domenica 8 aprile 2012

Hace 40 años, Zihuatanejo no tenía calles asfaltadas; todo era puro charco

Hace 40 años, Zihuatanejo no tenía calles asfaltadas; todo era puro charco

HERCILIA CASTRO ( Corresponsal)
Zihuatanejo, 7 de abril. Cuentan los nativos de Zihuatanejo, que hace más de 40 años, los pescadores no salían del restaurante La Bocana, propiedad de Amado Sotelo.
El lanchero Jesús Álvarez Orozco, oriundo del puerto, relató que en ese tiempo el restaurante era atendido por conocidos del lugar y que no había calles pavimentadas.
“Todo eran charcos”, exclamó.
“Uno veía a los pescadores en La Bocana cuando había temporal, todos tomados y les preguntaban, ¿por qué no saliste a pescar?; ellos contestaban: culpa del capitán. ¿Cómo? Sí, el capitán dijo que no saliéramos de la bocana (la entrada de la bahía)”.
Contó que en esos años era un adolescente, y su madre lo mandaba a llevar pedidos de carne al restaurant.
El negocio se saturaba de turismo internacional lo mismo que de políticos.
“Era un lugar con un ambiente familiar, ahí, jugaban dominó, había una rocola, en ese tiempo la gerencia la tenía el señor Amado Sotelo”.
Expresó que al inicio el restaurante se ubicó justo frente a la playa Principal y después tuvo que desocupar el lugar para trasladarlo a la calle Juan Álvarez.
“Llegaban artistas, todos. Era un ambiente típico. Un lugar tipo provinciano. Era muy especial, como anteriormente no había distinciones, yo como les digo en el tiempo pasado no veías si traías lana o no, no como ahora que van a las mansiones de los acantilados, ya no se convive en un ambiente de fraternidad”, lamentó.
El nativo Daniel Bravo contó por su parte que en esa época, no había ninguna calle pavimentada y las únicas líneas de transportes que llegaron al puerto eran Estrella de Oro y Hermenegildo Galeana.
Hacían más de seis horas de Acapulco al destino.
Recordó que otra anécdota famosa es que los lugareños cuando tenían necesidad de dinero, iban con el tres veces ex presidente priísta Jorge Allec Galeana.
Le decían: “don Jorgito, ayúdeme con dinero” y les respondía: “claro, mira vete con mi compadre Amado Sotelo, dile que vas de mi parte y él te da dinero”.
Pero al llegar con Sotelo, sólo les daba largas y jamás les daba centavo alguno.
La octogenaria Caritina Galeana Gómez hace su aportación.
Expresó que al morir Sotelo, el restaurante cerró sus puertas en 1996, después de estar más de 40 años abierto.

Ahora, todo es historia.

Todo es recuerdo.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/04/08/index.php?section=regiones&article=007n2reg

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