sabato 5 maggio 2012

La albañilería, un oficio en decadencia y menos festejado

Reunidos en pequeños grupos, los alarifes festejaron su día con nostalgia, música y chelas

La albañilería, un oficio en decadencia y menos festejado

RODOLFO VALADEZ LUVIANO (Corresponsal)
Tecpan, 3 de mayo. En el Día de la Santa Cruz, que también se conoce como el Día de los Albañiles, Leobardo Carbajal y sus ayudantes trabajan sólo mediodía en la obra, y posteriormente, se alistan para iniciar su festejo. El hombre de 62 años de edad ha dedicado 42 de ellos a la albañilería, y entre sus recuerdos, está el haber participado en la construcción de la iglesia de San Bartolomé Apóstol en esta ciudad, que tardó más de un año su edificación.
Mientras se despoja de la ropa que usa durante las jornadas de trabajo, pide a uno de sus ayudantes que guarde las cucharas, espátulas y demás herramientas porque, según dijo, solamente trabajarían hasta las 12, y después de almorzar, se reunirían con otros trabajadores de la mezcla para festejar juntos su día.
“Antes se festejaba con más entusiasmo. Incluso había organizaciones sindicales y grupos políticos que convocaban a los albañiles de la ciudad para festejarlos a lo grande. Hoy las cosas han cambiado, y si convivimos es gracias a las cooperaciones que hacen los compañeros, que, lejos de pensar en hacer fiestas grandes, con trabajo se juntan en grupos pequeños para echarse unas chelas”, lamentó.
En entrevista para La Jornada Guerrero, Leobardo Carbajal asegura que ser albañil es un oficio al que pocos quieren dedicarse actualmente, ya que no cuentan con prestaciones, como seguridad médica, además de que, por el alza en los precios de los materiales para construcción, cada vez menos gente se anima a hacer trabajos en sus casas o sus negocios.
Cuando habló de sus recuerdos, el albañil contó que formó parte de la construcción de la iglesia de esta cabecera municipal cuando tenía 20 años. En aquella ocasión, dijo, entró como chalán, y ese fue su primer contacto con el cemento y los ladrillos, y de ahí en adelante, aseguró, continuó dentro del trabajo de la construcción.
“Trabajamos más de un año en la edificación del templo, que ahora es el más importante de la cabecera municipal, y a pesar de eso, ni nos invitaron a la fiesta que se hizo para la inauguración”, reprochó mientras sonreía.
Mientras viajaba entre sus recuerdos, un grito hizo que el maestro volviera a la realidad. Fue el aviso de su ayudante Juan Méndez en el sentido de que las chelas ya estaban frías y que llegaron los del conjunto a su calle, lugar donde, junto con otros albañiles, festejarían su fecha, “pero solamente será un ratito porque mañana hay que levantarse temprano para seguir con la chamba, porque si no, el patrón no nos paga la semana completa”, puntualizó.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/05/04/index.php?section=sociedad&article=008n1soc

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