sabato 19 gennaio 2013

Secretos a voces...reprimidos


Gatos Pardos
Hercilia Castro
Secretos a voces…reprimidos



La narcoviolencia va en aumento, el control de los templarios en la zona es inminente, incluso se urden narco protestas por ex funcionarios ligados a la droga, ligados a los Templarios, a la maña. Comienza enero con una frescura vieja, la gente se arma de valor y toma el ayuntamiento de Azueta.

Líderes de colonias defienden a un ex funcionario que se ha ligado como señala líderes, es del PRI, el partido hoy en el poder. La gente tiene pancartas, hablan de las promesas incumplidas del alcalde, pero sigue la comidilla del por qué defender a un hombre así.

Al final, según el alcalde (Priísta) Eric Fernández Ballesteros se dialogó con los manifestantes, según ellos ya tienen órdenes de aprehensión y han preferido darse a la fuga. Según mis ojos, ese fue el pretexto prefecto para meter a la Policía Estatal a “cuidar” el ayuntamiento, una cosa inédita en la historia del municipio, un ayuntamiento blindado por estatales en su entrada.

Según el síndico y el alcalde fue por mera orden del Secretario de Gobierno, Humberto Salgado Gómez, según los mismos elementos policiacos, fueron órdenes directas de Fernández Ballesteros.

La realidad es que esto es una muestra del co-gobierno, como le llamarían algunos activistas, funcionarios que se sabe están involucrados en proteger al narco, incluso se dice el alcalde ya negoció la deuda del municipio con los “chicos malos”.

Arriba en la Sierra, la cosa no anda diferente, me denuncian a un diputado que “siempre ha estado metido con los cárteles”, ya fue alcalde, ahora es diputado local por el PRD, Elí Camacho Goicochea.  No lo desligan de Erit Montufar Mendoza, que ha sido jefe de la Policía Ministerial en el estado y el terror de Tierra Caliente.

Conocemos con los otros reporteros, Las Humedades, hoy pueblo fantasma.El paisaje contrasta, verde y más verde, ríos enormes y arroyos abundantes, todo para vivir en calma. "Era para que la gente viviera en paz, mira qué lugar tan bonito y sin embargo no es así", me dice una compañera oenegera.

"Pues si nos atacan, que lo hagan, nosotros no tenemos por qué salirnos", me recalca esa comunera de Puerto de Las Ollas. Están hartos de la violencia.


Pero “Allá arriba todos vivimos de la droga” me dice una chica desplazada de su comunidad.

Ha bajado porque no aguantó la violencia de su pueblo, conoce bien los caminos serranos, sabe cómo están los pleitos entre las familias de la parte de Petatlán. Señala a los Arreola y los Villanueva, que desde hace meses se encuentran peleando el territorio y por ello ya se han desplazado más comuneros. Antes, ya los han denunciado, incluso hicimos nota y contrario a lo que se ve, no mintió.

“Me hubieras dicho para subir a la sierra contigo, así no te pasa nada, allá todo mundo me conoce” me dice la chica y me sigue explicando el corte de la amapola: “Cuando llueve se pone entre blanca y café, pero no sirve (la goma), cuando está café-café, ahí sí, ya está buena”.

Me dice que no vaya para la sierra de Santa Rosa, municipio de Tecpán porque ahora la violencia se incrementó. Me explica lo que es una "madrina". 

"Allá arriba nada más están viendo a los fuereños, porque muchas veces son madrinas que mandan para ver lo qué se hace, por eso si no te conocen te matan, sólo al ejército respetan", dice.

-Pero se sabe que el ejército tiene a sus mediadores, bueno, eso se dice- Agrego.

"Sí, pero al ejército lo respetan por el uniforme, porque a los estatales y federales, qué les duran, se los chingan", dice.

Luego me encuentro a una señora también de la parte serrana, cuenta toda la violencia que viven los pueblos desplazados arriba de El Mameyal. 

Narra lo que ocurrió en ese pueblo donde entraron los Policías Estatales a “echar la guerra” contra el narcotráfico “mataron niños, mujeres, ancianos, hombres, contra todos se fueron, dígame, ¿es eso un gobierno?”. Uno no sabe qué decir.

Un reportero quiere narrar lo que ha vivido, cómo vive y siente la mordaza del narco, pero no se atreve, tiene familia, en otra ocasión será.

Otro reportero me dice que tenga cuidado, ¿de qué? pregunto porque cada vez señalan a más funcionarios, algunos ya viejos, reciclados que siempre vivirán del erario.

Son secretos a voces, reprimidos, pero que están ahí, cada vez asaltan más mi vida, debería recolectarlos (lo hago) para un libro, pero hoy gana la impotencia, no el miedo. Duele.







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