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martes, 3 de abril de 2012

Graffiteros que asisten a encuentro juvenil piden la aceptación del resto de la sociedad

Cincuenta jóvenes de varias ciudades se reúnen para pintar y hacer break dance

Graffiteros que asisten a encuentro juvenil piden la aceptación del resto de la sociedad

La congregación de adolescentes se desarrolló hasta este domingo en el Centro Cultural Atoyac
RODOLFO VALADEZ LUVIANO ( Corresponsal)
Atoyac, 1º de abril. “Nuestra forma de expresarnos no sólo demuestra si tenemos algún talento o no, también es nuestro lenguaje y nuestra manera de expresar nuestras ideas, lejos de la percepción que la sociedad tiene de que somos vagos o vándalos, muchas veces empujada por los propios medios de comunicación, la iglesia o los partidos políticos”, manifestó Francisco Rivas, graffitero y bailarín de break dance de Acapulco, participante del encuentro juvenil Expresión Urbana en esta ciudad.
“No somos vagos, ni algo peor que eso”, reiteró. “Muchos de nosotros estudiamos carreras y otros son profesionistas, algunos destacados, sólo que desde hace mucho tiempo optaron y adoptaron formas de expresión diferentes a las convencionales como la manera de expresión para decir lo que sienten, piensan y promueven”, aclaró.
Francisco, al igual que otros 50 adolescentes de varias ciudades del país, participa en el encuentro juvenil desde hace cinco años. Se declara amante del graffiti, mismos que pinta desde hace más de 10 en bardas del puerto “o donde se pueda”, dice.
Además de los dibujos en la pared, Francisco también baila break dance –baile urbano popular durante la primera parte de la década de los años 80–, porque mediante la danza le gusta expresar sus sentimientos, según dijo.
Como él, en el encuentro se pueden ver, además de bailarines y graffiteros, a jóvenes con tatuajes en los brazos y la espalda; con perforaciones en las orejas, los labios y la lengua; así como peinados con el cabello en forma de picos, o alaciado al nivel de que ocultan un ojo. En los pasillos del Centro Cultural Atoyac es común ver, en los días que dura el encuentro, a jóvenes que bailan break, hacen acrobacias y contorsiones en el suelo, o giran sobre su espalda o sobre una mano.
Por otro lado, también es común ver grupos de muchachos que ponen atención a la pantalla de una computadora mientras una instructora explica las formas básicas para pintar un graffiti, algo así como las reglas obligadas para hacer las pinturas, desde la forma de las letras, el fondo y el mensaje que debe transmitir a quien lo vea; “claro que cada graffitero hace sus obras de acuerdo a lo que siente y lo que piensa y lo que quiere expresar, que es realmente lo que vale de un buen dibujo”, explica Francisco.
Afirma que aunque muchos de los asistentes aseguran que en sus comunidades son considerados seres raros por vestir, pensar y expresarse de forma diferente a lo “normal”, la gran mayoría tiene una visión precisa de lo que quiere en su vida y la carrera que ha de estudiar, “lejos de la impresión que tiene la gente y que en más de una ocasión nos la reprocha cuando nos ve en la calle”, lamentó al tomar un bote de pintura nuevo para continuar su obra, que este año, dijo, pretende mostrar la forma en que los aztecas promovían el cuidado al medio ambiente.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/04/02/index.php?section=sociedad&article=006n1soc

domingo, 13 de febrero de 2011

Mujeres acusadas de asesinato, entre el dolor y el repudio de la sociedad

El 81% de la población feminil en cárceles se concentra en Acapulco, Iguala y la capital

Mujeres acusadas de asesinato, entre el dolor y el repudio de la sociedad

FRANCISCA MEZA CARRANZA
“Estaba en mi casa solita, se me vino rápido, pues con el dolor no pude hacer nada y se golpeó su cabecita, cuando reaccioné de que me desvanecí ya no lo encontré vivo”. Éste, como muchos, es el relato de decenas de mujeres que están encarceladas en Guerrero acusadas de matar a sus propios hijos.
La historia aparece de manera anónima en el libro Doble vondena realizado como parte de un estudio efectuado por la Secretaría de la Mujer (Semujer) sobre las condiciones de las reclusas de la entidad, presentado ayer en Acapulco por la titular Rosa María Gómez Saavedra.
En el tomo se anexan 27 testimonios de mujeres, de los cuales ocho son de aquéllas que fueron acusadas de homicidio contra sus hijos; además del dolor, expresado en los relatos, las reclusas tienen que enfrentarse a un juicio y a una vida de maltratos y carencias que en la mayoría de los casos, por los antecedentes planteados, son una extensión de lo que vivían en su supuesta libertad.
De acuerdo con el estudio, a pesar de los problemas a los que se enfrentan, el estar en las prisiones significa para muchas acceder por primera vez a servicios a los que debieron haber tenido por el simple hecho de ser mujeres como atención médica, el ingreso a una escuela, o a pláticas de temas en los jamás repararon, por el hecho de ser mujeres de condiciones de pobreza y por enfrentarse a procesos intensivos y violentos de su negación de autoestima.
Dentro del diagnóstico, se informó, se desprende la necesidad de contar con espacios que den respuesta al rezago arquitectónico en 15 de los 18 centros de Readaptación Social que cuentan con espacios para mujeres de los cuales sólo cinco tiene una división real mientras que cuatro improvisan sus dormitorios como un pequeño espacio para las mujeres y otros cuatro tienen un dormitorio junto al de los varones.
Asimismo, las mujeres no siempre pueden disfrutar del acceso al aire libre y como caso específico se señala el Cereso de Teloloapan en el que las mujeres tiene restringido el tiempo para salir al patio mientras que el espacio donde pasan la mayor parte del día es asfixiante “estamos hablando de una situación de reclusión de mucho mayor violencia que las observadas en el resto de los centros visitados seguidos por el de Iguala”.
De acuerdo con el informe, 81 por ciento de la población femenil de la entidad se concentra en los centros de Acapulco, Chilpancingo e Iguala. “Por ello, no es de extrañar que estos espacios hayan surgido como un anexo a las prisiones diseñadas para hombres lo cual marcó desde su origen una discriminación en lo que se refiera al tratamiento de sus necesidades específicas”.
A esta realidad se suma el hecho de que las mujeres que delinquen constituyen una minoría dentro de la población en reclusión, conforman entre 2 y 8 por ciento del total. En Guerrero no es la excepción, el total de la población carcelaria, que es de 5 mil 244, 245 son mujeres.
“Las mujeres que delinquen son doblemente condenadas, además de su condena penal, afrontan la condena que la sociedad les impone por alejarse de los mandatos sociales que espera de cada mujer como buena madre, dócil y particularmente no transgresora de la ley”, indicó.

http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/02/13/index.php?section=sociedad&article=005n1soc

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

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