domenica 24 giugno 2012

Decenas de jefes de familia de Azueta buscan empleo sin éxito todos los días

Ni la lluvia detiene al ejército de desempleados

Decenas de jefes de familia de Azueta buscan empleo sin éxito todos los días

HERCILIA CASTRO (Corresponsal)
Zihuatanejo, 21 de junio. Llueve, son casi las 12 horas, pero así como cae el aguacero, arriban por decenas los desempleados a la plaza de la Libertad de Expresión, a esperar que llegue alguien y los contrate, aunque sea por un día para poder sobrellevar la miseria en que viven.
Albañiles, chalanes, plomeros, fierreros (trabajadores del acero), coladores, ayudantes de obra, pasteros, tiroleros (trabajadores del tirol), pintores, meseros, se reúnen temprano en la plaza “de todas las colonias bajan” dice Hugo Ramos de Aquino, albañil desempleado.
“Aquí viene uno buscando una chaponita, mientras nos cae la chambita, como orita pues está lloviendo, pero los lunes es cuando llegan más -desempleados-, pero todo el año es así”, dijo en tono resignado.
La plaza, que también es conocida con el despectivo nombre de “La plaza de los güevones”, fue construida hace 35 años y es donde los mítines y manifestaciones se realizan sin tener que sacar permiso.
“Pero quienes nos dicen flojos, güevones, son las mujeres, pero luego vienen a buscar un plomero, un albañil”, dijo.
Narró que las edades de los desempleados van desde los 15 a más de 50 años de edad, y los precios varían según el trabajo que realicen. “De repente vienen quienes dicen quiero que me muevas la piedra, que me hagas un muro, aquí nos conocemos ya”.
El albañil Gonzalo Francisco Márquez, de 33 años de edad, se quejó de que lleva dos semanas sin conseguir lo contraten en una obra. “que la semana pasada vino uno -señor- porque necesitaba 10 meseros para unos quince años, y pues se fueron, pero sólo es un rato”.
El plomero Isaías Ríos Cabañas, de 36 años de edad, dijo consternado que lleva seis meses desempleado; “uno como hombre, pues, se siente mal, de mí dependen cuatro, y yo, cinco”.
Los trabajadores criticaron que las empresas foráneas ya traen sus albañiles, a quienes les pagan 800 pesos, el pago a un albañil local sería de mil 500 pesos, debido a que la región está catalogada como de vida cara y el desempleo en el puerto se incrementó desde el año 2000.
Sin más que un vaso de café en el estómago y un pan que contaron les van a regalar cada mañana los evangélicos, con el rostro triste dan vueltas bajo el sol o la lluvia en espera, de que “caiga la chamba”, con una paga que si acaso, les dura una semana para mantener a la familia.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/06/22/index.php?section=regiones&article=007n3reg

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