lunedì 14 novembre 2011

Carta del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en la marcha del 11 de Noviembre en Cuernavaca, Morelos

México D.F., 12 de noviembre de 2011.- El martes 8 de noviembre, al igual que mi hijo Juan Francisco y sus compañeros, el Dr. Ernesto Méndez Salinas del Instituto de Biotecnología de la UNAM-Campus Morelos fue asesinado en la colonia Teopanzolco de de Cuernavaca.

Un asesinato más que se suma a la lista de pérdidas humanas que han desgarrado a la comunidad universitaria en los últimos meses; que se suman a la larga lista de robos, extorsiones, secuestros y violaciones; además de operativos militares y policiacos, que nos han convertido, a todos los ciudadanos Morelenses, en rehenes de la delincuencia organizada y del gobierno en nuestra propia entidad.

En estos largos 8 meses en los que hemos recorrido el norte y el sur del país, hemos recogido los testimonios y el dolor de cientos de víctimas de esta guerra absurda. El dolor, la injusticia y la impunidad han seguido creciendo por todos los rincones del país; la paz, la justicia y la dignidad se nos siguen negando.

El ejecutivo Estatal, los distintos gobiernos municipales del Estado, los diputados y los partidos políticos insisten en que la situación está controlada, que aquí no pasa nada, la realidad es que el tejido social y la gobernabilidad de nuestro Estado se han venido deteriorando en forma alarmante; el número de asesinatos se ha multiplicado: 80 asesinatos perpetrados en lo que va del año, cinco veces superior a la cifra del primer trimestre de 2010. Según el Sistema de Índices e Indicadores en Seguridad Pública (SIIS) 2011 elaborado por el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) el número de ejecutados en nuestro Estado es de 1 500 ejecuciones del 2006 al primer trimestre del año 2011;es decir, un muerto diario, lo que nos coloca en el tercer lugar de las 5 entidades más peligrosas del país sólo debajo de Chihuahua y Durango.

Un nada honroso récord de los distintos niveles de gobierno del Estado de Morelos

El gobernador, Marco Antonio Adame Castillo; el procurador de justicia, Pedro Luis Benítez Vélez; el Presidente Municipal de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigos; no han estado a la altura de la emergencia nacional que hoy vivimos respondiendo por lealtad política y partidista a la política del ejecutivo federal y su estrategia de guerra.

Sin tener en cuenta que esta guerra sin fin donde los flujos de dinero y las complicidades políticas continúan intactas mientras que los ciudadanos en México y el Estado de Morelos quedamos atrapados entre la lógica del mercado y la del orden militar, llenos cada vez más de muerte y de miedo. Estos funcionarios vienen minimizando los hechos de violencia en el Estado reduciéndolos todos, a conflictos entre particulares, negando por ejemplo, que las 37 mujeres asesinadas en lo que va del año son feminicidios reduciéndolos a conflictos pasionales; indignantes son las declaraciones del procurador Benítez cuando asegura que Morelos “No es Ciudad Juárez, el estado de México tiene más asesinatos de mujeres que nuestra entidad”.

Los políticos de este Estado siguen, como lo dijimos 14 de abril en el plantón de la plaza de armas de Cuernavaca, sumidos en sus intereses, empantanados en sus pequeñas y mezquinas ambiciones ideológicas, mediáticas y electoreras; empeñados en idioteces…lejos de detener esta violencia demencial están despojando a nuestros jóvenes de la esperanza y de sus sueños, y les están mutilando su creatividad, su libertad y su paz.

Compartimos con el Rector de la UNAM, José Narro, la opinión de que el gobierno del Estado y del municipio no han entendido que “la primera responsabilidad que tienen es brindar seguridad a sus gobernados, además de que tienen que cumplir con su función de prevenir los asesinatos y cualquier delito”.

La muerte, la violencia, la impunidad y el cinismo parecen imparables en este territorio que, hasta hace pocos años, era considerado un paraíso. Hoy Morelos se ha vuelto un infierno; sus habitantes hemos visto cómo la desidia y la desvergüenza de la clase política, ha convertido el territorio morelense en el campo de batalla de los grupos de narcotraficantes con la complacencia de todas las autoridades.

Hay una crisis de instituciones, de credibilidad, de legitimidad por la falta de respuestas a la ciudadanía. La inseguridad, la violencia y el poder del crimen organizado han roto el tejido social, provocando en quienes tienen la oportunidad, la migración a otras entidades; hay miedo e indignación en la población que no se puede ir del Estado.

La gente común ha visto afectada su vida cotidiana y su economía al tener que tomar medidas extremas de seguridad; actualmente no se puede hablar de la situación de inseguridad y el narcotráfico en lugares públicos o con personas desconocidas, se debe reducir al mínimo las salidas y horarios de diversión, no se puede transitar a pie de noche y mucho menos confiar en las distintas policías y el ejército por la sospecha de que están aliadas al crimen organizado y en el mejor de los casos, en lugar de proteger a la población, van a abusar de su autoridad y violentar los derechos humanos de la ciudadanía.

Fuera del caso de mi hijo y sus amigos en el que, gracias a una gran movilización y presión social, se logró una investigación científica que llevó a la captura de algunos de los involucrados en el multi-homicidio, en muchos otros casos, no hay un sólo responsable detenido o como en el caso de Jethro Ramsés Sánchez, no sólo no se ha detenido a todos los involucrados sino se ha protegido a los autores intelectuales y a varios militares de alto rango de la 24ª zona militar, en particular al General Leopoldo Díaz, ex responsable de la esta zona militar, cómplice confeso de haber mentido a autoridades federales y locales.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad se suma hoy al dolor de la familia y amigos del Dr. Ernesto Méndez Salinas, hacemos nuestra la indignación de la comunidad académica de Morelos, y en particular, de la Máxima casa de estudios del país ya que la muerte del Dr. Méndez se suma a las de Carlos Sinuhé Cuevas Mejía, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, asesinado el pasado 26 de octubre; Julio Cesar Meléndez Solís de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, acaecido un día después; Joaquín García-Jurado Carmona de la Facultad de Arquitectura-UNAM en agosto de 2010 aunadas a las desapariciones de Yadira Dávila Martínez , académica del ITESM campus Morelos y de la UNAM, ocurrida el 5 de agosto de este año; Jesús Israel Moreno Pérez de la facultad de Geografía y Filosofía de la UNAM, el pasado 8 de julio y Adriana Eugenia Morlett Espinosa, estudiante de la Facultad de Arquitectura-UNAM en septiembre de 2010.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad exige el cese inmediato del clima de inseguridad en el Estado de Morelos; alto a la estrategia de guerra que el gobierno viene implementando en su lucha contra el narcotráfico; exigimos el esclarecimiento del caso del artero asesinato del Dr. Méndez Salinas y la reparación del daño que su pérdida ocasiona a sus familiares; así mismo exigimos la investigación, resolución y la no victimización de todos y cada uno de los casos que esta guerra absurda ha dejado a nuestro Estado.

Cuernavaca, Morelos, 11 de noviembre de 2011
Javier Sicilia Z.
Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

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