venerdì 22 febbraio 2013

21/05 - No los olvidamos

Masacre del 21 de febrero de 2005 en la Comunidad de Paz de San José de ApartadóNUEVO VIDEO: http://youtu.be/xwiGOPkjRa8

Han sido muchos los muertos en la lucha de resistencia de esta comunidad campesina, la cronología de una agresión que no distingue entre actores armados y entre las más crueles y denigrantes maneras de represión. Pero el 21 de febrero de 2005 será una fecha imborrable en la memoria de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, hasta las veredas de Mulatos y La Resbalosa llegaron los señores de la muerte, resguardados entre las sombras, para masacrar a un líder histórico del proceso y a 7 personas más, incluyendo tres menores de edad. El paso del tiempo le ha dado la razón a las denuncias de la comunidad que señaló a los militares como coautores de los hechos. Y es que... “Uno de los pilares de la Comunidad de Paz ha sido la memoria, la memoria de las víctimas, ellos siempre han visto en los que han entregado sus vidas en el proceso de la Comunidad de Paz, una fuerza que los mantiene adelante y no los deja echar para atrás". Acompañamos el caminar honesto y sincero que realiza la Comunidad de Paz de San José de Apartadó por los lugares en los cuales fueron masacradas 8 personas hace 7 años. Nos sumamos a sus exigencias de justicia y a la construcción de memoria como una estrategia para enfrentar la impunidad que nos gobierna.



>> LA PROPIA COMUNIDAD TUVO QUE IR A RECOGER A LOS MUERTOS, cuatro días después del crimen. El Ejército había usado a los paramilitares como guias y había dejado grafitos en las paredes. El gobierno cerró filas en defensa de los militares y los muertos fueron señalados como guerrilleros. Cinco años después de los hechos, los jóvenes del equipo de comunicaciones de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, participantes de la Escuela Juvenil de Realización Audiovisual, realizaron su primer trabajo audiovisual con el cual pretenden contar parte de la barbarie contra su comunidad y re-construir una memoria inolvidable. • Reproduce el documental

>> UNA COMUNIDAD DE PAZ EN UNA ZONA DE GUERRA - Luis Eduardo Guerra sintió sobrevuelos de helicópteros y bombardeos el 20 de febrero y prefirió no ir hasta Mulatos a recoger el cacao. Al día siguiente decidió no esperar más y enfrentarse con la palabra a cualquier actor armado que se encontrara en el camino. Las confesiones progresivas de los victimarios nos han ido descorriendo el telón para mostrarnos las escenas más conmovedoras que sucedieron en Mulatos y La Resbalosa el 21 de febrero de 2005. “Hoy nuestra memoria de estos hechos llega a un umbral de esclarecimiento, de reflexión, de significados y sentidos, y acoge físicamente los despojos de estas hermanas y hermanos nuestros horriblemente sacrificados en este proceso como compañeras y compañeros cercanos, cuya presencia física va a estar recordándonos, reforzando los valores en los cuales ellas y ellos invirtieron lo mejor de sus energías vitales”. •Leer texto completo   • Descargar la crónica en PDF

La historia de resistencia civil de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, su presente y sus apuestas se narran en un nuevo capítulo de este esfuerzo de construcción de memoria audiovisual. En octubre de 2008, en San José de Apartadó, se realizó la presentación de un nuevo trabajo documental que cuenta la historia de resistencia civil de esta comunidad en el urabá antioqueño. 2008 - 30 minutos.

Detrás de los Medios es un reporte del seguimiento al cubrimiento realizado por los medios masivos de comunicación a realidades que atañen, de manera directa, la vida de los procesos comunitarios y de resistencia civil de las comunidades campesinas en Colombia. El primer capítulo de esta serie analiza la manera como fue presentada por los medios audiovisuales la masacre ocurrida el 21 de febrero de 2005 en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó.

• Carta a El Colombiano / Por Javier Giraldo Moreno. S.J. - Fue repulsivo, por ejemplo, el tratamiento que su diario le dio a la masacre del 21 de febrero de 2005, en su mismo editorial (Editorial del viernes 4 de marzo de 2005), en el cual no sólo critica a quienes denuncian a los verdaderos autores del crimen sino que acusa a los denunciantes de querer entorpecer la reelección del Presidente Uribe y aboga por la presencia de la fuerza pública en el caserío, a pesar de los graves señalamientos de ser los autores de la barbarie. Igualmente repulsiva fue la acogida que su diario le dio al falso testigo que los militares buscaron para engañar a la opinión pública (artículo: “Delación, única pista de masacre”, 4 de marzo de 2005, pag. 3 a), tomando sus mentiras como la verdadera versión de los hechos y divulgándolas masivamente sin discernimiento alguno. Causa indignación comprobar que, una vez desenmascaradas las mentiras por la misma “justicia” en la que su diario dice creer, no se dio ninguna autocrítica ni se intentó corregir las falsedades difundidas, ni reparar los daños enormes causados a las víctimas. Uno se pregunta qué conciencia ética puede tener un medio de “información” al que no le preocupa haber servido de instrumento, voluntaria o involuntariamente, para tan atroces ardides. Leer el texto completo de la carta.

 ¿Por qué mataron a los niños? - Revista Semana - En febrero de 2005 Armando Gordillo conoció el paraíso y el corazón de las tinieblas en menos de una semana. El capitán del Ejército estaba en las exuberantes playas de Capurganá, en el mar Caribe, cuidando a las estrellas de televisión que grababan el reality Desafío 2005, cuando recibió una llamada en la que se le ordenaba que saliera para Nueva Antioquia, un paraje cerca de Apartadó, porque se daría inicio a la operación 'Fénix', programada por la Brigada XVII de Urabá. Era el comienzo de uno d e los episodios más sangrientos de la guerra en Colombia: la masacre de Mulatos y La Resbalosa. Leer texto completo.
Foto Luis Eduardo Guerra PBI
LUIS EDUARDO GUERRA / Líder histórico de la Comunidad de Paz - “Nos hemos preguntado, tal vez muchas veces, si Luis Eduardo sería acaso un hombre que despreciaba la vida, pero no, si alguien defendía la vida buscando siempre estrategias nuevas de defensa era Luis Eduardo. Más bien tenía la convicción de que la vida no se podía destruir, ni siquiera con la muerte… Hoy vemos su vida como la de un verdadero líder, un líder que encarnaba lo que es la Comunidad de Paz, su muerte como una presencia viva en la comunidad, su memoria es una energía que nos infunde fuerza a todos”.
>> ESPECIAL SOBRE LA COMUNIDAD DE PAZ EN SURIMAGES - JORGE MATA
UNA COMUNIDAD QUE SE RESISTE A LA VIOLENCIA
 
UN AÑO DE LA MASACRE
DE OCHO CAMPESINOS
 
LA FUERZA PÚBLICA
EN SAN JOSÉ
  
>> NO LOS OLVIDAMOS - “No podemos decir nada más; el dolor nos embarga tan profundamente que sólo podemos llorar. El estado colombiano, como muestra de su increíble ilegitimidad, ha realizado otra masacre que baña de sangre nuestras tierras. El ejército ha masacrado a LUIS EDUARDO GUERRA GUERRA, de 35 años de edad, líder de la comunidad y miembro del Consejo Interno desde los inicios del proceso. A su compañera BELLANIRA AREIZA GUZMAN de 17 años, a quien hace tan sólo unos días se había unido, a su hijo DEINER ANDRES GUERRA de 11 años y quien había sido herido el 11 de agosto de 2004 con una granada dejada por el ejército. A ALFONSO BOLIVAR TUBERQUIA GRACIANO de 30 años, líder de Mulatos y miembro del Consejo de Paz de la zona humanitaria de Mulatos. A su compañera SANDRA MILENA MUÑOZ POZO de 24 años y a sus hijos SANTIAGO TUBERQUIA MUÑOZ de 2 años y a NATALIA ANDREA TUBERQUIA MUÑOZ de 6 años”. Pronunciamiento de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó en el año 2005.
http://comunicaciones.acantioquia.org/imagenes/fotos/sanjose_4.jpg
“Las confesiones progresivas de los victimarios nos han ido descorriendo el telón para mostrarnos las escenas más conmovedoras que sucedieron en la Resbalosa en aquella tarde del 21 de febrero de 2005. Desde el campo de los amigos nadie pudo contarnos realmente lo que paso allí, ni narrarnos los últimos momentos de Alfonso, de Natalia o de Santiago, han sido los mismos victimarios desde sus remordimientos y tormentos de conciencia que nos han dado acceso a lo más horrendo de aquel drama. Nos estremece pensar en los sentimientos de Alfonso cuando regresa a su hogar con el propósito de salvar la vida de los suyos ó correr su misma suerte y encuentra su casa invadida por gente sin alma que se dedican a una macabra orgia de sangre, tiene que contemplar de lejos el cadáver de su esposa, Sandra, tendida en la cocina, mientras sus niños se le abalanzan a abrazarlo en medio de su estupor, de un estupor que su inocencia les impide valorar en sus verdaderas dimensiones. Alfonso le suplica a los victimarios, que discuten en ese momento sobre la inminente ejecución de los niños, que no vayan a cometer ese crimen y que más bien lo maten a él, entre tanto le dice a sus niños que deben prepararse para un viaje muy largo, allí se produce el último rasgo de las más fina y delicada ternura, cuando Natalia empaca algo de ropa para que su hermanito Santiago la lleve en ese misterioso viaje que ella no alcanza a comprender, con ese precioso gesto de inocente ternura se cierra la vida de Natalia, de Santiago y de Alfonso. Segundos después sus cuerpos serian desmembrados y sepultados en pedazos en aquellas dos estrechas fosas, medio escondidas en el cacaotal. Varios de aquellos esclavos de la muerte confesarían después que sintieron revolverse su conciencia y comprendieron que jamás podrían alejar de sí el tormento de esa macabra memoria”. Palabras de Javier Giraldo en la Homilía durante el quinto aniversario de la masacre.
Fotografía: El padre Javier Giraldo en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, 19 de febrero de 2010.
La Brigada XVII de Urabá es quizá la unidad militar que más han mencionado los paramiitares en sus versiones libres.  ‘Melaza’ y otros paramilitares dicen que los patrullajes conjuntos de militares y paramilitares eran frecuentes aún después del proceso de paz de las AUC
La Brigada XVII de Urabá es quizá la unidad militar que más han mencionado los paramiitares en sus versiones libres.
‘Melaza’ y otros paramilitares dicen que los patrullajes conjuntos de militares y paramilitares eran frecuentes aún después del proceso de paz de las AUC.

• Información sobre los hechos en Verdad Abierta

http://www.elespectador.com/files/images/3e170063c701cb93ee9c3dc175bb5d25.jpg

Los cabos sueltos de la masacre de San José de Apartadó

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Pese a la condena de 20  años de cárcel contra varios paramilitares, las víctimas piden a la justicia aclarar la participación de miembros del Ejército en esta masacre cometida en febrero de 2005. 

“A quienes se les está resolviendo la situación es a mandos bajos de  la estructura paramilitar, ellos fueron los que participaron en la ejecución, pero no son los que organizaron y planearon los crímenes. El país necesita saber quiénes fueron y persistiremos en exigir mayor justicia”, advierte Molano.

“Me dijo que la plata era para dársela a unos testigos desmovilizados de las Farc que iban a declarar a Bogotá y que iban a decir que la masacre de San José de Apartadó la habían cometido las Farc, no recuerdo para qué mes del 2005, pero lo que sí recuerdo es que eso fue en ese año”, precisó alias ‘HH’ ante los investigadores.

Jorge Luis Salgado, alias 'Kiko', exparamilitar del Bloque Héroes de Tolová, narró lo sucedido: “Vi que había una mujer muerta en el piso, le reportaron a los comandantes de unos niños que estaban adentro de la casa, creo que estaban debajo de la cama. Los sacaron de allí al patio. Se llegó a la conclusión de que serían una amenaza en el futuro diciendo textualmente que ellos crecían y se volverían guerrilleros. Por ese motivo se ordenó ejecutarlos en silencio”.

Durante el 21 y el 22 de febrero de 2005, un comando de por lo menos 60 paramilitares pertenecientes al bloque Héroes de Tolová, que comandó Diego Fernando Murillo Bejarano,  ' Don Berna' , protegidos por miembros de la  Compañía Bolívar del Batallón de Infantería Nº 47 adscrita a la Brigada XVII del Ejército,  asesinó a  Luis Eduardo Guerra, Sandra Milena Muñoz, Alejandro Pérez, Bellanira Areiza, Alfonso Bolívar Tuberquia, Deiner Andrés Guerra, de 11 años; Natalia Tuberquia, de 5 años, y Santiago Tuberquia, de apenas 21 meses de edad. Todos fueron desmembrados y enterrados en una fosa común.
21/05 - No los olvidamos

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