lunedì 10 dicembre 2012

Habitantes de Puerto de las Ollas siguen sin olvidar abusos militares ni ataques


Es incómodo tener a soldados afuera de las casas, aceptan vecinas

Habitantes de Puerto de las Ollas siguen sin olvidar abusos militares ni ataques

HERCILIA CASTRO
Puerto de las Ollas, 9 de diciembre. Las faenas de las mujeres comienzan desde temprano: ir por el agua, preparar el nixtamal, el desayuno para sus hijos, al igual que hace tres años que entró el Ejército a esa comunidad y a Las Palancas, sólo que ahora viven rodeadas de soldados y de la Policía Estatal que los resguarda, después de la llegada de los desplazados de La Laguna.
María, oriunda de este lugar, celebró que los refugiados de La Laguna se encuentren en su comunidad, aunque confesó que es incómodo saber que hay militares y Policía Estatal afuera de su hogar y en la entrada a Puerto de las Ollas.
“Se siente incómodo, no puedo ya ni ir al baño porque siempre hay cuatro de esos (militares), no puede uno ni mear a gusto porque sientes que te van a ver”, dijo.
También Ana, nativa de la comunidad, expresó que por ahora “se han portado bien”. El antecedente de las incursiones militares que vivieron y la tortura contra dos campesinos en 2009 no les es fácil de borrar.
Manifestó que los efectivos policiacos se alimentan de la cosecha y animales que crían los campesinos. “Sí, les damos de comer, pero todas las mujeres les cobramos, si se llevan una gallina son 200 pesos, comen lo que les damos, pero todo a 200 pesos; y si quieren, no tenemos por qué darles nada gratis”, enfatizó.
Un militar de los que resguardan las casas de la entrada al pueblo, toca a la puerta de María: “Señora, ¿me puede regalar un vaso de agua?, por favor”; “No tengo agua”, responde la lugareña y le cierra la puerta al soldado.
“No tengo por qué darles agua a esos, el agua es para mi casa, de por sí, casi no tengo agua”, se sonríe.
Amanda, otra de las pobladoras, se encuentra a mitad del camino y platicó que su hijo mayor aún sigue mal después de la tortura aplicada por mandos del Ejército hace tres años: “sí, mi hijo sigue mal, está bien que cuiden (soldados y policías), pero que no se acerquen más”.
En la entrada al poblado se ven los campamentos improvisados con techo de plástico de los cuerpos policiacos que cuidan a los refugiados de La Laguna, aún así las amenazas del grupo armado de Los Ciruelos siguen.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/12/10/index.php?section=sociedad&article=004n2soc

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