Gatos Pardos
Resistir
es la consigna
Hercilia
Castro
Zihuatanejo,
20 de enero del 2022. Han pasado ya unos meses de mi última columna,
y sí, también de mi decisión de dejar indefinidamente el
periodismo, aunque confieso, me sigue siendo duro pensar en que
debería estar publicando los casos pendientes que tengo. El problema
es que en este país, en estados como Guerrero (y supongo en otras
entidades de México) la paga es una mierda.
Obvio
no es así para los compas de medios nacionales o los que tienen la
suerte de ser amigos de los amigos de revistas grandes donde les
pagan decorosamente un reportaje de investigación. O que tienen ya
una editorial.
Pero
ese no era el tema, por la mañana tuiteaba las cosas que ahora hago,
ahora que no escribo como nuestro profeta Mahoma y Dios Satán nos
mandan – sarcasmo, plis-, lo que estoy tratando de hacer para
mantenerme. Promocionar mi obra plástica, rentar mis cuartos todos
desvencijados de una casa que compite con la modernidad, con los
hoteles de mis vecinos que tienen aire acondicionado y TV, vender
ahora libros de segunda mano y tratar de que la gente se enamore de
ellos. El problema será cuando ya se acaben los libros y que me
encantaría alguien donara unas cajas, es mucho pedir, no?.
¿Por
qué deje de reportear?
La
verdad es que aunque ya lo he dicho muchas veces, va contra mis
ideales el trabajar sin beneficios laborales, el ver que matan compas
periodistas también, pero igual me desanima la división del gremio.
Estoy en un grupo de periodistas, se habla del acoso, de los malos
trabajos, del Mecanismo de Protección de la Secretaría de
Gobernación (SEGOB), que no cumple con activistas, defensores de DH
y mucho menos los periodistas. Pero la cuestión laboral, sigue
siendo un tema inexistente entre los y las periodistas.
También
influye esa decepción , si bien mi enojo es no hallar una editorial
decente que respete los derechos laborales, también lo es ver la
apatía ciudadana al no exigir mejores reporteros, mejores notas, más
calidad. Y me refiero no sólo a los medios nacionales, sino al
periodismo local.
La
otra es que creo, además que no hay una regulación estricta de las
empresas mediáticas ni sanciones (no sé qué carajos haga la secre
del Trabajo, Luisa Alcalde), hay un desconcierto en reporteros que no
somos lambiscones ni mercenarios, ni nos gusta el chayote o que nos
metan a nómina como muchos compas que conocemos.
Hace
unos días vino mi amigo Jaime, inevitable le preguntaba si aún
escribe o ha mandado algo para el diario de los Salgado, me dijo que
nel, respondí como él. Porque ahora, tal diario parece hace más
boletines que esa línea crítica que teníamos en La Jornada
Guerrero y que sí destacaba los problemas cruciales de la entidad.
Ahora la gente vive en un soma fatal, el soma de Huxley los invade a
los guerrerenses. Tampoco escribe en el diario que lo cobijó años,
el desper de la costa, le adeudaban un buen de dinero, se conformó
con lo menos y ahora al igual que yo, prefiere atender su camping
Nómada en playa Troncones. Al igual que yo, que trato de remontar
los cuartos pese a que el tiempo se me acaba y el padre del diablo
vino a decirme que le gusta mi casa.
Pero
ahí vamos, en esa decepción. Cristian me ha dicho que busque más
editoriales, pero cuáles, si los reporteros chidos se vuelven
elitistas, y neta, se olvidan de la banda aunque sepan tenemos buen
material. Iván también piensa debo escribir aunque sea, por los 80
pesos, ya con 10 notas es un...¿mini varo?.
Prefiero
escribir en mi blogsito que ya sé qué tengo abandonado y bueno, no
oxidarme y empezar con más videos en YouTube, quien quita y me
vuelvo influencer sarcasmo.
¿Are
you feeling safe?
Hace
dos días con la vendimia de los libros usados, ponemos con Iván una
mesa en la puerta y esperamos pasen a verlos. Llegaron dos turistas
estadounidenses a ver los títulos. Ambas sorprendidas de ver
libros, porque, en esta cuadra nadie vende libros. Me preguntaron si
Mujeres Maravillosas de Loeza valía la pena, o la de Gente Cretina
de Virginia Leyva. Buscaban libros hechos por mujeres. Compraron
ambos títulos. Platicamos y la pregunta obligada, a qué me dedico,
como aún no deja mi subconsciente y mi piel el periodismo, respondí:
I’m Journalist.
Y
la más alta de ellas me pregunta con cara de asombro: ¿Are yo
feeling safe?. La verdad mi sonrisa nerviosa se limitó a decir: A
little. Al final les di mi blog y mis datos. El concepto que tienen
de cómo vivimos los periodistas en alto riesgo en este país, es
algo que por más que Adán Augusto y Alejandro Encinas o el presi
traten de tapar, es inevitable. Las deplorables e inhumanas
condicones que vivimos los reporteros de a pie, los de a de verás,
son una mentada de madre.
***Maullidos***
Como
saben, trato de exponer mi obra, la estaré subiendo a twitter para
venderla, pero también quien quiera donarme libros, dígame por DM.
Se aceptan sugerencias, mentadas y apoyos. Se les quiere.
Hercilia
Gato 022’