La mayor filtración de la historia deja al descubierto los secretos de la política exterior de EE UU
EL PAÍS desvela los documentos de Wikileaks.- Putin, autoritario y machista.- Las fiestas salvajes de Berlusconi.- Estrecho seguimiento de Sarkozy.- Los movimientos para bloquear a Irán.- El juego en torno a China.- Los esfuerzos para aislar a Chávez
EL PAÍS, en colaboración con otros diarios de Europa y Estados Unidos, revela
el contenido de la mayor filtración de documentos secretos
a la que jamás se haya tenido acceso en toda la historia. Se trata de
una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de
Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que
se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más
conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran
relevancia que
desnudan por completo la política exterior norteamericana,
sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus
debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por
parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla
el lado oscuro de las relaciones internacionales.
ENTREVISTA DIGITAL - 29-11-2010- 17:00h.
Director de EL PAÍS - Los papeles del Departamento de Estado.
GRAFICO - El Pais - 28-11-2010
- EL PAÍS
VIDEO - EL PAÍS - 28-11-2010
El director de EL PAÍS comenta en este vídeo la filtración de los llamados papeles del Departamento de Estado
- EL PAÍS
Estos documentos recogen
comentarios e informes elaborados por funcionarios estadounidenses,
con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo mundo,
desvelan los contenidos de entrevistas del más alto nivel, descubren
desconocidas actividades de espionaje y exponen con detalle las
opiniones vertidas y datos aportados por diferentes fuentes en
conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático
de esa nación en numerosos países, incluido España.
Queda en
evidencia, por ejemplo, la sospecha norteamericana de que la política
rusa está en manos de Vladimir Putin, a quien se juzga como un político
de corte autoritario cuyo estilo personal machista le permite conectar
perfectamente con Silvio Berlusconi. Del primer ministro italiano se
detallan sus "fiestas salvajes" y se expone la desconfianza profunda
que despierta en Washington. Tampoco muestra la diplomacia
estadounidense un gran aprecio por el presidente francés, Nicolas
Sarkozy, a quien se sigue con gran meticulosidad acerca de cualquier
movimiento para obstaculizar la política exterior de Estados Unidos.
Los cables prueban
la intensa actividad de ese país para bloquear a Irán,
el enorme juego que se desarrolla en torno a China, cuyo predominio en
Asia se da casi por aceptado, o los esfuerzos por cortejar a países de
América Latina para aislar al venezolano Hugo Chávez.
En
ocasiones, las expresiones usadas en estos documentos son de tal
naturaleza que pueden dinamitar las relaciones de Estados Unidos con
algunos de sus principales aliados; en otras, pueden ponerse en riesgo
algunos proyectos importantes de su política exterior, como el
acercamiento a Rusia o el apoyo de ciertos Gobiernos árabes.
El
alcance de estas revelaciones es de tal calibre que, seguramente, se
podrá hablar de un antes y un después en lo que respecta a los hábitos
diplomáticos. Esta filtración puede acabar con una era de la política
exterior: los métodos tradicionales de comunicación y las prácticas
empleadas para la consecución de información quedan en entredicho a
partir de ahora.
Todos los servicios diplomáticos del mundo, y
especialmente de Estados Unidos, donde esta filtración se suma a otras
anteriores de menor trascendencia con papeles relativos a Irak y
Afganistán, tendrán que replantearse desde este momento su modo de
operar y, probablemente, modificar profundamente sus prácticas.
Intensas gestiones
Tratando de anticiparse a ese perjuicio, la Administración de Estados Unidos
lleva varios días, desde que supo la existencia de esta fuga
de documentos, realizando intensas gestiones ante el Congreso
norteamericano y los Gobiernos de gran parte de las naciones ante los
que tiene representación diplomática para informarles sobre el
previsible contenido de las filtraciones y sus posibles consecuencias.
El Departamento de Estado envió a principio de esta semana un informe a
los principales comités de la Cámara de Representantes y del Senado
previniéndoles sobre la situación.
La propia secretaria de
Estado, Hillary Clinton, ha telefoneado en las últimas horas a los
Gobiernos de los países más importante afectados por esta fuga de
información, entre otros los de China, Alemania, Francia y Arabia
Saudí, para alertarles de lo sucedido y ofrecer algunas justificaciones
En
Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá, entre otros socios de
Estados Unidos, portavoces de sus respectivos ministerios de Relaciones
Exteriores confirmaron que habían recibido información de parte de los
embajadores norteamericanos, aunque no revelaron detalles sobre los
datos precisos que habían sido puestos en su conocimiento. No ha
habido, sin embargo, comunicación directa entre la Embajada en Madrid y
el Gobierno español acerca de este asunto.
El portavoz del
Departamento de Estado, P. J. Crowley, ha reconocido que no conoce con
exactitud las informaciones que aparecerán en los papeles filtrados,
aunque ha adelantado que "estas revelaciones son dañinas para los
intereses de Estados Unidos". "Van a crear tensiones entre nuestros
diplomáticos y nuestros amigos alrededor del mundo", declaró este fin
de semana.
El Departamento de Estado, que ha negociado con uno de
los periódicos que hoy publican los cables algunos contenidos
particularmente lesivos para sus intereses o peligrosos para ciertas
personas, está especialmente preocupado por el daño que esto puede
causar en la guerra contra Al Qaeda en algunas regiones en la que la
libran de forma encubierta, como Yemen o Pakistán, así como los efectos
que puede tener para las difíciles relaciones con otras potencias, como
Rusia y China.
Los dos últimos años
Los documentos -251.287 mensajes que
cubren un periodo hasta febrero de 2010 y, en su mayor parte, afectan a los dos últimos años- fueron facilitados por WikiLeaks hace varias semanas, además de a EL PAÍS, a los diarios
The Guardian, de Reino Unido;
The New York Times, de Estados Unidos;
Le Monde, de Francia, y al semanario
Der Spiegel, de Alemania.
Estos medios han trabajado por separado
en la valoración y selección del material, y pondrán a disposición de
sus lectores aquellas historias que cada uno considere de mayor
interés; en algunos casos serán coincidentes, en otros no.
Ese
proceso se ha llevado a cabo bajo una exigente condición de no poner en
peligro en ningún momento fuentes protegidas de antemano o personas
cuya vida podría verse amenazada al desvelarse su identidad. Al mismo
tiempo, todos los medios han hecho un esfuerzo supremo por evitar la
revelación de episodios que pudieran suponer un riesgo para la
seguridad de cualquier país, particularmente de Estados Unidos, el más
expuesto por estas revelaciones. Por esa razón, algunos de los
documentos que serán puestos a disposición de nuestros lectores a
partir de hoy aparecerán parcialmente mutilados.
EL PAÍS no ha
estado en el origen de la filtración y, por tanto, desconoce los
criterios con los que se ha llevado a cabo la selección del paquete que
finalmente ha llegado a manos del diario. Resulta evidente que los
papeles analizados no son todos los emitidos en el mundo por el
Departamento de Estado en el periodo de tiempo comprendido, pero
ignoramos si esos son todos a
los que ha tenido acceso WikiLeaks.
Pese
a eso, el lector comprobará el valor que en sí mismo encierra el
conjunto de documentos facilitados, al margen de que puedan existir
otros muchos que aún se desconocen. Se trata de un material que aporta
novedades relevantes sobre el manejo de asuntos de gran repercusión
mundial,
como el programa nuclear de Irán, las tensiones en Oriente Próximo, las guerras de Irak y Afganistán y otros conflictos en Asia y África.
Terrorismo y radicalismo islámico
También
se recogen los movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para
hacer frente al terrorismo y al radicalismo islámico, así como detalles
reveladores sobre episodios de tanta trascendencia como el boicot de
China a la empresa Google o los negocios conjuntos de Putin y
Berlusconi en el sector del petróleo. De especial interés son las
pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala
planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los
diferentes Gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los
intereses comerciales o militares de Estados Unidos.
Entre los
primeros documentos que hoy se hacen públicos, se descubre el pánico
que los planes armamentísticos de Irán, incluido su programa nuclear,
despiertan entre los países árabes, hasta el punto de que alguno de sus
gobernantes llega a sugerir que es preferible una guerra convencional
hoy que un Irán nuclear mañana. Se aprecia la enorme preocupación con
la que Estados Unidos observa la evolución de los acontecimientos en
Turquía y
la estrecha vigilancia a la que se mantiene al primer ministro, Erdogan.
Y,
sobre todo, esta primera entrega revela las instrucciones que el
Departamento de Estado ha cursado a sus diplomáticos en Naciones Unidas
y en algunos países para desarrollar una verdadera labor de espionaje
sobre el secretario general de la ONU, sus principales oficinas y sus
más delicadas misiones.
Los lectores descubrirán al acceder a las
sucesivas crónicas detalles insospechados sobre la personalidad de
algunos destacados dirigentes y comprobarán el papel que desempeñan las
más íntimas facetas humanas en las relaciones políticas. Eso resulta
particularmente evidente en América Latina, donde se dan a conocer
juicios de diplomáticos norteamericanos y de muchos de sus
interlocutores sobre el carácter, las aficiones y los pecados de las
figuras más controvertidas.
Mañana EL PAÍS ofrecerá detalles, por
ejemplo, sobre las sospechas que la presidenta de Argentina, Cristina
Fernández de Kirchner, despierta en Washington, hasta el punto de que
la Secretaría de Estado llega a solicitar información sobre su estado
de salud mental. El mismo día se darán a conocer algunas de las
gestiones que la diplomacia norteamericana ha realizado para repatriar
a los presos de Guantánamo, así como la intensa actividad en Asia para
frenar el peligro que representa Corea del Norte.
Cables controvertidos
Entre los cables con los que ha trabajado este periódic
o se encuentran informes extraordinariamente controvertidos, como los
mensajes del embajador norteamericano en Trípoli en los que cuenta que
el líder libio, Muamar el Gadafi, usa botox y es un verdadero
hipocondríaco que hace filmar todos sus exámenes médicos para
analizarlos posteriormente con sus doctores, y relatos con meticulosas
descripciones del paisaje local, como el que hace un diplomático
estadounidense invitado a una boda en Daguestán que sirve para ilustrar
el grado de corrupción en la zona.
Hay cables de gran valor histórico,
como el que revela la apuesta de la diplomacia norteamericana por el
derrocamiento del general panameño Manuel Antonio Noriega o el que
detalla ciertos movimientos de Estados Unidos durante el golpe de
Estado que destituyó a Manuel Zelaya en Honduras, y cables de enorme
interés sobre acontecimientos actuales, como el que precisa la presión
ejercida sobre el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, para que
contenga los abusos de sus allegados y facilite la gobernabilidad del
país.
En lo que respecta a España, estos documentos registran el
enorme acceso de la Embajada de Estados Unidos a personalidades
destacadas del ámbito político y judicial, y su influencia en algunos
acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos años.
También se descubre el punto de vista que funcionarios estadounidenses
tienen de la clase política española, así como el que algunos políticos
expresan sobre sus compañeros y adversarios.
En determinados
casos, estas revelaciones tienen el estrictamente el valor que tiene la
opinión de una persona de posición influyente. En otros casos, se trata
de relatos que aportan pistas sobre acontecimientos importantes pero
que son narrados por una sola fuente: el servicio diplomático de
Estados Unidos. EL PAÍS no ha podido corroborar todos esos relatos y ha
prescindido de algunos que ha considerado de dudosa credibilidad. Pero
sí ha certificado otros y ha operado de forma responsable con el país
objeto
de la filtración con la intención de causar el menor daño posible. Entre otras precauciones, se ha decidido aceptar los compromisos a los que
The New York Times llegue con el Departamento de Estado para evitar la difusión de determinados documentos.
No todos los papeles obtenidos por Wikileaks
han sido utilizados para la elaboración de nuestras informaciones, y
solo una parte de ellos serán expuestos públicamente,
independientemente de lo que la propia WikiLeaks o los demás medios que
han recibido el material decidan hacer. Se han seleccionado tan solo
aquellos que consideramos imprescindibles para respaldar la información
ofrecida.
Las informaciones han sido preparadas y escritas
únicamente por redactores de nuestro periódico atendiendo a nuestras
particulares exigencias de rigor y calidad. A lo largo de varios días
se irán ofreciendo las crónicas que recogen la sustancia de esos
documentos, añadiéndoles el contexto y la valoración requeridos, así
como sus posibles reacciones y consecuencias.
Algunas de esas
reacciones estarán, seguramente, dirigidas a examinar las causas por
las que puede haberse producido una fuga de semejante magnitud. El
origen de este problema puede remontarse a los días posteriores al
ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuando se detectaron
unos fallos de coordinación entre los servicios de inteligencia que
recomendaron la necesidad de un modelo de comunicación que permitiera a
los diferentes responsables de la seguridad compartir datos extraídos
por el Departamento de Estado.
Un sistema de Internet del Ejército
Se
extendió, por tanto, a partir de esa fecha el uso de un sistema de
Internet del Ejército norteamericano denominado SIPRNET, un acrónimo de
Secret Internet Protocol Router Network. Todos los cables que se
incluyen en esta filtración fueron enviados por ese medio, como se
comprueba por la etiqueta que cada uno de ellos lleva en su cabecera,
la palabra SIPDIS, que son las siglas para Secret Internet Protocol
Distribution.
Al menos 180 embajadas norteamericanas alrededor
del mundo utilizan actualmente ese sistema de comunicación, según
informes elaborados por el Congreso norteamericano. Aunque se exigen
fuertes medidas de seguridad para el uso de ese sistema, como la de
mantenerlo abierto únicamente cuando el usuario está frente a la
pantalla, la exigencia de cambiar la clave cada cinco meses o la
prohibición de utilizar cualquier clase de CD u otro método de copia de
contenidos, el número de personas que ahora acceden a la información ha
crecido considerablemente.
A ese crecimiento ha ayudado también
la necesidad de ampliar el número de personas trabajando en cuestiones
de seguridad y, como consecuencia, la del número de personas a la que
se da acceso a documentos clasificados. El Departamento de Estado
clasifica sus informes en una escala que va del
Top Secret al
Confidential.
En los documentos facilitados a EL PAÍS no hay ninguno clasificado como
Top Secret, aunque sí más de 15.000 situados en la escala inferior,
Secret.
Según
se puede deducir de datos elaborados por la Oficina de Control del
Gobierno, perteneciente al Congreso norteamericano, y otros expuestos
recientemente por medios de comunicación de ese país, más de tres
millones de estadounidenses están autorizados al acceso a ese material
Secret. Eso incluye decenas de miles de empleados del Departamento de
Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de
inteligencia de las fuerzas armadas y de otros departamentos implicados
en la búsqueda de información. En Estados Unidos funcionan 16 agencias
con responsabilidades de espionaje.
Será muy costoso, por tanto,
para ese país reparar el daño causado por esta filtración, y llevará
años poner en pie un nuevo sistema de comunicación con plenas
garantías. Lo más importante, sin embargo, es el valor informativo que
esos documentos tienen actualmente. Estamos ante una serie de relatos,
sin precedentes en el periodismo español, que servirán para una mejor
comprensión de algunos conflictos y de personalidades que afectan
determinantemente a nuestra vida y que pueden abrir a nuestros lectores
a una nueva interpretación de la realidad que les rodea.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/mayor/filtracion/historia/deja/descubierto/secretos/politica/exterior/EE/UU/elpepuint/20101128elpepuint_25/Tes