delincuentes o de ciudadanos inocentes.

Esta Comisión de la Verdad –sus pretextos para no crearla, pretextos que encubren sólo el miedo—debe ser encabezada por ciudadanos independientes de probada integridad moral y defensores de los derechos humanos, pero creada oficialmente por el Poder Legislativo y dotada de recursos técnicos y financieros para sus funciones.
Estas comisiones han sido una herramienta importante de humanización y reparación de daños en diferentes procesos de paz no sólo en América Latina, sino también en África y en Europa. Su luz ilumina el camino a la justicia, al reconocimiento de las víctimas, a la reconciliación y la convivencia.

En cuarto lugar, porque a nuestros niños y a nuestros jóvenes les hemos, con esta guerra y las equivocadas políticas económicas y sociales destruido el suelo y arrebatado la paz, les exigimos no sólo limitar a esa máquina de fabricar votos y complicidades llamada. el SNTE, sino también la protección para el desarrollo autónomo y las relaciones de soporte mutuo de las localidades, pueblos y barrios.
Nuestros niños y nuestros jóvenes deben tener una gama amplia de opciones para elegir, hacer su vida libremente y engrandecer nuestra nación.

No podemos aceptar ni permitir más que el destino de nuestros hijos y de nuestros nietos sea la migración, la miseria, la muerte o la violencia. Es inhumano, es criminal e inaudito lo que les hemos hecho. Es inaceptable que el Estado no garantice el derecho a la educación y que miles de jóvenes vean sus sueños frustrados porque no hay recursos.

Dentro de la emergencia nacional que vivimos, exigimos que la Cámara de Diputados que apruebe en el próximo presupuesto recursos suficientes para que todos los jóvenes del país que así lo deseen puedan estudiar su bachillerato y se den garantías para que quienes quieran y puedan realizar estudios universitarios lo hagan.

En quinto lugar, porque la paz y la democracia no pueden vivir sin una profunda participación ciudadana en los quehaceres del gobierno, les exigimos una profunda e inmediata Reforma Política que repercuta en los procesos electorales en puerta.
Hasta ahora, ustedes señores y señoras legisladoras, encerrados como operadores de partidos en sus bunkers y no como representantes ciudadanos, se han negado a aprobar una Ley que apenas, con las candidaturas ciudadanas y las iniciativas ciudadanas, da un mínimo indispensable a esa participación.

El país, además de eso, necesita, para salvar el profundo desgaste de legitimidad que guardan nuestras instituciones y que abona en favor de esta guerra atroz que nos tiene hasta la madre, necesita revocación de mandato, plebiscito, voto blanco, referéndum, límite de fueros, reducción del dinero destinado a los partidos y a las campañas electorales, y las acciones colectivas amplias e incluyentes. Estos instrumentos que ustedes nos niegan y tienen secuestrado al país son, en las circunstancias actuales, vías fundamentales e idóneas para rehacer la vitalidad perdida de nuestras instituciones; son las mejores armas –no hechas de pistolas, metralletas y balas, sino de votos y de sentido común– que podríamos tener como país para vencer la violencia, la inseguridad y la corrupción que habita en nuestras instituciones. La Reforma –que si tuvieran voluntad política y responsabilidad ciudadana podrían aprobar en un periodo extraordinario y haciendo un transitorio al artículo 105 de la Constitución—ayudaría a que el Congreso rindiera cuentas a los ciudadanos y que sus miembros se convirtieran en lo que Morelos nombró con profunda sabiduría: “Siervos de la nación”.

La sociedad, a diferencia de lo que ustedes creen y pretenden, no es un adjetivo, es el sujeto activo de la vida política y de las responsabilidades del Estado. Sin ella, ustedes ni ningún otro poder son posibles. Denos instrumentos de participación para que lo sigan siendo. De lo contrario cada vez más ciudadanos retirarán su apoyo a las elecciones y quedarán en la ilegitimidad absoluta.

En sexto lugar, porque la paz no puede crearse al precio de una competencia desleal y corrupta a la que nos tienen acostumbrados y ya que no quieren responsabilizarse de tener, en las condiciones de emergencia nacional que vivimos, un candidato civil y una agenda de unidad nacional, exigimos un sistema de transparencia de rendición de cuentas de las posiciones que a lo largo del proceso electoral tomen como legisladores.

Necesitamos, por ello, que juntos diseñemos un mecanismo autónomo de participación ciudadana que ajeno a esa magnífica institución, el IFE, que sus intereses mezquinos destruyen día a día (a veces en verdad ustedes creen que los ciudadanos somos idiotas; nos han sido capaces en meses de nombrar a tres nuevos consejeros), permita transparentar ante toda la sociedad la actividad de los Congresos en los procesos electorales.

Si no se habilitan estos espacios tendremos en nuestras próximas elecciones un gobierno ignominioso que volverá a administrar el desafío del crimen organizado y repartirá el territorio del país entre poderes facticos, empleados políticos, carteles y la fuerza militar. En medio quedaremos las ciudadanos expuestos a su violencia cuando el pacto se rompa o requiera reacomodos.

Su responsabilidad es inmensa. Si la desprecian o no están a la altura o permitan que intereses particulares estén por encima de los de la República habrán pasado a la historia con el rostro del envilecimiento. “Nada –escribió alguna vez Kierkegaard, el padre del existencialismo que, en nombre de lo humano, nunca se permitió caer en las trampas de ningún poder—, nada, ningún error, ningún crimen es tan horrible […] como aquellos que el poder comete, porque lo que es ‘oficial’ es impersonal y por ello es el más profundo insulto que puede hacerse a las personas”.
Su compromiso, señores y señoras legisladoras, es con los seres humanos de este país, no con procedimientos ni con intereses ni con alegatos ideológicos y partidistas. Hay que escoger entre la condenación y la conversión.

A continuación escucharán ustedes algunos testimonios de las víctimas que forman parte del Movimiento y que representan a miles en el país. Asimismo escucharán también la presentación de algunas propuestas legislativas, algunas de ellas con carácter de iniciativa, que les pedimos hagan suyas. Igualmente insistiremos en la resolución de algunos pendientes legislativos. Estamos conscientes de su papel de Estado y por ello formularemos, en lo que buscamos sea una demostración de lo que el Poder legislativo y la sociedad civil, acompañada de expertos, puede lograr definiendo objetivos y alcanzando logros comunes para beneficio del país. –hay que ver simplemente la Cámara de Senadores y la paradójicamente llamada estela de luz, insultos, por su costo, a la miseria en que la mitad de la población vive, un bunker y un monumento a la oscuridad y la incapacidad cerrado a los ciudadanos, sin ventanas que den a la ciudad y donde ustedes se encierran a espaldas nuestras para en nombre nuestro negociar privilegios personales y partidistas.

lunes, 9 de mayo de 2011

“Estamos hasta la madre”, se oye desde Acapulco y Taxco

Cientos de personas se suman a la movilización nacional por la paz y seguridad

“Estamos hasta la madre”, se oye desde Acapulco y Taxco

Reclaman manifestantes al gobierno federal la estrategia emprendida en el combate al narcotráfico
FRANCISCA MEZA CARRANZA Y
 CORRESPONSALÍA
Cientos de acapulqueños se sumaron a las movilizaciones que a nivel nacional se llevan a cabo contra la lucha que el gobierno federal ha emprendido en el combate al crimen organizado. En silencio, expresaron un “estamos hasta la madre” de personas que han muerto y que el presidente Felipe Calderón Hinojosa ha calificado como “daño colateral”.
El punto de encuentro fue sobre la costera Miguel Alemán, a la altura del Asta Bandera, de donde por lo menos 500 personas vestidas de blanco partieron en marcha hasta el zócalo.
En la mayoría de las mantas plastificadas que iban al frente del contingente había leyendas como “No más sangre” y “Estamos hasta la madre” de los movimientos sociales que se han desarrollado a nivel nacional, como el de poeta Javier Sicilia.
Asimismo, en cartulinas que mostraban los participantes se expresaban pensamientos particulares: “Basta de gastar en armamento”, “Demos oportunidad a la paz, no a la guerra”, “Ya basta, alto al fuego”, “La violencia no se combate con más violencia” y “Esta guerra no es nuestra”.
Entre las más significativas había leyendas de personas que han sufrido la muerte de algún familiar o personas cercanas. “Esto va por mi hijo”, “Muerto inocente” y algunos con playeras con fotografías de jóvenes muertos y desaparecidos.
En el contingente iban personas de todas las edades, representantes de la sociedad civil y la Iglesia católica. Conforme avanzaba la caravana personas se unieron; los que pasaban en vehículos observaban detenidamente las pancartas, en la calle otros expresaban de manera sincera un “ya estamos hasta la madre”.
En el zócalo los participantes se aglutinaron frente a un templete que ya estaba instalado para algunos oradores, del lado derecho de este fueron colocadas las flores y las veladoras que llevaban; con las flores formaron una cruz y con las velas un circulo que la rodeó.
El vocero de la arquidiócesis de Acapulco y sacerdote, Jesús Mendoza Zaragoza, celebró que por fin se haya alzado la voz para exigir paz y consideró que el miedo es la principal arma de los violentos.
“Los ciudadanos nos manifestamos enérgicamente con el vivo interés de defender la paz que se nos ha arrebatado dejándonos abandonados en la desprotección y la inseguridad; era tiempo de que empezáramos a sacudirnos el miedo para ponernos de pie, salir a la calle a caminar juntos para darnos cuenta de que no estamos solos y compartimos en gran interés para construir la paz”, dijo.
Francisco Camacho expresó que una marcha por si misma cambie el mundo pero sí lo hará si los participantes cambian.
“La miseria es el mejor caldo de cultivo para han optado por ser chingones con un arma en la mano, con la depredación y la muerte de los demás, porque el chingón no mira hacia atrás y pasa por sobre quien sea, desde la clandestinidad, desde el crimen o desde el escritorio o desde una curul de las Cámaras”, dijo.
Mujeres por la paz
En tanto, en Taxco, unas 200 personas en su mayoría mujeres, entre ellas la presidenta de la Comisión de Equidad y Género en el Congreso local, Alicia Sierra Martínez, vestidas de blanco y con cartulinas en señal de protesta, caminaron por la ciudad para manifestar su inconformidad por la ola de violencia que se ha presentado en la entidad y que está afectando a este destino, además de responder a la marcha por la paz convocada a nivel nacional por el escritor Javier Sicilia.
Después de las 5 de la tarde, este contingente partió de la Garita, caminando por las principales calles. Tomó la calle Miguel Hidalgo y llegó hasta el tramo conocido de los Castillos.
En la caminata, las mujeres portando algunas cartulinas en rechazo a la violencia, lo mismo que una manta que estuvo al frente del contingente con el texto “Paz y justicia, basta, no más violencia”, llamó la atención, en este día domingo cuando las familias acostumbran salir a caminar por el primer cuadro de la ciudad.
En la marcha, se unieron obreros, plateros, trabajadores del volante, empresarios, amas de casa y estudiantes, quienes exigieron un alto a la violencia, reclamaron paz en la ciudad.
El contingente fue nutriéndose conforme pasaron por varias bocacalles, donde se unieron sectores hasta arribar a la Plazuela de la Libertad de Expresión que ya los esperó otro grupo que sumó, lo mismo que turistas y algunos ciudadanos que presenciaron la manifestación.
Con un “No”, escrito en una manta que estuvo en medio y algunos zanqueros y en silencio caminaron por las empedradas calles y llegaron hasta el centro de la ciudad, para la realización de un acto-mitin y exigir a las autoridades de gobierno una mayor seguridad.
En el lugar, Roberto Díaz Portillo integrante del Comité Ciudadano, se solidarizó con el poeta Javier Sicilia y al mismo tiempo afirmó que la marcha culmina con poesía y canto, como “un granito de arena en este mar de esperanza silenciosa que se construye desde la sociedad civil”.
Por ello, lanzó al gobierno federal “un alto y ya basta”, aunque consideró que no es suficiente decirlo, pero es sin duda para tratar “de detener la guerra y luchar por una paz con dignidad”.
Díaz Portillo exclamó: ¡estamos hasta la madre!, porque en verdad estamos cansados y hartos de esta cotidianidad de muerte, de esta cotidianidad que reclama al ciudadano silencio, para volverlo cómplice de la impunidad de los asesinos.
Dijo que “no queremos esta guerra, no queremos seguir poniendo los muertos, no queremos un estado fascista policiaco y militarizado”. Al mismo tiempo exigió vivir en paz “queremos que, el Ejercito regrese a los cuarteles, que la lucha contra el crimen organizado sea por parte de las instituciones encargadas de la seguridad pública y no de las encargadas de la seguridad nacional”.
Posteriormente se realizaron actos poéticos y también se continuó con el discurso a favor de la paz y contra la violencia.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/05/09/index.php?section=sociedad&article=004n1soc


texto íntegro del discurso de Javier Sicilia leído en el Zócalo

Nuevo pacto o fractura nacional
Domingo, 08 de mayo de 2011
Javier Sicilia
Hemos llegado a pie, como lo hicieron los antiguos mexicanos, hasta este sitio en donde ellos por vez primera contemplaron el lago, el águila, la serpiente, el nopal y la piedra, ese emblema que fundó a la nación y que ha acompañado a los pueblos de México a lo largo de los siglos. Hemos llegado hasta esta esquina donde alguna vez habitó Tenochtitlan -a esta esquina donde el Estado y la Iglesia se asientan sobre los basamentos de un pasado rico en enseñanzas y donde los caminos se encuentran y se bifurcan-; hemos llegado aquí para volver a hacer visibles las raíces de nuestra nación, para que su desnudez, que acompañan la desnudez de la palabra, que es el silencio, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a alumbrar el camino.
Si hemos caminado y hemos llegado así, en silencio, es porque nuestro dolor es tan grande y tan profundo, y el horror del que proviene tan inmenso, que ya no tienen palabras con qué decirse. Es también porque a través de ese silencio nos decimos, y les decimos a quienes tienen la responsabilidad de la seguridad de este país, que no queremos un muerto más a causa de esta confusión creciente que sólo busca asfixiarnos, como asfixiaron el aliento y la vida de mi hijo Juan Francisco, de Luis Antonio, de Julio César, de Gabo, de María del Socorro, del comandante Jaime y de tantos miles de hombres, mujeres, niños y ancianos asesinados con un desprecio y una vileza que pertenecen a mundos que no son ni serán nunca los nuestros; estamos aquí para decirnos y decirles que este dolor del alma en los cuerpos no lo convertiremos en odio ni en más violencia, sino en una palanca que nos ayude a restaurar el amor, la paz, la justicia, la dignidad y la balbuciente democracia que estamos perdiendo; para decirnos y decirles que aún creemos que es posible que la nación vuelva a renacer y a salir de sus ruinas, para mostrarles a los señores de la muerte que estamos de pie y que no cejaremos de defender la vida de todos los hijos y las hijas de este país, que aún creemos que es posible rescatar y reconstruir el tejido social de nuestros pueblos, barrios y ciudades.
Si no hacemos esto solamente podremos heredar a nuestros muchachos, a nuestras muchachas y a nuestros niños una casa llena de desamparo, de temor, de indolencia, de cinismo, de brutalidad y engaño, donde reinan los señores de la muerte, de la ambición, del poder desmedido y de la complacencia y la complicidad con el crimen.
Todos los días escuchamos historias terribles que nos hieren y nos hacen preguntarnos: ¿Cuándo y en dónde perdimos nuestra dignidad? Los claroscuros se entremezclan a lo largo del tiempo para advertirnos que esta casa donde habita el horror no es la de nuestros padres, pero sí lo es; no es el México de nuestros maestros, pero sí lo es; no es el de aquellos que ofrecieron lo mejor de sus vidas para construir un país más justo y democrático, pero sí lo es; esta casa donde habita el horror no es el México de Salvador Nava, de Heberto Castillo, de Manuel Clouthier, de los hombres y mujeres de las montañas del sur -de esos pueblos mayas que engarzan su palabra a la nación- y de tantos otros que nos han recordado la dignidad, pero sí lo es; no es el de los hombres y mujeres que cada amanecer se levantan para ir a trabajar y con honestidad sostenerse y sostener a sus familias, pero sí lo es; no es el de los poetas, de los músicos, de los pintores, de los bailarines, de todos los artistas que nos revelan el corazón del ser humano y nos conmueven y nos unen, pero sí lo es. Nuestro México, nuestra casa, está rodeada de grandezas, pero también de grietas y de abismos que al expandirse por descuido, complacencia y complicidad nos han conducido a esta espantosa desolación.
Son esas grietas, esas heridas abiertas, y no las grandezas de nuestra casa, las que también nos han obligado a caminar hasta aquí, entrelazando nuestro silencio con nuestros dolores, para decirles directamente a la cara que tienen que aprender a mirar y a escuchar, que deben nombrar a todos nuestros muertos -a esos que la maldad del crimen ha asesinado de tres maneras: privándolos de la vida, criminalizándolos y enterrándolos en las fosas comunes de un silencio ominoso que no es el nuestro-; para decirles que con nuestra presencia estamos nombrando esta infame realidad que ustedes, la clase política, los llamados poderes fácticos y sus siniestros monopolios, las jerarquías de los poderes económicos y religiosos, los gobiernos y las fuerzas policiacas han negado y quieren continuar negando. Una realidad que los criminales, en su demencia, buscan imponernos aliados con las omisiones de los que detentan alguna forma de poder.
Queremos afirmar aquí que no aceptaremos más una elección si antes los partidos políticos no limpian sus filas de esos que, enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tienen al Estado maniatado y cooptado al usar los instrumentos de éste para erosionar las mismas esperanzas de cambio de los ciudadanos. O ¿dónde estaban los partidos, los alcaldes, los gobernadores, las autoridades federales, el ejército, la armada, las Iglesias, los congresos, los empresarios; dónde estábamos todos cuando los caminos y carreteras que llevan a Tamaulipas se convirtieron en trampas mortales para hombres y mujeres indefensos, para nuestros hermanos migrantes de Centroamérica? ¿Por qué nuestras autoridades y los partidos han aceptado que en Morelos y en muchos estados de la República gobernadores señalados públicamente como cómplices del crimen organizado permanezcan impunes y continúen en las filas de los partidos y a veces en puestos de gobierno? ¿Por qué se permitió que diputados del Congreso de la Unión se organizaran para ocultar a un prófugo de la justicia, acusado de tener vínculos con el crimen organizado y lo introdujeron al recinto que debería ser el más honorable de la patria porque en él reside la representación plural del pueblo y terminaran dándole fuero y después aceptando su realidad criminal en dos vergonzosos sainetes? ¿Por qué se permitió al presidente de la República y por qué decidió éste lanzar al ejército a las calles en una guerra absurda que nos ha costado 40 mil víctimas y millones de mexicanos abandonados al miedo y a la incertidumbre? ¿Por qué se trató de hacer pasar, a espaldas de la ciudadanía, una ley de seguridad que exige hoy, más que nunca una amplia reflexión, discusión y consenso ciudadano? La Ley de Seguridad Nacional no puede reducirse a un asunto militar. Asumida así es y será siempre un absurdo. La ciudadanía no tiene por qué seguir pagando el costo de la inercia e inoperancia del Congreso y sus tiempos convertido en chantaje administrativo y banal cálculo político. ¿Por qué los partidos enajenan su visión, impiden la reforma política y bloquean los instrumentos legales que permitan a la ciudadanía una representación digna y eficiente que controle todo tipo de abusos? ¿Por qué en ella no se ha incluido la revocación del mandato ni el plebiscito?
Estos casos -hay cientos de la misma o de mayor gravedad- ponen en evidencia que los partidos políticos, el PAN, el PRI, el PRD, el PT, Convergencia, Nueva Alianza, el Panal, el Verde, se han convertido en una partidocracia de cuyas filas emanan los dirigentes de la nación. En todos ellos hay vínculos con el crimen y sus mafias a lo largo y ancho de la nación. Sin una limpieza honorable de sus filas y un compromiso total con la ética política, los ciudadanos tendremos que preguntarnos en las próximas elecciones ¿por qué cártel y por qué poder fáctico tendremos que votar? ¿No se dan cuenta de que con ello están horadando y humillando lo más sagrado de nuestras instituciones republicanas, que están destruyendo la voluntad popular que mal que bien los llevó a donde hoy se encuentran?
Los partidos políticos debilitan nuestras instituciones republicanas, las vuelven vulnerables ante el crimen organizado y sumisas ante los grandes monopolios; hacen de la impunidad un modus vivendi y convierten a la ciudadanía en rehén de la violencia imperante.
Ante el avance del hampa vinculada con el narcotráfico, el Poder Ejecutivo asume, junto con la mayoría de la mal llamada clase política, que hay sólo dos formas de enfrentar esa amenaza: administrándola ilegalmente como solía hacerse y se hace en muchos lugares o haciéndole la guerra con el ejército en las calles como sucede hoy. Se ignora que la droga es un fenómeno histórico que, descontextualizado del mundo religioso al que servía, y sometido ahora al mercado y sus consumos, debió y debe ser tratado como un problema de sociología urbana y de salud pública, y no como un asunto criminal que debe enfrentarse con la violencia. Con ello se suma más sufrimiento a una sociedad donde se exalta el éxito, el dinero y el poder como premisas absolutas que deben conquistarse por cualquier medio y a cualquier precio.
Este clima ha sido tierra fértil para el crimen que se ha convertido en cobros de piso, secuestros, robos, tráfico de personas y en complejas empresas para delinquir y apropiarse del absurdo modelo económico de tener siempre más a costa de todos.
A esto, ya de por sí terrible, se agrega la política norteamericana. Su mercado millonario del consumo de la droga, sus bancos y empresas que lavan dinero, con la complicidad de los nuestros, y su industria armamentista -más letal, por contundente y expansiva, que las drogas-, cuyas armas llegan a nuestras tierras, no sólo fortalecen el crecimiento de los grupos criminales, sino que también los proveen de una capacidad inmensa de muerte. Los Estados Unidos han diseñado una política de seguridad cuya lógica responde fundamentalmente a sus intereses globales donde México ha quedado atrapado.
¿Como reestructurar esta realidad que nos ha puesto en un estado de emergencia nacional? Es un desafío más que complejo. Pero México no puede seguir simplificándolo y menos permitir que esto ahonde más sus divisiones internas y nos fracture hasta hacer casi inaudibles el latido de nuestros corazones que es el latido de la nación. Por eso les decimos que es urgente que los ciudadanos, los gobiernos de los tres órdenes, los partidos políticos, los campesinos, los obreros, los indios, los académicos, los intelectuales, los artistas, las Iglesias, los empresarios, las organizaciones civiles, hagamos un pacto, es decir, un compromiso fundamental de paz con justicia y dignidad, que le permita a la nación rehacer su suelo, un pacto en el que reconozcamos y asumamos nuestras diversas responsabilidades, un pacto que le permita a nuestros muchachos, a nuestras muchachas y a nuestros niños recuperar su presente y su futuro, para que dejen de ser las víctimas de esta guerra o el ejército de reserva de la delincuencia.
Por ello, es necesario que todos los gobernantes y las fuerzas políticas de este país se den cuenta que están perdiendo la representación de la nación que emana del pueblo, es decir, de los ciudadanos como los que hoy estamos reunidos en el zócalo de la Ciudad de México y en otras ciudades del país.
Si no lo hacen, y se empeñan en su ceguera, no sólo las instituciones quedarán vacías de sentido y de dignidad, sino que las elecciones de 2012 serán las de la ignominia, una ignominia que hará más profundas las fosas en donde, como en Tamaulipas y Durango, están enterrando la vida del país.
Estamos, pues, ante una encrucijada sin salidas fáciles, porque el suelo en el que una nación florece y el tejido en el que su alma se expresa están deshechos. Por ello, el pacto al que convocamos después de recoger muchas propuestas de la sociedad civil, y que en unos momentos leerá Olga Reyes, que ha sufrido el asesinato de 6 familiares, es un pacto que contiene seis puntos fundamentales que permitirán a la sociedad civil hacer un seguimiento puntual de su cumplimiento y, en el caso de traicionarse, penalizar a quienes sean responsables de esas traiciones; un pacto que se firmará en el Centro de Ciudad Juárez -el rostro más visible de la destrucción nacional- de cara a los nombres de nuestros muertos y lleno de un profundo sentido de lo que una paz digna significa.
Antes de darlo a conocer, hagamos un silencio más de 5 minutos en memoria de nuestros muertos, de la sociedad cercada por la delincuencia y un Estado omiso, y como una señal de la unidad y de la dignidad de nuestros corazones que llama a todos a refundar la Nación. Hagámoslo así porque el silencio es el lugar en donde se recoge y brota la palabra verdadera, es la hondura profunda del sentido, es lo que nos hermana en medio de nuestros dolores, es esa tierra interior y común que nadie tiene en propiedad y de la que, si sabemos escuchar, puede nacer la palabra que nos permita decir otra vez con dignidad y una paz justa el nombre de nuestra casa: México.
Redacción Milenio.com
 
http://www.milenio.com/node/713603

México clama contra la violencia y la corrupción

Siguiendo los pasos de un poeta que perdió a su hijo, de una madre que busca justicia para su bebé abrasado hace dos años entre las llamas de una guardería o de un abuelo que no entiende por qué los militares ametrallaron la semana pasada a su nieto en un cruce de carreteras, México clamó este domingo en silencio contra la guerra, contra la impunidad y contra la corrupción política. Desde que, a finales de 2006, Felipe Calderón llegó a la presidencia de la República, más de 40.000 personas han muerto víctimas de la violencia, pero no ha sido hasta ahora que las calles del país se han llenado de gente que, al modo mexicano, han expresado su hartazgo: "No más sangre. Estamos hasta la madre".

Ha sido el poeta Javier Sicilia quien ha logrado canalizar todo ese dolor acumulado. Hace 40 días, en la hasta ahora pacífica ciudad de Cuernavaca y en circunstancias todavía por aclarar, unos criminales mataron a un hijo de Sicilia y a seis de sus amigos. El poeta, que se encontraba de viaje en Filipinas, escribió un poema dedicado a su hijo en el avión de regreso y, al llegar a México, anunció: "Es mi último poema. No puedo escribir más poesía. La poesía ya no existe para mí". Al tiempo, emplazó a las autoridades a que el crimen múltiple no quedara impune -como más del 90% de los delitos que ocurren en México- ni que fueran detenidos falsos culpables. De paso, Sicilia quiso aprovechar la repercusión mediática de su pérdida para ponerle rostro a todas las víctimas sin nombre. Desde el jueves hasta el domingo, una marcha silenciosa recorrió los 80 kilómetros que separan Cuernavaca del Distrito Federal y, ya en el Zócalo de la capital de México, fueron miles y miles de personas -muchas de ellas víctimas directas de la violencia- las que clamaron por el fin de la violencia. "Nos ha rebasado la corrupción", denunció Sicilia alto y claro, "las instituciones están podridas, desde los partidos hasta el Gobierno Federal. Por eso el crimen está campeando, por eso nos está envileciendo. No es este el México que queremos. No es esta nuestra guerra. Pero estos sí son nuestros muertos".
No era una frase retórica. Junto a Sicilia han marchado madres y padres a los que la violencia ha arrebatado a sus hijos y que se esfuerzan por mantenerlos presentes en pancartas y camisetas. Después de escuchar sus historias, cada vez queda más claro que la versión oficial de que son sicarios los que se matan entre sí en las calles de México es cada vez menos exacta. Las llamadas "víctimas colaterales" son cada vez más frecuentes y, gracias al movimiento que acaba de surgir, cada vez más visibles. Eso sí, la protesta de Sicilia, en contra de lo que pudiera parecer, no solo critica la política -que considera equivocada- del presidente Calderón, sino a toda la clase política. De hecho, los líderes de la oposición que han intentado sacar rédito político, adular a los manifestantes, han salido trasquilados. El mejor ejemplo es el de Manlio Fabio Beltrones. El jefe de los senadores del PRI pidió a Calderón que escuchara a los manifestantes, pero Sicilia lo animó a que no se confundiera: "No, senador Beltrones, no solo pedimos que salga Calderón a escucharnos y a recibirnos, también se lo pedimos a las bancadas de los partidos, a las presidencias de los partidos, ellos también han sido omisos. Calderón tiene 40.000 muertos, una mala estrategia de guerra, pero la mierda la crearon ellos, la destrucción de las instituciones la empezaron ellos y siguen haciendo omisiones, siguen comportándose como delincuentes. Esto va para todos los partidos, no se equivoque".
La marcha que desembocó en el Zócalo del Distrito Federal tuvo sus réplicas en varias ciudades de México y aun del extranjero. También movimientos sociales de todo tipo. Desde asociaciones de migrantes hasta los zapatistas del subcomandante Marcos. Todos han querido adherirse al clamor contra una guerra que, sin ir más lejos, el sábado se cobró más de 40 víctimas en distintas ciudades del país. "México", concluyó Sicilia expresando lo que muchos mexicanos sienten, "siempre fue el amor y la solidaridad, nunca el crimen y la guerra. No es este el México que queremos".

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Mexico/clama/violencia/corrupcion/elpepuint/20110508elpepuint_7/Tes

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