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domingo, 30 de noviembre de 2014

Se la pasa borracho

Se la pasa borracho…el guacho
Hercilia Castro


Todos los días es igual para él, levantarse, lavarse la cara, ponerse la camisa a rayas que le gusta y casi no lava. Apenas y toma un café de olla, si le da tiempo, y si no se va con su botella de mezcal de Vallecitos que compra cuando va de visita. Se la pasa borracho.

Su rostro moreno ya está curtido por el sol, andará en los 60 años, pero el ejercicio y la disciplina lo hicieron fuerte, duro, y solitario. Ahora se dedica a pescar, alguna vez fue teniente y ahora sólo vive del mar.

El mar lo abstrae, le hipnotiza, pero no puede quitarse de la cabeza esas imágenes, eso que lo hizo mandar lejos al mundo, eso que se llama miedo, remordimiento.
Gamaliel llega a platicar con él cada que anda cerca de BuenaVista:

-¿Qué pasó mi soldado?, ¿pescaste hoy o ya andas tomado?
-No, ya pesqué ora´ vamos a tomar, te invito.
-No, gracias soldado, ya sabe que no tomo.

Los recuerdos atormentan al soldado y el alcohol lo hace hablar: Sabes, Gamaliel, esto es una mierda. Yo fui guacho todo el tiempo, desde soldado raso. Y nos mandaban a la Sierra, a ver que no hubiera guerrilleros.

Pero la consigna era otra, confiesa: Nos mandaban a los pueblos a violar todo lo que encontráramos, y si no lo hacíamos era traición.

Entrabamos a los pueblos a destrozar, dizque buscando la guerrilla, y la orden era golpear, violar. Niñas, a los ancianos los dejábamos casi muertos, embarazadas, se mataba a los hombres, muchas veces ni preguntamos. Y no te podías negar porque era orden de arriba y era traición si no lo hacías.

Sus ojos se pierden y agarra valor empinándose la botella de mezcal: Eso es una mierda.
Pero ahora ganas bien, soldado, pescas, te la pasas borracho.
El guacho ya no responde, sus ojos están vidriosos entre el efecto del alcohol y de lo que pareciera, lágrimas.

Hubo una vez que entramos a un pueblo, la orden era desaparecer a los hombres, pero todos se fueron contra las mujeres, acorralaron a una embarazada y la empezaron a violar, yo sólo veía. Pero uno de los más jóvenes no quiso violar a la mujer. Se encabronaron y lo acusaron de traidor, era mi amigo. Lo acorralaron y entre todos lo violaron. No pude hacer nada.

Luego fuimos a otro pueblo, y había una maestra bonita, bonita la muchacha. Pero la violamos, nos formamos, yo, no quería pero tuve miedo de que me pasara lo mismo que a mi mejor amigo. Nunca he podido olvidarlo.

Gamaliel calla, y sólo atina a decir que eso ya pasó, ahora vive bien, gana dinero con su pesca, puede emborracharse, buscarse una mujer y tener una familia. Bueno, luego paso a visitarte, soldado.

Pero el soldado sabe que no será así, que el remordimiento de las violaciones y lo que hizo en su labor patriótica no lo dejará dormir. No tiene mujer, no tiene hijos, sólo el mar y su mezcal, por eso se la pasa borracho, aunque ni el alcohol le quite la culpa.






domingo, 8 de diciembre de 2013

Hay muchos enfermos como consecuencia de la guerra sucia, advierte una activista

Demanda Ong que el gobierno apoye a personas afectadas por diferentes males

Hay muchos enfermos como consecuencia de la guerra sucia, advierte una activista

Padecen epilepsia, trastornos mentales y artritis, entre otros, por torturas, acusa Margarita Baltasar
RODOLFO VALADEZ LUVIANO ( Corresponsal)
Atoyac, 7 de diciembre. En 1973, José Baltasar Fuentes fue detenido por los militares, señalado por el cacique de su pueblo de participar en la guerrilla del profesor Lucio Cabañas Barrientos. Durante los cinco años que estuvo preso, los soldados lo golpearon y torturaron. Actualmente el hombre sufre ataques de epilepsia y tiene trastornos mentales que le impiden desempeñar un trabajo.
Margarita Baltasar Fuentes, hermana de José, lo describe así: “Mi hermano es una de las víctimas de los golpes y las torturas militares de aquella época. Hoy en día permanece en mi casa impedido para desempeñar cualquier tipo de trabajo por su estado de salud”.
Como él, explica, muchas personas en este municipio padecen enfermedades como artritis, diabetes o epilepsia, como resultado de los golpes que les propinaron los militares o la angustia y el rencor que sintieron cuando fueron detenidos sus seres queridos durante los años en que el gobierno federal reprimió a la población de Atoyac.
Asegura que cada día son más las personas que resultan con un padecimiento a raíz de lo que sufrieron en aquellos años en los que se desarrolló la llamada guerra sucia. Muchos por la desesperación que vivieron en su lucha por encontrar a sus seres queridos que fueron detenidos. Y otros, como su hermano José, por los golpes y la tortura de la que fueron víctimas a manos de los militares, que buscaban terminar con el levantamiento armado encabezado por Lucio Cabañas.
Actualmente, es la secretaria de Organización del Comité Autentico Representativo de Familiares de Desaparecidos Víctimas y Ofendidos de la Guerra Sucia, la cual aglutina a unos 150 familiares de personas que fueron detenidas y desaparecidas por el Ejército durante la década de los años 70, así como sobrevivientes de la represión de esos años, y que lucha porque el gobierno federal ayude a quienes perjudicó con el régimen de terror militar, con servicios médicos, proyectos productivos, programas sociales, obras en las comunidades, servicios públicos y apoyos económicos de los que, aseguró, han estado exentos durante casi 40 años.
“Por eso es necesario que el gobierno actual de Enrique Peña Nieto voltee los ojos de una vez por todas, y ayude a aquellos que su partido dañó años atrás”, puntualizó en entrevista para La Jornada Guerrero.
Esta asociación, dijo, lo que busca es dejar atrás ese rencor y coraje que tiempo atrás invadió a los familiares y encontrar la forma de que los beneficios lleguen a quienes lo necesitan en Atoyac.
“Tenemos confianza en que las instituciones y en el gobierno actual del país vean la situación por la que atraviesan las familias de este municipio y hagan llegar los beneficios que anteriormente no llegaban para ellos”, manifestó.
La activista expuso que el trabajo del Comité ha comenzado a rendir frutos, pues las autoridades federales han empezado a entablar comunicación con ellos y han dado muestras de querer apoyar a través de programas gubernamentales a los familiares, “pero sabemos que es un trabajo duro y lento, pues han pasado casi 40 años sin que se den los resultados, por eso hay que esperar a ver el curso que tomen las cosas que esperamos sean de beneficio para las familias y las víctimas de la guerra sucia, que se agudizó más en este municipio”, asentó.

domingo, 7 de julio de 2013

Tortura e impunidad

RAÚL SENDIC GARCÍA ESTRADA

Tortura e impunidad

A la memoria de mis tíos Teresa y Domingo Estrada Ramírez, víctimas de la Guerra Sucia del Estado mexicano
La Real Academia de la Lengua Española define a la tortura como el daño físico o sicológico que se le causa a una persona como castigo o método de confesión, considerada por el Derecho Internacional Humanitario como un crimen prohibido e injustificable.
Se debe buscar la aplicación de la Convención contra la Tortura y Tratos crueles e Inhumanos o Degradantes, considerado como uno de los principales tratados internacionales en materia de derechos humanos, que entró en vigor el 26 de junio de 1987.
La tortura es el sufrimiento, el dolor y la afectación permanente, en su acto el torturador puede pretender provocar un intenso dolor físico o psicológico, este flagelo parece no tener fin y hoy es aplicado desde el poder a partir de las instituciones del estado para reprimir a sus opositores.
En los informes de Amnistía Internacional se dice que en México, el Ejército, la Marina, la Policía Federal, de los estados y municipios, son quienes cometen las principales violaciones a los derechos humanos e infringen a los detenidos todo tipo de martirio.
En Guerrero la tortura sigue sin considerarse como un delito, a pesar de la observancia e insistencia de las organizaciones no gubernamentales en todos sus niveles y de los movimientos sociales.
Los hechos de tortura tampoco se investigan al no contarse con un marco jurídico adecuado, además de adolecer de un equipo humano profesional y de tecnología para tal fin, por lo tanto no se investigan los delitos de tortura, además no existen garantías mínimas para las víctimas, con lo cual se inhíbe la presentación de denuncias.
El primer visitador de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum), Hipólito Lugo Cortés, informó que en la Comisión Estatal se tienen registrados 56 quejas sobre torturas para lo cual se han emitido 56 recomendaciones, aunque éstas no se han traducido en sanciones debido a los vacíos en la legislación estatal vigente y por lo tanto es una práctica que subsiste.
La tortura es diversa, que va desde los choques eléctricos, los golpes, las quemaduras, los desgarres, la presión sicológica, llegando incluso en alguno de los casos a la violación sexual.
De las 56 quejas registradas y documentadas sobre tortura, 47 son contra la Procuraduría General de Justicia del Estado, seis contra la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y cuatro contra los ayuntamientos.
En nuestro estado, la tortura tuvo su momento de expansión más fuerte durante el período al cual se le ha denominado guerra sucia, que va desde finales de los años 60 hasta aproximadamente 1984, con prácticas aberrantes que inician con el encarcelamiento ilegal, los golpes, las mutilaciones, aplicadas a opositores, combatientes guerrilleros y familiares.
La tortura ha sido una acción perversa de dominación y de poder, herramienta antisubversiva “para el control social” como forma intolerante del ejercicio del poder, la violencia gubernamental y el castigo que intenta arrancar secretos y provocar confesiones y delaciones, estos martirios que provocan los torturadores a su voluntad para provocar miedo y un terror fulminante con la intención de paralizar, reducir y minimizar la voluntad del torturado.
Los torturadores tienen nombre y apellido Miguel Nazar Haro, Mario Arturo Acosta Chaparro, Francisco Quiroz Hermosillo, capitán Aguirre Quintanar, Luis de la Barrera, Wilfrido Castro Contreras, capitán Barquín, Isidro Chiro Galeana y Simón Valdeolivar, entre muchos otros.
La tortura sigue vigente contra los opositores al régimen. El 12 de diciembre de 2011 fueron torturados por la Policía Ministerial del Estados los estudiantes normalistas Gerardo Torres Pérez, Cipriano Bernardino Maldonado y Agustín Chocolate Salazar, en las instalaciones de esa corporación, en la Procuraduría de Justicia del Estado de Chilpancingo, con el interés de que se declararan culpables de la portación y disparo de un fusil AK-47, con lo cual se pretendía presentarlos como quienes dispararon en contra de sus compañeros normalistas de la escuela normal rural de Ayotzinapa, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús.
Desde la época de la Colonia, la tortura ha sido una de las herramientas ejecutadas desde el poder para el control, represión y dominación de la población, en México y en Guerrero se ha aplicado particularmente desde la guerra sucia y hasta la actualidad.

Exigen justicia por Alex Serna con vendas en esculturas del Centro de Zihuatanejo

. Hercilia Castro Balderas Zihuatanejo,  9 de julio de 2026. Esta madrugada, varias de las esculturas  del Paseo del Pescador, la Cancha M...