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martes, 9 de junio de 2015

A 17 años de la masacre de El Charco, la impunidad continúa

Por Red Solidaria Década Contra la Impunidad

A un mes de cumplirse 17 años de la Masacre de El Charco, ocurrida el 7 de junio de 1998, las organizaciones nacionales e internacionales que firmamos la presente, manifestemos que;

Ante la omisión del gobierno mexicano de investigar y sancionar a los responsables intelectuales y materiales de las ejecuciones extrajudiciales, y torturas, violando el principio del derecho a la verdad histórica de lo sucedido esa madrugada en la que fueron ejecutados 10 indígenas na´savis y un estudiante universitario, heridos 5 indígenas na´savis entre ellos un menor de edad y la tortura y detención arbitraria de la que fueron víctimas 20 indígenas na´savis, entre ellos 4 menores de edad, así como la entonces estudiante universitaria Ericka Zamora Pardo y el activista social Efrén Cortes Chávez.

La Masacre de El Charco, se ha convertido en un recuerdo doloroso de la impunidad con que actúa del gobierno mexicano, y sobre todo, subraya su incapacidad de avanzar en materia de derechos humanos, ya que no ha sido un hecho aislado en el país, y es, sin embargo, un eslabón más en la cadena de impunidad que el sufrido pueblo del Estado de Guerrero padece, entre otros hechos; la llamada “Guerra Sucia”, la matanza de Aguas Blancas, la criminalización de la protesta social, la desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, como la del activista social, Arturo Hernández Cardona, quien dirigía la organización “Unidad Popular”, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los encarcelamientos, órdenes de aprehensión y hostigamiento, un ejemplo palpable es el acoso permanente a la policía comunitaria de la Casa de Justicia de El Paraíso. El Estado mexicano, está obligado a solucionar la grave crisis de derechos humanos en la que se encuentra nuestro país, así como a combatir la cultura de impunidad, un primer paso que está a su alcance es que se conozca la verdad histórica de la Masacre de El Charco, que las víctimas y sus familiares tengan acceso a la justicia, hay que recordar que la entonces Relatora de Ejecuciones extrajudiciales de la ONU, Sra. Asma Jahangir, manifestó que existían “muy buenas razones para investigar las ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por las fuerzas armadas en este incidente”, recomendación incumplida hasta el día de hoy por el gobierno mexicano. El gobierno mexicano tiene el reto de enfrentar los desafíos en materia de derechos humanos, como restringir la jurisdicción militar, frenar las ejecuciones extrajudiciales, las privaciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y la tortura. Es necesario que se conozca la verdad histórica de la Masacre de El Charco, que los sobrevivientes y sus familiares tengan acceso a la justicia, que este 7 de junio, no sea un año más de impunidad y olvido para los sin rostro de la montaña de la Costa Chica de Guerrero.

Exigimos al Gobierno Mexicano que los autores intelectuales y materiales de la Masacre de El Charco, sean procesados.

Que cese el hostigamiento del que siguen siendo víctimas los sobrevivientes, destacamos el de la defensora de derechos humanos, Ericka Zamora Pardo.

Que el Estado Mexicano garantice la no repetición de una masacre, la no repetición de ejecuciones extrajudiciales.

Es el momento de escuchar las voces de la montaña de Costa Chica de Guerrero que claman ¡Justicia!

Atentamente

Presidente de RSDCIAC Obispo José Raúl Vera López, Fray Tomas González Castillo, Diputada Parlamentaria Dr. Gaby KÜPPERS, Philippe Lamberts, Co-Presidente del Grupo de los Verdes/EFA en el Parlamento Europeo, Ulrike Lunacek, Vice-Presidenta del Parlamento Europeo, Josep-María Terricabras Presidente del Grupo ALE (Alianza Libre Europea), Diputado Klaus BUCHNER, Alemania, Diputada Linnea ENGSTROEM, Suecia, Diputado Peter ERIKSSON, Suecia, Diputado Martin HAEUSLING, Alemania, Diputada Eva JOLY, Francia, Diputada Maria HEUBUCH, Alemania, Diputado Ernest MARAGALL, España, Diputada Molly SCOTT CATO, Inglaterra, Diputado Jordi SEBASTIA, España, Diputado Bart STAES, Bélgica, Diputado Ernest URTASUN, España, Diputada Monika VANA, Austria, Diputada Giulia MOI, Italia, Diputada Lola SANCHEZ CALDENTEY, España, Fondation Danielle Mitterrand – France Libertés, Asociación Americana de Juristas (AAJ) Vanessa Ramos- President, Ong “Gilberto Bosques” París, Movimiento Zapatista Portugués, Dramaturgo Humberto Robles, José Rosario Marroquín Farrera S.J, Mtra Alicia de los Ríos Merino, Actriz Cecy Blue, Alemania, Stéphane Thuault, bibliothécaire (université) Paris, Movimiento Popular la Dignidad de Argentina, Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), Red de Comunidades y Trabajadores en Lucha (RECOTRAL), Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), Coordinadora de Pueblos y Organizaciones del Oriente del Estado de México en Defensa de la Tierra, el Agua y su Cultura, Colectivo el Zenzontle, Valia Cisneros, Luis Roberto Castrillón, Isabel Sanginés Franco, Alberto Guillermo López Limón

Responsable: María Magdalena López Paulino


jueves, 2 de agosto de 2012

EL CHARCO INTERNACIONAL


EDITORIAL

EL CHARCO INTERNACIONAL
El 7 de junio de 1998 ha quedado inscrito con letras de sangre en la historia del estado de Guerrero.
La madrugada de ese día, un importante contingente del Ejército irrumpió en la primaria Caritino Maldonado Pérez, de la comunidad de El Charco, municipio de Ayutla, y disparó contra indígenas que pernoctaban en ese lugar en vísperas de una asamblea comunal que tenían programada para los dos días siguientes.
En esos hechos murieron 11 campesinos y varios más fueron detenidos, y se informó por primera vez de la existencia del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), una de cuyas células habría pernoctado con los campesinos, según la versión oficial.
Después de que el Ejército se retiró, la Procuraduría de Justicia de la entidad, encabezada por su entonces titular, Servando Alanís Santos, tomó las riendas de la investigación y produjo, cosa curiosa, no detenciones contra los militares que habían disparado a los campesinos, sino órdenes de captura contra los agredidos, entre ellos los universitarios Ericka Zamora Pardo y Efrén Cortés Chávez, que años después fueron liberados al considerarlos un juez inocentes de los cargos que se les imputaron.
Ahora, ese caso ha sido presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, casi como preludio de su presentación en la Corte Interamericana, dependientes ambas de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Como los casos anteriores de violaciones a derechos humanos de mexicanos (específicamente guerrerenses) que se han dilucidado en este tribunal, es de esperarse que el Estado pierda la partida y nuevamente sea condenado.
Sin embargo, en El Charco hay un ingrediente que no tuvieron los otros (el de Inés Fernández y Valentina Rosendo Cantú, de Rosendo Radilla y de los ecologistas de Petatlán): en este caso, directamente la Procuraduría estatal (en el gobierno interino de Ángel Aguirre) tuvo toda la investigación a su cargo, y no hizo absolutamente nada para enjuiciar a los militares involucrados. Si actuó con razón, la Coidh validará su actuación; si no, tendrá que asumir el costo histórico de lo que hizo. 

viernes, 8 de junio de 2012

No tolerar más masacres, exige el obispo Raúl Vera en El Charco

En silencio total, indígenas conmemoran el 14 aniversario de la matanza de 11 campesinos

No tolerar más masacres, exige el obispo Raúl Vera en El Charco

Reclaman la UCEZ y APPG a Aguirre por el asesinato de 2 normalistas y los esterilizados de El Camalote
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO ( Enviado)
El Charco, 7 de junio. En la cancha pública de la primaria Caritino Maldonado Pérez, de esta comunidad indígena donde el Ejército asesinó hace 14 años a 11 campesinos, el silencio es fuerte y denota reclamo.
Se siente, se ve: es una expresión de la población indígena que se repite en los rostros de las mujeres, en los hombres que permanecen de pie sin decir nada, en los ancianos que se sientan en el piso con la mirada baja y sólo escuchan.
Durante todo el acto de conmemoración de la matanza, los indígenas no hablan; ni siquiera participan en la ceremonia, sólo observan y callan. En su representación, sólo un sobreviviente, Bernardino García Francisco, habla en mixteco, sin ser traducido al español.
Hasta este lugar llegó el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, para oficiar la misa en recuerdo de los caídos aquella madrugada del 7 de junio de 1998. Ante más de un centenar de indígenas y los representantes de organizaciones sociales que acudieron en gesto de solidaridad con los sobrevivientes y con las víctimas de la matanza, el religioso pidió a los deudos asumir que la sangre derramada de sus familiares es una semilla para que crezca la búsqueda de justicia, de dignidad y de amor. “No podemos seguir tolerando que haya personas masacradas por las fuerzas que debían defenderlos”, dijo.
A diferencia de otros años, en que se organizan en esta fecha una marcha, y un mitin en que suelen participartanto indígenas como representantes de organismos de derechos humanos y organizaciones sociales, y se lee algún comunicado, en esta ocasión se trató de un acto sencillo, casi íntimo. Fuera del programa –mientras se esperaba al obispo que llegó unas dos horas después de lo previsto– hablaron los visitantes: el luchador Pablo Sandoval Cruz, el dirigente del sindicato de Mineros, Roberto Hernández Mojica; el dirigente de la UCEZ, Arturo Hernández Cardona; el dirigente de la APPG, Nicolás Chávez Adame; la dirigente de la OPIM, Obtilia Eugenio Manuel; todos con el denominador común de condenar al Ejército, inclusive, tanto Chávez Adame como Hernández Cardona centraron también su crítica al gobierno de Ángel Aguirre. El primero dijo que se olvidaría el tema de los normalistas asesinados el 12 de diciembre pasado; y el segundo recordó que durante la matanza de El Charco y los esterilizados de El Camalote, era precisamente Aguirre Rivero en su tiempo de priísta, quien gobernaba la entidad.
En el centro de la cancha de la escuela, que ahora tiene un techo metálico, se colocó un altar, adornado con 11 velas medianas y dos cirios grandes, y una sábana de flor conocida como santa misapé o, a secas, santa misa, que es oriunda de la región. En el interior de los salones, donde murieron la mayor parte de los campesinos, también hay otro altar, y en cada uno, ha sido pintado un mural recordando aquellos hechos.
Antes de la llegada del obispo, el sacerdote de Concordia –que aglutina a 30 poblados de los alrededores, entre ellos El Charco–, Javier Zuloaga, leyó un pronunciamiento enviado por los integrantes de la pastoral social en el que les expresan su deseo de que haya justicia para todas las comunidades crucificadas por la violencia y que tengan “ánimo en su aniversario de dolor, y esperanza en el ciclo nuevo y la tierra nueva”.
Asimismo, les manifiestan que “Dios y la historia son testigos de su caminar” y que deben ser y seguir siendo protagonistas de su cultura.
En la cancha se aglutinan tres generaciones de indígenas: los viejos, surcado el rostro por arrugas y de pelo cano, los jóvenes que en su mayoría son mujeres; y los niños y adolescentes. Todos permanecen inmóviles. En el piso de cemento, algunos ancianos y ancianas se acuclillan. Parecen palomas en espera de levantar el vuelo.
El obispo Raúl Vera López llegó acompañado de los sobrevivientes Ericka Zamora Pardo y Efrén Cortés Chávez; del director del centro Agustín Pro, José Antonio Marroquín; de Magdalena López, de la red Década contra la Impunidad; y Raymundo Díaz Taboada, del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad.
De entrada, el obispo expresó a los indígenas su indignación por la matanza, y recordó que a él le tocó vivir de cerca otro caso similar en Acteal, Chiapas, pero allá, dijo, el Ejército usó paramilitares, mientras aquí actuó directamente.
Hizo una semejanza con la sangre derramada de Jesucristo y la de los indígenas muertos; dijo que el primero, al derramar su sangre, sembró la semilla de la lucha contra la violación a los derechos humanos en el mundo; y los segundos, han sembrado una semilla para que se dé a conocer lo que ocurre en Guerrero en ese sentido, y volvió a ejemplicar con los casos de Inés Fernández y Valentina Rosendo, violadas por militares en este municipio, que con su sacrificio, lograron hacer visible en el mundo las violaciones a derechos humanos cometidas por militares en Guerrero.
Les expresó que no están solos en su lucha, pues cuentan con el apoyo del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro, del colectivo Década contra la Impunidad, y de muchas organizaciones.
“Nosotros estamos en deuda con ustedes. Yo no hago un favor con venir aquí, yo tengo la obligación de atenderlos”, dijo.
“Ustedes –agregó– son la parte donde debemos poner los ojos para ver un México más justo donde no haya masacres. Nosotros tenemos que poner atención a la gente más desprotegida de este país”.
Después, el obispo ofició la misa y entregó la comunión a los indígenas en una ceremonia sencilla. Al final, tomó protesta a los comités de sobrevivientes y comités de viudas, a quienes les insistió en comprometerse a seguir luchando por los derechos humanos no sólo derivados de la matanza de El Charco, sino de toda la región indígena.
“Hoy sabemos con la certeza de que Jesús está con nosotros, que no podemos cesar, no podemos detenernos en luchar por la justicia, la dignidad, el amor”, expresó Vera López.


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/06/08/index.php?section=sociedad&article=004n1soc

jueves, 7 de junio de 2012

EDITORIAL: Jornada Guerrero

EDITORIAL

EL CHARCO, 14 AÑOS
Hoy se cumplen 14 años de que soldados del Ejército dieron muerte a 11 campesinos que pernoctaban en la escuela primaria Caritino Maldonado Pérez, en la comunidad indígena de El Charco, municipio de Ayutla.
La conmemoración se dará en un contexto especial: se trata del segundo periodo en Guerrero de un gobierno que llegó postulado por una coalición de izquierda, que busca distanciarse del anterior, que se condujo con más conservadurismo que si hubiera sido postulado por el PAN, pero que a la vez es el mismo que estuvo el día de la matanza; está en marcha la Comisión de la Verdad –creada por el Congreso– para indagar crímenes del pasado, y los protagonistas más visibles de aquel acontecimiento, los universitarios Erika Zamora Pardo y Efrén Cortés Chávez, detenidos en el lugar de los hechos y acusados de ser miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, están libres tras haber sido declarados inocentes.
Por si no bastara, en el contexto nacional e internacional hay una lucha más abierta por la defensa de los derechos humanos y por llevar a revisión el fuero militar. Al menos tres casos de abusos de soldados en Guerrero han merecido sentencia condenatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: los de Rosendo Radilla, de Inés Fernández Ortega y de Valentina Rosendo Cantú.
En la jornada de hoy estará presente el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, quien ofrecerá una misa por las víctimas de la matanza y encabezará la constitución de los comités de sobrevivientes.
El Charco sigue siendo una herida abierta en Guerrero, que debe ser revisada, y los excesos ahí cometidos deben ser castigados.
Además, debe haber indemnización para los deudos y sobrevivientes, y tanto el gobierno del estado como el federal deben impulsar en esa zona indígena una política de desarrollo integral, que cambie las condiciones de vida tan precarias que actualmente existen.
Recordar no basta, y la solidaridad en el discurso, tampoco. Es imperativo crear


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/06/07/index.php?section=sociedad&article=002o1soc

martes, 7 de junio de 2011

El Charco, a 13 años de la masacre

Durante la gestión de Ángel Heladio Aguirre Rivero como Gobernador del Estado de Guerrero, la madrugada del 7 de junio de 1998, en una escuela en El Charco, municipio de Ayutla de los Libres, un grupo de elementos del ejército mexicano comandados por el General Alfredo Oropeza Garnica, masacró a 11 indígenas e hirió a 5 mas.

Los indígenas se encontraban durmiendo después de haber participado en una asamblea para tratar temas de producción de sus comunidades.


* Para leer la información completa dé un clic sobre el título del post *

A continuación fragmentos de un informe sobre la masacre de El Charco, realizado por la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos:

En la comunidad de El Charco, municipio de Ayutla de los Libres, Estado de Guerrero, durante la madrugada del 7 de junio de 1998, elementos del Ejercito Mexicano rodearon la escuela primaria "Caritino Maldonado", en la cual se encontraban dormidos varios indigenas, quienes participaban en una asamblea para tratar asuntos relacionados con proyectos productivos para sus comunidades.

Segun los sobrevivientes el Ejercito Federal rodeo el lugar e irrumpio, disparando y lanzando dos granadas de fragmentacion, lo que provoco 11 muertos y 5 heridos que quedaron detenidos junto con otras 22 personas, quienes fueron trasladadas (contrariamente a lo que establece el derecho) a las instalaciones de la Novena Region Militar, en Cumbres de Llano Largo, lugar donde fueron retenidas y sometidas a tortura por dos dias. Entre las personas se encontraban 5 menores de edad, quienes el 9 de junio fueron trasladados al Albergue Tutelar para Menores Infractores en Chilpancingo, exceptuando un menor que se encontraba herido y permanecio en el hospital naval durante un mes.

Al lugar de los hechos se impidio la entrada de periodistas y de ONGs defensoras de derechos humanos hasta despues de 2 dias; tiempo en el cual las autoridades se encargaron de borrar todas las evidencias de los hechos.



Resalta la declaracion Ministerial de Erika ZAMORA PARDO quien señalo "mi declaracion ante el MPF fue obtenida bajo presion de los agentes de Gobernacion, quienes me obligaron a declarar y a involucrar a personas. Esta declaracion fue firmada bajo tortura, ya que me vendaron los ojos, me desnudaron y me dieron toques electricos en los pies, me inyectaron y me obligaron a ingerir sustancias desconocidas, me amenazaron con desaparecerme, esta declaracion fue filmada y grabada en la zona Militar...el Ejercito fue el primero en disparar, que la gente estaba desarmada y que a pesar de que se rindieron y pidieron perdon los mataron, a algunos heridos les dieron el tiro de gracia". Es importante señalar que en dicha declaracion tambien se le obligo a vincular a dirigentes sociales como Rocio MESINO, dirigente de la Organizacion Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) y a Ranferi HERNANDEZ ACEVEDO, es diputado local y exiliado en Francia.



VERSIONES CONSTRASTANTES

La ex alcaldesa de Atoyac, Maria de la Luz NUÑEZ RAMOS, envio al Presidente Ernesto Zedillo una carta en la que señalaba que no es creible la version del "enfrentamiento casual", cuando al mando del mismo estuvo el general Alfredo OROPEZA GARNICA, jefe de la 27 zona Militar, cuyo cuartel esta a mas de 100 km. Recuerda que el general fue victima de una emboscada el 24 de mayo de 1997 en el Guanabano, lo que puede explicar la crueldad y saña con la que decidieron exterminar a los sitiados en El Charco.

De acuerdo a la version del comisario municipal, Panfilo SANTIAGO HERNANDEZ y Julio Leocadio"los agarraron por sorpresa, cuando estaban durmiendo en la escuela, los integrantes del grupo armado fueron masacrados en ese lugar, y tememos por los detenidos y heridos, son personas inocentes, pacificas, de la comunidad, que no tienen vinculos con el EPR".

Version del ERPI dada a conocer en medios de comunicacion. No fue un encuentro casual como lo planteo ya que primero se envio una unidad de fuerzas especiales al mando de kaibiles entrenados en Guatemala, seguidos de 28 batallones de infanteria, ademas de otros soldados, sumando alrededor de un millar de efectivos militares al mando del General OROPEZA GARNICA. Dejando sus vehiculos en la comunidad de Tepuente, caminando en silencio hasta El Charco. Despues ocurrio la masacre, ya que los 4 combatientes que se rindieron fueron asesinados y los otros 7 muertos eran campesinos indefensos, asesinaron a cinco en la escuela y dos en la cancha.



Testimonio de Francisco CRISTINO CRECENCIO. Internado en el Albergue Tutelar para Menores Infractores en Chilpancingo.
Soy indigena mixteco, que a los 13 años de edad, fui herido de bala en el brazo izquierdo el 07 de junio de 1998 en El Charco Ayutla de los Libres. Ahora ya cuento con 14 años. Ese dia estaba yo en uno de los salones de la escuela "Caritino Maldonado", junto con otras personas de diferentes comunidades, lugar en donde nos citaron para escuchar platicas sobre problemas comunitarios comouso de fertilizantes, realizacion de proyectos productivos, etc. Ya estabamos dormidos cuando en la madrugada llegaron los militares, rodearon la escuela ay nos gritaron, pero yo no entendia ya que no hablo bien el español, solo el mixteco, no entendia lo que ellos decian y nos dispararon despues dejaron de disparar y mas tarde continuaron disparando.
Rompiendo las ventanas de los salones con, los disparos y una bala entro fue la que me hirio, en ese momento, con un rozon en el pecho - yo no tenia ninguna arma- , y comence a sangrar y a tener fuerte dolor en la herida; sintiendome muy debil, al grado que estuve tirado en el piso del salon sin poder levantarme.
Horas despues comenzaron a salir con los brazos en alto las personas que estaban conmigo en el salon, yo al no poder salir con los demas entraron los soldados a sacarme y fue cuando vi a varios heridos en el suelo de la cancha de Basquetbol, Despues me llevaron en un helicoptero militar al Hospital Naval Militar de Acapulco donde estuve 7 dias con mucha vigilancia de marinos y solo me lavaban la herida por fuera. No me operaron. De ahi me trasladaron al Hospital General de Acapulco "civil"; donde me tuvieron un mes y 5 dias, me operaron en 3 ocasiones y me pusieron una ferula de yeso. Despues me trasladaron al Albergue Tutelar para MENORES Infractores, estando aqui me han sacado al Hospital "Manuel G-A" en la Ciudad de Medico, donde me hicieron un transplante de "nervios", que me quitaron de los pies. Pero ya fue tarde esta operacion ya que quede semiparalizado de la mano y muñeca izquierda, aun con los ejercicios de rehabilitacion que me realizaron en el DIF, de Chilpancingo.
fuente

En esta otra nota, que describe ampliamente la experiencia de Erika Zamora Pardo en los hechos, se presenta un fragmento de lo acontecido el día de la matanza:

Erika Zamora Pardo terminó sus estudios en el CCH e ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es hija de campesinos hidalguenses y fue presa política durante cuatro años.

En colaboración con la Organización Indígena de Pueblos Mixtecos y Tlapanecos, fue a alfabetizar a Guerrero, donde los indígenas trabajan en pro de su autonomía. Después de una asamblea de comunidades, especialmente mixtecas, en Ayutla, una comunidad más marginada que las comunidades de Chiapas (dicho por los propios indígenas chiapanecos que pasaron por ahí durante la Caravana Zapatista), se quedaron a pernoctar, pues no había energía eléctrica y no había luz de luna para caminar de noche.

Erika durmió en la escuela, durante la madrugada despertó porque oyó gritos e insultos: "¡Salgan, perros, es domingo, les vamos a dar sus chileatole con pan!"

Casi al amanecer, salió un campesino, cuenta Erika, el señor Honorio García Lorenzo. Llegó a la cancha de la escuela. Se entregó, levantando los brazos. Se arrodilló. Fue el primer ejecutado a tiros de la matanza. Erika recuerda haber salido de la escuela y tirarse en el suelo de la cancha, atrás de ella alguien se ahogaba. Mario Chávez García, indígena mixteco, venía herido, con las manos en alto. También lo asesinaron a tiros.

A los sobrevivientes de la masacre, los trasladaron a Cruz Grande, y luego al IX regimiento militar en Acapulco, Guerrero. Cumbres de Llano Largo se llama el lugar.

Sufrieron tortura durante los interrogatorios. Había el clásico esquema del malo y el bueno, cuenta Erika Zamora, haciéndonos recordar Mario y el capitán de Mario Benedetti, pues las torturas en México han sido como las de Argentina, Uruguay, Chile. el mismo estilo.

El malo te golpea, el bueno te dice que digas lo que sabes y ya no te harán nada. La metieron a un baño, ella no veía nada, le vendaron los ojos. La hicieron desnudarse. La sentaron en una silla metálica, esposada. Tiraron agua al piso, conectaron un cable a la energía eléctrica, le dieron toques.

Erika gritó, se retorció de dolor, perdió el conocimiento. Al despertar, continuó el interrogatorio.
Ella contestó: No sabe quiénes son del EPR, ni qué hacen, ni de dónde sacan las armas. Pero la obligaron a firmar "su declaración". Después pudo vestirse. "Firmé porque no quería volver a pasar por lo mismo", confiesa.


 http://mexicodesgraciado.blogspot.com/2007/07/la-masacre-de-el-charco.html
 

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

  Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH Los Organismos de DDHH de la República Argentina, abajo firmantes, repu...