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miércoles, 24 de marzo de 2010

El cuerpo de la mujer como espacio de conflicto


“De acuerdo con una radiografía del problema a partir de la Encuesta Nacional Salud y Nutrición 2006, las mujeres han ganado más peso que hombres, niños y adolescentes. Hay dos explicaciones: los médicos consideran que la vida de la mujer es cada vez más sedentaria. Los psicólogos tienen otra versión: ellas están cada vez más agobiadas con dobles o triples jornadas de trabajo y comen por ansiedad o depresión” (Liliana Alcántara, EL UNIVERSAL)

Surgen otras preguntas. ¿Qué pasa con el vínculo amoroso y sus imaginarios? Las costumbres en México cambian. ¿Qué tanto? ¿Qué pasa con la sexualidad y sus imaginarios? El cuerpo habla de muchas formas. Habla en el deseo de desear y ser deseada. También en las enfermedades somáticas, la anorexia, el sobrepeso. Expresa una incomodidad, una violencia contenida, un dolor oculto. Anhelos no realizados. ¿De qué habla el cuerpo? cada quien puede buscar respuestas. Pero, las estadísticas de sobrepeso y obesidad en México muestran un número creciente de personas que lo padecen ¿cómo llamarle? de “desencuentro” temporal con su cuerpo. (Cuando no hay problema fisiológico). Quiero hablar de nosotras. Las empresas promueven la comida chatarra. Sí. Pero existen la subjetividad, el inconsciente. Las renuncias injustas. Los auto-castigos. Las desesperanzas. La imagen inconsciente. El cuerpo se puede construir como una fortaleza que coloca a distancia el deseo de desear y el deseo de ser deseada. Ambos atemorizan. Atemorizan más en una cultura en la que predomina la doble moral sexual. En la que todavía existen códigos civiles que consideran el agraviante (para las mujeres) de “Mala fama”. La escisión histórica con toda su carga de violencia simbólica: “La puta” y “La Santa”. “La puta” y “La Madre”.

La posmodernidad y sus ideales, “los usos y costumbres” provocan un jaloneo de imágenes e imaginarios. Los medios hablan de sensualidades hasta el hartazgo. El tema tabú rompió sus cadenas. Bien, pero ahora estamos inundados por una banalización del vínculo sexual. Como si la sensualidad no fuera un lenguaje íntimo que se construye. Primero con una misma. Luego con el otro. Además. Los condicionamientos culturales existen. La culpa existe. Los cambios son un trabajo interior paulatino, no un decreto. ¿Qué promueven la mayoría de los medios? Mujeres idílicas viviendo sensualidades idílicas. Ahora tenemos la carga alienante de ser “liberadas”, temerarias, gimnastas multiorgásmicas. Como si pasáramos de la sábana santa y “No es por vicio ni por fornicio”, y sus inevitables secuelas, a una película en la que la protagonista cae en espasmos telúricos a los exactos dos segundos. De una sujeción a la otra. En ambos casos, discursos que nos alejan de nuestro cuerpo. De la singularidad de nuestros ritmos. Tan distinta la sensualidad femenina de la masculina. Lo primero que sería bueno aceptar. ¿Cómo concebimos nuestra sensualidad y nuestro deseo? Cada una. Y ¿Cómo lo transmitimos en el espacio de la colectividad? “Una dama en el salón y una puta en la cama” (lo he escuchado de muchas mujeres). ¿Por qué no una mujer viviendo diferentes territorios de su feminidad? Y si con “Puta” se refieren a las trabajadoras sexuales, ellas ejercen un oficio. Actrices en una puesta en escena. Su deseo sexual no está allí cuando trabajan. La frase devela esa dificultad recurrente que enfrentamos las mujeres para hablar desde nuestro deseo. Que sí está. Que el otro no tiene derecho a negar (si es el caso) pero que tampoco nosotras tenemos por qué negar. Ni para parecer “recatadas”, ni para parecer “bombas sexuales”, sin “inhibiciones”, ni demandas bien concretas. De un lado o del otro juegos de imágenes. ¿Y la mujer de la realidad? La dejamos olvidada entre las sábanas. Inventarnos un lenguaje que sí sea nuestro. Para aprender desde allí a comunicarnos con el hombre que elegimos. “Cómo tener 30 orgasmos en una noche”. Qué lindo. En la realidad, el Instituto Mexicano de sexología afirma que —según sus encuestas— el 40% de las mujeres mexicanas en zona urbana, y el 80% en zona rural, jamás ha tenido ni uno. ¿Qué hacemos con el ideal? Si termina empañando la realidad. ¿Cuántas mujeres se atreven a hablar de los ritmos de su sexualidad? ¿Cuántas se atreven a hablar con su pareja de la importancia de las palabras, la seducción previa, el juego de la sensualidad? De la importancia del clítoris en el placer y el orgasmo femeninos. El deseo de desear. El deseo de gustar y ser deseada. Ser objeto de deseo, no en el sentido utilitario y mercantil de la palabra objeto, sino en su sentido psicoanalítico. Aprender a habitar nuestro cuerpo. A escuchar su lenguaje específico. Que aquellos hombres que aún creen en el androcentrismo sexual (quizá sin saberlo) se cuestionen, sería necesario. Tenemos que cuestionárnoslo nosotras, dado que tendemos a sostenerlo (quizá igual, sin saberlo.) Porque la depresión y la ansiedad son tantas veces, el anhelo silenciado que se convierte en auto agresión. ¿De qué tengo miedo si amurallo mi cuerpo? Autora Maria Teresa Priego, e-mail mariateresapriego@ hotmail.com Escritora (fuente el universal)



Espero se animen a dejar su opinon.



Atte. Poaulino

sábado, 13 de marzo de 2010

POR PRIMERA VEZ LA JUSTICIA CIVIL ARGENTINA NO RECONOCE LA INSCRIPCIÓN DEL MATRIMONIO ESPAÑOL

POR PRIMERA VEZ LA JUSTICIA CIVIL ARGENTINA NO RECONOCE LA INSCRIPCIÓN DEL MATRIMONIO ESPAÑOL

(DE CESAR Y MARCELO)

LA CHA APELARÁ EL FALLO



La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) informa sobre el fallo de la Jueza Nacional en lo Civil, Dra. María Rosa Bosio que deniega por primera vez en nuestro país la inscripción en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires del matrimonio de César Cigliutti (Presidente de la CHA) con Marcelo Suntheim (Secretario de la CHA) realizado el 21 de enero de 2008 en el Ayuntamiento de Madrid, España, con el reconocimiento de todos los derechos en toda la Unión Europea.


César Cigliutti, Presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) manifestó “Reafirmamos la necesidad de que la Cámara de Diputados y la de Senadores de la Nación modifiquen la Ley de Matrimonio para que todas nuestras parejas que quieran, puedan casarse: Tener que judicializar los casos de matrimonio de parejas de nuestra comunidad es y será discriminatorio. Somos, como lo demuestra el reciente vergonzoso e indigno fallo de la Jueza María Rosa Bosio rehenes del sistema judicial donde cada juez/a dictamina a favor o en contra según si sostiene prejuicios morales o religiosos, lo cual nos somete a una incertidumbre jurídica inaceptable La CHA apelará inmediatamente este lamentable fallo y llegará a las instancias más altas, incluyendo el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, para que estos fallos y dictámenes fiscales discriminatorios como los que padecimos en esta causa no se repitan más en nuestro país”.


Marcelo Suntheim, Secretario de la CHA afirmó que “la negativa de la jueza María Rosa Bosio demuestra que el reconocimiento del derecho al matrimonio de nuestras parejas debe ser a través de la Ley para que el deseo de casarse de las personas gays y lesbianas sea tan igual y democrático como el que tiene ahora un hombre y una mujer”


Pedro Paradiso Sottile, Coordinador del Área Jurídica dijo que “El fallo de la Jueza Maria Rosa Bosio se contradice con la doctrina de la Corte Suprema y constituye una clara discriminació n por motivo de sexo y orientación sexual, en tanto estigmatiza a la unión como una unión de segunda, que no merece el mismo respeto y protección recibida por los matrimonios entre personas heterosexuales celebrados fuera del país, aún de aquéllos que no podrían ser válidamente celebrados en Argentina. El Código Civil de nuestro país reconoce expresamente los matrimonios celebrados en el extranjero y enumera taxativamente las únicas restricciones de orden público aplicables (que surgen de los arts. 160 y 166), ninguna de las cuales concurre en el caso del matrimonio de Cesar y Marcelo. No puede afirmarse que el reconocimiento e inscripción del matrimonio viole las normas de interés público que regulan dicha institución. En Argentina ninguna norma expresa -y mucho menos una norma de orden público- impide el reconocimiento de matrimonios entre homosexuales válidamente celebrados en el extranjero. Por el contrario, las normas de orden público vigentes en el país no sólo no niegan reconocimiento a los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero, sino que consagran el derecho de todas las personas a la no discriminació n por sexo y orientación sexual, a la autonomía personal, a contraer matrimonio y a fundar una familia, en igualdad de condiciones. Derechos que la jueza Bosio y la fiscal Raquel Mercante le niegan a un matrimonio valido, existente, por el solo hecho de la orientación sexual de los contrayentes.”



ANTECEDENTES:

La Ley de Unión Civil de la Ciudad de Buenos Aires (Ley Nª 1004) es el primer antecedente y el primer reconocimiento de las parejas de gays y lesbianas en Latinoamérica y el Caribe. Esta ley fue aprobada en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en la sesión del día 12 de diciembre de 2002. Promulgada el 17 de enero de 2003 por el Decreto N° 63. El proyecto fue presentado por la CHA en la Legislatura de la Ciudad de Bs.As. el 28 de agosto de 2001
El 18 de julio de 2003 se realiza la primera unión civil cuando César Cigliutti y Marcelo Suntheim (ambos activistas de la cha) inauguran el Registro de Uniones Civiles.
Casamiento en España: César Cigliutti y Marcelo Suntheim (Presidente y Secretario de la CHA) se casan en España (en el ayuntamiento de Madrid) el 21 de enero de 2008 denunciando que no lo pueden hacer en su país.
El 29 de octubre y el 5 de noviembre de 2009 por primera vez se trata en dos comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación (Comisión de Legislación General -que preside Vilma Ibarra- y Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, que preside Juliana Di Tullio) los dos proyectos para incluir a las parejas del mismo sexo en la ley de matrimonio que pertenecen a las diputadas Silvia Augsburger (Partido Socialista) y Vilma Ibarra (Encuentro Popular y Social). La CHA participa del debate.
El 13 de noviembre la Jueza Gabriela Seijas, Titular del Juzgado de Instrucción Nº 15 en lo Contencioso Administrativo de la Ciudad de Buenos Aires, declara la inconstitucionalida d de los artículos 172 y 188 del Código Civil y ordena al Registro Civil que celebre el matrimonio a una pareja del mismo sexo. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, anuncia que no apela el fallo pero termina desconociendo el fallo firme y consentido, acatando una medida cautelar de la Justicia Civil que impide el matrimonio.
Casamiento en Argentina: dos personas del mismo sexo se casan el 28 de diciembre de 2009 en la Provincia Tierra del Fuego por el fallo de la Jueza Gabriela Seijas. Es el primer antecedente en Argentina y en América Latina
Inscripción en Argentina de casamiento en España: César Cigliutti y Marcelo Suntheim (Presidente y Secretario de la CHA) presentaron ante el Juzgado Nº 92 de María Rosa Bosio, el 11 de diciembre de 2009 el pedido de inscripción del matrimonio realizado en España
El 23 de febrero se emite el fallo de la Jueza en lo Contencioso y Administrativo de la Ciudad de Buenos Aires, Elena Amada Liberatori, reconociendo el derecho al matrimonio de una pareja del mismo sexo.
El 3 de marzo de 2010 se casa por primera vez en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires una pareja gay
El 9 de marzo el fallo del Juez Nacional en lo Civil, Dr. Félix Igarzábal hace lugar a la presentación del Sr. Ernesto Lamuedra que anula el acta matrimonial del primer casamiento de una pareja del mismo sexo en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires
Lic.Jorge Horacio Raíces Montero
Psicólogo Clínico
infopsicologia@ ciudad.com. ar
http://ar.groups. yahoo.com/ group/Raices_ Montero
www.varonesporlaequ idad.blogspot. com

Coordinador Departamento Académico de Docencia e Investigación
CHA
www.cha.org. ar
informacion@ cha.org.ar

Miembro Consultor de OII
Organización Internacional Intersexuales
www.intersexualite. org

jueves, 11 de marzo de 2010

ABLACION.

ABLACION.

Unos ciento treinta millones de niñas y mujeres han sido sometidas a la ablación del clítoris. Con frecuencia se le denomina "circuncisión femenina". Esta designación es errónea ya que sugiere que el procedi¬miento será similar a la circuncisión masculina cuando, en caso de las mujeres, el procedimiento invade mucho mas el cuerpo, disminuye o anula la capacidad de sentir placer sexual, el corte es mucho más peli¬groso, entre otras variantes. Dos millones de niñas más la padecen cada año. No es una costumbre de origen islámico ni necesa¬riamente un rito de iniciación,ni siempre persigue controlar la virginidad de la mujer, aunque si su sexualidad, se practica en una treintena de países.

En cada zona se hace de una manera y se le da una explicación dife¬rente. Como por ejemplo garan¬tizar la castidad de las mujeres, asegurar el estado de casaderas de las mujeres, hacerlas desea¬bles para sus maridos, preservar la tradición, hacer dóciles y sumisas a las niñas, preservar el buen juicio de la mujer, diferen¬ciar la femineidad de la mascu¬linidad, marcar el rito de paso, evitar que el clítoris crezca a un tamaño anormal, hacerlas férti¬les, etc. Entre otras.

Suele practicarse en niñas de entre cuatro y diez años, pero en algunas tribus africanas se mutila a niñas de pecho y en otras a mujeres jóvenes. En algunos luga¬res, la edad de la ablación esta descen¬diendo para evitar que las niñas mayores y ligeramente mas informadas se nieguen a someterse a ella. Habitualmente la realiza una partera tradicional o una anciana de la aldea con experiencia, pero sin forma¬ción medica alguna, que opera en condi¬ciones higiénicas deficientes y utiliza un cuchillo sin esterilizar, un cristal roto o una piedra afilada, sin anestesia. Resulta frecuente que se utilice cuchillo, sin esterilizar, para intervenir a varias niñas.

La escisión más leve o(si es que alguna puede considerarse así) es la llamada circunci¬sión de la sunna o tra¬dición musulmana. en la que cortan el borde del clitoris. El tipo de esci¬sión mas extendido en la mayoría de los países de Africa negra consisteen cortar el clítoris y los labios menores. Se asocia con el concepto de limpieza. La niña se inte¬gra así a la tribu y se con¬vierte en una mujer apta para e] matrimonio. Una mujer no mutilada puede ser rechazada incluso por sus amigas. Y sobre todo por su futuro marido.

En la infibulacion, la modalidad más trau¬mática se elimina incluso una parte o la totalidad de los labios mayores. Los dos extremos de la vulva se cosen y se deja solo un pequeño orificio para la salida de la orina y el flujo menstrual, es la llamada circuncisión faraónica, mas extendida en Egipto. Antes de mantener relaciones sexuales la mujer es a veces literalmente rajada para que el hombre pueda penetrarla.

La escisión se origino, al parecer, en la edad de piedra en el Africa central. Fue en Egipto donde tomo forma la creencia de que el prepucio era la parte femenina del hombre y el clítoris la masculina de la mujer, cortándolos se evitaba cualquier ambigüedad sexual.

"Kadi tiene cuatro años, fue arrebatada de los brazos de su madre hace algunos años atrás, ella vive con su padre y su hermana, en algún lugar de Africa, Kadi viajara varios kilómetros a cargo de un extraño para someterse a un rito, un rito ancestral, el rito de la ablación.

Kadi durante el largo viaje revive insistentemente una frase, dolor femenino, en su infante memoria recuerda haberla escuchado de su abuela, de su madre, y especialmente de Kumba su hermana, se acuerda de aquel día en que Kumba hizo un laro viaje, se la llevaron temprano, la subieron a un vehículo conducido por un hombre extraño, atrás una mujer con una guagua en sus brazos y otras dos niñas de tres y cuatro años. Kadi esperaba ansiosa el regreso de su hermana, estaba triste y no se explicaba él por que de ese viaje. ¿dónde estaba? ¿por qué se la habían llevado?, ni su padre ni nadie le explicaron nada, al igual que a Kumba tampoco le explicaron a donde iba y menos que le harían. Kadi extrañaba a su hermana, añoraba jugar con ella, reírse juntas, correr. etc.

Kumba tardo algunos días en regresar de ese misterioso viaje. Ese día Kadi corría de un lado a otro, sus pelos se agitaban, estaba feliz por la llegada de su hermana. Kadi, se acerco al mismo vehículo que se la había llevado, con curiosidad miro en su interior, observo que venían las mismas tres niñas mas su hermana, todas con el rostro ensombrecido, con los ojos vidriosos, envueltas en unas mantas sucias, con sus pequeñas manos en la vagina, todas con dolor. Ese día Kumba no pudo jugar con su hermana, le habían quitado parte de su vida, por lo tanto sentía dolor, Kumba había vivido su primer dolor femenino, a los cuatro años de edad, probablemente antes de los quince años le toque vivir el segundo, el de la noche de bodas y a los nueve meses siguientes el tercero.

La historia de Kadi y Kumba es caracteristica de toda niña que vive en una comunidad en la que ser querida, casarse y disfrutar de alta estima implica estar genitalmente mutilada. El no haber sido sometida a la operación conduce a la persecución, al ridículo, a los malos tratos, al trauma y al eventual ostracismo de la propia comunidad.

El hecho que la ablación, una vez realizada, sea permanente y convierta a la mujer en frígida, deprimida psicológicamente impotente y frustrada no importa a quienes perpetran este horrible acto, que creen firmemente que actúan en mayor beneficio de la niña. Muchas pequeñas mueren como resultado de esta practica, pero no les afecta en sus actitudes, a las niñas que mueren se les llama brujas malvadas de las que la comunidad se siente contenta de librarse.

AUN PIENSAS QUE EN MEXICO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES SON UN ASCO???

lunes, 9 de noviembre de 2009

Reflexión en torno al Matrimonio Homosexual y el rol del Estado

por Proyectil Fetal www.proyectilfetal. blogspot. com

"El impulso que se le da al matrimonio gay es la respuesta avergonzada al Sida para repudiar nuestra promiscuidad y parecer saludables y normales"
Judith Butler

El discurso dominante entre las personas GLTTTBI y el progresismo culpógeno sostiene que es intolerable que no haya igualdad de derechos en nuestra sociedad (incluso en aquellos países económicamente desarrollados) . Es por eso que, ya sea de manera conciente o inconciente, basándose en el mito del derecho a la igualdad por encima de todo, reclaman para si la posibilidad de elegir contraer matrimonio (con todas las prerrogativas materiales y simbólicas que conlleva- solo por mencionar una o dos: la obligación a tener sexo, y el débito conyugal) como lo hacen las demás personas, despertando desde las más furibundas reacciones homofóbicas dentro de las instituciones clásicas que ya todxs conocemos, o hasta incluso manteniendo ciertos límites en lo que respecta a las mentes menos conservadoras (por ejemplo, sería correcto que puedan casarse, pero no que dos varones críen un hijo o una hija, ni que las personas GLTB tengan derecho a la adopción).
En este contexto, donde maniqueamente hay que ponerse a favor o en contra, y donde cualquier intento de hilar más fino es entendido como rizar el rizo o convertirse en un fachista, nuestra labor, como anarquistas queer, es tomar posturas a contrapelo de lo que parece "lo conveniente" y optar por el lugar "incómodo".
Para empezar, y siguiendo a Judith Butler en Deshacer el Género, la primera apreciación que deberíamos hacer es la diferencia entre matrimonio y parentalidad, y entre parentalidad y parentesco. En la noción popular que el difuso activismo GLTB en general también ayuda a respaldar, las tres nociones se confunden y se homologan en una sola, todos productos de la primera- matrimonio - encargada, como efecto colateral, de organizar la sexualidad al servicio de la producción y reproducción. Así como la anarquista Emma Goldman, a principio del siglo XX, no exenta de un romanticismo baladí, cuestionaba al matrimonio como algo opuesto diametralmente al amor, como un mero contrato económico donde la mujer quedaba subsumida a un rol peor que el de una trabajadora sexual, puesto que ésta vende su cuerpo por hora, y la esposa lo vende por un único pago de por vida, nosotrxs también creemos que el matrimonio (de cualquier índole) no solo es una calamidad, sino que no existe posibilidad alguna en el horizonte de inteligibilidad anarquista de que ningún tipo de matrimonio sea algo deseable ni que deba ser el canal por el cual se legitiman nuestros deseos y prácticas. Más aun, muchas relaciones de parentesco hoy por hoy, a la vuelta de casa, delante de nuestras narices, no se ajustan al modelo de la familia nuclear y exceden las concepciones jurídicas vigentes y funcionan, de hecho, según pautas no formalizables. El parentesco existe, asuma o no una forma familiar reconocible por el Estado y sus instituciones. La tradición anarquista conoce, bajo el concepto de afinidad, el cuidado, agrupamiento, o vínculos humanos que no se ajustan, ni desean ajustarse, a las reglamentaciones sociales, y que no tienen al matrimonio (ni a la pareja) como el horizonte de inteligibilidad o matriz para pensar las maneras en las que vehiculizamos nuestros afectos[1].
Pero si la parentalidad y el parentesco son solo legibles en términos de contratos matrimoniales y/o uniones civiles, nunca podrán ser ya separados de las cuestiones de propiedad privada, concibiendo a las personas como propiedad de sus progenitores y sus parejas. Asimismo, se volverá a repetir la ficción mítica de los lazos de sangre como lo más sagrado y de los intereses nacionales y raciales que sustentan tales lazos, porque el matrimonio, gay o no gay, tiene como principal objetivo establecer el racionamiento simbólico de las relaciones de pareja y de sus frutos por parte del Estado.
Reclamar el derecho al matrimonio tiene, como presupuesto básico, que el Estado es el encargado de distribuir de manera indiscriminada, independientemente de todo, derechos y responsabilidades que son inmanentes, inherentes y privativos del ser humano por ser lo que es. Esto deriva en la subsiguiente intensificació n de la normalización, fortalece al Estado y lo convierte en el gestor único e indiscutible de entregar la divisa que se debería obtener porque sí, al nacer.
Y la pregunta emerge por si sola: ¿Qué pasó con el proyecto radical de articular e impulsar la proliferación de prácticas sexuales fuera del matrimonio y de las obligaciones de parentesco?
Además, así como el anarquismo increpó al marxismo que creía que porque el Estado era obrero no iba a reproducir las relaciones autoritarias y jerárquicas, ¿qué le hace creer a la comunidad GLTB que las formas tradicionales y conocidas de organización sexual y de reproducción, por el mero hecho de su conformación sexual o su orientación sexual, estarán eximidas de las relaciones de poder que redundan en la actualidad en abusos de todo tipo, violaciones, muerte, y todas las aberraciones que el feminismo históricamente nos ha señalado que emergen del matrimonio?
Para colmo de males, la delimitación de las formas de relación que el Estado legítima solo tendrá lugar por medio de algún tipo de exclusión, si bien no evidentemente dialéctica, y de una jerarquizació n entre lxs aspirantes a la normalidad, y aquellxs que, ya sea porque no pueden o porque no quieren, no son elegibles. La pareja gay o lesbiana, estable ,que se casaría si pudiera es considerada ilegítima pero elegible para una futura legitimidad, mientras que los agentes sexuales que funcionan fuera del ámbito del vínculo matrimonial y de sus formas alternativas ahora constituyen posibilidades sexuales que nunca serán elegibles para una traslación a la legitimidad, incluso con prácticas sexuales tradicionales, o sin ellas. Ya no hace falta sostener las otrara llamadas "prácticas contra natura" o "sodomía" para quedar fuera del patrón gay de elegibilidad potencial.
Estamos hablando justamente de un campo sexual cuyo punto de referencia, cuyo máximo deseo no es la legitimidad, y por qué no decirlo, la parentalidad. Las prácticas sexuales y las relaciones que quedan fuera del límite de la ley se vuelven ilegibles o insostenibles mientras que en el discurso público emergen nuevas jerarquías que refuerzan la distinción entre vidas legítimas e ilegítimas y producen distinciones que van limitando los términos de lo pensable. El matrimonio, dado su peso histórico, se convierte en una opción sólo como norma que excluye opciones y que se extiende a relaciones de propiedad y hace más conservadoras las formas sociales de la sexualidad.
Por eso es que afirmamos que los contratos legales y/o el matrimonio no deberían ser nunca la base sobre la que se asignan los beneficios sociales, civiles, reproductivos y de todo tipo, ni podemos utilizar la respuesta contra la homofobia,- a la cual hay que darle batalle sin cuartel, por el solo hecho de existir, y en todas partes y en todo momento-, como el parámetro para basar una acción política. ¿Acaso debemos defender el derecho al matrimonio GLTB porque los heterosexuales nos lo niegan? ¿Acaso no hay maneras más inteligentes de organizar nuestra autoprotecció n que no sea a través del la legitimación y reconocimiento del Estado? ¿No vemos que el matrimonio gay es una nueva oportunidad de establecer una jerarquía de organización sexual binaria legítima contra todxs aquellxs raritxs que no quieran o no puedan casarse, por el motivo que sea? ¿No podemos encontrar otras formas de sentirnos posibles, inteligibles, hasta reales además de
la esfera de racionamiento Estatal?
Pero no está todo perdido. Y aunque, como se ve claramente en este escrito, mucho nos queda por pensar, allí en el corazón mismo del no reconocimiento se encuentra la oportunidad de resistir, el reservorio de subversión que las pasiones ilegitimas detentan. Lo impensable, como lo más critico, lo más radical, lo más valioso y como lo sexualmente irrepresentable, tales posibilidades sexuales pueden ser lo sublime en el campo contemporáneo de la sexualidad, el lugar, como dijimos antes, que la normatividad no se apropió. Es menester entonces ocupar otro lugar atópico, no delimitado, de una libertad radical, no lugares en los que nos encontramos a pesar de nosotrxs mismxs. Ostentar prácticas socio-sexuales que no parecen revestir coherencia inmediata en el léxico disponible de la legitimación y que por ende, eluden, incluso sin proponérselo, la normativizació n. Y por sobre todas las cosas no olvidarnos de revisar la organización social de la
amistad, los contactos sexuales y la creación de comunidades propias y subterráneas bajo sus propias lógicas para crear formas de respaldo y de unión que piensen su deseo y su pasión hic et nunc por fuera del deseo del Estado.
No somos ingenuxs. La privación o la resistencia a la normalización suponen privaciones a los derechos que agravan los golpes de la vida cotidiana que ya sufren per se las individualidades que podríamos denominar queer. Pero sí abogamos por pensar conjuntamente formas críticas de esquivar el control estatal porque no estamos dispuestxs a perder nuestro poder inherentemente subversivo. Cuando nos negamos a permitir que el campo de la sexualidad se evalúe en relación con la forma matrimonial o cuando nos negamos a que la sexualidad se evalúe en relación con la forma matrimonial se desarrolla una transformació n más radical por fuera del estúpido romanticismo que tantas lagrimas nos hizo derramar y a favor de las pasiones fulminantes.

[1] Esta posición lamentablemente no solo no es retomando por la mayoría de las individualidades y organizaciones que reclaman para si el anarquismo, sino que para colmo de males, cuando es recordada solo lo es en el plano de la enunciación retórica. Históricamente, convivió con otras donde, por ejemplo, el núcleo de la pareja siguió considerándose fundamental con una exaltación del rol de la madre.

jueves, 1 de octubre de 2009

Una nueva Relación



Reportaje amplio de televisión en España, sobre los compas que por allá están viviendo y haciendo activismo poliamoroso, además ahora con la intensa experiencia de su beba "Maya" con quienes ya forman una familia poliamorosa.
Disfruténlo.
Saludos y ojala nos escuchemos al ratito y nos veamos mañana y el domingo en las marchas, en las callles.
Por un mundo donde quepan muchos mundos y amores.
DIANA MARINA NERI ARRIAGA.
http://libertariayf eminista. blogspot. com

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Quererte es dejar que mi amor te quiera

Quererte es dejar que mi amor te quiera
porque amarte es quererte muchas veces
y mas arduo es entrar en tus quereres
que dejar a los míos desvestidos.

Al querer desvestirme de este amor
finjes, ingrata que es placer tuyo
a los que tienen poco, el despojo.

Del amor la querencia es picaporte
porque no es orgullo ni soberbia
el querer amar al amor que te quiera.

No hay prisión mas vana del querer
que la lisonja al amor querido
por eso prisionara, te libero
del encierro en que te he metido.


Tengri

viernes, 21 de agosto de 2009

Primer Manifiesto Masculinista

Primer Manifiesto Masculinista



Los nacidos varones humanos del 2000 reclamamos ser escuchados para hacer valer nuestros derechos. Es un hecho que se nos discrimina. Nos están convirtiendo en minoría cada vez mas silenciosa para no ser castrados por el sistema. Nuestra bragueta, antes presumida, es vista ahora por la sociedad como arma blanca peligrosa. No nos vamos a dejar. Por ello reclamamos:

1.- EL DERECHO A ADORNAR NUESTROS CUERPOS con tantas prendas y alharacas como nos apetezca, igual que las mujeres para ser mas atractivos. Tener con dignidad la boca grande, los ojos rasgados, chapitas para parecer alegres, ser mas altos con tacones, sin panza con faja, pelucas o lo que sea menester porque nos da la gana.

2.- EL DERECHO A SER INVITADOS sin perder hombría. Dejar de pagar desde la cuna.

3.- EL DERECHO A SER PASIVOS EN LA CAMA, a esperar que nos hagan el amor sin estar obligados a tomar la iniciativa, a dar gritos simulados y mentir en vez de tener que rendir cuentas todo el rato.

4.- EL DERECHO A ORINAR SENTADOS, en la intimidad de un cubículo como las damas, sin tener que sufrir día con día la humillación de comparar al vecino del urinario.

5.- EL DERECHO A TENER PENE, chico, gordo, flaco, grande, grueso, rechoncho, bizco, curvado, venoso, oscuro, con piel o circuncidado. Respetar todo ello sin menoscabo de nuestro rol como sujetos.

6.- EL DERECHO A OPERARNOS, el pene, los testiculos, el pelo en pecho, la liposucción, la papada, el bíceps y cualquier otro músculo, reclamar el derecho al silicón que ellas usurpan descaradamente en exclusiva a modo de franquicia.

7.- EL DERECHO A CUIDAR UN HIJO, queremos dispensas laborales de paterniodad como las maternas, apoyo social al ser padre, para sobarlo, alimentarlo, cambiarlo y disfrutarlo. Ya no nos conformamos con una foto del hijo.

8.- EL DERECHO A TENER NUESTROS DÍAS DIFÍCILES, por una fluctuación hormonal, al igual que ellas con las lunas.

9.- EL DERECHO A LLORAR con algo mas que la cebolla.

10.- EL DERECHO A SER ACARICIADOS en todo nuestro cuerpo, consentidos, besados y mordidos hasta lo mas recóndito. A nosotros también nosn gustan que nos quieran.

11.- EL DERECHO A NO TENER ERECCIÓN un buen día. El derecho a eyacular demasiado rápido (según ellas). El derecho a no tener que dar besitos y decir cosas sin ganas para que ella no llore.

12.- EL DERECHO A PARTICIPAR EN LOS PLANES ANTICONCEPTIVOS de nuestra pareja que decide, suprime o exige sin preguntar antes.

13.- EL DERECHO A SENTARNOS en reuniones. sociales, laborales o en medios de transporte, porque a veces estamos cansados (nos pesan los tenates).

14.- EL DERECHO A HACER CHISTES de las muejeres, los hombres y cualquier cosa sin por ello ser tachados de perversos, todo el mundo lo hace.

15.- EL DERECHO A NO ENCONTRAR EL PUNTO G en las damas si no nos explican antes cómo hacerlo.

16.- EL DERECHO A REALIZAR TAREAS DE HOGAR, sin que se nos acuse de "mandilones" , "jotos" o "mariquitas" . Queremos poder planchar, lavar o cocinar nuestras cosas sin merma de la hombría.

17.- EL DERECHO A NO SER RICOS, obligación presente por nacer hombres.

18.- EL DERECHO A AVERIGUAR NUESTRA PATERNIDAD cuando nos adjudican un hijo, porque a veces no sabemos si es cierto, porque a veces no somos, porque a veces nos ven la cara y nos toman el pelo.

19.- EL DERECHO A RASCARNOS LA ENTREPIERNA en público sin ser acusados de sátiros, porque a veces nos da comezón, porque a veces se nos descoloca.

20.- EL DERECHO A CUESTIONAR LOS PRIVILEGIOS FEMENINOS del machismo, mismos de los que se nos acusa sin revisar los de ellas.

21.- EL DERECHO A NO SER FUERTES, audaces, seguros, valientes, competitivos, violentos, aguerridos. También nos gusta ser débiles, cobardes, temerosos, e incluso a veces estamos tristes como cualquier ser humano.

22.- EL DERECHO A NO SER CULPABLES sin juicio, sólo con prejuicio, de todos los males sociales del siglo.

23.- EL DERECHO A NO SER DISCRIMINADOS O MENOSPRECIADOS por la mujer que nos pretende, simplemente porque no se nos antoja salir con ésta, ni queremos probar que somos bien machos saliendo con cuanta mujer quiere con nosotros.

_del ग्रुपों पोलिअमोर en México_._,_.___

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

  Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH Los Organismos de DDHH de la República Argentina, abajo firmantes, repu...