lunedì 28 settembre 2015

La autocensura-mi

                                                              Auto censura
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La autocensura -mi- no me permite escribir, no hace más que mutilar las ideas que traigo, estas ganas de escribir lo que pienso,lo que siento, pero me incomoda pensar que debo ser políticamente correcta, hasta en mis emociones. También quisiera que supieran que mis pensamientos se van en cosas inexplicables, indecibles, impronunciables, indescifrables, ininteligibles a la vista y tacto y tanto que quisiera deletrear.

pero a la hora de volver a ti me castra el pensar que ahora la audiencia se creerá con derecho a censar hasta la última coma y apostrofe que coloque en cada oración. Oración, una oración por escribir con libertad en este país deberíamos pedir todos los periodistas y activistas y ciudadanos.

en unos minutos será 28 de septiembre y yo no pude escribir algo sobre Ayotzinapa, no por terror a equivocarme sino porque es tanto y tanto que se siente y raya, y hiere y cada prueba que aporta el GIEI de que el gobierno está metido hasta las manos hace que repita también que fue el estado, como algo llano, doloroso, repetitivo, tan repetitivo y tajante que muestra los ciudadanos jamás estamos seguros en este destruido país, que siempre es lo mismo, la espada del verdugo en el cuello de los oprimidos.

pero la auto censura de los últimos meses me ha hecho olvidarte, y aquí estoy, tecleando, tratando de saltar bardas mentales a falta de psicólogo y a falta de benzodiazepinas, mínimo un diazepanazo me caería de perlas para perderme horas en ese mundo onírico mío al que nadie puede acceder, ese mundo donde lo más imposible sucede y queda en secreto.

ese mundo donde uno no teme, donde el fuego no quema, donde se puede viajar sin pasaportes y sin temor a ser discriminado, donde no se pide permiso ni para ir al baño, donde me encuentro con ellos y conmigo.
 Y sé que al rato me preguntarán a qué me refiero con ellos y con aquello y con volar y no lo diré porque no me place compartir esa parte inexplorable, intangible.

Porque esta noche pienso en deshilar ideas y seguir saltando, como hace meses, como hace meses que no escribo para mi, que no dejo volar la locura y que recorra mi cuerpo las calles sin sentido.

Me anestesio para no sentir, para estar en modo lógico, en esa armadura de que todo está bien aunque nada sea así, de que nada me afecta, aunque a veces no pueda más que reprimir las sensaciones, bloquear los afectos.

Aunque en realidad no duele, trato permanentemente despierta, de que no me afecten los afectos, de no crear lazos tan duraderos que al final lastimen, de desaparecer cuando haya oportunidad y dejen una ventana abierta, huir como gato a media noche.

También pienso que estoy rodeada de suicidas y en medio de esos suicidas pienso en suicidar el aliento, tirarme al vacío como antes de todo lo que inicia mal y mal acaba. Tarareo esta noche incoherencias, porque no me interesa ser coherente y mostrar gratitud a la audiencia, sólo quiero deshebrarme, romperme en pedazos aunque no sea lo políticamente correcto.

Pienso que quiero dormir pero la idea de vaciarme prosaicamente no me deja, me ata, me lleva al laberinto del minotauro,  a la piedra de Atlas siendo devorado por los buitres, al último aliento de la medusa antes de convertirse en piedra, así, de un lado a otro estoy saltando, volando, regando, esparciendo sin orden ni reglas en la sintaxis más que las mías, y porque ya me cansé de auto censurarme y ser políticamente correcta para el lector, para el tuitero, para el facebookero, el instamgramero, aunque yo no tengo Instagram ahora que pienso.

Pienso que vuelvo, y sé que estás aquí, esperando que te diga sucias palabras, ya comenzaremos nuevamente, sin esta censura que me mata y adolece el cuerpo hasta convertirse en una contractura marca diablo.  Ya comenzaremos, otra vez...

HGato 015



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