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viernes, 18 de julio de 2014

Despídeme

                                                               Despídeme

Hercilia Castro


Llevo meses buscando la culpa, a quién echarle la culpa. Pensando si es mi pésima redacción, mi lentitud de reportera o qué coños. Uno no nace siendo reportero, pero nace de espíritu libre, indomable, como los pocos leones o tigres o panteras que hay aún en libertad. Es verdad, como me dijo el viernes pasado un reportero de diario local -tú eres pueblo (él se siente burgués, supongo)- por el hecho de cuestionar en una exposición del nuevo proyecto de Muellle de Cruceros para Zihuatanejo. Zihuatanejo, del que tanto escribo desde hace años sin haber nacido aquí.

Es verdad, nací en una casa de gente subversiva, que hasta donde recuerdo jamás ha tenido presidente de la República y no porque no se emita el voto -aquí siempre en cada época electoral se vota, mínimo para tener a quién echarle la culpa de los males de éste pais.

No crecí en un ambiente dócil, vengo como muchos de familia disfuncional, pero eso sí, muy grilleros y subversivos. A mi madre y hermanos les tocó conocer la existencia de lo que un día fue la Universidad Pueblo, la UAG. Nada que ver con el rector Saldaña que le encantan las selfies y andar rodeado de guaruras y saliendo en todas las fotos y coquetándole a toda y todo funcionario que se deje, sobre todo si son tricolor.

No estudié periodismo, como muchossssssssssssssssss periodistas y reporteros de cepa que conozco, lo mío lo mío fue la activeada, el activismo pues, desde que tengo memoria me llevaban a plantones, ya a conciencia desde los 14 y ya en una ONG a los 16, de ahí a darle y votear, marchar, tomar calles, gritar PRENSA VENDIDA, POR ESO ESTÁS JODIDA. (Y se siente tan chido gritar con la banda y accionarse, compartir el espacio de una barda para recargarte).

Llegar a los medios fue muy curioso, desde 2004 tengo publicaciones en medios locales, luego fue una suerte de ir y venir pues amo pintar y como uen gato, amo ser libre, no tener amo ni Dios. No Lord, No Master. Ha sido una cosa muy curiosa esto de la reporteada. De niña leía La Jornada nacional, Reforma, Excelsior -a Zihuatanejo llegaban pocos diarios- y aún recuerdo la primera vez que pensé :"¿qué se sentirá que te lean?" y ese cosquilleo que te da cuando ves completas y publicadas tus notas.

Incluso pensaba en estudiar lenguas muertas (latín, griego, eso) pero típicos adultos frustrados te dicen que eso no deja dinero -cochino dinero-. Como la vez que dije que quería ser trapecista y me dijeron que nadie vive del aire o como cuando hablé de la artisteada.

 Bueno, total que a los 20 años por azares del destino se me ocurre perder el tiempo en la unión libre por allá del 2 mil al 2004, ya saben, sexo, golpes, drogas y todas esas cosas que en 2014 se repiten (yo ya no le hago a eso). Tres años después volví al buen camino del activismo, y a chambear, y entre tantas cosas, una chica que no se si viva pero se llama Michelle, me invitó a escribir (sabiéndome activista y mala trabajadora) en el diario de la región Despertar de La Costa.

 Aún vivía su obtuso director Misael Tamayo que no permitía se diera voz a los movs sociales, pésimo el diario en ese entonces.  Ahí duré 6 meses con mi columna Catarsis Social que luego nombré Gatos Pardos. Me censuraron por criticar al ex alcalde priísta Alejandro Bravo Abarca (en 2004 era director del Fideicomiso Bahía de Zihuatanejo).

Luego mudé de pelo al diario Razones, y de ahí a El Faro (un diario que intentabamos hacer con el Agustín PRO), ya para 2007 a 2010 estaba haciendo radio por internet en Radio La Nueva República (Sin sueldo), una maravilla pues tuve invitados de la talla de Ana Lilia Pérez Arellano o Zósimo Camacho de Contralínea, los mineros en huelga de Taxco, CECOP, entre otros.

Luego gracias a la invitación de la compañera de Michoacán, Georgina Gazca que tiene su propio medio LC Radio, comencé a laborar en la agencia digital MagazineMX (A 50 la nota y ahí me compré mi primer cámara. Gracias Mauro Becerra, aprendí mucho de ti). Y a finales de ese 2010, comencé en Novedades de Acapulco a invitación de Jorge Minio y porque necesitaban corresponsal. Admiro la paciencia de los compañeros de ahí, pero ese estilo no me queda, ahí gracias, Margarito.

Por razones obvias, me renunciaron, para febrero del 2011 yo estaba muy feliz gastandome mis 700 pesotes de liquidación con mi sobrina Atziri, comiendonos un helado y yendo a la Gran Plaza. Debo confesar lo que me dolió no fue el corte del diario, sino dejar a varios amigos en Atoyac, Tecpan y San Jerónimo, esa gente de a pie que se parte la madre y o anda como los alcaldes, con guaruras.

Ahí le debo un buen a muchos tuiteros y tuiteras que siempre han leído mi infor y la han difundido, y que no son guerrerenses la mayoría.

Total que un 5 de febrero de 2011 llego a Zihua pensando: Bueno, y ahora? Voy a pasar de un medio estatal a un medio local? (yo siempre busco más, supongo eso es trascender). Me dice mi progenitora: Oye Juan Francisco García tiene un diario (local) y ahí va el gato y me entrevisto con el tipo y saliendo pensé: No, no puedo salir de algo bueno para regresar al conformismo. Y NO es nada en contra de los diarios locales pero de vrdad, la mayoría venden boletines, hacen notas de boletines, presumen que los regidores son sus amigos y yo pienso: Ah cabrón, eso es periodismo?.

Y los otros mitos de la venta de iformación, que eso que le dicen chayo, que les pagan por glpear, etc. Para no hacer el cuento largo, cuando regresé a Zihua, me toca enterarme de que al pueblo, pues que el alcalde priísta Alejandro Bravo Abarca ya lo había privatizado completito, desde el muelle hasta municipio de Petatlán, bueno, lo permitió, y la vigencia de esa privatización sigue.

 Y muévele! reunión masiva de pescadores y los compas de la Red de Organizaciones y Grupos Ambietalistas de Zihuatanejo (Rogaz). Que se juntan más de 300 a defender el muelle y ver estrategias e informar y zúmbale, coo ya mis dedos no dejan de escribir y hablar, que le marco a mi amigo y master Roberto Ramírez Bravo  y que le digo si podía mandarle la nota -yo no era de Jornada Guerrero- me dijo que si, pero antes de las 6 de la tarde. Recuerdo que le dije que no importaba si la publicaban o no, sólo que me la aceptara -es cuando sabes ya no puedes dejar de teclear, hedonismo que le dicen-. Robert la recibió, y un 14 de febrero de 2011, ya la noticia de la defensa de Zihuatanejo era de 8 columnas y no se leía sólo en El Sur de Acapulco.

En alguna ocasión, deben leer a Robert Ramírez Bravo, es de los mejores escritores guerrerenses (Aquí va un promo), muchos lo odian, yo le admiro por su tenacidad y perfeccionismo.

Aquí debo hacer paréntesis ( ). Ya. Ok, El Sur es uno de los diarios maestros en Guerrero aunque a mi gusto no me llamaba la atención como La Jornada Guerrero (cuando se separa del sur) que creo ya tiene 8 años de circulación, (yo sólo tengo 3 años y meses en el proyecto) digamos es filial de La Jornada.

  De facto, creo los únicos diarios que odio son los locales y los reporteros golpeadores, porque esos no son mito, existen, y me ha tocado vivirlo con muchos reporteros de aquí. Por suerte la vida cambia y nacen más reporteros, hay, como dice Marcela Murati "una generación de chavos reporteros" que quieren reivindicar al periodismo.

Tengo mis favoritos y me siento orgullosa de ser su compañera, como Eliuth Ríos Espinoza, Jaime Ojendiz Realeño y Alondra García Lucatero. Eliut y Jaime son la columna del Despertar de la Costa, y Alo es la viga que sostiene Quadratín Guerrero. Incluyo a Charly Punketo, Jorge Minio, y Mariana Labastida ( en diferentes medios).

Debo confesar también que éste post o carta o lo que sea, llevo posponiéndolo desde hace muchos meses, como seis, para ser exactos. Tengo conocidos y uno que otro ingenuo que se atraviesa por el camino que cree que los reporteros ganamos súper bien. No hay cosa más falsa que eso, el promedio de pago para un reportero al mes en un diario 2, 3 es de cuatro mil pesotes, 4 mil al mes, si tienes hijos ya te fregaste, si no, igual. Yo gano 3 mil y cacho, a 100 la nota publicada y la foto, menos los impuestos y la facturación, son como 2 mil 800 mensual. Uy ya entré en el tema escabroso. Qué más da.

Siempre termino criticando los medios porque creo debemos ser autocriticones y también porque me gana mi parte activista.

Creo que uno de los errores que cometemos los reporteros, corresponsales y periodistas (a los editores no los cuento por OGTS, bueno, hay excepciones), Es que no hablamos de la dignificación al oficio, no somos unidos como el gremio magisterio, sindicatos, como los médicos, los estudiantes y campesinos. Si ustedes checan en las protestas de los crímenes contra periodistas, no llegamos ni a 50, ahora en una magna concentración creo que seríamos menos. No  hablamos de los malos salarios, que eso denigra y hace que muchos compañeros se corrompan -aunque algunos les gusta hacerlo por placer- , No decimos que nos molesta la auto censura, más que la censura, la auto censura. Que no es posible quieran -como muchos trabajos y dependencias de gobierno- el  trabajo de a gratis "peladito y en la boca", que no exijamos viáticos y que encima se paguen impuestos por trabajar!!!.

Es verdad, el periodismo es arriesgarse (arriesgarse  hasta morir en el país más peligroso para éste oficio), ir hasta el ´punto más alto a conseguir una historia, la historia de una histeria, pero el periodismo actual -a guisa de que me linchen- ya es de inmediatez, de blogs, de ser rápidos para la empresa dejando de lado la calidad, dejando fuera el 50 por ciento de información como sucede en muchos diarios, entre ellos la empresa donde laboro.

Lo peor es cuando entran editores salvajes que en lugar de corregirte o guiarte en la forma de la nota, sólo mutilan, no se imaginan la reverenda mentada de madre que es eso, pues al día siguiente los reclamos van para el reportero, no van con la empresa a preguntarle por qué no publica las tranzas del municipio de Zihuatanejo o el despojo que hace Fonatur en Playa Linda.

Creo tenemos qué hablar de eso y es verdad, confieso en menos de dos meses hubo dos foros periodísticos en Guerrero, uno cercano fue en Ixtapa, no fui por motivos de enfermedad, y el segundo que fue hace unos días en Chilpancingo, no tuve dinero para ir, porque me pagan o pagaban mensual.

Uno se encariña con el diario soñado, ese que lees desde niña y piensas el periodismo será esa versión romántica de cuando los periodistas aprendían a andar en la selva con sólo un lapicero y libreta, sin tanta comodidad, sin tanta inmediatez, sin tanta voracidad patronal que no permite solventar historias, de hecho, ruegan muchos medios porque no se hagan reportajes con tal de que no les exijan nada sus reporteros. La realidad es otra.

Uno se encariña con el medio, los compañeros se vuelven la familia, el medio se vuelve una especie de relación amorosa, tormentosa, yo ya llevo varios intentos de largarme y dejarlo por otro, pero es un círculo vicioso como en todas las parejas viciadas, se pelean, se reconcilian, cogen a gusto, se pelean y así. Y claro, tambien la goza uno reporteando y en el diario han sido solidarios como la vez que me amenazaron y otras ocasiones en que necesité apoyo, eso no lo olvidaré nunca.

 Pero llega un  momento en que debes decidir. Tenía ganas de hecharle ganas a la relación, de verdad, pero como le dije a un amigo: No se podrá ver un proyecto de irse a reportear en comunidades. Uno ama el medio, como dice Marianita Labastida (mi otra mejor amiga), pero también te das cuenta quiénes sí te valoran o no, y que éste es un camino muy duro para hacer verdadero periodismo, diría mi mejor amigo Jorge Minio Nava.

Sé que después de terminar éste post lo más probable es que el director del diario (Félix Salgado Macedonio) que según me dicen algunos compañeros que trabajaron ahí, fue bueno en su principio el proyecto  del diario, se decidirá por fin y me dirá ciao, ciao.

 Tambien imagino que su nuevo jefe editor ya se hizo la víctima pues esta semana me la he pasado peleando con él porque no le han dado espacio a Azueta. Lo que escribo aqui no es novedad, lo he ventilado con mis "jefes en turno", con el mismo director, y en el twitter y el facebook. Es verdad, necesito el trabajo pero Señor Cabeza, de verdad en mi casita me enseñaron a tener dignidad y el que en tres años que llevo no se le invierta más al diario, a los salarios de corresponsales y reporteros, fotoreporteros, editores y más páginas me frustra, y más, ver la burla diaria a la que soy sometida, los comentarios de que si el diario chayotea, porque eso dicen de La Jornada Guerrero -(el diario estatal que ganó un premio por la cobertura de la tormenta Manuel y su defensa a causas)- en Zihuatanejo, y a muchos, incluyéndome, nos extraña el caso de corrupción, despojo y devastación, del narco y feminicidios  como el de la niña Eleyda (violada, y asfixiada de 10 años de edad) no sean publicados.

Cierto, no soy buena empleada, y no soy buena porque en mi casa, afortunadamente mi madre la activista y mi padre el ateo, me enseñaron que los derechos de los trabajadores se respetan. Y que ante todo, uno nunca se debe humillar.

Tal vez no sea buena redactando, soy pésima, lenta, no pongo bien las comas, me retraso en la hora, falto por tratar de buscar casos nuevos,  pero desgraciadamente sé ser honesta. Uno ama el medio, lo adora, lo defiende a ultranza, se encariña, pero a veces, los gatos tenemos que desaparecer, porque un gato de verdad tiene dignidad y orgullo. Y aclaro que esta carta es una crítica a lo que me parece, una mala administración, como en todos lados se cuecen habas. A mis compañeros jornaleros, los  rete quiero mucho y súper admiro. El trabajo es uno, la amistad es otra.

P.D: Mencionaría más compañeros de los que he aprendido y aprendo pero esto dejaría de ser un post para convertirse en un ensayo. Y creo ahora sólo es cuestión de dignificar el oficio reporteril...Veencer o morir...dice la consigna.

2da P.D: El reportaje de minas no te apures, igual lo haré con o sin viáticos -que deberían ser exigibles como el seguro por profesión de alto riesgo-, y será para cualquier medio que sí le interese, igual y te lo regalo para tu nuevo proyecto. Pero de que sigo reporteando, lo haré y punto.








miércoles, 18 de diciembre de 2013

Policías estatales agreden a fotógrafo de La Jornada Guerrero y a camarógrafo

Manifestantes atacan a periodistas de diferentes medios

Policías estatales agreden a fotógrafo de La Jornada Guerrero y a camarógrafo

REDACCIÓN ( )
El fotógrafo de La Jornada Guerrero y colaborador de La Jornada, Javier Verdín, y el camarógrafo de Cadena 3, Ernesto Galeana Romero, fueron agredidos por policías estatales en el contexto de la marcha que realizaron comerciantes y transportistas contra el recién nombrado secretario de Seguridad Pública municipal, Alfredo Álvarez Valenzuela.
Alrededor de las 11:30 de la mañana, minutos antes de que comenzara la marcha que partió del Asta Bandera, en la Costera Miguel Alemán, frente al parque Papagayo, un grupo de unos 15 policías estatales acompañados de elementos de Protección Civil entraron desde la Costera hacia el interior del parque, llevando a un hombre detenido.
Los uniformados ingresaron hasta el lago, donde rodearon al sujeto con sus cuerpos, para impedir la mirada de curiosos y, al parecer, comenzaron a golpearlo. Galeana Romero, que estaba cerca, intentó registrar la escena, pero de inmediato los policías lo rodearon.
Javier Verdín, que estaba un poco más lejos, intentó lo mismo, al tiempo que le hablaba a su colega para que los policías vieran que no estaba solo. En ese instante, según relató, el que comandaba a los uniformados gritó: “¡Quítenle la cámara!”. Uno de los agentes se abalanzó en su contra e intentó cumplir la orden, sin conseguirlo.
Los dos reporteros empezaron a correr hacia la Costera, de donde estaba saliendo la marcha. “¡Ayúdenos, somos reporteros, los policías quieren golpearnos!”, gritó Javier Verdín. Los policías se detuvieron a ver a los manifestantes, pero de inmediato reiniciaron la persecución. En la avenida había otros reporteros, entre ellos Aurora Harrison, de El Sur, quien intentó mediar para evitar la agresión a los comunicadores. Los policías optaron por retirarse, subieron al detenido a una patrulla y se fueron. Antes, uno de ellos regresó hacia el fotógrafo Javier Verdín, y lo jaló de un hombro: “¡Donde te vea, te voy a romper la madre!”, le dijo, y luego se fue.
Poro otro lado, en el contingente un grupo de manifestantes cercanos al líder Iván Arizmendi, se tornaron violentos con los reporteros y pidieron que no los filmaran ni tomaran fotos; a la reportera de Televisa, Olivia Arredondo, le aventaron una bolsa de agua congelada, que golpeó el vehículo. 
Al corresponsal de Televisa Pablo Martín Obregón intentaron quitarle la video cámara, y a la reportera de Novedades Acapulco, Onira Robles, le empujaron su cámara para evitar fotografías y a los demás fotógrafos les pidieron en varias ocasiones no tomarles fotos. Uno de ellos grabó con su celular a cada uno de los reporteros que cubrían la nota y les tomó fotografías.

domingo, 2 de junio de 2013

Los escritores tienen un compromiso de vida con la literatura y el periodismo: Ramírez Bravo

Se presenta el autor de Las pausas concretas en programa de lectura en Tlapa

Los escritores tienen un compromiso de vida con la literatura y el periodismo: Ramírez Bravo

SALVADOR CISNEROS SILVA (Corresponsal)
Tlapa, 31 de mayo. El escritor Roberto Ramírez Bravo se presentó en la ciudad como parte de la actividad Literatura en voz de sus autores, que promueve el paralibros de Tlapa en coordinación con sala de lectura, programa del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
En el acto, el escritor y coordinador de Edición de La Jornada Guerrero leyó para el público presente algunos fragmentos recolectados de sus libros que a lo largo de su carrera ha publicado. Sólo es real la nieblaHace tanto tiempo que salí de casa y Las pausas concretas fueron algunos de los textos que pudo leer.
En cada corte de cada libro los presentes pudieron realizar algunas preguntas y observaciones sobre lo que el autor narraba de sus textos y explicó que “en los libros se narran misterios de los pueblos de México, cuentos sobre el acercamiento de la historia de la legendaria Llorona, pero contado en tiempos modernos”.
En su participación una asistente le agradeció su actividad y participación en la cual pudo compartir los relatos de las novelas y cuentos sobre las leyendas, mitos y movimientos sociales. “Es un placer que usted se encuentre en el corazón de La Montaña, epicentro de las luchas sociales guerrerenses”, le dijeron.
Se le preguntó a Ramírez Bravo cuál es el compromiso social que tienen los escritores, y respondió que “hay un compromiso de vida con la literatura y el periodismo, pues refleja la época y el mundo que me tocó vivir, con eso poder contribuir para que ese mundo sea mejor; la literatura no es un panfleto para apoyar a las luchas sociales, aunque con altos niveles de calidad se puede trasformar a la ciudad”.
Para finalizar mencionó que en sus libros se hace referencia a las luchas sociales y se trata de reivindicar los derechos humanos, la equidad, la justicia, condicionando a los que los tengan en las manos del mensaje literario.

jueves, 30 de mayo de 2013

Editorial-Jornada Guerrero

EDITORIAL

PARQUE LINEAL LA BOQUITA
Zihuatanejo es un municipio que en sí mismo se parece a la totalidad del gobierno del estado: no paran los conflictos.
En estos momentos la polémica es la construcción de un parque lineal en el canal de La Boquita, que promueve la administración del alcalde Eric Fernández Ballesteros como alternativa a la fallida remodelación en la laguna de Las Salinas, para evitar que los recursos etiquetados para tal fin se regresen a la Federación por no haber sido utilizados.
Se recordará que en Las Salinas se planteó convertir el área en un parque ecológico, pero supuestamente los terrenos resultaron ser propiedad privada –algo que las organizaciones han cuestionado, con base en documentos oficiales–, y se hizo una modificación para que con esos fondos se construyera el parque lineal en La Boquita.
Sin embargo, el asunto ha concitado la desconfianza de los azuetenses, varios de ellos agrupados en organizaciones de ambientalistas, cooperativistas y colonos, porque la administración municipal no hizo ninguna consulta pública, ni mostró el proyecto integral, y existe la presunción de que se hará una devastación de flora protegida por la Ley General de Protección al Ambiente, que existe en esa zona.
Aunque en realidad no hay oposición a que se pongan en ejecución proyectos que sean benéficos para la comunidad, el origen de la desconfianza y de la oposición al parque lineal es que ya hay antecedentes de obras que supuestamente serían benéficas, y terminaron diezmando el entorno.
Un ejemplo es el de la construcción del bulevar El Hujal, donde las obras terminaron por echar abajo nada menos que 200 árboles que estaban en su paso. La inquietud se incrementa cuando nadie ha podido obtener una precisión respecto a los términos en que se realizará el parque lineal, y las garantías que puedan existir de que no se dañará a la flora, aunque se sabe que el proyecto incluye la colocación de espacios recreativos y cambios en la vegetación, como plantas de ornato, palmeras y árboles frutales.
Es decir que el problema principal sigue siendo la desconfianza, que a su vez se alimenta de la opacidad con que las autoridades suelen manejar asuntos de este tipo. 

jueves, 25 de abril de 2013

FUEGO AL FUEGO


FUEGO AL FUEGO
El gobernador Ángel Aguirre Rivero envió ayer un mensaje duro contra los maestros que, integrados en el Movimiento Popular Guerrerense y la Ceteg, causaron destrozos en cuatro sedes partidistas, la oficina del senador Sofío Ramírez Hernández y la contraloría interna de la Secretaría de Educación Guerrero.
Es la primera vez que el mandatario se lanza de manera tan directa: acusó a los profesores Minervino Morán y Gonzalo Juárez de ser los autores intelectuales del movimiento magisterial e informó que se giraron órdenes de aprehensión contra ellos.
Al mismo tiempo, la zona Diamante de Acapulco, donde hoy estará el presidente Enrique Peña Nieto, está prácticamente blindada por policías federales, militares y marinos, ante la perspectiva de que los maestros busquen desplazarse hasta allá para protestar.
En el fondo, el problema es la falta de diálogo nacional y que los docentes se sienten engañados por los diputados de todos los partidos, incluido el PRD, porque después de intensas negociaciones éstos terminaron rechazando todas sus propuestas.
Entonces, ¿para qué negociar? Maniobrar de esta manera sólo fue como arrojar gasolina para apagar el fuego.
El conflicto educativo en Guerrero tiene una alta complejidad, en la que se entrecruzan factores tan variados como la idiosincracia del guerrerense (rebelde, contestón, aguerrido), la pobreza en las comunidades, el abandono de las escuelas por el gobierno, la sumisión partidista a los poderes centrales, la ausencia del gobierno federal como interlocutor y la cerrazón de los diputados, que critican que los maestros pidan una ley a su modo, y ellos hacen la suya al modo propio, sin ceder un ápice.
En ese cóctel sólo ha faltado el ingrediente de la represión, que es en lo que se había contenido hasta ahora el gobierno del estado, si bien ya comenzará.
Por los maestros, puede entenderse los motivos de su lucha y se debe cuestionar la violencia cuando se ejerza contra ciudadanos ajenos al conflicto. Sin embargo, en las acciones de ayer, es necesario puntualizar, no hubo ningún lesionado.
Se diría que Guerrero es un polvorín, donde sólo hace falta un cerrillo.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2013/04/25/index.php?section=opinion&article=002a1pol

lunes, 12 de noviembre de 2012

Sobre carne y fantasmas: Las pausas concretas


YURI HERRERA

Sobre carne y fantasmas: Las pausas concretas

A veces da la impresión de que las atrocidades que todos los días cometen los narcotraficantes han sido como un fuego purificador para nuestra memoria. Pareciera que la violencia empezó hace quince minutos, que antes no había sino paz social y ciudadanía. Sin embargo, desde antes de la explosión de esta “guerra contra las drogas” amplias zonas del país ya sufrían otras violencias. De la manera en que una de ellas ha marcado la vida de gente que no aparece en los periódicos es de lo que habla Roberto Ramírez Bravo en Las pausas concretas, de una violencia más vieja y menos espectacular pero que sigue ahí, normalizada, nunca discutida abiertamente: la violencia de Estado contra las comunidades que acusaba de ser parte de la guerrilla, y de la violencia contra la guerrilla que esa misma represión ha creado.
Cada día, activa o pasivamente, rendimos honores a ciertos hombres en armas cuyo legado ya ha sido procesado, sus nombres puestos en letras de tinta o de oro, sus historias fijadas con limpieza. Pero otros individuos que combatieron para conseguir los derechos democráticos de que hoy gozamos no merecen, ya no digamos nuestros honores, ni siquiera nuestra reflexión, porque lo hicieron a través de una lucha armada que no se ha querido reivindicar. El estado de Guerrero, como el de Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Michoacán, entre otros, ha sido escenario de un ejercicio despiadado del poder; pero no como un resabio de premodernidad, sino que ha sido una opresión plenamente moderna, tecnificada, administrada desde los aparatos del Estado y sepultada en el olvido por virtud de la propaganda y la conveniencia.
Aunque hubo quienes optaron voluntariamente por la lucha armada, y hubo quienes, como en toda guerra, se convirtieron en criminales (es el ejemplo del grupo de “Los enfermos”, en los años setenta en Sinaloa), los movimientos guerrilleros no pertenecen a la historia de la delincuencia organizada, sino a la de la resistencia ante la barbarie. En Las pausas concretas, un libro que asume su responsabilidad de prestar testimonio de una etapa de la historia del estado de Guerrero, vemos la disyuntiva recurrente de individuos y comunidades que, ante el hambre y el abuso, debían optar por emigrar o incorporarse a la lucha armada. Nos enteramos, casi como al paso de tan normal que se había vuelto, de las violaciones constantes que sufrían las mujeres de los pueblos indígenas, de cómo apenas cumplían doce años los niños ya se volvían sospechosos para el ejército, de ejecuciones públicas en las canchas de algunos poblados. Son tan terribles, que aún señalándolos con el dedo es casi imposible poner los hechos bajo la luz: en su descripción exacta, se vuelven inverosímiles. Ya había dicho José Revueltas, en su introducción a Los muros de agua que “lo terrible no es lo que imaginamos como tal: está siempre en lo más sencillo, en lo que tenemos más al alcance de la mano y en lo que vivimos con mayor angustia y que viene a ser incomunicable por dos razones: una, cierto pudor del sufrimiento para expresarse; otra, la inverosimilitud: que no sabremos demostrar que aquello sea espantosamente cierto”.
¿Cómo, pues, es posible hablar del horror? ¿Cómo lidiar con el vacío que deja tras de sí?
En Las pausas concretas, Roberto Ramírez Bravo ha optado por contar la historia de una pareja que se construye en medio de la vorágine violenta, sin restarle importancia a ésta pero colocando en el centro de la trama la capacidad de sus personajes para no renunciar a su dignidad a pesar del miedo. Atalo es un hombre derrotado por la vida, que a los 52 años, como los ciclos temporales prehispánicos, consigue rehacerse a sí mismo cuando se topa con María Soledad, la hija de un guerrillero legendario, que a su vez llega con su propio hijo. Juntos se convierten en un símbolo de resistencia, más que por lo que hagan, pues, como insisten una y otra vez, ellos no han hecho nada, por su voluntad de buscar su felicidad aun siendo perseguidos por el ejército.
María Soledad es una mujer extraña, que cuenta historias que aparentemente se hacen realidad. Éste es un elemento desconcertante en el libro, que junto a otras imágenes y escenas parecería un regreso al realismo mágico: una niebla transfiguradora, un ovni que aparece en La Montaña. Pero lo que en el realismo mágico eran fenómenos que no alteraban la vida sino que eran parte de la vida cotidiana, estas escenas son en Las pausas concretas una estrategia para lidiar con el horror. En este mundo, lo atemorizante no son las historias de aparecidos, sino las de los desaparecidos, y lo ominoso es articulado por medio de una fantasía que mueve a los personajes, los hace rebelarse y resistir.
Escribir de esta manera, en efecto, es una forma de resistencia: es no aceptar el horror como una historia sobre la que no se tiene poder alguno. Porque escribir, siempre, implica tomar decisiones éticas y estéticas. La realidad no se presenta ya desde siempre escrita de una forma que sólo espera ser trasladada al papel, sino que debe ser reconstruida y acentuada para poner de relieve aquello que se pierde en el realismo, esa palabra vieja y cómoda que a veces nos libera del trabajo que supone representar al mundo intencionadamente. Hacer literatura implica intervenir a la realidad desde una propuesta lingüística personal, no como un mero ejercicio de estilo, sino para hallarle nuevos sentidos a los acontecimientos; aún más, para construir otros acontecimientos, los que han sido desterrados de lo humano, los que no caben dentro de lo recordable.
Además de cumplir con la obligación de ser una historia bien contada, Las pausas concretas hace una afirmación que exige ser escuchada en una época en la que no parecemos entender cómo se nos jodió el país: la memoria no es un asunto del pasado, sino algo que nos constituye, una historia inscrita en nuestro cuerpo inclusive cuando intentemos olvidarnos de ella.
El autor tiene maestría en Creación Literaria por la Universidad de Texas en El Paso y es postulante a doctorado en Lengua y Literatura Hispana en la Universidad de California en Berkeley, y autor de las novelas Trabajos del reino, y Señales que precederán al fin del mundo.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2009/11/14/index.php?section=opinion&article=002a1pol

domingo, 11 de noviembre de 2012

EDITORIAL FUERZA POLICIACA


EDITORIAL

FUERZA POLICIACA
Entre la noche del viernes y el sábado, la ciudad capital, Chilpancingo, vivió un ejercicio policiaco inédito: el viernes, policías federales irrumpieron en locales comerciales del centro, en busca, supuestamente, de artículos piratas; y el sábado, detuvieron a normalistas que se preparaban para la movilización que pretenden realizar en unos días.
En ambas acciones hubo exceso de fuerza, según los testimonios a los que se pudo tener acceso, y aunque en ambos casos los detenidos fueron liberados –hasta anoche no había confirmación de que los alumnos de Ayotzinapa estuvieran en libertad–, lo cierto es que no deja de ser preocupante la forma de accionar de esta policía.
Se dirá, y tal vez no falte razón en ello, que la intención de la Policía Federal en ambos casos fue inhibir o contener la comisión de algún delito. En lo que se refiere a los comerciantes, se intentaría frenar la venta de artículos piratas; y de los estudiantes, que éstos pudieran cometer desmanes.
Sin embargo, los hechos son otros: ni se actuó efectivamente contra vendedores de artículos piratas –en algunos casos los policías ingresaron a establecimientos de socios de la Canaco– ni se inhibió ningún delito con los normalistas. En cambio, la fuerza policiaca desplegada podría tener otro mensaje: el de mostrar el músculo.
Es curioso que el despliegue policiaco en Chilpancingo ocurra a casi un mes de cumplirse el año del asesinato de dos normalistas, en el cual la Policía Federal está indudablemente implicada, y precisamente cuando está por desahogarse el juicio político contra el ex procurador Alberto López Rosas y el ex secretario de Seguridad Pública, Ramón Almonte Borja. En ese juicio, podrían salir a relucir detalles que la PF preferiría no hacer públicos.
En todo caso, se diría que a la fuerza federal le faltó precisión para hacer un operativo eficaz, pulcro y con resultados. Lo que se vio entre el viernes y el sábado sólo alienta las sospechas de que alguien anda dando palos de ciego.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/11/11/index.php?section=opinion&article=002o1soc

viernes, 12 de octubre de 2012

EDITORIAL


EDITORIAL

AGRESIONES A PERIODISTAS
Ya se ha vuelto un tópico demasiado común el decir que los periodistas en el país, y particularmente en Guerrero viven bajo constante riesgo de su integridad física. México es el país –que no se encuentra en guerra, al menos, no en una guerra oficial- más peligroso del mundo para el ejercicio periodístico, según han evaluado organizaciones internacionales.
En Guerrero, ha quedado claro que no solamente desde las instancias del poder público pueden llegar las amenazas y agresiones, aunque las autoridades incurran en alguna responsabilidad por omisión al no darle seguimiento a los temas que se denuncian.
Hace más de un año que desapareció Marco Antonio López Ortiz, quien era en ese momento jefe de Información de Novedades Acapulco, sin que hasta hoy la Procuraduría General de Justicia de la entidad haya dado ningún informe respecto al avance de las investigaciones; y, en cambio, ha dejado correr la presunción de que no está investigando nada, algo que por cierto los familiares del comunicador han denunciado reiteradamente.
La semana pasada, la corresponsal de La Jornada Guerrero en Zihuatanejo, Hercilia Castro, presentó denunció ante la Procuraduría General de la República una serie de amenazas que ha estado recibiendo vía telefónica e incluso la incursión en su domicilio de personas que expresamente la buscaban a ella.
Para poder presentar la denuncia, funcionarios de la PGR la citaron en Acapulco, y sólo accedieron trasladarse a Zihuatanejo cuando Article 19 y el Alto Comisionado de la ONU para derechos humanos le reclamaron que debía presentarse personal suyo en aquel municipio, y no al revés.
El miércoles, presuntos profesores de la Secundaria Federal 9, de Renacimiento, en Acapulco, agredieron a golpes a reporteros que acudieron a recabar información sobre el secuestro del director de ese plantel. Lo hicieron con alevosía e impunidad, y con la ventaja de ser varios contra uno.
Hasta el momento, en ninguno de los tres casos las autoridades han hecho nada por, siquiera, mandar el mensaje de que protegerán a los periodistas o que sancionarán a sus agresores. Es la impunidad, al final de cuentas, el caldo donde se cultiva la violencia y la agresión a los comunicadores. 

jueves, 26 de abril de 2012

EDITORIAL

EDITORIAL

PELIGRO EN CIERNES
Rema, la Red Mexicana de Afectados por la Minería, alerta sobre el peligro que constituye la nada remota posibilidad de que en la comunidad de La Ciénega, correspondiente al municipio de Petatlán, en la región de la Costa Grande, se lleve a cabo la explotación de 2 mil toneladas de fierro diarias a cielo abierto durante 20 años, con los consiguientes daños al medio ambiente.
Rema consigna que la empresa Proyectos Mineros del Pacífico S de RL de CV solicitó en enero a la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (Dgira) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el permiso para la explotación de minerales y sustancias reservadas a la Federación.
Señala, asimismo, que la autorización fue denegada por considerar la autoridad “carente de información” a la solicitud. No descarta, sin embargo, que la empresa vuelva a la carga con la información que para estos efectos se requiere y que el gobierno federal le otorgue el permiso correspondiente.
Rema deja, pues, sobre el tapete, su inquietud con la información fehaciente para que los habitantes de la zona la hagan suya y permanezcan vigilantes, pues podría ser que la negativa oficial a explotar la mina, a la que la empresa denominó El Calero, no sea obstáculo suficiente para cancelar el proyecto, pues se trata de una inversión de muchos millones de pesos.
Por otra parte, no debe dejarse de lado la posibilidad de que, habiendo fracasado en sus pretensiones debido a deficiencias en el Manifiesto de Impacto Ambiental, Proyectos Mineros del Pacífico utilice nuevos recursos para lograr su objetivo, como el hecho de hacer negociaciones indebidas con algunos funcionarios y, conociendo los altos niveles de corrupción que predominan en México, no sería descabellado que el otorgamiento de la concesión, con todo y sus irregularidades, se convirtiera en realidad, motivo de más para que quienes pudieran resultar afectados permanezcan con los ojos lo suficientemente abiertos a fin de evitar sorpresas.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/04/23/index.php?section=opinion&article=002o1soc

lunes, 16 de abril de 2012

EDITORIAL

EDITORIAL

LA LUCHA DE ZIHUATANEJO
El municipio de Zihuatanejo de Azueta, mejor conocido simplemente como Zihuatanejo, tiene una larga historia de lucha por la defensa de la bahía.
Primero fue contra el consorcio Puerto Mío, que levantó un espigón donde se construiría un muelle para cruceros en el pequeño espacio marino del puerto; sin embargo, la oposición, en algunos casos radical y reiterada, de los azuetenses, lo impidió.
Después vino la lucha ahora contra otro muelle –en realidad, el mismo, según los indicios– impulsado por el entonces alcalde del PRD, Silvano Blanco Deaquino, quien hizo una solicitud a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para que lo construyera.
Sin embargo, el proyecto era exactamente el mismo que había planteado Puerto Mío, y la oposición que encontró fue la misma, hasta que el presidente Felipe Calderón anunció su cancelación definitiva.
En todo este proceso, la Red de Organizaciones y Grupos Ambientalistas de Zihuatanejo (Rogaz) tuvo un papel fundamental. La organización, integrada por empresarios hoteleros y restauranteros, ecologistas, ciudadanos en general, ha sido muy activa en otros movimientos de tipo ambiental, como la defensa de la Barra de Potosí, la oposición al cambio de uso de suelo que favorecería asentamientos irregulares, y ahora la privatización de la zona portuaria por medio de la concesión a la empresa Fonatur Operadora Portuaria SA de CV, contra la cual han mantenido un activismo permanente.
Las amenazas que ayer recibió por vía telefónica la presidenta de la Rogaz, Obdulia Balderas, se encuentran inmersas en este clima de lucha, y por lo mismo es necesario hacer un llamado enérgico a las autoridades a atender este caso y a investigar el origen y las causas de tal intimidación. La indolencia ante esta actitud y la impunidad de que han gozado quienes han atentado contra otros luchadores sociales, algunos de los cuales habían recibido amenazas previamente, sólo contribuyen a enrarecer el clima político y social de la entidad. Alguien tiene que decir que ya basta.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/04/15/index.php?section=sociedad&article=002o1soc

domingo, 12 de febrero de 2012

Otorgan galardón de corte internacional a fotorreportero de La Jornada Guerrero

Obtiene Pedro Pardo el World Press foto con imágenes de violencia en Acapulco

Otorgan galardón de corte internacional a fotorreportero de La Jornada Guerrero

Compitió el periodista porteño con más de cinco mil fotógrafos de 124 países del mundo
FRANCISCA MEZA CARRANZA ( )
Pedro Pardo, reportero gráfico de La Jornada Guerrero, ganó el tercer lugar de la categoría Historias Contemporáneas (Contemporary Issues Stories) en la edición 55 del World Press Photo, considerado como uno de los galardones más importantes del mundo en su género.
La fotografía galardonada, fechada el 8 de enero de 2011, compitió con imágenes de todo el mundo, entre éstas, de guerra o de vida cotidiana; Pardo plasmó en su gráfica una escena de Acapulco, de la guerra contra el narcotráfico.
En ésta se aprecia un taxi colectivo con personas ejecutadas al interior y uno más sobre el pavimento, el cual está a punto de ser levantado por peritos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).
La imagen fue tomada por Pedro Pardo para la agencia francesa AFP (Agence France-Presse) para la que colabora y compitió contra más de 100 mil gráficas de cinco mil 247 fotógrafos provenientes de 124 países de todo el mundo.
En el sitio web de World Press Photo también se observa una serie de ocho fotografías de Pardo titulada "Drug cartel's war", en la que se plasman distintos hechos violentos registrados en el puerto .
El primer lugar del certamen fue para el español Samuel Aranda, colaborador de The New York Times, con la imagen de un joven herido que yace con el torso desnudo en los brazos de una mujer que viste un velo negro y guantes blancos la cual fue galardonada, en general, como la mejor foto del año.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/02/11/index.php?section=sociedad&article=006n1soc

sábado, 17 de diciembre de 2011

Excluyen a La Jornada Guerrero

Excluyen a La Jornada Guerrero

La Dirección de Comunicación Social del gobierno del estado, que encabeza Pedro Julio Valdez Vilchis, excluyó a La Jornada Guerrero de la invitación a la conferencia de prensa que dio el gobernador Ángel Aguirre Rivero, no obstante, la cubrimos al enterarnos a través de otros compañeros periodistas. Esta ha sido una constante de esta dependencia en su oficina de Chilpancingo hacia nuestro periódico, al negarse de manera reiterada a avisarnos de los actos que realiza el gobernador en la capital.
Sin embargo es importante denunciarlo, porque es una actitud que obstaculiza nuestra labor de informar a los lectores, y niega el derecho a la información de los ciudadanos.


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/12/15/index.php?section=politica&article=003n4pol

jueves, 1 de diciembre de 2011

EDITORIAL

EDITORIAL

ZIHUATANEJO, EN TENSIÓN
Las movilizaciones de pescadores, ambientalistas, empresarios y ciudadanos en general para revocar la concesión que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) otorgó a una empresa, Fonatur Operadora Portuaria SA de CV, para administrar el recinto portuario de Zihuatanejo y construir un muelle en Barra de Potosí, del vecino municipio de Petatlán, no han conseguido hasta ahora ningún resultado.
Lejos de ello, ha prevalecido la tensión y la impunidad. Aunque se trata de una empresa privada –sólo el nombre corresponde a una instancia del gobierno federal–, la concesionaria ha contado con todo tipo de apoyo y el disimulo de los gobiernos municipales de Zihuatanejo y Petatlán, así como el silencio del gobierno estatal.
Los alcaldes Alejandro Bravo Abarca y Albino Lacunza Magaña han expresado públicamente un rechazo a la concesión pero esa postura no se ha traducido en una lucha real contra ella; en tanto, el gobierno del estado, a través del subsecretario de Asuntos Políticos, Víctor Aguirre Alcaide, incluso envió (o dijo haber enviado) a la SCT una solicitud de revocación de la concesión, pero tampoco ha ido más allá.
Otro que ha respaldado la lucha es el diputado federal Armando Ríos Piter, pero al igual que los demás, ese respaldo sólo ha quedado en meras declaraciones hasta ahora.
El resultado es inequívoco: según denunciaron los pescadores, la empresa ya comenzó a cerrar los accesos a la playa, empezando con el cierre del estacionamiento público del muelle, que es la principal vía para llegar al mar.
Para ello ha contado con el respaldo, según los propios lugareños, de policías y marinos, lo que habla de que mientras las autoridades declaran no avalar la concesión, en realidad le están dando un apoyo efectivo.
El problema es que este asunto está generando un foco de tensión en los dos municipios, como se observa en la declaración de los campesinos, en el sentido de que si la empresa coloca una pluma para impedir el acceso al estacionamiento, ellos la quitarán. Hay una razón intrínseca en esta postura: las playas son propiedad de la Nación, es decir, de todos.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/11/29/index.php?section=opinion&article=002a1soc

domingo, 27 de noviembre de 2011

EDITORIAL

EDITORIAL

CÓMPLICES DEL DELITO
En 2004, la revista que dirige Enrique Krauze, Letras Libres, publicó un artículo intitulado Cómplices del terror, en el que acusa al diario La Jornada de ser cómplice de la organización separatista vasca ETA, y de estar “al servicio de un grupo de asesinos hipernacionalistas”, sin presentar ninguna prueba de su afirmación.
En respuesta, el diario presentó una denuncia en los tribunales, alegato que terminó por llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la cual el miércoles resolvió en el sentido de que la revista tiene el derecho de expresar su opinión y La Jornada debe aceptar “un amplio escrutinio de su propia conducta”, porque la libertad de expresión está por encima del derecho al honor.
La resolución del máximo tribunal del país es inatacable, y en términos legales ya nada se puede hacer, pero es imperativo denunciar el delicado precedente que sienta esta resolución, ya que en nombre de la libertad de expresión se legaliza la posibilidad de cometer el delito de calumnias.
Los ministros –con la excepción del ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, el único que se opuso al proyecto de dictamen- omiten en su resolución el dato de que las afirmaciones de Letras Libres son falsas y graves, y no se refieren a “su propia conducta” como sin pruebas se le imputa.
Además, la SCJN aprobó que este tipo de dichos puedan adjudicarse a cualquier persona de relevancia pública, y de un medio a otro medio de comunicación, lo que en esencia contraviene el derecho de los lectores a ser informados con responsabilidad.
Por tales razones, puede considerarse que la SCJN tuvo una extraña protección hacia un grupo empresarial –el que edita Letras Libres– en contra y en agravio de un proyecto informativo independiente como La Jornada, y trocó así su deber de imparcialidad por la complicidad con un delito.
Desde La Jornada Guerrero asumimos el compromiso de continuar ejerciendo el periodismo de acuerdo con los principios de responsabilidad y ética que rigen a nuestra casa fundacional, a la que expresamos nuestra absoluta solidaridad, sin aceptar las nuevas reglas del juego propuestas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en las que ya se puede calumniar de manera legal, como si en eso consistiera la libertad de expresión.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/11/25/index.php?section=sociedad&article=002o1soc

viernes, 18 de diciembre de 2009

Editorial de la Jornada, Gro respecto al caso Rosendo Radilla

EDITORIAL

UNA CONDENA INÉDITA

El Estado mexicano fue declarado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como culpable por la desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco, corridista y simpatizante del movimiento guerrillero de Lucio Cabañas, detenido en un retén militar en Atoyac el 25 de agosto de 1974 sin que se le volviera a ver jamás.

En un hecho sin precedentes el tribunal internacional condenó además al Estado a realizar un acto público donde reconozca su responsabilidad en este caso, a llevar a cabo una búsqueda hasta encontrarlo a él o a sus restos mortales, a indemnizar a los familiares y a publicar una semblanza de la víctima.

Lo relevante de este caso sin embargo, es que abre la puerta para revisar las alrededor de 600 desapariciones de guerrerenses ocurridas durante la operación contrainsurgente conocida como la guerra sucia, de los cuales, la Comisión Nacional de Derechos Humanos documentó arriba de 200 a principios de la actual década.

Entre 1970 y 1980, en la región de Atoyac se registró el movimiento guerrillero de Lucio Cabañas y una incursión militar de gran envergadura que implicó el sitio a poblados y del cual se registran testimonios, como en Los Piloncillos, donde los habitantes fueron ejecutados en la plaza pública y otros que fueron arrojados desde helicópteros hacia el mar.

La búsqueda de Rosendo Radilla llevada a cabo de manera persistente por sus hijos Tita, Andrea y Rosendo, demostró con la sentencia dada a conocer ayer –si bien fue formulada desde el 23 de noviembre– que la lucha por los desaparecidos tuvo sentido y sienta el precedente inclusive para aquellos familiares que han optado por la indemización como mecanismo para el cierre de este episodio aciago.

Al reconocer su responsabilidad en este caso, el Estado implícitamente estará reconociendo la existencia de la guerra sucia, pues si bien el de Rosendo es el único caso que se ha podido documentar y llevar hasta los tribunales internacionales, existen pendientes todos los que por alguna razón, habiéndose documentado, se han quedado a mitad del camino en el proceso judicial, pero no por ello están extintos.

Por eso hay razones para ver con optimismo la sentencia y la aceptación que de ella ha hecho ya el gobierno mexicano: es un paso para frenar la impunidad.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Editorial de la Jornada Gro sobre el estado policiaco

EDITORIAL

ESTADO POLICIACO EN SUS TRES NIVELES

Las acciones policiacas en aras de preservar una malentendida paz social y el estado de derecho han rayado siempre en la brutalidad y la sinrazón porque se criminaliza la lucha social y tilda de amenaza a los grupos de presión y a la sociedad civil que hacen pleno uso de sus derechos constitucionales al manifestarse por una u otra razón.

O peor aún, muchas veces los cuerpos policiacos son usados para defender intereses que nada tienen que ver con la normatividad constitucional y los preceptos que les dieron razón de ser, entre estos, la de prevenir la conflagración de delitos cuidando los intereses y los derechos ciudadanos que previamente establecieron un contrato social con el Estado para que éste les garantice seguridad y desarrollo en armonía.

Ese contrato es roto casi siempre por los grupos en el poder político y económico que buscan salvaguardar sus intereses y preservar el status quo. En este contexto bien se pueden enmarcar los desalojos ordenados por los tres órdenes de gobierno contra colonos, obreros, campesinos, indígenas, estudiantes o cualquier otro sector cuando, haciendo uso de sus derechos, protestan en vías de comunicación u oficinas públicas, muchas de las veces como último recurso ante la negligencia de la burocracia política para darle salida pronta y satisfactoria a las demandas de carácter social.

Ante este uso de los derechos individuales –libre manifestación, libre tránsito, libre expresión– el Estado ha dado una respuesta policiaca a exigencias que nada tienen que ver con la seguridad pública. Incluso en litigios particulares los gobiernos se han prestado para que los agentes sirvan a intereses económicos o, al menos, poco claros en donde se llevan la peor parte los más desfavorecidos, acaso por su condición social, económica, cultural o étnica.

Exactamente eso ocurre en dos polos opuestos de Guerrero, Zihuatanejo y Malinaltepec. En el primer municipio, agentes desalojaron a colonos que en un reclamo de vivienda ocuparon un predio que el Fibazi declaró “reserva protegida” y luego la paraestatal no dudó en usar a la policía para sacarlos y destruir sus precarias viviendas. En la segunda localidad, Alacatlatzala agentes estatales allanaron la casa del comisario del lugar y sustrajeron –según la denuncia de pobladores– un millón de pesos que la SRA le entregó a la población como salida a un conflicto agrario que tardó décadas en solucionarse. Y ayer, como si no fuera suficiente, agentes en Azueta cuidaron que se llevara a cabo sin contratiempos otro desalojo en Playa Blanca, donde un particular reclama la propiedad de unos lotes en una posición privilegiada a la orilla del mar acreditada con títulos de propiedad por los lugareños.

Estos casos, por mencionar los que ocurrieron en esta semana, son ejemplos vivos de cómo se ha torcido el papel de la policía, lejos de los conceptos básicos constitucionales para los que fue creada.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2009/11/27/index.php?section=sociedad&article=002a1soc

domingo, 22 de noviembre de 2009

EDITORIAL de Jornada GUerrero: El cuerpo de Ramiro

El cuerpo de Ramiro 
EDITORIAL

Independientemente de la valoración que pueda hacerse sobre la lucha que como miliciano del ERPI emprendió Omar Guerrero, el comandante Ramiro, y de si pueda considerarse justificada o no, legítima o no, tras confirmarse por la Procuraduría de Justicia del Estado su muerte, el cuerpo debe ser entregado a sus familiares para que le den sepultura, sin necesidad de una petición.

Es de entenderse que la familia se sienta atemorizada y nadie se atreva a reclamar el cadáver, y por eso se debe demandar al gobierno que no intente intimidarlos, ni a ellos ni a los amigos solidarios.

Nicolás Chávez Adame, de la APPG, en una actitud más que valiente, solidaria, ha acordado solicitar los restos del guerrillero victimado y asimismo definir con las organizaciones sociales cuál será el lugar idóneo para sepultarlo.

Las organizaciones adherentes a la APPG están convocando a más líderes y luchadores sociales a reclamar el cuerpo al gobierno estatal y solidarizarse con sus familiares, lo cual da cuenta de que la administración de Zeferino Torreblanca Galindo debe ser respetuosa y garantizar a sus deudos el derecho a la dignidad de los restos.

A la fecha, el ERPI no ha emitido ningún comunicado donde acepte o niegue la información de la Procuraduría, máxime cuando desde hace unas dos semanas empezaron a circular las primeras versiones del atentado contra uno de sus principales líderes.

Primero se dijo que Omar Guerrero había sido detenido, después se habló de un supuesto enfrentamiento como el escenario donde habría sido victimado, y finalmente se conoce ahora como versión oficial que fue asesinado a quemarropa después de una discusión que tuvo con Cayetano Alvarado, El Cuche Blanco, en hechos ocurridos en la comunidad de Palos Grandes, municipio de Ajuchitlán. Tal aseveración, sin embargo, no es más que un intento del gobierno de descalificar al líder del ERPI. Decir que se trató casi de un pleito personal el contexto en el que fue muerto, es insinuar que Ramiro y sus compañeros de armas no tenían ninguna formación política e ideológica, y que a la primera diferencia y hasta con aspavientos terminaron baleándose entre ellos; es, asimismo, deslizar que se trataba de unos improvisados, sin proyecto y sin ninguna visión sobre su levantamiento armado. Situación –por decir lo menos– inaceptable, porque basta leer las entrevistas que el guerrillero dio en varias ocasiones a medios impresos del estado y el país para percatarse de lo contrario.

Sepultar al comandante Ramiro u Omar Guerrero con los rituales que imponen los sepelios y de acuerdo con usos y costumbres religiosos es sagrado, y es ley que su cuerpo debe recibir sepultura de acuerdo con las convicciones religiosas o civiles que hayan alentado su vida.


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2009/11/22/index.php?section=opinion&article=002a1pol

viernes, 28 de agosto de 2009

Sin pruebas, Rendón acusa a La Jornada Guerrero de recibir dinero

En entrevista con Carmen Aristegui, el titular de la AGE se defiende con evasivas
Sin pruebas, Rendón acusa a La Jornada Guerrero de recibir dinero

Descarta corrupción, desvíos y nepotismo en ese organismo; niega relación con crimen de Chavarría

REDACCIÓN ( ) 

Para salir al quite de las denuncias en su contra por irregularidades encontradas en su gestión, el titular de la Auditoría General del Estado (AGE), Ignacio Rendón Romero, acusó sin pruebas a La Jornada Guerrero de recibir dinero a cambio de publicar informes oficiales donde se detectaron compras indebidas, nepotismo, gastos excesivos en nómina, entre otras anomalías bajo su aval.

Entrevistado por la periodista Carmen Aristegui en su noticiero de radio de la cadena MVS el martes pasado, el auditor respondió con evasivas a la insistente pregunta de si tenía pruebas que corroboraran su señalamiento contra este medio.

La entrevista fue concertada para tratar la supuesta relación del asesinato del presidente de la Comisión de Gobierno, Armando Chavarría, con la investigación abierta contra la AGE después de los documentos que demuestran malos manejos de Rendón Romero publicados por este medio. 

Sin embargo, el auditor eludió el tema al descartar corrupción en la AGE y que la Comisión de Vigilancia de ese órgano del Congreso local, le haya notificado sobre alguna investigación de ese tipo. 

También aseguró que Chavarría, quien un día antes de su muerte anunció formalmente la fecha de inicio de la fiscalización a la AGE y el despacho externo contratado, no era su adversario político.

–Lo que han dicho los ex presidentes municipales es muy grave, pero a final de cuentas lo que están planteando estos ex alcaldes de casi todos los partidos políticos, según entendemos en las referencias que tenemos de la prensa allá, es que la auditoría que usted encabeza les cobraba por aprobar sus cuentas ¿Quién puede hacer un acusación de esa naturaleza y cómo se defiende usted de una acusación de ese tamaño? –preguntó Aristegui. 

–Comentarte, Carmen. Oficialmente no existe ninguna denuncia de ese tipo. Repito: es chantaje de un medio de difusión local que simple y sencillamente se ha prestado, ha recibido dinero por publicar todo este tipo de situaciones, de denuncias.

–¿Ha recibido dinero?

–Ha recibido dinero el periódico, el medio de comunicación.

–¿Qué periódico es?

–Es La Jornada de aquí, del estado de Guerrero.

–¿Y usted lo acusa de recibir dinero?

–Pues yo no entiendo de otra manera, Carmen

–¿Lo sabe?

–Oficialmente no hay ninguna denuncia de ningún presidente municipal. Yo los invitaría que realicen la denuncia oficial. Yo creo que ante todo esto hay procedimiento, hay formas, hay leyes que regulan a la fiscalización y a los responsables de comprobar el gasto público. Nosotros simple y sencillamente hemos hecho nuestra labor con base en la ley. Y si por hacer nuestro trabajo somos objeto de críticas, de ataques hasta de amenazas, pues es por el simple hecho de hacer nuestro trabajo.

–Oiga pues entre las cosas que acabo de escuchar, ésta que acaba de decir me imagino que tiene conciencia de la gravedad del dicho suyo como auditor del estado de que un medio de comunicación recibe dinero por publicar cosas. Si lo afirma pues tendría que probarlo ¿verdad? ¿tiene algún elemento?

–Yo te comento, simple y sencillamente nosotros hemos solicitado la aclaración de todo esto, incluso ante la Comisión de Vigilancia, por esa razón se llegó al acuerdo de que pues sea un despacho externo el que opine de todo esto. Nadie se tiene que asustar por una auditoría. La estamos esperando para demostrarle a la ciudadanía de que es infundado lo que se ha señalado en contra de un servidor y en contra de la institución.


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2009/08/27/index.php?section=politica&article=003n1pol

sábado, 22 de agosto de 2009

La protección del Cielo por Roberto Ramírez Bravo, relato de su libro Sólo es real la niebla


Para los exiliados 
de la memoria 


Era cierto: si hubieran publicado un anuncio en los periódicos buscándose, nunca se hubieran encontrado.
El habría escrito: “Busco muchacha bonita, con estudios mínimos de preparatoria y con una fuerte decisión de llegar lejos en la vida. Que sea sincera, dispuesta a vivir en la ciudad de México, y que le guste la nieve de limón”.
Ella hubiera dicho: “Busco muchacho con buenas intenciones: si es chofer de autobús o albañil no importa, pero que sea atento y no golpee a su mujer. Que quiera compartir una vida llena de aventuras, aunque esté loco, y aunque no tenga nada que ofrecer para el futuro”.
Pero fuera el destino o la suerte o alguna otra cosa, llegaron juntos al lugar equivocado, en el momento menos previsto. Octavio Malacate no tenía nada que hacer ese rato en la calle Matamoros ni ninguna razón válida para detenerse frente a esa farmacia. Llevaba dos días viviendo, por así decirlo, en casa de sus primos, en Caleta, a donde había hecho una escala en su largo viaje de reconocimiento por el sur y el sudeste del país, iniciado dos meses atrás. Todo estuvo bien: fue con ellos a la disco la primer noche, y terminaron viendo el amanecer en la playa, acompañados de dos muchachas que conocieron en ese mismo lugar. Pero al segundo día, cuando iban de compras, se les ponchó una llanta y sin un plan los tres amigos caminaron hacia el mercado El Parazal en busca de un taller mecánico. Mientras Javier y Alfredo se encargaban del problema, él se encaminó a comprar unos cigarros y se topó cara a cara con los cabellos rizados y los dientes grandes de María del Mar, que sonreían. Ella vivía en Xaltianguis, una población ubicada al norte de Acapulco, y no tenía nada que ver con esa farmacia, pero como su prima Elizabeth Salinas, que sí trabajaba ahí, enfermó ese día, se ofreció para sustituirla por esa única ocasión.
Así que, sin proponérselo, el chilango y la campesina se pusieron a platicar, ajenos al hecho de que apenas un día antes el encuentro entre ambos era absolutamente improbable. Cuando 15 minutos después se despidieron, ya eran grandes amigos: ella sabía que él acababa de terminar sus estudios de Contaduría en el Politécnico y recorría el país para dedicarse después a construir su vida, casarse y formar su propia familia. Él se fue sabiendo que ella no había terminado la secundaria, que le gustaba ir los fines de semana a los bailes con sus primas y que a veces trabajaba cuidando niños o como vendedora en los locales de ropa del mercado, y que vivía con sus tres hermanas y su madre.
Ella notó que a través del cristal del mostrador, él le miraba las piernas, ajustadas por el uniforme ajeno que le quedaba corto, y supo que el único interés que le despertó fue de tipo sexual; él creyó ver en esa sonrisa y esa plática una intención de conquista. Se sabía -o al menos se creía- guapo, con futuro, y sintió seguro un triunfo ocasional. A dos metros de ellos, un vendedor de casetes tocaba cumbias y corridos en la grabadora, y en la banqueta los puestos de madera exhibían las manzanas amarillas y mangos sobre los que se arrastraban las moscas.
Por la noche, Octavio estaba arrepentido de haberle prometido que pasaría por ella para ir juntos a bailar. El quería ir a la zona de la Condesa, escuchar música rock, rock en español, oír a los grupos que lo apasionaban o bailar las canciones en inglés y emborracharse otra vez hasta el amanecer antes de partir hacia la región de La Montaña, donde le habían dicho que existían todavía comunidades indígenas en condiciones similares a los tiempos de la Conquista, pero no estaba dentro de sus planes perder el tiempo en una plática con alguien a quien no conocía y a quien quizás no volvería a ver. Sin embargo, por alguna razón que no advirtió con oportunidad, estuvo pensando en María del Mar más tiempo del que le había dedicado a todas sus conquistas anteriores, aunque ella también pensó en él y en la estupidez de haber concertado la cita. ¿A dónde ir, se preguntó ella, con alguien que sólo viene de paso? ¿Qué podría esperar de ese encuentro, tan fortuito como sin futuro? No acudiría, decidió. El también decidió lo mismo.
Pero a las ocho de la noche, estaban los dos mirándose en el espejo, recién bañados y perfumados, arreglando su peinado, vigilando el aliento de sus bocas, preparándose para correr al encuentro. Fue una decisión poco afortunada, porque no lograron ponerse de acuerdo. Él quería rock, y se puso a hablar de sus grupos consentidos, de la acústica de la guitarra eléctrica, de los sonidos frente al mar, de oír la música como quien contempla un paisaje; preguntaba por los lugares donde tocan los grupos en vivo, donde la gente viste ropa oscura y se pinta la cara. Ella pareció interesada en el tema, pero luego se puso a hablar de la otra música, de la que oía la gente común, de la que no sólo se escucha, dijo, sino también se baila, de la cueva a donde encontraría el mejor ritmo de la noche, porque ahí iban, y seguramente estarían ya, sus amigas.
Al final, terminaron por comprarse un paquete de cervezas de bote y caminar por la playa. Con los zapatos en la mano, dejaron que una lengua de mar mojara sus pies. Él quiso contarle su vida en el Distrito Federal, hablarle de los escribanos de la plaza de Santo Domingo y del paseo entre los mercaderes del Correo Mayor, o de la noche en que estaban construyendo la línea del metro, en Azcapotzalco, y al volver de la escuela se encontró con dos fantasmas que le ofrecieron remedios milagrosos para los males de amor, y que de repente se transformaron en seres mágicos y se fueron volando. Ella también le habló de los milagros que ocurrían en su pueblo, de la mujer que se le aparece por la noche a los taxistas y que se esfuma al llegar a la ciudad, o de los niños que surgen en los pozos de agua y espantan a los caminantes en la madrugada, y de la virgen, que aparece dibujada en las arrugas de los árboles o en los deslaves de los muros.
Del futuro hablaron después de atravesar la avenida para comprar el segundo paquete de cervezas. Él quería ser escritor, pero como sus padres lo amenazaron con dejarlo morir de hambre, se dedicó a estudiar contabilidad, y las clases de literatura que no tomó en la escuela, las bebió de los suplementos culturales de los periódicos y de las revistas literarias. Caminando sin proponérselo llegaron a la Condesa, y en un parpadeo estaban ya sentados en una barra oyendo música y bebiendo.
Ella le contó que había querido ser enfermera, pero no había ninguna posibilidad de asistir a la escuela pues tenía que trabajar. Su padre había muerto cuando su hermana más pequeña estaba recién nacida y la carga de la familia recayó en sus hombros, pues era la mayor.
—¿Crees en Dios? –preguntó él.
—A veces. Voy a misa cuando hay bodas, y me confieso. ¿Y tú?
—No sé. Antes yo era muy devoto, pero cuando crecí y vi que el mundo estaba tan lejos de la idea de Dios, tan como abandonado, tan como sin luz, caí en un pozo. Ahora no sé si todo lo que nos decían en el catecismo era verdad: ¿y si no hay nada después de esta vida? ¿Y si al morir nos damos cuenta de que nada tuvo sentido, ni el ahora ni el después, ni un mañana que jamás vendrá? ¿Y si tiene razón Octavio Paz y lo único real es la niebla? Ahora soy devoto de la literatura, que es mi único dios. O eso creo. Digo: creo, porque no hay nada más terrible que no creer en nada.
María del Mar guardó silencio, luego preguntó. “¿Pero eso exactamente qué es? ¿Lees o escribes, o qué quieres decir con literatura?”. Octavio se quedó perplejo. Vaya con la niña, qué pregunta tan estúpida, pensó, pero no supo responder. “Leo - dijo-, y a veces escribo”. Por lo menos, pensó, había leído completo el Compendio de Literatura Universal, de Francisco Montes de Oca, y fragmentos de las principales obras de William Shakespeare, y El Principito, de Antonie de Saint Exupéry, y libros más famosos como las novelas de Gabriel García Márquez y algunas de Mario Vargas Llosa. Le había apasionado La Guerra de Galio, de Héctor Aguilar Camín, y estaba por terminar de leer una novela que se llamaba El Cielo Protector, de Paul Bowles, en la que se había inspirado para realizar este viaje por la república antes de sentar cabeza, como dice su madre.
—Cuando yo era niña leía Miniaventuras, y Lágrimas y Risas.
—Yo también, pero además leía a Kalimán. Claro, yo era Solín, su compañero, y mi hermano mayor era Kalimán.
Después fueron al Navy´o, en la avenida Cuauhtémoc y bailaron cumbias. Ahora hablaron del amor y se besaron.
—El amor no existe -dijo él-. Son sólo reflejos hormonales: hoy puedes estar aquí, sentir que me quieres, pero de repente te darás cuenta de que el hombre que querías no era el que merecías, y me odiarás. Te habré defraudado por el solo hecho de no ser como creíste. ¿O tú por qué te imaginas que terminan los noviazgos o los matrimonios? Siempre hay una causa, pero la única causa verdadera es que se acabó el encanto. O bien puedes sentir dolor por el hombre que te abandona, creer que mueres, saber que vas a morir, pero después te acostumbras a tanto sufrimiento, y luego dejas de sentir, y al final te preguntas por qué te sentías tan mal cuando no había para ello ninguna razón.
—Estás loco.
—No, por desgracia todo pasa: los novios que tuviste, la escuela que dejaste, los amigos que te acompañaron el año pasado. Los muertos, ¿dónde están? ¿Tú y yo dónde estaremos mañana? Los que somos hoy, ahorita, en este instante, ya no seremos mañana. Los recuerdos no existen. ¿Dónde está la niña que fue a la primaria en tu pueblo y que se llamaba como tú, pero que tenía los pechos planos y los cabellos enmarañados? ¿Dónde estará la que hoy está conmigo cuando tengas tus hijos y te acuerdes de esta noche? No, María del Mar, no somos nada, y eso es lo más triste de todo. Hace unos días lloraba por mi hermano muerto, y hoy no siento nada. ¿Qué es peor, el llanto que nos derriba, o el olvido que nos borra?
En el K´Os, el ambiente estaba en su apogeo en la madrugada, pero ellos ya andaban dando tumbos por la vida. Un futuro lejano -“el futuro no existe”, había dicho Octavio- se le perfilaba entre las brumas de los autobuses del Distrito Federal, entre los edificios dañados por el terremoto, entre las aglomeraciones del metro. Un futuro entre nieblas, un matrimonio por necesidad, una suave estabilidad sin forma, unos hijos que crecerían y se irían, una mujer que despertaría a su lado, un trabajo al que habría que asistir siempre, para siempre, desde siempre, una vida larga, sin reparos, sin angustias, sin salida.
—Yo no me casaría contigo -dijo María del Mar.
—Yo tampoco me casaría conmigo. ¿Crees que estoy loco?
Ninguno de los dos pudo recordar con exactitud qué había pasado desde entonces, pero cuando despertaron estaban tirados con la ropa puesta, en la cama de un hotel, y la luz que entró por la ventana les lastimó los ojos. En el pequeño buró estaba deshojado un periódico del día anterior que alguna pareja había olvidado, y en sus páginas principales destacaba la noticia de que había estallado la crisis económica más fuerte del siglo por la cual los niños que nacieran durante los próximos cien años estaban condenados de antemano a pagar una deuda inconmensurable contratada por el gobierno de la república con países extranjeros. En otra parte se leían los daños causados por el huracán en la costa del Pacífico, y por la sequía en las provincias del norte, y más adelante los relatos cotidianos: el niño que asesinó a sus cuatro compañeros en la escuela en Estados Unidos, el secuestro y asesinato de un empresario de Monterrey, la matanza de campesinos en Chiapas y Guerrero, y la boda de lujo del hijo del presidente de la república.
María del mar lo miró entonces indefenso, sin su falsa erudición, sin ningún futuro, sin presente y sin nombre propio, desaliñado por la borrachera.
—¿Encontrarás en La Montaña lo que buscas? -le preguntó.
Él no supo qué responder. Desde la ventana vio un cielo inmenso y brillante que le revivió el miedo que llevaba encima desde que vislumbró su futuro ordinario, y sintió el pánico por el día que empieza al alba y se pierde con el crepúsculo sin ninguna novedad.
—Déjame ir contigo, me gustaría conocer esos pueblos -dijo María del Mar. Luego explicó: “si no es ahora, nunca los voy a visitar”.
A las diez de la mañana desayunaron en una fonda del mercado El Parazal, y ella cruzó la calle para pedirle a su prima que avisara a su familia. Luego, a pleno mediodía, en un autobús tomaron el largo camino que lleva a la Costa Chica, sin ropas ni provisiones de ningún tipo. A las cuatro de la tarde llegaron a Ometepec, de donde subirían hasta Xochistlahuaca, cruzarían por Metlatónoc, y en dos días estarían en Tlapa, y volverían por Chilapa a la capital del estado.
—¿Y después?
—El después no existe. Sólo tenemos este día.
Cuando llegaron a Xochis, Octavio se apoyó en ella al bajar de la camioneta de redilas en que hicieron el viaje, y se quedó deslumbrado por la vista del pueblo: en el poyo de la plaza, perfectamente cuadrada, numerosos indígenas amuzgos vestidos todos de blanco, con calzón y camisa de manga larga, esperaban ver caer la noche, sin ruidos, casi sin movimientos. Después de conseguir alojamiento en el edificio de la comisaría, se unieron a ese momento de expectación, pero no en el muro bajo, sino recargados en la parte frontal de la camioneta de pasajeros con una taza de café entre las manos, y desde ahí vieron caer la oscuridad y salir a las estrellas. El cielo era inmenso, y no parecía ser el mismo que él había visto en Acapulco, ni el espacio plomizo de la ciudad de México, ni el deslumbrante de Ciudad del Carmen. Aquí lo abarcaba todo, construía su propio ámbito infinito y milenario, con el aroma que arrancaba a las plantas, y con el frío del viento y el canto de los grillos. Quizás por eso todos le rendían culto en silencio.
—¿Ya sabes lo que haremos mañana? -preguntó María del Mar.
—El día de mañana no existe -dijo él-... pero sería hermoso verlo.
Encima de sus cabezas brillaban las estrellas, y a lo lejos, entre las montañas, algunas luces parpadeaban, tenues, frías, solitarias.




El presente relato forma parte del libro Sólo es real la niebla, editado por Sagitario, en 1999

Roberto Ramírez  es escritor y periodista Guerrerense  y presentará éste  28 de  agosto  su nuevo libro  "Las  Pausas  Concretas"  en  la Casona de Juárez,  en  el  centro de Acapulco a las  7 pm, dentro del encuentro"Escritores del Pacifico".

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

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