Gatos Pardos
Moda y desempleo
Hercilia Gato
Hace unos momentos veía
capítulos de la Death Note con Iván, cuando no hay mucha gente en
casa, qué más queda hacer labores del hogar y ver vídeos.
No soy fan del anime, pero tampoco me
disgusta, así que de ese tema no me pregunten, soy una neófita.
Pero de eso no quería escribir en mi “niño” de 13 años, este
blogsito al que casi ya no entro y que lo cree pensando en que casi
no había información de Guerrero (en 2008), lo cual era casi
cierto, los blogs que existían eran más de Acciones Urgentes,
denuncias, pero casi no había notas reales (a mi consideración),
por eso nace Ghatos Pardos en Lucha, no usé Gatos Pardos porque ya
estaba ocupado ese nombre, en fin.
La historia posterior ya
se la saben, publicar hasta el cansancio, mejor dicho, hasta que el
verdadero periodismo de redactar para una empresa, me absorbió. Aún
así no he soltado totalmente Twitter o Facebook, aunque si entran
allá verán puros memes de gatos y chistes de boga. Creo que
siempre preferiré TW por su brevedad e inmediatez en las noticias. Y
su amargura, jaja.
Esta vez le puse “moda
y desempleo” a la columna porque, a pesar que en twitter hay
espacios para externar todo lo que trae tu ronco pecho, no lo había
intentado, pese que ya he escuchado a algunos followers. Y 2, porque
estamos casi desempleados. El Semanario Trinchera alegó no poder
pagar más crónicas y “is gone”, se fue por no sé cuánto
tiempo. Lo mismo con el colectivo que formamos en 2014, dos meses
después de los hechos de Ayotzinapa, de la desaparición forzada de
43 normalistas durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, por lo
pronto, no podemos mantenernos, y La Jornada Guerrero que ya
desapareció y ahora estamos esperando nos llamen del nuevo proyecto.
Por eso escribí “casi”. No percibir dinero de lo que escribes es
bien jodido como periodista.
Así que por ello el
subtítulo de la columna (que me hizo llegar al periodismo). Hace
unos días en el espacio tuitero abordé las malas condiciones
laborales que vivimos los reporteros, porque no es sólo el trabajar
en un país en el cuál puedes morir por algun reportaje o nota, sino
también porque no tenemos derechos, muchos. Apenas platicando con
unos compañeros hablamos de que a algunos les adeudan sus diarios su
salario. Yo no tengo ahora seguridad social, de hecho como
demasiados, estoy en el régimen del SAT de honorarios, mis crónicas
me las pagaban a 500 pesos, temas donde hablo de lo que ya saben:
Narco, corrupción, privatización de recursos naturales, playas
destruidas, minería, desplazo forzado interno. Ello sin sumar el
activismo que aún hacemos, pero eso será en otra columna.
En otro diario la nota
publicada nos la pagaban a 100 pesos, espero esta vez suba otros 100
pesos más, digo, a veces nos arriesgamos no sólo a los cárteles,
sino a las amenazas de funcionarios municipales, principalmente
alcaldes. Los gobiernos estatales tienen sus cacicazgos tan
arraigados que no les importa un periodista (en Guerrero es más el
PRI-PRD). De Morena apenas inicia su “trasformación”.
No entiendo muchas veces
por qué ese tabú del gremio de no hablar de las malas condiciones
laborales en este país, sobre todo al interior. Será que vengo de
una familia laborista. Si bien según los medios son empresas,
cambian las condiciones laborales desde la CDMX a Veracruz o
Guerrero. No es lo mismo un reportero de TV Azteca a uno que trabaja
en un medio local de Zihuatanejo y que gana 50 pesos por nota
publicada. Será que no existimos los que ganamos menos, o será que
ello permite que mucha banda ceda al “chayo”, y no hablamos de un
Loret de Mola, un Krauze, o un Riva Palacio, hablo del periodista de
a pie que se mueve en los ayuntamientos y dependencias.
Hoy la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (SCJN) declara inconstitucional la “Ley
chayote” promulgada por Enrique Peña Nieto, por la “enorme
discrecionalidad” para ejercer su gasto. El triunfo, para la
organización Article 19, de la que hoy se acepta su amparo. Sin
embargo, me gustaría mucho dicha organización internacional también
cuestionara las malas condiciones salariales que vivimos en muchos
medios con el outsourcing, o mejor dicho, el régimen de honorarios y
la falta de seguridad social.
Porque aunque nuestra
secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), María Luisa
Alcaide haya logrado se revierta el outsourcing, sigue pasando en
las empresas mediáticas, por ahí una revisadita no caería mal, sin
sumar obligar a dichas empresas a que el periodista tenga un seguro
de alto riesgo, como los médicos.
Y bueno, cerramos este
espacio – que espero escribir continuamente- en espera de no estar
en banca mucho tiempo, sin trabajo. Que, aunque no lo crean, ya
tenemos demasiada información, y compas que quieren que exhíbamos
sus casos, las injusticias que llevan de años cometidas por un
Estado mexicano omiso, y que, aún esperan nuestro líder supremo
Andrés Manuel López Obrador, les mire. ¿Una noticia buena, para
los que no creen en esto mejore después de cómo colapsaron al país
y que en 6 años no se repondrá?: Varias comunidades serranas de
Tecpán de Galeana y del municipio de Petatlán, ya están contentas
por haber entrado al programa Sembrando Vida, porque por fin, tienen
trabajo y un apoyo económico del gobierno federal. Algo que no
existió para ellos por años.
Disfruten su tarde,
mañana, o noche, según se encuentren. Y no entren en pánico con los temblores.
Gato Negro 021