sabato 9 novembre 2013

In my room

No hay mucho paisaje, solo las cuatro paredes color amarillo ocre,
unas campanillas en el foco del techo de lamina de asbesto. Un sillón gris cerca  de la puerta y una silla verde.
Afuera sólo veo el almendro,, quieto, sin  sentirse olesto por estar en un solo lugar.
Yo sí estoy molesta, no puedo ir al baño, e hecho, hago en un cómodo. tengo que depender.
Mi  madre es la más afligida, su rutina se ha trastorado, de estar en la calle debe cuidarme, de hacer política tiene que esperar.
Sólo faltan cuatro semanas...o cinco, para que se me indique la rehabilitación.
Las uñas de las manos empiezan a crecer y nadie me hace aprecio de traerme n puto cortauñas. En otra circunstancia ya hubiera ido por el cortauñas, odio las uñas largas, son sucias, puercas, detienen muchos gérmenes y son incómodas. Además me causan ansiedad y no dejo de rascarme.
Quisiera entendieran eso.
Escucho a lo lejos las risas de los niños, el ajetreo del EcoTianguis, la gente que camina, corre, anda, se mueve.
Creo lo más desastroso de esar en convalescencia es que son cinco semanas muy largas para dar mi primer paso, y la hora de defecar depender y dejar el decoro que tienes cuando vas al baño, que todos vean la mierda que echas, eso es fatal.

............................................................. Hercilia Gato

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