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domingo, 14 de octubre de 2012

La desaparición forzada en América Latina


La desaparición forzada en América Latina

317A Francisco Paredes Ruiz, a cinco años de su desaparición forzada ocurrida el 26 de septiembre de 2007, en Morelia, Michoacán
Todo te recuerda
Tu presencia la sentimos, y no estás.
¿Cómo describir tu presencia ausente?
Así, sencillamente así
como te sentimos, como nos animas,
como te miramos.
Francisco, resiste
como has resistido siempre,
sigue dándonos tu fuerza;
así nos ayudas a encontrarte.
¿Cuántos millones de personas han pasado por la historia?
¿Cuántos han dejado huella?
Hay millones y millones de desaparecidos anónimos
Pero no ustedes los detenidos desaparecidos.
Ustedes no han desaparecido;
sus nombres los tenemos con nosotros,
sus biografías son la historia.
Son parte de la lucha por la democracia
y las libertades fundamentales,
por ser más humanos.
Los desaparecidos son constructores de democracia
Francisco Michoacán,
Francisco Zirahuem,
Francisco Pueblo,
Francisco con nosotros.
En Michoacán eres tú,
Sin ti pero tú,
Todos te buscamos.
Te encontramos en Yanahui;
te vemos en la fuerte Cristina.
Francisco, ahora eres rostro de mujeres
que buscan con sonrisa viva y tierra.
Lucha y vida.
Francisco, miramos tu rostro,
apareces con nosotros;
fuiste a buscar a los demás,
y con ellos te encuentras.
Te acompañamos y te buscamos,
a ti y a todos hasta encontrarlos.
Adrián Ramírez López, Poemas disonantes
Annalisa Melandri* por Contralínea- México
En 2006 fue aprobada la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre las desapariciones forzadas, consideradas "un ultraje a la dignidad humana". Sin embargo, el fenómeno –lejos de ser un recuerdo de los años de las dictaduras– existe todavía, por ejemplo en México y en Colombia.
La desaparición forzada es considerada desde 1983 como un crimen contra la humanidad por la Organización de los Estados Americanos (OEA). Es, por lo tanto, imprescriptible y continuado, sin posibilidad de indulto o amnistía.
Se entiende por desaparición forzada "el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de la libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley" (artículo 2 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas).
Lamentablemente aún sigue perpetrándose en América Latina y en otras regiones del mundo, no obstante sean ya lejanos los lúgubres años de la Guerra Sucia y de las dictaduras.
Esa práctica era usada como instrumento de represión política en la llamada "guerra contrainsurgente" por la eliminación física de militantes y de opositores a los regímenes dictatoriales. Los desaparecidos eran activistas sociales, líderes comunitarios, sindicalistas, políticos y estudiantes.
A los militares latinoamericanos, cómplices de las dictaduras, la práctica de la desaparición forzada les pareció el crimen perfecto: sin aparente derramamiento de sangre, sin verdugos y, sobre todo, sin culpables porque de hecho no existía tampoco la víctima.
En cárceles clandestinas, en lugares de detención legales e ilegales, en casas privadas, los desaparecidos perdían su identidad de seres humanos, de ciudadanos, de personas, para ser solamente un cuerpo en manos de las ferocidades más atroces. La muerte bajo tortura o por eliminación directa, frecuentemente, era la conclusión del periodo de desaparición forzada.
En este escenario reinaba la impunidad: no existía el verdugo porque no había una víctima.
Recordamos la Argentina de los generales. Desde 1976 hasta 1983 han sido 30 mil los desaparecidos. Hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, hasta los neonatos, entregados ilegalmente en adopción a las familias de los generales después de que las madres habían sido arrestadas y recluidas hasta el momento del parto y luego desaparecidas en los llamados "vuelos de la muerte" sobre el Río de la Plata.
El exdictador Jorge Videla, quien está pagando en una cárcel militar una condena a cadena perpetua por crímenes cometidos durante la dictadura, ha recientemente confesado haber asesinado entre 7 mil y 8 mil personas. Los cuerpos de éstas han sido desaparecidos para evitar la atención de la comunidad internacional.
En México, el periodo conocido como Guerra Sucia (en las décadas de 1960 y 1970) fue caracterizado por una dura política represiva del gobierno con la intención de romper la unidad del tejido social y desmovilizar la resistencia armada, que se estaba difundiendo rápidamente en las zonas rurales del país. Sobre todo en Guerrero, Chiapas y Oaxaca se registraron más de 1 mil 300 casos de desapariciones forzadas. La mitad solamente en Guerrero, donde eran activas las guerrillas de Lucio Cabañas y de Genaro Vázquez.
Y así en el resto de toda América central: El Salvador, Guatemala, Honduras han sido el laboratorio perfecto desde la década de 1980 para experimentar técnicas de contrainsurgencia. En otros países de América Latina, como Colombia y Perú, las desapariciones forzadas han sido práctica de Estado para reprimir la rebelión y frenar así cualquier reivindicación social.
Hasta 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha adoptado la Convención para la Protección de Todas las Personas de las Desapariciones Forzadas. Firmada en París, Francia, el 6 de febrero de 2007, ésta se logró después de 25 años de luchas llevadas por asociaciones internacionales para la defensa de los derechos humanos y por las asociaciones de los familiares de los desaparecidos. La Convención reafirma los principios de la precedente Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra la Desaparición Forzada de 1992 y estipula precisas disposiciones a las que deben atenerse los Estados.
La Convención ratifica formalmente dos nuevos derechos humanos: "el derecho de cada persona a no ser desaparecido y el derecho a la verdad para las víctimas de las desapariciones forzadas" (Gabriella Citroni, delegada para Italia ante las Naciones Unidas).
La Convención cobró vigencia el 23 de diciembre de 2010, después de la vigésima ratificación. Aunque Italia ha firmado la Convención del 3 de julio de 2007, aun no la ha ratificado.
¿Las desapariciones forzadas pueden considerarse un triste recuerdo del pasado? Louise Arbour, Alto Comisionado de la ONU por los Derechos Humanos, en un artículo escrito a la vigilia de la firma de la Convención en París en 2007, recordaba cómo, "solamente en 2006, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la ONU, recibió más de 300 nuevos casos provenientes de 12 países alrededor del mundo. Y esto es sólo la punta del iceberg, dado que muchos casos no llegan a ser presentados ante el Grupo de Trabajo".
A título emblemático recordamos la desaparición el 18 de septiembre de 2006, en Argentina, de Julio López, el 31 mil desaparecido en la dictadura, testigo clave en los juicios contra los militares y la policía de Buenos Aires, desaparecido ya una primera vez por tres años (1976–1979).
En México, la desaparición forzada es una práctica que sigue siendo utilizada también en tiempos más recientes, aunque con características diferentes respecto al pasado. El doctor Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, menciona los "más de 15 mil desaparecidos que se cuentan solamente en los últimos seis años del gobierno saliente de Felipe Calderón. Se dan en un contexto nuevo, que si bien no es estrechamente político, se caracteriza como una verdadera política de Estado". Mejor dicho, de Estados: Ramírez responsabiliza a los gobiernos de México y de Estados Unidos, que con los operativos ilegales, como por ejemplo Receptor Abierto y Rápido y Furioso, han entregado un sinnúmero de armas a los grupos criminales que operan en el país, no solamente los que están vinculados al narcotráfico sino también los que dirigen trata de personas, de niños, del juego de azar, etcétera. Por las enormes ganancias y la completa impunidad, explica el doctor Ramírez, los grupos de elites de las Fuerzas Armadas han entrado masivamente en las citadas organizaciones. Además, agrega: "Lamentamos que Calderón haya vetado la Ley General de Víctimas y que la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo avale".
Colombia registra números escalofriantes: apenas hace un año, Christian Salazar, Alto Comisionado de las Naciones Unidad para los Derechos Humanos, ha afirmado que en ese país hay, a causa del conflicto armado, por lo menos 57 mil personas desaparecidas. De éstas, 15 mil 600 han desaparecido forzosamente por "agentes del Estado y por las fuerzas paramilitares que colaboran con él".
También pueden considerarse como desapariciones forzadas los más de 3 mil casos de "falsos positivos", cuando ciudadanos luego aparecen asesinados por los militares y disfrazados de guerrilleros supuestamente asesinados en combate, para así obtener premios monetarios o promociones de varios tipos.
La lucha contra la impunidad, pilar fundamental de un estado de derecho, no puede más que ir a la par con la lucha contra las desapariciones forzadas, que es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, ya que tiene efectos destructivos sobre la víctima, sobre sus familiares y en gran medida también sobre el cuerpo social al que pertenecen, disgregando como último pasaje también la cohesión del tejido social del país.
Algunas recientes sentencias de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) respecto a casos de desapariciones forzadas:

Perú

El 22 de septiembre de 2009 la CIDH ha establecido la responsabilidad internacional de Perú por la desaparición forzada del estudiante Kenneth Ney Anzualdo Castro, el 16 de diciembre de 1993. Tenía 25 años y era un estudiante de economía de la Universidad Técnica del Callao. Agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército Peruano lo llevaron a un centro de detención clandestino llamado Pentagonito y hasta la fecha no se conoce su paradero.
Es una sentencia que crea jurisprudencia, porque ha condenado específicamente la violación al derecho de la víctima al reconocimiento de su personalidad jurídica: "la desaparición deja a la víctima en una situación de indeterminación jurídica que imposibilita, obstaculiza o anula la posibilidad de la persona de ser titular o ejercer en forma efectiva sus derechos en general, en una de las más graves formas de incumplimiento de las obligaciones estatales de respetar y garantizar los derechos".

República Dominicana

El 2 de abril de 2012 la CIDH sentenció al Estado dominicano por la desaparición forzada de Narciso Gonzales Medina. El caso en el país se conoce como el "Narcizaso".
Activista y periodista, desapareció el 26 de mayo de 1994. Hasta la fecha no se conoce su paradero y no se ha desarrollado una investigación efectiva de los hechos. En particular, fue comprobado por la CIDH que el señor Gonzales Medina al momento de la detención se encontraba bajo custodia de agentes policiales.
Además la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos está investigando también el caso de Juan Almonte, miembro del Comité Dominicano de los Derechos Humanos, sospechoso de haber participado en un caso de secuestro, pero que también desapareció el 28 de septiembre de 2009.

Uruguay

En 2012 la CIDH ha condenado a Uruguay por la desaparición forzada en 1976 de María Claudia García Iruretagoyena de Gelman y del secuestro de su hija recién nacida, María Macarena Gelman García, nuera y nieta, respectivamente, del poeta argentino Juan Gelman. De María Claudia no se tienen noticias desde entonces, su hija Macarena ha sido encontrada hace algunos años. Es un caso de desaparición forzada que se dio en el llamado Plan Cóndor.

México

Con una histórica sentencia, México ha sido condenado por la CIDH por el caso de la desaparición de Rosendo Radilla Pacheco, ocurrida en el marco de la llamada Guerra Sucia, en 1974. La sentencia se dio el 23 de noviembre de 2009 y el gobierno mexicano no ha cumplido lo substancial.
Entre los varios casos recientes de desapariciones forzadas en México, recordamos el de Francisco Paredes Ruiz, quien el 27 de septiembre pasado cumplió cinco años desaparecido. Francisco Paredes, luchador social y militante por la defensa de los derechos humanos de larga trayectoria humana y política, pertenece a la Fundación Diego Lucero. El caso de su desaparición forzada se inserta en un contexto de criminalización de protesta social y de persecución contra los defensores de derechos humanos.
*Integrante del Área de Cooperación Internacional de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos (artículo escrito en su versión original en italiano para la revista digital L'Indro)

viernes, 25 de septiembre de 2009

BOLETIN DE PRENSA

BOLETIN DE PRENSA



A dos años de la detención desaparición del defensor de derechos humanos 

José Francisco Paredes Ruiz



Queda demostrado, una vez más, que en México no existen instrumentos jurídicos ni voluntad política para lograr la presentación con vida de los detenidos desaparecidos.



Este 26 de septiembre de 2009 se cumplen dos años de la detención desaparición de José Francisco Paredes Ruiz, defensor de derechos humanos miembro cofundador de la Fundación Diego Lucero A.C., organización que trabaja en defensa de los derechos humanos en México especialmente para el esclarecimiento de los 1.300 casos de desaparición forzada de personas de la llamada Guerra Sucia, la recuperación de la memoria histórica, la defensa de los derechos humanos y en propuestas de modificaciones legales en materia de derechos humanos.

Como ha sido denunciado por sus hijas, compañeros y organizaciones de derechos humanos, el 23 de septiembre de 2007, Francisco Paredes Ruiz participó en los actos conmemorativos de esa fecha en Madera, Chihuahua, y el día 25 ya estaba de regreso en Morelia.

El día 26 la última noticia que se tiene de él es una llamada, a través de celular, realizada a una de sus hijas aproximadamente a las 6 y media de la tarde para avisarle que ya iba hacía su casa. Pero no llegó y el día 28 cerca de su domicilio fue localizada su camioneta abierta.

A dos años de su desaparición, se han realizado diversas gestiones ante dependencias estatales y federales, gubernamentales y de derechos humanos, sin que hasta la fecha se tenga respuesta satisfactoria. Es lamentable que a pesar de que el gobierno mexicano es firmante de los instrumentos internacionales que ponen fin a la práctica de la desaparición forzada considerada crimen de lesa humanidad y crimen de Estado, los encargados de impartir justicia en contra de este delito no tengan sensibilidad ante un caso tan grave como el descrito, destacando la negligencia de las autoridades en las horas más valiosas para actuar en defensa de la víctima.

Cabe señalar que desde los primeros días de su desaparición, las hijas de Francisco, Cristina y Janahuy Paredes Lachino, intentaron infructuosamente levantar denuncia, por la desaparición forzada de Francisco, ante la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán (PGJEM).

Finalmente, el 1 de octubre de 2007 se levantó la denuncia en la PGJM así como en la delegación Michoacán de la PGR ante el Licenciado Noé Priego Ponce de León, Agente del Ministerio Público de la Federación, Titular de la Agencia Tercera. La averiguación previa quedó asentada bajo el No. PGR/MICH/M-3/659/07. 

El 2 de octubre de 2007 se abrió el caso de Francisco en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), quienes iniciaron indagaciones bajo el expediente CNDH/1/2008/2837/Q. La Comisión recientemente informó a los familiares que no existe ningún indicio de que alguna autoridad esté involucrada en el caso, por lo cual declaran que no se trata de una detención desaparición y cierran el expediente dando por terminada la investigación. 

Cabe destacar que en el oficio en el cual la CNDH enlista las autoridades a las cuales pidió información no menciona a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ni al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), por lo que exigimos que reabra sus indagaciones y cumpla con su obligación en defensa de los derechos humanos. 

En síntesis, a dos años de la desaparición de José Francisco Paredes Ruiz a pesar de múltiples acciones llevadas a cabo por las hijas de la víctima y organizaciones de derechos humanos, no hay avances en las averiguaciones previas de las autoridades judiciales de la Federación y del estado de Michoacán. 

Ante esto se lleva una campaña -a la que hasta el momento se han sumado más de treinta organizaciones defensoras de derechos humanos, sociales y políticas así como centenares de personas solidarias- exigiendo al gobierno mexicano tomar todas las medidas necesarias para la presentación con vida de Francisco Paredes Ruiz, garantizando su integridad física y psicológica así como las garantías al debido proceso y de seguridad jurídica.

También se demanda, en aras de evitar que se repitan casos como el de Francisco, que el Congreso de la Unión retome y apruebe el proyecto de Ley General sobre Desaparición Forzada de Personas, al tiempo que el Senado elimine las dos restricciones a la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, que eluden el carácter imprescriptible de este delito de lesa humanidad y garantizan impunidad a los elementos del Ejército involucrados en esos crímenes, al no permitir que sean juzgados por tribunales civiles al acogerse al inconstitucional fuero militar. 



¡Presentación inmediata con vida de Francisco Paredes Ruiz!

¡Garantía a su integridad física y psicológica!

¡Presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos!

¡Libertad a los presos políticos y de conciencia!

¡Verdad y Justicia! ¡No a la impunidad!



Fundación Diego Lucero A.C.

Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos A.C.

Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos en México AFADEM FEDEFAM

Comité 68 Pro Libertades Democráticas, A.C. 

Red de Alerta Temprana

Janahuy y Cristina Paredes Lachino, hijas de Francisco Paredes Ruiz



Cuidad de México a 26 de septiembre de 2009 





-- 
Área de Enlace y Comunicación 
Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos A.C.

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