Mostrando las entradas con la etiqueta Morfo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Morfo. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de abril de 2011

Ley de Seguridad Nacional. La Guerra Preventiva

Aquí tenemos la esperada respuesta entre las manifestaciones sociales de hartazgo derivadas del estado de terror
La Ley de Seguridad Nacional se expresa como castigo al atrevimiento de haberle recordado a Felipe Calderón el diminuto criterio que, como presidente de facto, ejerce contra los enemigos que se ha inventado. Aprovechando la estructurada cacería de brujas (bajo la cual basta anteponer la palabra “narco” para justificar la persecución) La Ley de Seguridad Nacional se fragua bajo las manos protectoras del PAN y el PRI dentro de cinco comisiones, de las cuales sólo la de Defensa Nacional tendría facultades para aprobarla pues, como declaró Alfonso Navarrete Prida (PRI), de lo contrario “no sale”. En otras palabras, estamos presenciando otro albazo legislativo.
Claro que el PRI tiene su cuota de interés en su aprobación pues el amago del que es “víctima” radica en la publicación de “expedientes negros” de los gobernadores de ese partido que mantienen colaboración directa con el crimen organizado (según asienta el reportaje de la revista Proceso no. 1799). Como si no lo supiéramos.
En paralelo, la Ley de Seguridad Nacional pretende, en resumen, la legalización de las recurrentes violaciones a los derechos humanos a manos del ejército, marina y policía. Abusos tales como allanamiento, secuestro, tortura, espionaje y demás prácticas que ya se comenten dentro de la ilegalidad so pretexto de la “guerra” contra el narco.
Pero en realidad esta ley trata de de someter a los opositores del estado, sobre todo de aquellos que no están armados, pues concentra su estrategia en la represión de manifestaciones sociales, las cuales han sido catalogadas dentro del concepto de “amenaza a la seguridad nacional”. Si se logra su aprobación, todo conflicto civil no armado podrá ser aplastado mediante el uso del ejército con sólo una orden de un gobernador, del “presidente”, que vea afectados los intereses suyos o de sus patrones capitalistas.
Por ejemplo: de ocurrir una huelga que orille a los trabajadores a tomar las instalaciones de equis empresa para presionar al patrón para cumplir las demandas laborales, pero el propietario de dicha empresa resulta ser amigo, o peor, patrocinador, del equis gobernador, este podría solicitar la intervención del ejército para disolver un problema que es del ámbito puramente civil. El sueño dorado de los caciques que gobiernan al interior del la república.
Ahora, ¿Dónde queda el narco en todo esto? En ningún lugar, el narco no tiene cabida en esta ley ni es la intención de Felipe Calderón afectar los intereses de los cárteles de la droga. La Ley de Seguridad Nacional no contempla a la Corrupción dentro del catálogo de amenazas a la seguridad aún cuando esta es el sistema nervioso del crimen organizado. Tampoco propone cambio alguno a las leyes hacendarias para detener el lavado de dinero. Es decir, al narco le tiene sin cuidado. Esta ley es la expresión máxima del riesgo que el gobierno de facto siente sobre sí ante la creciente disidencia que, en efecto, amenaza con su permanencia.
En esta Guerra Preventiva, Felipe Calderón propone obligar a los ciudadanos a cooperar en investigaciones judiciales y militares y de no hacerlo se corren el riesgo de ser acusados con el nuevo delito de “Facilitación Criminal”, sea el ciudadano culpable o no. Esta ley se aplicará de forma discrecional, sustentada en subjetivismos y en la carencia de hechos verificables. Una ley diseñada para no levantar actas pero sí a cuanta persona que no sea del agrado del poder.
Lejos quedó el discurso previo en el que Calderón demandaba la “profesionalización” de los cuerpos de seguridad estatales. Queda claro que, por lo frugal de su salmodia al respecto, dicha demanda no era ni prioridad ni de honesta intención.
En efecto, nosotros pedimos Ya Basta de Sangre y la respuesta fue expedita, aunque no fue lo que esperábamos. Calderón, en su locura, hace patente su “Ya Basta” particular, expresada en forma brutal, demagoga y con un previsible aumento de víctimas mortales en aras de su trauma ocasionado por su nula legitimidad.
Comentarios: immorfo@gmail.com
Twitter @Morf0

lunes, 6 de diciembre de 2010

Soma y palomitas

Se termina extrañando a la persona equivocada, a la que da sino constante añoranza y nada más. Pero todo lo que acontece no es más que una serie de decisiones, nada de azar, nada de presagios ni predestinación; sin accidentes ni destino manifiesto. Nada.
No recuerdo cuando la nada se convirtió en la raíz de todo.
Es a partir de ese todo-vacío me doy cuenta que no tengo preguntas ni interés en respuestas. No quiero saber que sucede sin mí o conmigo; sin contexto las razones no cuentan,  devienen en errores disfrazados.  Hace poco pensé en esas “orillas de misterio” bajo la circunstancia más bizarra posible y encontré por accidente el frío cuadro de la contemplación. Entendí que era mi sitio adecuado para pasar un tiempo. Lo demás es falso pero es real, imposible negarlo.
Es curioso ver cómo la cotidianeidad ofrece la soma necesaria para adormecer al que viste con piel y huesos; supongo que tal vestuario luce bien en algunos mientras que a otros les incomoda. Pero es un hecho que todos regresan al crisol y la comodidad de la envoltura;  debe ser  cansado pretender por tanto tiempo lo que no se es. Pero también supongo que eso viene bien a algunos.

Una pareja está sentada en las butacas de una sala de cine fría y casi abandonada. Ella solloza mientras la rigidez de su acompañante no hace más que contribuir a la tensión del ambiente. La piel de las manos aparentemente no es suficiente para detener el río de lágrimas de la mujer, supongo que ante tal eventualidad pudieron ser muy convenientes las servilletas recicladas de la barra snacks, también supongo que el tipo debió pensar: ¿quién diablos iba a saber?
-¿Quieres irte? -pregunta el tipo a la mujer.
-No -responde mientras sorbe sus lágrimas o mocos-, no quiero irme.
-¿Te volvió a madrear verdad? -pregunta el tipo mientras furtivamente lleva una palomita a su boca.
Más sollozos. La sala se oscurece, la historia de siempre continúa.

http://morfo.elchahuistle.net/2010/12/05/soma-y-palomitas/

martes, 30 de noviembre de 2010

Diez años de fracasos

Diez años de fracasos

miércoles, 01 de diciembre de 2010
Quizás los sentidos se han adormecido y nuestras preocupaciones terminan por encerrar la visión en la extensión de un túnel que parece no tener fin. Me refiero a los diez largos años de administración panista que Vicente Fox inauguró en el año 2000 y que Calderón , ayudado por sus patrones nacionales y extranjeros, forzó para dar continuidad a ese fallido proyecto de los conservadores y neoliberales.
Es cierto que en este par de lustros han cambiado muchas cosas, al contrario de lo que dijo el pendenciero Calderón en su evento en Auditorio Nacional, la debacle se manifiesta en cada una de las áreas que componen a este gobierno impuesto. En la eterna búsqueda de enemigos mucho más poderosos que él (para mostrarse así mismo tan grande como los temores que le acechan) Calderón esta vez ha culpado al PRI de ser el nuevo peligro para México. Y no es que el PRI tenga las bondades de las que carece la actual gestión, es sólo que Felipe es el menos indicado para hablar de peligros, totalitarismo, represión y libertades al carecer de las cualidades morales y autoridad para hablar de esos temas, sin mencionar a sus cada vez menos simpatizantes.
El asunto de los diez años de panismo ha dejado, más que otra cosa, un saldo en contra. Pero no todos se sienten agraviados por la continuidad de esta república simulada. Muchos de los agradecidos son los criminales de cuello blanco quienes encontraron en esta decena una amnistía nunca antes vista. Carlos Salinas se pasea entre fiestas y eventos sociales como si nada debiera. El más poderoso narcotraficante del nuevo siglo escapó y ostenta su poder sobre muchos estados del país sin contar con su plantilla de funcionarios federales y generales que tiene comprados. En derechos humanos la situación no mejora. Los abusos de las fuerzas armadas son sistemáticos mientras el hampa hace valer su ley mediante el poder de fuego que no tiene resistencia ante las endebles policías municipales y estatales quienes desquitan la frustración disolviendo manifestantes en alguna Supervía, en Atenco, en Oaxaca, en Puebla, en Morelos, y en el resto del país donde, si no es el narco quien impone el terror en los habitantes, serán los cuerpos de granaderos de cada entidad.
Fox ha visto cumplido uno de sus sueños. Cada vez son más las personas que han tenido que recurrir al changarro para subsistir al no haber más ofertas de empleo que  los trabajos basura; aquél que se realiza sin contrato, sin seguridad social, sin prestaciones mínimas. Los comerciantes recurren a la piratería y la mercancía robada para vender a precios rebajados aquello que ya no es posible comprar a un precio justo siquiera en la tienda de la esquina.
La desigualdad entre la clase trabajadora y la que genera industria en el país la separa una brecha que no se salva ni con los magros y ofensivos aumentos salariales que siempre quedan por debajo de la inflación; trabajo que difícilmente paga una vida digna.
El crimen a ras de suelo, ese que ha dejado de ser noticia, comienza a pulular entre calles, plazas, parques y oficinas. Los secuestros y las extorsiones no habían sido tan frecuentes desde 1995 luego del “Error de Diciembre”.
Quizás debido a ello la industrialización de la miseria ha encontrado un buen tiempo para la generación de campañas de donación para teletones y demás circos altruistas que apelan a la ley de la compensación: “Si donas al teletón quizás diosito te libre de todo mal”.
Diez años de fracasos y pifias vergonzosas que se han convertido en un autoelogio gubernamental que presume muchos logros donde nadie más los ve. Así como Carlos Salinas presumía de una economía estable y en crecimiento que se vio por los suelos cuando su burbuja inflacionaria estalló inevitablemente, Calderón infla una burbuja de falso bienestar social que amenaza con reventar. Las consecuencias son imprevisibles aún pero sí son peores que la situación que tenemos actualmente entonces el panorama es irremediablemente trágico.
De la violencia ya sabemos las cifras, nadie está seguro desde que cada mexicano es un potencial sospechoso de narcotráfico, susceptible a caer muerto por las balas del ejército en algún retén.
Hace diez años algunos de los nuevos ciudadanos mayores de edad tenían apenas ocho años de vida; poco enterados de su entorno y el desenvolvimiento de los gobiernos conservadores que les tocó padecer. No conocen otra cosa que los gobiernos panistas pero este desconocimiento no puede ser excusa para que no se involucren en los cambios futuros. Muy al contrario; ese segmento será factor de suma importancia en la decisión en 2012. Son ellos quizás la última esperanza en la búsqueda de una transición pacífica.


Comentarios: immorfo@gmail.com
Twitter: http://twitter.com/Morf0

http://www.revistaemet.net/new_emet/noticia.php?id=10843




miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Cien años de qué?

¿Cien años de qué?

miércoles, 24 de noviembre de 2010
Mientras las balas de un desdibujado enemigo llamado “crimen organizado” causan bajas en, para variar, la clase política parece que algunas cuentas no quedan claras entre la mafia y sus antiguos aliados.  A la vez que el primer disculpador del país, el señor que siempre “lamenta profundamente” “hasta las últimas consecuencias” sigue gastándose las páginas del mismo discurso, en el cual sólo cambian el nombre, sigue entreteniendo a la masa mediante un show de luces y sonido pero no en el zócalo capitalino, sino en cualquier retén militar del país donde el estruendo de las armas que pagamos con nuestros impuestos dejan sin vida a mexicanos que no vieron las luces que emanaban de esos cañones que deberían estar apuntando en otra dirección.
¿Cómo hablar de la misma situación con distintas palabras? Es casi imposible no dejar de señalar la retahíla de fracasos que distinguen a este gobierno como el más sanguinario de su historia.
Decir que a cien años de la revolución armada muy pocas cosas han cambiado es un lugar común del que difícilmente cualquiera que aborde el tema puede abstraerse. Pero es así. Las tiendas de raya sólo han cambiado de método y nombre pues los herederos de la tradición de esquilmar al obrero y al trabajador siguen en la misma tónica; hacer del capital el único medio de subsistir dejando el talento humano fuera de la fórmula de producción del sistema económico; eso explicaría la horda de burócratas pagadazos que calientan la silla bajo el aura protectora del compadrazgo y el vicio de las influencias; sin mencionar el cáncer de los sindicatos charros. Explotadores y explotados sigue siendo la simbiosis que caracteriza una relación laboral enfermiza en la que lo único importante son las cifras huecas; cifras como las que presume Calderón al decir que se han rebasado de los 800,000 empleos generados este año. Sin duda sería interesante saber de qué clase de empleos está hablando el señor que “lamenta profundamente” pues este país se sostiene a empleos chatarra, sin prestaciones sociales y con un sinfín de injusticias que cualquier campesino de hace cien años bien podría reconocer en su propia condición.
Este pasado glorioso que se celebra con la histeria propia de los ignorantes es causa de vergüenza nacional. Una revolución trunca, traicionada por los apetitos de poder de los antepasados que hoy gobiernan, los que son asesinados por sus aliados narcotraficantes.
Desde la segunda revolución, la civil de los años sesentas, también hay pocas cosas que han cambiado. La represión y el silenciamiento se ha convertido en un asunto primordial que se ejecuta con sistemático cuidado bajo pretextos y testaferros, tal como sucede con la demanda que tiene sobre sí el reportero de la revista Proceso, Arturo Rodríguez, por parte del senador panista y compadre de Felipe Calderón José Guillermo Anaya. Desde aquellos años turbulentos la militarización ha sido asunto diario en la vida de los habitantes de Guerrero, Michoacán, Oaxaca y otras entidades que vieron nacer focos guerrilleros. Militarización que hoy abarca a casi todo el país, incluido el Distrito Federal donde el 20 de Noviembre se vio invadido de soldados en las calles con la complacencia de una Marcelo Ebrard omnibulado por su imagen en un espejo empañado de aspiraciones demasiado altas para él.
Que la sociedad civil ha logrado avances en la búsqueda de democracia, es un hecho. Pero no hay tiempo de congratularnos por pequeñas victorias. Hace falta más, mucho más.

Comentarios: immorfo@gmail.com
Twitter: http://twitter.com/Morf0


http://www.revistaemet.net/new_emet/noticia.php?id=10453

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

  Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH Los Organismos de DDHH de la República Argentina, abajo firmantes, repu...