venerdì 1 aprile 2016

El materialismo mesiánico en Nestora Salgado

Enrique Dussel*

La extraña formulación de materialismo mesiánico es de Walter Benjamin, miembro cercano de la Escuela de Frankfurt, incomprendido por M. Horkheimer y Adorno. Su posición teórica avanzaba en demasía hacia las posiciones todavía eurocéntricas y secularizanates del marxismo occidental de la época. Cuadran exactamente para entender de manera profunda el significado abismal de la praxis ejemplar de la comandanta Nestora Salgado, de la raza de las heroínas o héroes como Bartolomé de las Casas, Clavijero, Hidalgo, Morelos, Zapata o los comandantes zapatistas (entre los cuales debe incluirse muy especialmente al sub), entre tantos otros. Al decir heroína quiero referirme al tipo humano por excelencia, a aquellos seres que representan los ejemplos más insignes de lo que es la humanidad en cuanto tal.

La humanidad, desde el origen del homo sapiens, fue organizando, como mediación para el crecimiento de la vida humana, sistemas culturales, económicos, políticos cada vez más complejos, en especial desde el neolítico o la revolución urbana comenzada hace unos 7 mil años, hasta ahora ubicada en la Mesopotamia antigua. Esos sistemas tienden a cerrarse sobre sí de modo autorreferente y por un proceso entrópico pierden creatividad (carecen de capacidad creciente auto-poiética, diría N. Luhmann), comienzan su decadencia, situación que se protege aumentando la represión de las víctimas y pasando a un autoritarismo retrógrado. ¿Cómo superar ese momento de totalización totalitaria del sistema que llevaría a la muerte a todos sus miembros? Surgen entonces en el seno de los oprimidos y excluidos seres humanos con una subjetividad ética incorruptible que irrumpen con valentía ante el sistema para negar esa opresión repetitiva y entrópica, creando positivamente instituciones de un nuevo sistema que se torna creador de un movimiento de crecimiento renovado de la vida de la comunidad. Esos seres que en el seno de la comunidad, del pueblo (que A. Gramsci llamaba intelectuales orgánicos y J.P. Sartre los militantes), juegan su vida por la vida de los demás, son las heroínas o héroes de la historia de los pueblos.

Walter Benjamin, el nombrado filósofo, a partir de un horizonte categorial semita, renueva el concepto de mesianismo. El meshíakh (palabra semita que viene de aceite: meshakh) es el consagrado (ya que se le imponía en la cabeza una unción de aceite que significaba la exclusión de esa persona de las funciones cotidianas para consagrarse al servicio del pueblo). Mesías es entonces el ser humano que ejerce un liderazgo comunitario por medio de una acción peligrosa en nombre del pueblo oprimido (explotados como la viuda, el huérfano, el pobre, el extranjero del Código de Hammurabi, hace 3 mil 700 años). Es posible que el mesías sea el primero en ser perseguido y eliminado por el sistema opresor, ya que en su valentía incorruptible enfrenta a la dominación con la debilidad instrumental (porque inicia el proceso), pero con la fuerza ética de su convicción investida por la solidaridad de la comunidad.

Su misión, como enseña en el capítulo 125 el Libro de los muertos, de Egipto (hace 5 mil años), es dar de comer al hambriento, de beber al sediento, de vestir al desnudo y cumplir con otras necesidades humanas fundamentales, relacionadas con la vida, y por ello dicha vida es el contenido de su mandato (contenido como materia de su praxis: materialismo entonces en tanto vitalismo, como había sostenido K. Marx)1. Espero que ahora se entienda la expresión un tanto hermética o misteriosa de W. Benjamin: materialismo mesiánico. Es decir, se trata de la actitud creadora como anticipación y compromiso del innovador político, desde una decisión peligrosa (en el tiempo del kairós, del riesgo hasta la muerte) del mesías. El fundador (como lo llamaba M. Horkheimer) del cristianismo2 terminó por ser llevado al cadalso de los que se rebelaban contra el imperio romano (la silla eléctrica del tiempo era la crucifixión, como fueron ultimados, entre muchos otros, Espartaco y más de 3 mil esclavos que se rebelaron contra la opresión del imperio y de la ley romana). El mesías es ilegal de la ley injusta. El mesías tiene miedo de recibir el encargo, pero más miedo tiene de traicionar el mandato que los oprimidos le encomiendan en la confianza de que no los abandonará. Estoy seguro de que Nestora Salgado temblaba de miedo al ser nombrada comandanta, y más cuando fue privada de su libertad y encarcelada junto a verdaderas corruptas y políticas que merecían esa pena, pero seguro que la alentó el recuerdo de los rostros del dolor de su comunidad. La soledad, la oscuridad de la celda debió estar iluminada por la alegría del rostro de niños, mujeres y hombres que agradecían a la comandanta su valentía. Había dejado el “paraíso americano” (así considerado para muchos) para volver al infierno mexicano de sus pueblos (en manos de bandidos, mafiosos, policías municipales, estatales, federales, Ejército y Marina), pero comprometida para transformarlo en un paraíso mexicano futuro… si hubiera muchas comandantas Nestora Salgado.

Su libertad, contra la voluntad del sistema, por un juez justo (pocos entre tantos otros bien pintados en La dictadura perfecta), es una gran noticia. Debemos celebrarlo.

Pero lo más impactante y ejemplar es que saliendo de la prisión no pida permiso para un merecido descanso. ¡No! De inmediato, en uniforme de servidora de las autodefensas, expresión de la sagrada soberanía del pueblo mismo ante la cual el poder delegado y obediencial del Estado, desde el Presidente, secretarios de Estado, senadores, diputados, gobernadores… hasta el último policía, deberían inclinarse en signo de respeto ante la indicada soberanía del pueblo (ya que son servidores públicos de la tal soberanía y no sede fetichista de ella).

Espero entonces, comandanta, que haga entender al Estado que para pacificar a México y terminar con la corrupción y las negociaciones con el narcotráfico (practicado por las instituciones públicas) es necesario generalizar la autodefensa del pueblo mismo apoyado (y no eliminado) honestamente por las fuerzas públicas para mancomunadamente extirpar, junto al pueblo y no contra el pueblo, la corrupción que sin dicha participación popular irá irremediablemente en aumento.

¡Celebramos su heroica libertad mesiánica, comandanta Nestora Salgado!

* Ex rector interino de la UACM. Filósofo, emérito de la UAM y el SNI.

1 ¿Cuántos príncipes de la Iglesia, como llamó a muchos obispos mexicano el papa Francisco, siguen el ejemplo del fundador? De seguir el ejemplo de nuestros obispos, el tal Jeshúa de Nazareth hubiera muerto de viejo en una buena cama en el templo de Jerusalén, en excelentes relaciones con el templo, con Herodes y Pilatos –el mariner de la época–. Pero algunos de los obispos se excusan diciendo que ¡Francisco no conoce nuestra situación (sic)! Pregúntenle a la comandanta cuál es nuestra situación y a cuántos obispos ha visto bendecir a los miembros de las autodefensas.


2 Recuérdese que cristiano viene del griego kristianós, es decir, mesiánico.

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