lunedì 29 aprile 2013

Patrullas rodearon anoche el campamento de la CETEG; se quedó en intimidación lo que parecían preparativos de desalojo

Pasadas las 12 de la noche, más de 10 patrullas de la Policía Estatal y de la Ministerial rodearon el campamento de los maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG), encendieron sus sirenas y provocaron temor entre quienes ahí duermen desde hace más de dos meses, atemorizaron a los vecinos, médicos y pacientes del hospital del ISSSTE, que ya esperaban un desalojo.
Los integrantes del movimiento en contra de la reforma educativa que devino en el Movimiento Popular Guerrerense (MPG) se despertaron por el ruido y se colocaron, hombres y mujeres, frente a las vallas que impiden el paso a “automóviles y caballos” como se lee en un cartón ahí colgado.
La tienda OXXO que está a un lado del campamento cerró sus puertas al mismo tiempo en que en Facebook se avisaba de un posible desalojo para quitar de la calle a los inconformes con la reforma federal, justo en la víspera de los actos por el segundo informe del gobernador Ángel Aguirre Rivero.
La alerta congregó a unos 20 reporteros y fotógrafos de diferentes medios en el campamento y llegó también el secretario técnico de la Red Guerrerense de Organismos Civiles de Derechos Humanos (Redgro), Manuel Olivares.
El plantón cetegista está a unos 500 metros de la residencia oficial del gobernador, Casa Guerrero y justo en el momento de la acción policiaca de intimidación se observó en ese lugar a personal del Congreso del Estado y trascendió que ahí se encontraba el presidente de la Comisión de Gobierno, el diputado perredista Bernardo Ortega Jiménez.
Cuatro patrullas de la Policía Estatal, ya sin las sirenas activadas pero sí con las torretas encendidas, resguardaban las lujosas camionetas que estaban en la puerta 3 de la residencia oficial, y más abajo, afuera del Instituto del Deporte de Guerrero (Indeg)  se veían otras dos.
En el campamento de los maestros se informó que las patrullas llegaron armar su escándalo y se mantuvieron ahí más de media hora, personal del hospital del ISSSTE confirmó la versión, pero dijo que fueron 20 minutos de ruido y luces policiacas.
Para las 2 de la mañana los maestros regresaron a recostarse y mantuvieron una pequeña guardia, la habitual, pero en esta ocasión con una fogata encendida al pie de la valla metálica, una de las que usa el gobierno del estado para impedir el paso a los ciudadanos a los actos oficiales.
Otro campamento, más nutrido, se observó  en el estacionamiento del Congreso del estado, con decenas de tiendas de campaña, cobertores y cobijas. Éste era de policías estatales antimotines que bajo la fría noche se recostaron a un lado de sus cascos, espinilleras, coderas y escudos.
Cuando la reunión terminó ahí, las patrullas se fueron cuidando a sus jefes y sólo quedó el fuego al pie de la valla del campamento de la CETEG. (Rosendo Betancourt Radilla / Chilpancingo).

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