martedì 26 maggio 2015

Comunicado del TADECO sobre la Semana Internacional del Detenido Desaparecido 2015

En la Semana Internacional del Detenido Desaparecido, reafirmamos nuestro compromiso de luchar por el derecho a la verdad y por justicia para todos los desaparecidos y asesinados y como desde hace 8 años, reafirmamos que el Estado es responsable.


Después de ocho años de habernos conformado como Comité de Familiares y Amigos de Secuestrados, Desaparecidos y Asesinados en Guerrero, aquí seguimos dolidos, rabiosos e indignados, ansiosos de verdad y de justicia, desgastados pero no resignados, decididos a hacer valer nuestros derechos ciudadanos y los de nuestras víctimas y como tales mantenemos viva nuestra lucha por encontrar a nuestros desaparecidos y por hacerle justicia a nuestros asesinados.

Así llegamos a los días finales de mayo, cuando se conmemora nuevamente la Semana Internacional del Detenido Desaparecido, sin tener hasta ahora, resultados sobre nuestra exigencia al Estado Mexicano de darnos verdad y justicia para nuestras víctimas de la violencia social que azota a nuestro país y a Guerrero y de la que ellos son responsables; ignorados por la arrogancia de los tres niveles de gobierno, con promesas incumplidas por la Subprocuradora de Derechos Humanos de la PGR Eliana García, engañados y traicionados por el asesino Angel Aguirre, ignorados por el gobernador sustituto Rogelio Ortega y reprimidos, revictimizados y engañados por Mario Moreno, presidente municipal de Chilpancingo que no acata las recomendaciones de la Coddehum y la CDH para restituir nuestros derechos en la Plaza Cívica de Chilpancingo..

Como año con año, en ésta ocasión se han acumulado una gran cantidad de víctimas más, entre las que sobresalen los estudiantes asesinados y desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, lo cual ha logrado desnudar, por las condiciones en que se dio el hecho, la profunda alianza entre las empresas radicales del narco y el Estado Mexicano para mantener y desarrollar sus negocios por encima de todo y valiéndose de todo, inclusive del poder del Estado y evidenciar su responsabilidad en éstos crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, a pesar de la fuerza social que se ha manifestado por verdad y justicia por Ayotzinapa, mucho mayor a la que había logrado movilizar el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, la indolencia del Estado e impunidad persisten personificadas en la misma figura presidencial y sus alfiles de la Secretaría de Gobernación y la PGR y eso nos duele e indigna a todos.

Las víctimas de antes y de ahora, entre ellas las de Ayotzinapa, siguen sin verdad ni justicia, revictimizadas por la impunidad, criminalizadas e incluso en riesgo de agresión y represión. Las autoridades judiciales no investigan pero si encubren, estigmatizan, denostan, incriminan y  siembran terror entre los familiares de las víctimas. Los cuerpos policiacos y militares con sus  jefes al frente, actúan en los mismos espacios donde desaparecen y son asesinadas las víctimas protegiendo a los perpetradores organizados en bandas criminales y hasta en supuestas autodefensas en muchos casos. Los gobiernos federal, estatal y municipales evaden su responsabilidad, mantienen un cómplice silencio ante las denuncias y refuerzan su estrategia de guerra donde la mayoría de las víctimas siguen siendo ciudadanos inocentes mientras el supuesto objetivo de esta guerra, el crimen organizado, crece, se fortalece y cada vez incide más en la economía en la administración y en las decisiones políticas de nuestro país.

El llamado poder legislativo no va a fondo del problema y solo simula y legisla sobre medidas superficiales que no obligan a la investigación, al esclarecimiento de los hechos, al encuentro de la verdad y menos a la justicia, ante lo cual lo más que ofrecen son registros, trámites, gestiones interminables, desgastantes. Ni las reformas constitucionales en materia de derechos humanos, la ley de víctimas, ni la supuesta aceptación a las recomendaciones de organismos internacionales en la materia, han inclinado la balanza a favor de la verdad y justicia para las víctimas. La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas  sigue siendo un organismo costoso e inútil y la reparación de daños en los casos políticamente más incómodos para el Estado se está volviendo su moneda de cambio: el dolor y la desesperanza, por la resignación y el olvido con un “pago” de por medio.

Las organizaciones de víctimas y de sus acompañantes enfrentamos en condiciones de debilidad y riesgo a la impunidad oficial y muchas se debaten entre la esperanza a lo sobrenatural, la confianza y colaboración con el Estado, la confrontación concertadora o la resistencia y lucha de largo plazo contra el sistema capitalista y por una nueva sociedad sin desaparecidos y asesinados. Nosotros seguimos pensando que todo lo que se haga por verdad y justicia para nuestras víctimas es importante y respetable y que debemos hacer de éstas dos palabras: verdad y justicia, el punto de unidad de nuestras luchas, pues todas las vidas que reclamamos y reivindicamos valen eso, la vida.


De nuestra parte, hoy  refrendamos los principios fundacionales de nuestro Comité:

1.- Mantener la denuncia, la exigencia de verdad y justicia, presentación con vida, esclarecimiento de los hechos, castigo a los culpables y la solidaridad, en el marco de los derechos humanos como medios y herramientas de organización, concientización y lucha, más que como esperanza de solución. En éste sentido reafirmamos que el Estado es el responsable de generar, encubrir y mantener en la impunidad toda esta violencia por su carácter capitalista y persistiremos en arrancarle al mismo y a sus aliados a todos los desaparecidos que sean posibles, hacerle justicia a nuestros asesinados, exhibirlo y denunciar su carácter represor, considerando que solo en una sociedad distinta a la capitalista lograremos la justicia, el respeto pleno a la vida y a los derechos humanos.

2.- Trabajar por articular a todos los movimientos posibles de confluir en una lucha común por la demanda esencial de verdad y justicia pero también en contra del Estado y construir una fuerza social que trascienda y se vincule con otras luchas sociales y gane apoyo y solidaridad, por lo que mantenemos nuestra participación comprometida con la Red Contra la Represión y la Solidaridad, la Campaña Nacional contra la Desaparición Forzada, la Red de Enlaces Nacionales y seguiremos trabajando por la articulación de las organizaciones de familiares y víctimas en Guerrero y en el país.

3.- Generar instrumentos de intervención, apoyo, orientación, asesoría y acompañamiento de las víctimas de la violencia que nos permita vincularnos con ellos, crear fuerza social, difundir nuestra visión del problema, generar y desarrollar más iniciativas y crear una plataforma de intervención entre la sociedad que encauce el dolor, la lucha, la indignación contra el Estado y evitar que se sigan desarrollando las concepciones idealistas que llevan a la resignación y a la confianza en el Estado, por lo que refrendamos nuestro compromiso de seguir construyendo el Centro de Atención a Víctimas en Guerrero como un organismo independiente y al servicio de las víctimas, no del Estado..

Por nuestros desaparecidos y asesinados seguiremos luchando hasta erradicar los delitos de lesa humanidad, que no será en ésta sociedad capitalista y neoliberal, sino en la que el pueblo tenga un gobierno que mande obedeciendo y donde el pan, el trabajo, la justicia, la democracia y la libertad sean no un sueño, sino nuestra realidad cotidiana. Por ahora nos mantenemos en el reclamo al Estado de que en tanto él es el responsable de ésta crisis, él debe resolverla, pues tenemos claro que él es parte del problema y de ninguna manera es víctima como nosotros. ¡Quien crea el problema debe resolverlo!

Por ello, en el inicio de esta Semana Internacional del Detenido Desaparecido, aquí y ahora nuevamente nombramos, para mantenerlos vivos y presentes en la memoria colectiva, a nuestros desaparecidos A Jorge Gabriel Cerón Silva, Ludwig Marighela Hernández Cisneros, Rafael Ramírez Benítez, Pedro Salgado Mora, Cuauhtémoc Román Navarro, Rodrigo Camacho Rodríguez, Artemio Soroa Brito, Dionisio Rodríguez Jiménez, Víctor Manuel Rodríguez Jiménez, Inés Mendoza Salgado, Erick Isaac Molina García, Ma. Guadalupe Tolentino Pérez, Diana Edith Sotelo Ramírez, Odimando Espino Núñez, Roberto Crescencio Cruz, Roberta Naves Casarrubias, Sergio Ramírez Miranda, José Guadalupe Delgado Martínez, Pedro Benítez Vara, Jesús Bello Moreno, Francis Alejandro García Orozco, Sergio Menes Landa, Lenin Vladimir Pita Barrera, Zosimo Chacón Jiménez, Andrés Antonio Orduña Vázquez, Olimpo Hernández Villa,  Víctor Ayala Tapia, Oscar González Muñiz, Cristhian Obeth Pérez Betancourt, Luis Mario Casiano Vargas, Julio Cesar García Sánchez, Miguel Ángel Sánchez Pablo, Josue García Rodríguez, Abel Gallardo, Longino Vicente Morales, Marcial Bautista, Eva Alarcon y Gregorio Alfonso Alvarado López, todos ellos desaparecidos y de Roberto Arcos Catalán, Carlos Edmundo López Parra, Miguel Ángel Gutiérrez Ávila, Bertín y Alejandro García Cortes y Rogelio García Valdovinos, Raúl Lucas Lucía, Manuel Ponce Rosas, Javier Torres Cruz, Quetztcóatl Leija Herrera, Francisco Tezoptitlan Panchito,  Gerardo Josué García López, Ramón Ramírez Landin, Arturo Hernandez Cardona, Hugo César Vázquez Bahena, Raymundo Velazquez, Rocio Mesino Mesino, y Luis Olivares, asesinados extrajudicialmente.

También nombramos a nuestros hermanos estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa:
Abel García Hernández, Abelardo Vázquez Peniten, Adán Abrajan de la Cruz, Antonio Santana Maestro, Benjamín Ascencio Bautista, Bernardo Flores Alcaraz, Carlos Iván Ramírez Villarreal, Carlos Lorenzo Hernández Muñoz, César Manuel González Hernández, Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, Christian Tomas Colón Garnica, Cutberto Ortíz Ramos, Dorian González Parral, Emiliano Alen Gaspar de la Cruz, Everardo Rodríguez Bello, Felipe Arnulfo Rosas, Giovanni Galindes Guerrero, Israel Caballero Sánchez, Israel Jacinto Lugardo, Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa, Jonas Trujillo González, Jorge Álvarez Nava, Jorge Aníbal Cruz Mendoza, Jorge Antonio Tizapa Legideño, Jorge Luis González Parral, José Ángel Campos Cantor, José Ángel Navarrete González, José Eduardo Bartolo Tlatempa, José Luís Luna Torres, Jhosivani Guerrero de la Cruz, Julio César López Patolzin, Leonel Castro Abarca, Luis Ángel Abarca Carrillo, Luis Ángel Francisco Arzola, Magdaleno Rubén Lauro Villegas, Marcial Pablo Baranda, Marco Antonio Gómez Molina, Martín Getsemany Sánchez García, Mauricio Ortega Valerio, Miguel Ángel Hernández Martínez, Miguel Ángel Mendoza Zacarías, Saúl Bruno García y Alexander Mora Venancio, todos ellos desaparecidos y Julio César Mondragón Fontes, Daniel Solís Gallardo y Julio César Ramírez Nava, además de los ciudadanos David Josue García Evangelista, Víctor Manuel Lugo Ortiz y Blanca Montiel Sánchez, asesinados.


Por todos ellos seguimos demandando:

1.- Que se integre un Plan de Búsqueda de la Verdad que permita reabrir todos los casos y se reactive la investigación con los familiares de las víctimas como coadyuvantes ya sea de manera individual como en colectivo, haciendo valer su derecho a un trato digno, respetuoso y a recibir información objetiva y de manera directa y no a través de los medios de comunicación.

2.- Que se cree un banco de ADN y se confronte de manera científica y profesional con los restos humanos encontrados en diversas fosas en los diferentes municipios de la entidad durante los últimos años, además de que dichos restos sean manejados con respeto y de manera profesional. En nuestra opinión, ésta tarea le corresponde al Estado y los familiares de las víctimas debemos ser coadyuvantes con las garantías y derechos necesarios.

3.- Que se integre un fondo de contingencia social destinado al sostenimiento de las familias de las víctimas y al apoyo a la coadyuvancia de las mismas en las investigaciones y en los procesos judiciales.

4.- Que se apoye la creación del Centro de Atención a Víctimas de la Violencia Social en Guerrero y se restituya el Módulo de Información, Cultura y Denuncia del Tadeco y el Comité de Familiares en la Plaza Cívica de Chilpancingo, conforme las recomendaciones de la Coddehum y la CNDH, como parte del derecho que tenemos los familiares de las víctimas a organizarnos y a ejercer nuestros derechos de expresión, manifestación e incluso a la ciudad.

5.- Que se armonice la legislación estatal con la legislación nacional y los ordenamientos internacionales en materia de atención a víctimas de la violencia social, conforme a las iniciativas ciudadanas y de las organizaciones de familiares y acompañantes de víctimas, observando en todo momento el derecho a la consulta y a la iniciativa ciudadana.

6.- Que se reconozca a la brevedad la competencia del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, contemplado en el artículo 26 de la CIPPDF, que  promulgue una  Ley General  sobre Desaparición Forzada, por la plena y cabal entrada en vigor de la Ley General de Víctimas, porque el gobierno de Guerrero apresure la adecuación del marco jurídico estatal de acuerdo a la Ley de Victimas de manera transparente y con la participación de las organizaciones de víctimas.

Las demandas de verdad y justicia, siguen siendo dos palabras aparentemente muy sencillas, muy chiquitas y hasta inofensivas para quienes creen pensar en grande, desprecian la diversidad de pensamiento  y tratan de homogenizarlo todo a nombre de la unidad y de “tirar línea”, sin embargo para nosotros son palabras que han adquirido hoy una gran carga revolucionaria y las seguiremos pronunciando en todo lugar que sea posible para evidenciar que el Estado es el perpetrador de la desaparición forzada, la tortura y el asesinato extrajudicial y sembrar la semilla de una nueva sociedad donde desaparezca el capitalismo y no las personas.

En esta Semana Internacional del Detenido Desaparecido, en que además se cumplen ocho meses de la infamia de Iguala,  desde nuestra modesta trinchera nos seguimos solidarizando y haciendo nuestra la demanda de verdad y justicia para Ayotzinapa y para todos los desaparecidos en el estado y en el país.

Llamamos nuevamente a los guerrerenses la reflexión y acción por la vida, la libertad, la justicia y los derechos ciudadanos, a los familiares de las víctimas de la violencia, los seguimos convocando a que se expresen, a que rompan el silencio que les ha impuesto el miedo, el terror, la impotencia y el dolor, a que se integren a las actividades de nuestro Comité y pongan en la memoria colectiva el nombre y la historia de sus víctimas, que expongan ante los sensibles oídos de todos su verdad, su testimonio, a que manifiesten su digna rabia y no dejen que condenen a nuestros muertos y desaparecidos haciéndolos culpables y  los criminalicen con el estigma de que algo hicieron para merecer este destino y los reduzcan a un simple número, una estadística del poder.


¡POR LA MEMORIA DE NUESTROS DESAPARECIDOS: NI PERDON, NI OLVIDO!

¡DESAPARECIDOS PRESENTACION!

¡CASTIGO A LOS ASESINOS!

¡QUE DESAPAREZCA EL CAPITALISMO Y NO LAS PERSONAS!

¡POR LA VIDA, LA LIBERTAD, LA JUSTICIA Y LOS DERECHOS CIUDADANOS!

COMITÉ DE FAMILIARES Y AMIGOS DE SECUESTRADOS, DESAPARECIDOS Y ASESINADOS EN GUERRERO


TALLER DE DESARROLLO COMUNITARIO A.C.

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