martedì 16 maggio 2017

Cartas a Kent

I


Zihuatanejo,  16 de mayo de 2017


Querido Kent:

Te escribo toda desmañanada. No he dormido más que tres horas y media, entre el insomnio y la tristeza de los compañeros caídos, Javier Valdez Cardenás y Sonia Córdova, periodista en Culiacán.

No hemos parado de trabajar en cubrir violencia, todo es muy traumático, como un remolino, muerte sobre muerte, y sin embargo, tenemos que cubrirlas para que, "el hombre de la calle", como decía Gabriel García Márquez, se entere de lo que pasa, porque el lector sigue y será siempre el más importante.

Me siento vulnerable, con ganas de llorar, creo  el multihomicidio, no creo, lo sé, de los tres policías municipales desató todo este sentimiento reprimido, atrapado, por la sangre que corre en todos lados.

Estaban desarmados pues con tanta estrategia el Ejército, que no debe estar en las calles más que en tiempos de guerra, los desarmó.

Me dolió todo, desde ver los cuerpos ensangrentados, hasta ver a sus esposas llorando, me duele todo, y pienso que no soy la única reportera que lo siente así, esta impotencia que nos  está cargando a todos al cementerio, esta guerra contra el narco que desde hace una década, deja desaparecidos, detenidos, chivos expiatorios, torturados, asesinados.

Activistas, periodistas, campesinos, albañiles, mujeres, niños, jóvenes, hombres, maestros, arquitectos, ingenieros, artistas, todos, todos mueren bajo esta lógica impuesta desde el Estado, y declarada por un tipo alcoholico que estuvo en el poder como Felipe Calderón Hinojosa. Porque esta guerra tiene nombres.

Querido Kent, siento mi cuerpo mal, revuelto, con ganas de vomitar, de llorar todo el día, con el brazo entumido, insomnio. Y leo en el Facebook, que muchos compañeros tienen los mismos malestares, la misma desazón e incertidumbre.

Yo no pensé nunca, que iba a escribir tanto del narco, poco, pero demasiado dolor y tristeza en Guerrero, ver cuerpos de estudiantes asesinados, sólo porque sus familias no quisieron ser extorsionadas, o porque les tocó la mala hora.

Tengo el estómago revuelto, no soporto ningún tono de violencia, me crispan las discusiones, los malos modos, de por sí, yo ya era chocante.

Ayer hubo una supuesta balacera, un ataque a un módulo de taxistas en Ixtapa, me llamaron temprano desde el diario local donde mando colaboraciones, querían cubriera.

Y sí, pense en hacerlo, pensé en salir corriendo, pero algo me detuvo, al final sólo hubo un taxista herido en un brazo, leve. Leve, nota que tratamos de simplificar esta violencia, normalizarla, aunque no sé si sea lo correcto.

Ayer empezó la Feria del Libro Guerrerense (Felig) 2017. Todo iba bien hasta el mediodía, hasta la noticia del crimen de Javier Valdez, y luego, el atentado de Sonia Córdova y su hijo que murió, en Autlán, Jalisco.

2017 esta siendo funesto para el periodismo, van, con Sonia, siete reporteros aesinados. 

Todos tienen nombre, Cecilio Pineda Brito de Guerrero, Miroslava Breach en Chihuahua, Ricardo Monliu en Veracruz, Maximino Rodríguez en Baja California Sur, Filiberto Álvarez en Morelos, y ahora, Javier Valdez en Culiacán.

También me ronda la pregunta: ¿Qué debemos hacer cuando nos está matando el mismo gobierno, cómo nos defendemos, cómo?

Recuerdo que Kau me invitó a la presentación del último libro de Javier, Narcoperiodismo, pero no recuerdo por qué no pude ir a Acapulco, donde lo presentó. Me hubiera encantado conocerle.

Tienes razón también, ya se cumplieron 90 días del arraigo de Ilse y Luis, detenidos, como miles en este país, injustamente.
Comenzó la mañana con un operativo militar en la academia de policía, supongo habrán detectado otros policías con droga, como hace menos de un mes. 

Aunque también, hay policías honestos, y algo me pide desde dentro no perder totalmente la fe en la humanidad, no sé por qué.

Kent, debo dejar esta diatriba por el momento, hoy habrá protestas en todo el país por el asesinato de los compañeros, por el asesinato de todos. No soy buena para los números, nunca lo fui, pero creo no lo somos, aún somos personas, ¿o no?.

Esperando tu día sea leve, también en tu pais lleno de revueltas y con un gracioso presidente, tu amiga que te estima: Hercilia Gato

P.D: Nos están matando, a todos, toditos...pero también al periodismo






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