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martes, 24 de septiembre de 2013

Crece el hambre y la sed en colonias de Acapulco

“No hay trabajo, nos estamos muriendo de hambre, queremos víveres y no quieren dar nada”, reclama vecina de la colonia 19 de Noviembre

Crece el hambre y la sed en colonias de Acapulco

Acepta el presidente Walton Aburto su responsabilidad y admite que “nunca pensamos que el fenómeno fuera de esta magnitud”
HÉCTOR BRISEÑO
Crece el hambre y la sed en habitantes de colonias marginadas de la periferia y la zona rural de Acapulco. Habitantes desesperados por comida en la comunidad de Apalani, de 300 viviendas en la zona rural de este municipio, tuvieron que caminar hasta el puerto primero y después en un viaje en camioneta de tres horas hasta la delegación de la Cruz Roja, en la colonia Costa Azul en la zona Dorada, desde su localidad, la más alejada de la ciudad, que se encuentra a 40 kilómetros en línea recta rumbo a la Costa Chica, para clamar por comida y agua.
Un grupo de 20 mujeres, en su mayoría ataviadas con ropa color rosa, explicó con un entrecortado español que las lluvias dañaron todas los cultivos de maíz y jamaica, también se quejaron de que no pueden salir a vender sus sillas artesanales de madera, que la gente tiene mucha hambre y que las 50 despensas que subieron el viernes pasado, no recuerdan quién, no son suficientes para los afectados del lugar. “Nos dijeron que nos van a ayudar, por eso estamos aquí, en la espera, nos salimos desde las 5 de la mañana”, expresó Vicente Trinidad.
“No llevan la ayuda porque dicen que no hay vehículos; venimos, pero tuvimos que poner ramitas en la calle para irle tapando, así sólo pasan los coches chicos”, dijo Irma Antonio, de 54 años.
El endeble camino de terracería que comunica a Apalani con la carretera Acapulco-Pinotepa está parcialmente destruido. Sobre él, caminan habitantes de localidades como el Progreso, Cacahuatepec y Apalani en busca de comida o con la esperanza de vender leña para sobrevivir. Pero únicamente subió a repartir una camioneta de la cervecería Modelo.
La misma situación se repite en el Forum Mundo Imperial, de la zona Diamante, donde 50 personas formadas esperan desde las primeras horas de la mañana por una de las despensas que protegen los soldados.
“Soy de la colonia 19 de Noviembre, de allá por el Cayaco, no hay trabajo, nos estamos muriendo de hambre, mi esposo es taxista pero su coche se descompuso, queremos víveres y ya no quieren dar nada”, expresó la ama de casa Lucía de la Cruz.
En el Viaducto Diamante, un grupo de 50 hombres, mujeres y niños pide víveres y claman por botellas de agua a conductores que circulan a la altura del poblado de Tres Palos, donde aproximadamente 70 viviendas resultaron dañadas.
Las familias no tienen dinero para comprar comida y mucho menos trasladarse, pues se dedican a la venta de plantas de viveros y se perdieron unas 35 hectáreas de huertos, luego de que la laguna de Tres Palos creció unos tres metros de altura.
Por la tarde, más de 50 personas atiborraron la entrada del centro de acopio instalado en la Casa de la Cultura en la avenida Costera Miguel Alemán, en busca de comida.
Asumimos la responsabilidad, admite Luis Walton
En tanto, el alcalde Luis Walton Aburto afirmó que “asumimos nuestra responsabilidad como ayuntamiento”, en el tema de la prevención de las lluvias que dejaría la tormenta Manuel.
Afirmó que “hubo comunicación en los periódicos, en el Twitter, en las redes sociales, pero también debo ser honesto y asumir la responsabilidad: nunca pensamos que el fenómeno fuera de esta magnitud”.
Al realizar un recorrido por la zona rural del municipio, donde visitó los poblados de los kilómetro 39, 40, 42, 45 y 48, el edil admitió que Acapulco no está preparado para las contingencias como, por ejemplo Hong Kong y Filipinas, “donde golpean los huracanes, están preparadas las ciudades para eso”.
Sin embargo, sostuvo, “no estamos preparados para eso, pero hoy tendrá que haber una capacitación, tendrá que haber obras de infraestructura, una muy importante, para prevenir esto, porque como se espera, con los cambios climáticos, esto puede ser más seguido”.
No obstante, cuestionado por reporteros, el munícipe descartó destituir al director de Protección Civil del municipio, Efrén Valdez Ramírez, a quien se atribuye no haber dado información previa a la población respecto a las lluvias que se avecinaban. Valdez Ramírez era director de Protección Civil cuando ocurrió el huracán Paulina, y tampoco entonces se informó previamente sobre el meteoro.
“Bueno, ya veremos, estamos en eso, por lo pronto tenemos que hacer los trabajos para que la gente tenga que comer”, expresó el alcalde al respecto.

Hace 8 años, ingenieros advirtieron de desastre en el río de La Sabana

En 2005, la comunidad politénica presentó un estudio que prevía el desborde del afluente

Hace 8 años, ingenieros advirtieron de desastre en el río de La Sabana

HÉCTOR BRISEÑO
Un estudio de 2005 presentado por la Comunidad Politécnica de Acapulco advertía que si no se ponía atención a la estructura hidráulica en el río de La Sabana, uno de los peores escenarios previstos era el desborde del cuerpo de agua y la invasión de toneladas de lodo en la colonia Renacimiento, y fue lo que sucedió, lamentó el coordinador de proyectos especiales y ex vicepresidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Guerrero, Hugo Arizmendi Herrera, miembro de la comunidad politécnica de Acapulco.
Manifestó que “es una vergüenza que tras lo ocurrido en 1997 con el huracán Paulina, nos vuelva a ocurrir esto”.
Subrayó que dicho estudio recibió mención honorífica en un certamen nacional organizado por el programa Hábitat de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) federal, el cual ningún gobierno ha tomado en cuenta.
El especialista señaló que si desde 1997 se hubieran invertido 5 millones de pesos por cada kilómetro del caudal del río, que mide entre 15 y 20 kilómetros de longitud, con drenes adecuados instalados desde las colonias Zapata, Carabalí y La Venta, además de la Sabana, se hubiera evitado lo que sucedió hoy, el desborde del río de La Sabana.
Manifestó que “no era necesario hacerlo todo en un año, con que hubiera sido paso a paso”.
Puntualizó que Protección Civil municipal debería estar a la vanguardia después de lo sucedido en 1997 con Paulina, pero reprochó que con la tormenta Manuel, demostró que no estaba preparado para hacer frente a la emergencia. También criticó que no opere el Instituto Municipal de Planeación Urbana.
Mencionó que “previmos que la colonia Frontera quedaría bajo el agua, y ¿qué hizo Zeferino Torreblanca?, les construyó un puente peatonal y ahora son más las familias afectadas”.
En cuanto a la primera etapa del bordo del río de La Sabana realizado por Comisión Nacional del Agua, anunciado con bombo y platillo en junio pasado, Arizmendi Herrera expresó que “el bordo no tuvo sustento técnico, se debió hacer de manera correcta, carece de un estudio hidrológico e hídrico”.
Arizmendi Herrera expresó que anualmente los tres órdenes de gobierno mal invierten 30 o 40 millones de pesos en desazolvar el río y otros tipos de proyectos, pero sin un plan serio.
Enfatizó que “ahora le van a tener que invertir más”. Recalcó que si hay culpas institucionales, éstas son de los gobiernos estatal y municipal, protección civil, y la Sedeso federal y estatal, pues “los estudios están hechos, ellos deben tener información”.
Consideró que con buena planeación el puente de Coyuca de Benítez podría estar listo en un mes, pues basta con una serie de reparaciones para echarlo a andar.
Explicó que la carretera Acapulco-Zihuatanejo, que une a la Costa Grande con Acapulco, sufrió muchos daños porque los drenes no estaban bien elaborados ni atendidos, y “nadie previó un fenómeno como el que ocurrió”.

miércoles, 10 de octubre de 2012

En el olvido, el monumento con que se recuerda a las víctimas de Paulina


Nadie visita la tumba de los cuerpos no reclamados

En el olvido, el monumento con que se recuerda a las víctimas de Paulina

HÉCTOR BRISEÑO ( )
El monumento edificado en recuerdo a las víctimas del huracán Paulina en el panteón de Las Cruces se encuentra olvidado, casi desde hace 15 años.
Una caminata soleada y seca por la avenida principal del camposanto y dos corredores colindantes, entre escasas sombras de almendro y criptas a los costados, a dos minutos del bulevar Vicente Guerrero, conduce hasta la sección 27 del cementerio, para lo cual se requiere guía, en un terreno de 12 hectáreas.
De manera amable, tal vez por los escasos visitantes que acuden al cementerio fuera de temporada, los trabajadores de mayor antigüedad afirman con certeza que el monumento en forma de cono invertido color verde, asentado sobre una estrella con extremos elaborados a base de grava y una base blanca de forma circular blanca, nunca más fue visitado desde los meses posteriores a la tragedia del 9 de octubre de 1997.
El jardinero del lugar, Catalino Mendoza Domínguez, con 13 años de antigüedad, manifestó: “aquí no viene nadie desde 1997, es muy raro; ni siquiera un familiar a preguntar a donde quedó”.
El seccionero Rodrigo Velázquez, con 33 años laborando en el sitio, recordó que los tres días posteriores al huracán Paulina la puerta principal del cementerio estaba repleta de ataúdes.
Mencionó que “diario había como 11 o 12 ataúdes, aquí mismo venían las personas a reconocer a sus familiares, fueron momentos difíciles y espantosos”.
Explicó que el lugar donde se encuentra el monumento edificado por el arquitecto Ricardo Cobos Mejía, fue hecho como un homenaje a las personas que murieron en el huracán Paulina que no fueron reclamadas por sus familiares, y cuyos cuerpos ahí permanecen.
A un costado, incrustada en una pared se observa una botella oscura con la punta hacia adentro.
“Es una cola de botella, el arquitecto Cobos nos explicó que era como un símbolo del reflejo de la luz… del espíritu de los seres que están ahí; hay como 16 o 26, ya no me acuerdo bien”, señaló Rodrigo Velázquez, quien expresó que “tardamos tres días sepultando personas. Aquí quedaron muchos sepultados, había muchos que ya no hallaron; aquí debería haber al menos una corona”.
Mientras tanto, un par de músicos ensayan y cantan con su guitarra en la entrada principal del panteón de Las Cruces, construido en el periodo 1945-1946 por el Concejo Municipal, presidido por José Ventura Neri, siendo gobernador Baltasar Leyva Mancilla.

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

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