sabato 26 dicembre 2015

Comunicado del PDPR - EPR

AL PUEBLO DE MÉXICO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES
A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS
A LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS
A TODAS LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO
A LOS PADRES DE FAMILIA Y NORMALISTAS DE AYOTZINAPA

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS!

Fue el Estado mexicano quien realizó la desaparición forzada, ejecutó de manera extrajudicial y cometió miles de crímenes de Estado en los años que comprenden la "guerra sucia", que en los hechos fue una prolongada campaña de contrainsurgencia; fue el Estado quien siguió deteniendo-desapareciendo a los luchadores sociales en los años 80´s y 90´s del siglo pasado; fue el Estado quien detuvo y desapareció a nuestros compañeros Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, por ser revolucionarios, el 25 de mayo de 2007 en la ciudad de Oaxaca; fue el Estado quien cometió los múltiples crímenes el 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero, contra normalistas de Ayotzinapa y ciudadanos ajenos a ellos; y es el Estado quien actualmente continúa deteniendo-desapareciendo por motivos políticos y sociales.

Es el Estado, quien ha detenido desaparecido por motivos políticos y sociales a más de 300 mil mexicanos. Es el Estado mexicano quien sigue desapareciendo de manera forzada, porque ésta constituye política de gobierno, una política pro fascista. La historia y el presente comprueban que en México quien comete los crímenes de lesa humanidad, es el Estado mexicano a través de los cuerpos represivos, a exigencia de la oligarquía mexicana y el capital transnacional.

Comprobado está por la vía de los hechos que las desapariciones forzadas y las masacres tanto contra el pueblo organizado o no organizado constituyen política de Estado, cuya magnitud genocida sobrepasa más de 300 mil detenciones desapariciones forzadas; más de 200 mil ejecuciones extrajudiciales y una estadística exponencial de miles de detenidos injustamente, en donde la tortura nunca ha dejado de ser "método de investigación" y criterio para imponer el estado de derecho oligárquico.

A un año del múltiple crimen de Estado cometido en Iguala, Guerrero, el desarrollo de los acontecimientos y los hechos emanados del mismo, constituyen en conjunto la comprobación de que el Estado es quien lo perpetró, su autoría no se circunscribe a este caso en particular sino al conjunto de los más de 300 mil detenidos desaparecidos de manera forzada. La lucha es y debe ser por todos ellos como causa y necesidad popular.

La "verdad histórica" vertida desde las instituciones y personeros del Estado, desde su origen constituyó parte de los instrumentos político-jurídicos para tratar de diluir su responsabilidad en el cometido de estos crímenes de lesa humanidad y asegurar con ello la continuidad de su política terrorista contra el pueblo. Las razones de Estado quedan al desnudo, se comprueba que el crimen tiene origen en el poder político y económico; y la "verdad histórica" hoy se revela tal cual es, UNA MENTIRA DE ESTADO.

La política de las diferentes juntas administrativas hacia los miles de desaparecidos y las víctimas del terrorismo siempre ha sido sepultarlos en el olvido, desgastando a los familiares en maniobras burocráticas y dilatorias, el de comprar conciencias y corromperlas con la hipócrita reparación del daño, y con la impunidad que se erige desde el poder Legislativo y Judicial. Pero ante la magnitud de los crímenes de lesa humanidad que se cometen a diario en el país, este pueblo no ha dejado de luchar, no dejará de combatir porque los detenidos desaparecidos son del pueblo, y hoy nos queda a todos de manera clara y enfática que es el Estado quien sigue cometiendo la desaparición forzada en México.

El informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), contribuye en el desenmascaramiento del Estado mexicano y su responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad, entre ellos el de la desaparición forzada, abona con elementos específicos que corroboran la participación del ejército con sus fuerzas especiales de contrainsurgencia en el múltiple crimen de Estado, perpetrado en Iguala, Guerrero.

En los causales de la desaparición forzada en general y en particular en el caso de Iguala, no cabe de ninguna manera el móvil del narcotráfico; las causas son de carácter contrainsurgente y el odio de clase que tiene la actual junta administrativa contra el pueblo. La lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada es la mascarada de Estado para perpetrar y justificar los crímenes de lesa humanidad, realizados por todo el aparato represivo, pero en específico los grupos de fuerzas especiales policiaco-militares con ropaje de narcotraficantes, delincuentes y paramilitares.

En realidad los supuestos particulares que cometen desaparición forzada están vinculados a los grupos paramilitares y a las diferentes estructuras del aparato represivo, es decir, actúan bajo la aquiescencia del Estado. Abarca, entonces presidente municipal de Iguala era parte del Estado; las policías municipales de Iguala y Cocula son parte del aparato represivo del Estado; la policía federal y el ejército mexicano destacamentados en Iguala también son parte de éste; los "civiles vestidos de negro y armados" que atacaron a mansalva a los normalistas y a los ciudadanos son parte de las fuerzas especiales de los cuerpos policiacos-militares-paramilitares que conforman las diferentes estructuras operativas del aparato represivo; el mando único también pertenece al Estado y éste es el instrumento coordinador y directivo que planifica la represión y los crímenes de Estado, entre ellos los crímenes de lesa humanidad como la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial.

Probado está, el múltiple crimen de Estado cometido contra los normalistas de Ayotzinapa y ciudadanos fue realizado en el contexto de un operativo contrainsurgente por fuerzas combinadas de la policía municipal, policía federal y el ejército mexicano, organizado y planificado con mucha antelación y dirigido por el mando único, instrumento represivo policiaco-militar. Por tal razón no estamos ante un hecho fortuito, sino sistemático y recurrente.

A un año del cometido del múltiple crimen en Iguala, Gro., desde el Estado mexicano y el aparto de "procuración de justicia" se prepara un intento más de dar carpetazo a este caso, en donde sólo se readecuan algunas "líneas de investigación", pero en esencia se sigue apuntalando la falsa hipótesis de la "confusión" y el narcotráfico, con el propósito de criminalizar a las víctimas del terrorismo de Estado, situándolos como parte del entorno del narcotráfico y la delincuencia. Con esta insistente maniobra de Estado se pretende diluir la responsabilidad de éste y seguir revictimizando a las víctimas y a los familiares de la desaparición forzada.

Hipócritas, cínicos, perversos y cómplices los políticos de oficio que ayer avalaron desde el poder Legislativo, cada una de las leyes antipopulares y las reformas burguesas que permitieron y dieron legalidad a la imposición del Estado policiaco-militar, y hoy pretenden presentarse como los paladines defensores del pueblo diluyendo el crimen de Estado con la propuesta oportunista de oficializar el 26 de septiembre como el día nacional del detenido desaparecido en México. Desde hace décadas nuestro pueblo lucha a diario por la presentación con vida de todos los detenidos-desaparecidos de ayer y hoy, toda fecha burocratizada desde el poder que nos oprime tiene como objetivo quitar el filo combativo de la protesta popular.

Para estos politicastros lo único que recibirán del pueblo es su desprecio, han decidido estar del lado del opresor, han sido comprados con el brillo de las treinta monedas de Judas. No tenemos duda que la historia los seguirá juzgando y no dudamos que algún día los tribunales populares ejerzan la justicia de los oprimidos.

Las plumas mercenarias, las lenguas del capital y el ministerio de opinión, saben y tienen desde un principio claridad sobre los crímenes y razones de Estado que se cometen en el país, conocimiento de causa que les permite tomar partido como defensores de los intereses del Estado, la oligarquía mexicana y el capital transnacional. Por lo tanto su papel nunca ha sido el de informar, sino el de la manipulación perversa y cínica de la opinión pública para la defensa de los intereses a quienes obedecen, con el objetivo de la defensa a ultranza del régimen socioeconómico.

El crimen de lesa humanidad, es decir, la desaparición forzada, en México se está revelando como política de genocidio, como crímenes del Estado mexicano porque en ese supuesto combate al narcotráfico el gobierno antipopular desarrolla una guerra velada contra todo el pueblo.

La presentación con vida y en libertad de todos los detenidos desaparecidos de manera forzada por motivos políticos y sociales, de ayer y hoy, no es para tiempos indefinidos, la paciencia y la prudencia siempre tienen un límite, y éste es el grado y disposición de la voluntad popular de combatir; la exigencia de la presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos es una demanda popular de actualidad que debe desembocar en la coordinación y unidad de las fuerzas populares; una demanda por la cual todos debemos sumar fuerzas y cerrar filas para obligar a este gobierno terrorista, a golpe de movilización y resistencia popular, para que los presente, para que se haga responsable de sus actos criminales en la aplicación de su política terrorista y se castigue a los responsables materiales e intelectuales de estos abominables crímenes de Estado.

Ante la desaparición forzada de miles de ciudadanos mexicanos y la magnitud del terrorismo de Estado el pueblo no puede permanecer inerte, pasivo, poniendo una y otra vez la otra mejilla; mucho menos paralizado por el terrorismo de Estado. En este contexto de lucha y resistencia popular toda iniciativa de organización y lucha que se objetive en las diferentes formas de lucha es necesaria y válida.

Por la memoria de todos los detenidos desaparecidos de ayer y hoy; que el dolor del familiar ausente de manera forzada se transforme en un torrente de lucha revolucionaria; hagamos de cada víctima del terrorismo de Estado una bandera de lucha, que sea causa y motivo de resistencia revolucionaria.

¡Porque el dolor de la ausencia forzada jamás se olvida, jamás se perdona, ni perdón ni olvido! ¡Toda una vida de lucha y congruencia!

¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
¡A SEGUIR EXIGIENDO LA PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DETENIDOS-DESAPARECIDOS DE AYER Y HOY!
¡A ORGANIZAR LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO!
¡LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS DEL PAÍS!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!

¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!

¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARÁ!

COMITÉ CENTRAL
DEL
PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR

COMANDANCIA GENERAL DE ZONA
DEL
EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO
CG-EPR

AÑO 51
REPÚBLICA MEXICANA, A 21 DE SEPTIEMBRE DE 2015

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