“Ya me mataron a mi esposo, a mi hijo, pues ya, total, que ya no me molesten”
Tortuoso y acechado retorno de los desplazados a La Laguna
Luego de 35 horas de viaje, llegan a su comunidad y hallan rota la red de distribución de agua
FRANCISCA MEZA CARRANZA
(Enviada)
Coyuca de Catalán, 14
de noviembre. Pobladores de La Laguna regresaron a sus viviendas luego
de haberse desplazado por más de 6 meses a Puerto las Ollas, en donde se
refugiaron de la inseguridad de la que eran víctimas. Minutos antes de
lograrlo, hombres armados incursionaron en la zona para cortar las
mangueras con las que se abastecen de agua, en un acto de
amedrentamiento.
Al paso del contingente, por radio, que es la
única manera en que se pueden comunicar en la sierra, se escuchaban
voces en las que se advertía del paso de la caravana; se cuestionaba la
dirección de ésta, quiénes la conformaban y si iban efectivos de la
Marina-Armada de México.
El viaje de regreso a sus tierras se
convirtió en un calvario de 35 horas –a pesar de estar calculado en
nueve– a consecuencia de la mala previsión del gobierno del estado, pues
no se rastrillaron las vías, como se había acordado, sumado a que en
lugar de camionetas de redilas de doble rodada, que habían pedido los
afectados, enviaron 10 carros de volteo con capacidad para 30 toneladas.
Los
148 desplazados partieron de Puerto las Ollas a las 4 de la mañana del
sábado; la caravana de camionetas con personas y los carros de volteo
fueron custodiados por tres vehículos tipo hummer del Ejército y al
menos seis de la Policía Estatal Preventiva, a cargo del coordinador
regional en Costa Grande, Arturo Elizalde Sámano.
En esta también
iban medios de comunicación y en acompañamiento, el líder del Frente de
Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG), Bertoldo
Martínez Cruz; de la Red Guerrerense de Derechos Humanos, Hegel Mariano
Ramírez y de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum)
el visitador Adelaido Memije Martínez, así como el médico perito
Leónides Isidro Mancilla Calvo.
Por parte del gobierno del estado
se sumaron solamente los funcionarios de Registro Civil, Enrique
Rentería y Carlos Flores; efectivos de Protección Civil, además del
secretario de Seguridad Pública, Ramón Almonte Borja, y el subsecretario
Ramón Arriola Ibarría, quienes se integraron a medio camino, en el
punto conocido como Barranca de los Lirios, a donde llegaron en
helicóptero, para posteriormente continuar en camionetas.
El
primer contratiempo se tuvo minutos después de haber emprendido el
camino con uno de los vehículos militares que se descompuso, por lo que
dos unidades se tuvieron que quedar a repararlo. Luego, en el primer
día, se hicieron al menos 10 paradas, algunas de hasta casi dos horas,
ya que el camino para los pesados y voluminosos camiones de volteo fue
difícil.
En el trayecto cuatro dejaron la caravana: tres
decidieron regresarse y uno se descompuso, por lo que las cosas se
tuvieron que transbordar a los demás.
Desde el primer día se
escucharon en los radios las voces de hombres que por lapsos seguían el
paso de la caravana; el segundo día, desde las 5 de la mañana, a medida
de que se acercaban a La Laguna, eran más constantes, hablaban del
número de carros, sus integrantes y se escuchaba cómo seguían el paso,
las posiciones y las acciones que se efectuaban.
Dadas las
condiciones del camino y el atascamiento por enésima vez de los camiones
de volteo, la caravana llegó a Los Vergeles a las 4 de la tarde y
decidió pernoctar hasta las 4 de la madrugada del domingo, para partir
de nuevo. Almonte Borja consideró seguro el sitio, ya que está un
destacamento del batallón 19 del Ejército.
El trayecto fue igual
de accidentado el segundo día; en ocasiones los caminos se cortaban, por
lo que tenían que ser reparados por los asistentes lo cual significaba
tiempo perdido. Todos los viajantes pasaron decenas de horas sin comer y
en momentos se evidenció la desesperación de algunas mujeres por
alimentar a los más de 77 menores que en ocasiones hasta lloraban.
La mayoría de los niños estaban descalzos. También iban dos embarazadas, una de cuatro meses y otra de seis.
La
última parada se hizo en La Lagunilla, a dos horas de La Laguna, en
donde los funcionarios optaron por descargar los camiones de volteo y
hacer varios viajes en camionetas, incluidas las de la Policía Estatal,
para evitar más contratiempos, pues el camino que conecta ambas
comunidades es más agreste.
El viaje para los habitantes de La
Laguna terminó a la 1:30 de la tarde del domingo; ahí fueron recibidos
por una anciana, la cual había permanecido en otra comunidad, quien ya
los esperaba y soltó el llanto al ver a todos. Ahí se encontraron con la
noticia de que minutos antes, hombres armados pasaron por el lugar y
cortaron las mangueras de suministro de agua.
Las brigadas de la
Secretaría de Salud (Ssa) que apoyarían el regreso sólo acudieron el
viernes por la tarde, dejaron medicamentos y se fueron.
El apoyo
enviado por el gobierno del estado, por segunda ocasión en los más de
seis meses, fue de dos bultos de maíz y de harina por cada familia, 64
despensas, un botiquín para 800 personas, 30 pacas de láminas de cartón,
clavos, grapas, dos rollos de alambre de púas por familia y aspersores
individuales.
También paquetes de útiles escolares para 30 niños, y uniformes.
Vivir en paz
La
líder de los desplazados, Juventina Villa Mojica, se dijo contenta de
regresar a sus tierras no obstante, pidió al gobernador Ángel Aguirre
Rivero seguridad para permanecer en el lugar. Dijo que aunque sus
cuñados han expresado que continuarán su lucha por los bosques, por su
parte ya no quiere nada, sólo vivir en paz y justicia.
“Que haya
justicia, para tener una vida en paz, yo es lo que quiero, que nos dejen
en paz; si ya mataron a mi esposo, a mi hijo, pues ya, total, que me
dejen, que ya no me molesten, ni a mí ni a mis hijos”, expresó.
Dijo
que volverá a empezar de nuevo, y a pesar de reconocer que fueron
tratados bien en Puerto Las Ollas por su compadre Álvaro García y las
familias, aseguró que no es lo mismo estar en casa, en donde pueden
sembrar y criar animales, pues allá sólo ayudaban con la reforestación
de los bosques.
De acuerdo con las autoridades, la vigilancia
policiaca en La Laguna será permanente de parte de policías estatales y
algunos militares.
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2011/11/15/index.php?section=politica&article=003n1pol