martedì 15 novembre 2011

Tortuoso y acechado retorno de los desplazados a La Laguna

“Ya me mataron a mi esposo, a mi hijo, pues ya, total, que ya no me molesten”

Tortuoso y acechado retorno de los desplazados a La Laguna

Luego de 35 horas de viaje, llegan a su comunidad y hallan rota la red de distribución de agua
FRANCISCA MEZA CARRANZA (Enviada)
Coyuca de Catalán, 14 de noviembre. Pobladores de La Laguna regresaron a sus viviendas luego de haberse desplazado por más de 6 meses a Puerto las Ollas, en donde se refugiaron de la inseguridad de la que eran víctimas. Minutos antes de lograrlo, hombres armados incursionaron en la zona para cortar las mangueras con las que se abastecen de agua, en un acto de amedrentamiento.
Al paso del contingente, por radio, que es la única manera en que se pueden comunicar en la sierra, se escuchaban voces en las que se advertía del paso de la caravana; se cuestionaba la dirección de ésta, quiénes la conformaban y si iban efectivos de la Marina-Armada de México.
El viaje de regreso a sus tierras se convirtió en un calvario de 35 horas –a pesar de estar calculado en nueve– a consecuencia de la mala previsión del gobierno del estado, pues no se rastrillaron las vías, como se había acordado, sumado a que en lugar de camionetas de redilas de doble rodada, que habían pedido los afectados, enviaron 10 carros de volteo con capacidad para 30 toneladas.
Los 148 desplazados partieron de Puerto las Ollas a las 4 de la mañana del sábado; la caravana de camionetas con personas y los carros de volteo fueron custodiados por tres vehículos tipo hummer del Ejército y al menos seis de la Policía Estatal Preventiva, a cargo del coordinador regional en Costa Grande, Arturo Elizalde Sámano.
En esta también iban medios de comunicación y en acompañamiento, el líder del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG), Bertoldo Martínez Cruz; de la Red Guerrerense de Derechos Humanos, Hegel Mariano Ramírez y de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum) el visitador Adelaido Memije Martínez, así como el médico perito Leónides Isidro Mancilla Calvo.
Por parte del gobierno del estado se sumaron solamente los funcionarios de Registro Civil, Enrique Rentería y Carlos Flores; efectivos de Protección Civil, además del secretario de Seguridad Pública, Ramón Almonte Borja, y el subsecretario Ramón Arriola Ibarría, quienes se integraron a medio camino, en el punto conocido como Barranca de los Lirios, a donde llegaron en helicóptero, para posteriormente continuar en camionetas.
El primer contratiempo se tuvo minutos después de haber emprendido el camino con uno de los vehículos militares que se descompuso, por lo que dos unidades se tuvieron que quedar a repararlo. Luego, en el primer día, se hicieron al menos 10 paradas, algunas de hasta casi dos horas, ya que el camino para los pesados y voluminosos camiones de volteo fue difícil.
En el trayecto cuatro dejaron la caravana: tres decidieron regresarse y uno se descompuso, por lo que las cosas se tuvieron que transbordar a los demás.
Desde el primer día se escucharon en los radios las voces de hombres que por lapsos seguían el paso de la caravana; el segundo día, desde las 5 de la mañana, a medida de que se acercaban a La Laguna, eran más constantes, hablaban del número de carros, sus integrantes y se escuchaba cómo seguían el paso, las posiciones y las acciones que se efectuaban.
Dadas las condiciones del camino y el atascamiento por enésima vez de los camiones de volteo, la caravana llegó a Los Vergeles a las 4 de la tarde y decidió pernoctar hasta las 4 de la madrugada del domingo, para partir de nuevo. Almonte Borja consideró seguro el sitio, ya que está un destacamento del batallón 19 del Ejército.
El trayecto fue igual de accidentado el segundo día; en ocasiones los caminos se cortaban, por lo que tenían que ser reparados por los asistentes lo cual significaba tiempo perdido. Todos los viajantes pasaron decenas de horas sin comer y en momentos se evidenció la desesperación de algunas mujeres por alimentar a los más de 77 menores que en ocasiones hasta lloraban.
La mayoría de los niños estaban descalzos. También iban dos embarazadas, una de cuatro meses y otra de seis.
La última parada se hizo en La Lagunilla, a dos horas de La Laguna, en donde los funcionarios optaron por descargar los camiones de volteo y hacer varios viajes en camionetas, incluidas las de la Policía Estatal, para evitar más contratiempos, pues el camino que conecta ambas comunidades es más agreste.
El viaje para los habitantes de La Laguna terminó a la 1:30 de la tarde del domingo; ahí fueron recibidos por una anciana, la cual había permanecido en otra comunidad, quien ya los esperaba y soltó el llanto al ver a todos. Ahí se encontraron con la noticia de que minutos antes, hombres armados pasaron por el lugar y cortaron las mangueras de suministro de agua.
Las brigadas de la Secretaría de Salud (Ssa) que apoyarían el regreso sólo acudieron el viernes por la tarde, dejaron medicamentos y se fueron.
El apoyo enviado por el gobierno del estado, por segunda ocasión en los más de seis meses, fue de dos bultos de maíz y de harina por cada familia, 64 despensas, un botiquín para 800 personas, 30 pacas de láminas de cartón, clavos, grapas, dos rollos de alambre de púas por familia y aspersores individuales.
También paquetes de útiles escolares para 30 niños, y uniformes.
Vivir en paz
La líder de los desplazados, Juventina Villa Mojica, se dijo contenta de regresar a sus tierras no obstante, pidió al gobernador Ángel Aguirre Rivero seguridad para permanecer en el lugar. Dijo que aunque sus cuñados han expresado que continuarán su lucha por los bosques, por su parte ya no quiere nada, sólo vivir en paz y justicia.
“Que haya justicia, para tener una vida en paz, yo es lo que quiero, que nos dejen en paz; si ya mataron a mi esposo, a mi hijo, pues ya, total, que me dejen, que ya no me molesten, ni a mí ni a mis hijos”, expresó.
Dijo que volverá a empezar de nuevo, y a pesar de reconocer que fueron tratados bien en Puerto Las Ollas por su compadre Álvaro García y las familias, aseguró que no es lo mismo estar en casa, en donde pueden sembrar y criar animales, pues allá sólo ayudaban con la reforestación de los bosques.
De acuerdo con las autoridades, la vigilancia policiaca en La Laguna será permanente de parte de policías estatales y algunos militares.


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/11/15/index.php?section=politica&article=003n1pol

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