sabato 7 settembre 2013

Totolapan olvida momentáneamente sus penas y festeja su aniversario 559

Celebran con el corte de rosas, tamales, mole, atole, bailes regionales y una procesión

Totolapan olvida momentáneamente sus penas y festeja su aniversario 559

JESÚS PINTOR (Corresponsal)
San Miguel Totolapan, 6 de septiembre. Hoy se cumplieron 559 años de haberse fundado la cabecera municipal; los totolapenses celebraron el corte de rosas con lo que se recordó entre lo pagano, religioso y cultural, los orígenes cuitlatecas de los habitantes.
La marcha no fue tan generosa como proyectó el presidente municipal, Saúl Beltrán Orozco, pues se esperaban más de 2 mil visitantes debido al dispositivo de seguridad que hay en el municipio.
Lo acompañó sólo su par de Coyuca de Catalán, Rey Hilario Serrano. Ayer jueves, la víspera, fue día de la atoleada; se sirvió desde el atole de comba y frijol, hasta los acostumbrados de arroz y de ciruela.
Pese a todo, fue un evento realmente del pueblo, aunque no todos participaron, pues los jóvenes, ajenos al acto, prefirieron “matar” el tiempo en el Zócalo, mientras otros junto con los mayores, allá al fondo del pueblo, en la margen del río, le dieron forma a la tradición por sus 559 años.
La comitiva partió del domicilio del alcalde con una cruz de madera, adornada con pericón y cebadilla. En un acto religioso, los pobladores lo siguieron, de igual forma que el presidente municipal coyuquense. Cargaron la bendición de Dios, con todos sus favores, y todas las esperanzas para hacer de un pueblo, tierra bendita.
Llegaron al edificio edilicio y se encaminaron al río, allá donde suponen se sentaron sus antecesores, bajo la sombra de los añosos árboles para, sobre ramas y hojas, casi a ras de suelo, comer y beber como en aquellos tiempos, no obstante que en esta ocasión, en vez de los chacapes originales, se sirvió la comida en platos de unicel, mole verde de pipián acompañado de tamales de flor de shinula.
Fue una fiesta del pueblo que se enmarcó en el colorido de las ferias populares, con venta de fritangas, aguas frescas, dulces de coco, juguetes de plástico que rompieron con la modernidad, vestigios de un tiempo pasado, con yoyos, trompos de madera, lotería y sus cartas.
Se abrió el programa con la participación del presidente municipal, en este caso, priísta, quien explicó el origen del evento, y se remontó allá, hace 559 años, para dar paso, así, en seguida, con el bailable del ballet folclórico del DIF municipal. La guachada se dio gusto.
En esta versión se presentaron los cuadros dancísticos de la región calentana, y por primera vez, se escenificó la Boda Mestiza, con el baile de las Monas, y el gallo desplumado, como en esos años pasados, y se recordó para que las nuevas generaciones no lo olviden. Pero no se logró del todo.
Dispuesto, el grupo de don Bardomiano Salgado, sobreviviente del grupo de Alfonso Salgado, se apropió del evento, con la música del violín y la tamborita, los tonos de la guitarra y los gritos de algarabía de esos jovencitos que conforman el grupo, con edades que van de los 7 a los 12 años.
Se vaciaron botellas de mezcal de Petlacala, el pueblo donde se dice que los magueyes se dan sobre los techos de las casas. Incluso el alcalde anduvo con su botella de dos litros y medio, de plástico sí, pero con su tapón de olote.
Los desajustes recientemente vividos se olvidaron un poco, esos que enlistó el alcalde por la inseguridad pública, como el hecho de los desplazados el 16 y 17 de julio en Villa Hidalgo, El Terrero, El Remanse, y hasta de San Pedro Pezuapa; después, el 27 y 28 del mismo mes en Las Shascuitas.
Y lo más reciente, el desplazamiento del 4 de agosto de Las Mesas Dos, esos mismos que se niegan a regresar a san Miguel, se olvidó para vivir sus tradiciones, aún los años pasen, y los problemas nunca se entierren.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2013/09/07/index.php?section=sociedad&article=008n1soc

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