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miércoles, 28 de mayo de 2025

AMLO dejó pendiente la justicia para víctimas de la Guerra Sucia: Cabañas

 

Hercilia Castro




Atoyac, 17 de mayo de 2025. En el 58 aniversario de la masacre de la plaza cívica de Atoyac de Álvarez donde padres de familia y docentes se reunieron a un mitin político, encabezado por el profesor Lucio Cabañas Barrientos y que dio inicio a su guerrilla por los asesinatos cometidos por la Policía Judicial.

Micaela Cabañas Ayala, hija del profesor y guerrillero, externó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador “dejó pendiente la impartición de justicia para las víctimas de la Guerra Sucia”.

Entrevistada durante los eventos del 58 acto conmemorativo de los caídos en la masacre, Cabañas destacó que ahora pueden manifestarse, realizar eventos culturales y ha cesado el hostigamiento a ella.

Sobre el desconocimiento de la lucha de Atoyac, señaló que se debe impartir la historia de los movimientos sociales que dieron democracia a este país en todos los niveles, sobre todo universidades “debería ser”.

“ falta el reconocimiento oficial para que no se vuelvan a repetir estos crímenes de lesa humanidad”.

Sobre qué sintió cuando estuvo en el Campo Marte en uno de los últimos eventos del expresidente Andrés Manuel López Obrador en representación de las víctimas y leyendo también los últimos momentos de su padre, “Puedo decir que Andrés Manuel fue el primer presidente democrático, pero también puedo decir la que dejó pendiente la impartición de justicia a las víctimas de la guerra sucia”.

Señaló que cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue candidata le remarcó: Maestra, no deje a medias lo que quedó, porque las personas se están muriendo y yo me sentí traicionada de que rindieran homenaje a los militares cuando cometieron abusos y desapariciones en Atoyac.

Agregó que a la fecha, existen mil 500 víctimas sobrevivientes y familiares sin el resarcimiento del daño por la guerra sucia de la década de los 70.

 

 

 

 

martes, 2 de abril de 2024

Gatos Pardos - Guerrero, el salvaje

 

Guerrero, el salvaje

 

Hercilia Castro Balderas

 


Taxco de Alarcón, con sus calles empedradas y angostas, sus “burritas” (combis), su aire colonial, sus museos, sus parques llenos de árboles, sus barrios antiguos, su famosa plata, sus mercados y gente trabajadora, su Zócalo, su conservadurismo y elecciones siempre por partidos de derecha, sus mujeres que van a misa de gallo, sus mujeres que cuidan las capillas, sus cristos, vírgenes, su catolicismo arraigado, sus tradiciones sacras como la Semana Santa, atracción ya turística desde hace muchos años, sus Jornadas Alarconianas, su cercanía a la Ciudad de México y a Morelos, vivió su primer Jueves Santo manchado, ensangrentado, indignado por la desaparición de Camila y hallazgo de su pequeño cuerpecito de ocho años de edad en una bolsa negra, como si fuese, un residuo más.

Camila  desapareció la tarde del 27 de marzo después de acudir a casa de una vecina, quien la había invitado a jugar con su hija en una alberca inflable. En los vídeos de cámaras proporcionados por vecinos, se ve cómo la niña cruza la calle emocionada, quien la había invitado era su amiguita, hija de una amiga y vecina de su madre. Horas después, la vecina alegó que la niña nunca llegó. La madre denunció la desaparición de Cami, pero su queja fue rechazada por lo que tuvo que irse a la Fiscalía General del Estado (FGE) en Iguala, nadie, más que los vecinos de los padres de Cami, comenzaron a apoyar, en lo que a la Fiscalía se le hinchaba la gana girar las órdenes de aprehensión contra los secuestradores y cómplices, que le habían llamado  a la madre de Camila para pedir 250 mil pesos, eso, vale la vida de una menor, de cualquiera, a veces, menos.

 

Hicieron plantón a las afueras de la casa de Ana “N”, la vecina, toda la noche, hasta que la policía municipal se dio cuenta de que la ira era demasiada, la impotencia. Los pormenores, están ya en todos los medios nacionales e internacionales, de más es decir que los vecinos y la familia entraron a la casa de los raptores de Camila. Para el jueves santo, ya Cami era noticia de otra niña más asesinada en este país. Los medios en  las redes ya posteaban el vídeo de cómo la turba enardecida sacó a Ana , a su hijo y otros dos, con tubos, patadas, golpes, ya estaban siendo casi linchados por los taxqueños. Ana “N” y uno de sus hijos murieron por los golpes de hombres y mujeres, los Barrios, como el de Bermeja, no sacó este Jueves Santo a su Cristo en solidaridad con la familia de Camila.





La autoridad, como siempre, cometiendo omisión, negligencia, y desprecio a una sociedad enojada por su pasividad, autoridades, que , empezando por la gobernadora, deberían estar tras las rejas. Por esos delitos, omisión, negligencia, impunidad, y obstrucción al debido proceso en delitos como el secuestro y asesinato de una niña, una niña inocente por la que hoy llora Taxco.

 

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Conozco Taxco desde niña, la mayor parte de mi infancia que la pasé entre Taxco, Cuernavaca, y la CDMX mi madre me llevaba con su familia, eran otros años, recuerdo a mis primas mayores, mis tíos, yo era la “niña” mientras ellos trabajaban de plateros, comerciantes, todo el día casi, su mercado y la belleza de las calles, de su orgullo, la Santa Prisca, las amigas de mi madre, sus ex vecinas, la tía Mary que siempre me esperaba con un plato de nata, ella aún compraba leche bronca, , este, es el primer intento de linchamiento que me toca ver de lejos.  Y sentirlo dolorosamente, indignada por lo que le pasó en Camila.

Siempre he ido en plan de turista, buscando el amor de mi familia materna, lo que no tenía de la paterna. Añorando los tlacoyos que vendían afuera de la casa de mi tía Mary, pero todo cambia. Todo ha cambiado y no por este hecho.

El periodista Oscar Balderas Méndez, especialista en crimen y narcotráfico, mencionó en su Twitter @OscarBalmenque: “Durante los últimos cinco años la Nueva Familia Michoacana se ha asumido como la verdadera policía municipal de Taxco. Es un trato de “pax narca”, el cártel se encarga de barrer con delincuentes del fuero común a cambio de que sus delitos del fuero federal sean ignorados”. También menciona que cuando ocurre un hecho que sacude a la población como el caso de Camila, la gente no acude a la policía municipal, pero esta vez, sí lo hicieron, porque los secuestradores y asesinos de Camila no tenían relación con la NFM, incluso que, es posible el cártel apoyara el linchamiento. Recomiendo leer todo su hilo sobre el caso.

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Esta reportera que redacta lleva años siguiendo el tema del desplazamiento forzado en Guerrero, desde 2010, 14 años ya. En todos los casos los guerrerenses denuncian y no hay más que ignominia y una sabida colusión de autoridades corruptas con el Crimen Organizado, en toda la entidad es lo mismo, pueblos fantasmas de la Tierra Caliente, región Centro, y la Costa Grande entre otras regiones. Casas quemadas, hijos asesinados, niños reclutados por el narco, tan sólo lean al compañero Sergio Ocampo con el texto de ayer de un chico Mazahua secuestrado por la FM y que tuvo que participar en la guerra contra el cártel de los Tlacos “Eché a perder mi vida; estuve en una guerra muy fea contra los Tlacos”, https://www.jornada.com.mx/2024/04/01/estados/025n1est .

Narra su secuestro desde  el Estado de México hasta obligarlo a matar en Guerrero en una guerra que no era suya y que bien sabemos, desde Felipe Calderón Hinojosa, no ha parado nada, ni desapariciones, asesinatos entre cárteles, gente inocente, niños, mujeres, hombres, campesinos, comerciantes, activistas, etc. Porque esta fue y sigue siendo su guerra, no la nuestra.

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Pero, para mí, lo más doloroso del crimen de Camila ha sido leer a todos los citadinos de la CDMX juzgar a mis paisanos, tratarlos de asesinos por exigir justicia, una justicia y órdenes de aprehensión que jamás llegaron. Su vida en la burbuja de muchos mexicanos y, sobre todo feministas e intelectuales o seudo intelectuales que nos tratan como criminales, como si Guerrero no fuera desde antes de Lucio Cabañas un laboratorio de tortura, el experimento de la Guerra de Baja Intensidad (GBI), la contrainsurgencia, el cacicazgo de gobernadores imponiendo compadres y dando órdenes de matar a todos los que se levantaran a exigir justicia, la cuál, sigue sin existir. Ni siquiera Morena, y eso que Guerrero siguió toda la vida a Andrés Manuel López Obrador, para sacar al PRI, al PRD, pero todos están coludidos, corruptos.

Tratándonos de salvajes, y sí, tal vez seamos broncudos por levantar la voz, por cerrar carreteras, quemar edificios como cuando fue lo de Ayotzinapa, la normal más emblemática que tiene su lema que mientras la miseria exista, las normales rurales tendrán razón de ser. Porque hemos sido guerrilleros, porque desde que tengo memoria, ir por la carretera era ya saber que en el Ticui o Bajos del Ejido los guachos (militares) te iban a revisar, iban a sembrar droga a los hombres, escuchar el terror de las mujeres de que se llevaran a sus hijos, maridos, y, para asustar a los niños el escuchar “sino te portas bien te van a llevar los guachos”, pese a que los retenes militares son ilegales pues todo mexicano, según la Carta Magna, tiene libertad de viajar por territorio mexicano. Eso no lo vivimos nosotros, jamás.

Por eso me ha calado que  juzguen a mis paisanos taxqueños. Digo, ¿Qué culpa tenemos nosotros que en otros estados sean pasivos y que Guerrero, los guerrerenses que nos partimos la madre  diariamente trabajando y viviendo ahora con el temor de ser extorsionados por el narco, o cualquier injusticia paremos calles y cerremos carreteras? Nosotros, no somos un estado dejado, sino uno que ha sufrido desde hace décadas.

La Guerra Sucia, la desaparición de Rosendo Radilla a manos de militares, tortura contra los campesinos ecologistas Teodoro Cabrera y Rodolfo Montiel, la masacre de Aguas Blancas, el asesinato de líderes como Norma Mesino, Ranferi Hernández, Luis Olivares, la desaparición de Víctor Ayala Tapia, todos ellos, campesinos en defensa de sus comunidades, la violación multitudinaria a Inés Fernández y Valentina Rosendo, la Matanza de los Copreros, las represiones al magisterio guerrerense, la desaparición de nuestros 43 normalistas de Ayotzinapa y miles de guerrerenses y sus familias buscándoles, la Masacre del Charco, el desplazamiento forzado, la desaparición de Vicente Suastegui Muñoz, líder opositor a la presa de La Parota en Acapulco en 2021 y el encarcelamiento sufrido de él y su hermano Marco Antonio Suastegui Muñoz en 2015, la desaparición de la campesina ecologista Eva Alarcón bajada de un autubus, el asesinato de Javier Torrres Cruz, campesino ecologista de La Morena, Petatlán, y que denunció como autor intelectual del crimen de Digna Ochoa al capo Rogaciano Alva Álvarez (don Roga)  las desapariciones y feminicidios no resueltos, y ahora, Camila.

Tantos y tantos asesinatos y amenazas y ustedes esperean nos quedemos civilizadamente sentados esperando justicia, no somos ustedes pero tampoco somos salvajes, sólo buscamos, seguimos, y lo digo a mis 46, justicia. Ignoro si algín día  Guerrero la verá. 

No, no somos salvajes, ni primitivos, simplemente, Guerrero, y si eso les da vergüenza como analistas, intelectuales, feministas, es un estado valiente, que día a día vive en medio de la militarización, cacicazgo y cárteles que matan inocentes, desaparecen personas, reclutan niños y adolescentes.

Guerrero, es valiente, sus periodistas en riesgo más, aunque como en algunos lados, ya somos zonas silenciadas. No es nuestra culpa, ustedes sean insensibles e ignorantes, que no sepan la historia de la entidad, menos, que por este estado, se consumó la Independencia de México y así como Oaxaca dio nuestro primer presidente indígena, a Benito Juárez, nosotros les dimos a Vicente Guerrero, el primer presidente afromexicano. Sí, también aquí somos negros.



Y Guerrero ha llevado casos a la Corte Internacional de Derechos Humanos, como el caso del cantautor y campesino, Rosendo Radilla, desaparecido en 1974 en un retén militar, la sentencia de la corte, no se ha cumplido al pie de la letra, el primer caso que puso al Estado Mexicano en jaque por desaparición forzada, violencia de Estado, más los casos de Inés y Valentina y, los campesinos ecologistas de Petatlán, Rodolfo y Teodoro, ganadores del premio Goldman y  liberados por la presión política internacional en el sexenio de Fox Quezada.

Justica es lo que nunca ha tenido Guerrero, impunidad, desde hace décadas y ahora, la criminalización a los guerrerenses en busca de eso, solamente justicia y un alto a una pesadilla de décadas.

Concluyo con la despedida de la madre de Camila en la caravana su última morada, su doloroso entierro: “Mi niña, ya no estás conmigo, todo por esa estúpida pendeja que te quitó la vida sólo por dinero”.

¿Ustedes son valientes o sólo viven en su burbuja intelectual y citadina; y, si a ustedes les mataran su hijo, hija y la autoridad no hace nada aun denuncien y marchen, esperarán?

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 6 de diciembre de 2014

La Guerrilla y la Esperanza de Lucio Cabañas




Lucio Cabañas, maestro rural guerrerense asesinado por el ejército en 1974, encabezó uno de los movimientos guerrilleros más importantes en México durante los años sesenta y setenta. Su recuerdo y la memoria de la lucha campesina en la sierra de Guerrero que tantos muertos y desaparecidos ha dejado a su paso, permanecen vivos aún y representan un símbolo libertario de compromiso por los pobres. Los testimonios de ex-guerrilleros y compañeros de armas, de simpatizantes, de familiares y sobrevivientes, de historiadores y sociólogos, no sólo reconstruyen la historia de Cabañas, sino que contribuyen a la reflexión sobre las causas y la recurrencia de los movimientos armados en la lucha social que han caracterizado al México convulso del último siglo.


Un documental de IMCINE

domingo, 2 de noviembre de 2014

Mini crónica de 72 horas de lucha con los maestros, por Ayotzinapa

Mini crónica de 72 horas de lucha con los maestros, por Ayotzinapa

Hercilia Castro B
Introducción

Guerrero, 2014. Ser hijo o hija de un maestro disidente, revoltoso, vándalo, opositor al Sistema en Guerrero (y supongo otros lados) es todo un compromiso, una suerte y una desventaja a la vez. Más, cuando es profesora tu madre. En mi caso me tocó ser hija de una profesora disidente. A mi madre le tocó ser maestra en los años en que no había caminos en las comunidades, ni luz, ni agua –más o menos como ahora sigue la situación en la entidad- , le tocó la época de la defensa de la extinta Universidad Pueblo (Ahora sus ideales distan de lo que soñaban sus profesores fundadores), la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), cuando el ex cacique gobernador Rubén Figueroa Figueroa perseguía a profesores, normalistas y estudiantes, y todo opositor, era la década del 70 y los 80 porque a fuerzas quería destruir la universidad “pueblo”, proyecto de Rosalío Wences Reza (dice).

Recuerda que en esa época de la persecución –la guerra sucia de los 70- desaparecieron a cientos de alumnos, (ella daba clases en la Prepa 2 y 7 de la UAG), entre los desaparecidos estaba Antonio Mena y su esposa Teresa Hernández, y Floriberto Clavel Juárez El Penta.  “El Penta era muy mi amigo, la última vez que lo vi fue en los pasillos de la prepa 7, me dijo “maestra dame lo que tengas porque me traen cortito, me vienen siguiendo los judas”, al otro día ya no supe nada” En esa época José López Portillo hacía campaña y un día antes de su visita a Guerrero desaparecieron a 13 estudiantes activistas y también académicos. Al líder y profesor Eloy Cisneros Guillén lo convirtieron en preso político, “apenas habíamos cobrado el aguinaldo cuando lo apañaron en su casa, en Ometepec”.

Claro, Figueroa quería que se cerrara la universidad para que se metieran a la entidad solamente universidades privadas. Los llamados Judas (Judiciales) que ahora serían los Ministeriales perseguían a profesores y estudiantes “Siempre teníamos que salir en bola porque si no nos apañaban los judiciales”. Literal, la sufrieron todos los fundadores y cofundadores. Ya también en esos años, los estudiantes y egresados de Ayotzinapa sufrían las consecuencias pues la normal Raúl Isidro Burgos ya carecía de recursos, víctima del odio del Estado, recordemos que el profesor Lucio Cabañas Barrientos secuestró a Figueroa padre. Lo mismo pasaba con los profesores de nivel básico. Incluso mis hermanos, fueron perseguidos cuando eran estudiantes y les tocó una que otra balacera por parte de judas.

Eran los 70, la guerra sucia, la época de la insurgencia de los profesores hartos del abuso (como hoy), de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, los días en que se desapareció al líder y campesino Rosendo Radilla Pacheco (Caso llevado ante la CIDH y donde ésta sentencia al Estado Mexicano por la desaparición forzada del líder atoyaquense) y que en el municipio de Atoyac, al menos, son más de 600 los desaparecidos y las heridas, las familias desmembradas por la desaparición forzada siguen exigiendo justicia, como hoy, como siempre.


En 1981 los profesores se lanzan a un paro y plantón en la Ciudad de México de 45 días, entre las calles de Argentina, Guatemala y Chile con la asistencia de más de 32 mil maestros  de 16 estados que llevaban el féretro de Misael Núñez, a quién, la cacique magisterial Elba Esther Gordillo lo mandó asesinar por ser un opositor a sus políticas –ya se decía que la Gordillo era amante de Carlos Jongitud Barrios “Elba Esther Gordillo, de cama en cama se ganó la fama”- era el grito disidente. En ese tiempo se decía que no era titulada, pero era hija de una profesora chiapaneca que obtuvo un interinato, donde empezó a posicionarse.

Al término del plantón, Figueroa ordenó que todos los que tuvieran facha de profesores y viajaran en los camiones los regresaran, pues la frontera sería cerrada para ellos. Entonces se “encabronan” los profesores y en Civac, Morelos, se deciden y hacen la Marcha de la Dignidad. Pasan a Tres Marías donde un profesor se niega a recibir a los profesores guerrerenses, pero una profesora valiente les dice “Pasen profesores, esta escuela la hizo mi padre y son bienvenidos”, después, reanudan la Marcha de la Dignidad hasta llegar a Ciudad Universitaria donde los alumnos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNAM les dieron el mayor apoyo, instalaciones, comida y abrigo.

 Y como siempre, “ponemos a marchar a México con la Marcha de la Dignidad, con la mayoría de los profesores de todos los estados, marchó con nosotros el Pato Pascual, con todos los que habían marchado antes con nosotros y Rubén Figueroa tuvo que ceder”. “En las que ha andado tu madre”, recalca.

A mí me toca la responsabilidad de marchar, después del fraude electoral del 88, ese momento donde Manuel Bartlett dijo que “se cayó el Sistema” y el ganador era Carlos Salinas de Gortari y no Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Digo responsabilidad porque andas en el sol, aunque a los 10 años, uno no capta mucho, sabes que anda tu madre disidente con personas importantes, como la ocasión que me presentó a Don Heberto Castillo (para esa época el PRD ya había nacido y yo he de haber tenido 12 años).

Recuerdo que durante un mes hicimos plantón por el fraude, la lluvia era intensa, torrencial y todavía se definían las elecciones en el 88, y Félix Salgado Macedonio se fue a presentar al Congreso con dos costales de boletas quemadas, por el PRI, claro. En ese entonces lo apodan el “Diputado Costales”.
Desde entonces, entra a México el neoliberalismo, introducido por Miguel de la Madrid Hurtado y aplicado con Salinas de Gortari y los recortes a la educación se hacen más notables.
II

Marchar con maestros

Marchar con maestros es toda una odisea, el profesor tiene ya la formación de disciplina, se cuida la seguridad  en las marchas con lazos a los lados de las columnas y los compañeros cuidan las filas, y no se deja entrar a quien no es identificado. De hecho, el magisterio mexicano, se decía que era el mayor gremio en América Latina.

Los plantones son de aguantar vara, precariedad, improvisar baños y pernoctar en el frío de las noches de invierno, compartir tortillas asoleadas con sal, improvisar tiendas de campaña con plásticos para despertar en el suelo con el calor guerrerense si es en verano la lucha, y sentir, que el asfalto te quema. Las pintas y copias de los volantes salen de las coperachas, de los boteos que se realizan, las rifas. De hecho, los aumentos y logros salariales, sus derechos, han sido ganados por estar en paro, en plantones bajo la lluvia, por las golpizas o madrinas recibidas de los granaderos, las sanciones económicas, las órdenes de aprehensión que les giren, las mega marchas y protestas, las denuncias de las malas condiciones en la estructura educativa mexicana y su deficiencia. Y claro, también los llamados profesores charros (los del Sindicato Nacional de Trabajadores por la Educación –El SNTE- alineados a la Gordillo), o los profesores sin vocación, también salen ganando gracias a la lucha de los profesores democráticos, los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores por la Educación (La CNTE).




III
72 horas de jornada de lucha magisterial por Ayotzinapa


Ayotzinapa retumba en la cabeza de todos, del panameño, el español, el francés, el canadiense, el brasileño, el venezolano, el cubano, el berlinés, el yaqui, el mazahua, el zapoteco, el amuzgo, el chontal, el náhuatl, el costeño, el norteño, en los oídos del taxista, el barrendero, la doctora, el panadero, el bolillero, el afilador, el académico, el político, el sicario, el halcón, la periodista, el rico, el pobre, el clase mediero, el neoliberal, el burgués, el apático, el estudiante, el preso político, el bien comido y el famélico, el sano y el moribundo. Retumba como trueno y temblor, como un tsunami después de ese 26 y 27 de septiembre donde murieron tres normalistas y tres civiles, y hubo más de 25 heridos y 43 normalistas desaparecidos por supuestos policías.

Ayotzinapa se ha vuelto canto, consigna, coraje, impotencia, odio, amor, rechazo, estigma, orgullo, tristeza, dolor, humanidad, perversidad y digna rabia. Se convirtió en el tema mundial y en otra jornada de lucha magisterial por Ayotzinapa.

Desde hace 37 días volvió a los escenarios la normal, a pesar que ya se conoce en la entidad la historia de carencias en Ayotzinapa, y no se olvida el asesinato del 12 de diciembre a dos normalistas en la autopista del Sol y que hoy, se muestra al mundo cómo se criminaliza a la normal rural y sus estudiantes, sólo por tener ideología socialista y “rumbo al comunismo” como dicen sus cantos.

Desde hace 37 días también hay marchas, confusión y protestas. Las marchas han sido multitudinarias en el país, y en la entidad, y como siempre, en Guerrero, de todos los movimientos sociales quienes llevan la batuta son los profesores disidentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores por la Educación en Guerrero (CETEG), los “cetegistas”.

Hace una semana, después de la licencia de Ángel Aguirre Rivero y a dos días de la designación como gobernador interino del académico Rogelio Ortega Martínez, los profesores de la CETEG se enfrentaron contra antimotines y derribaron la puerta tres de Casa Guerrero –residencia del gobernador-. El 13 de octubre, los normalistas de Ayotzi y los maestros de la CETEG, radicalizaron la protesta para que aparezcan los 43 desaparecidos. También, se tomaron 24 alcaldías municipales, de los 81 municipios que hay, advertencia de los manifestantes.


IV
72 horas

Obvio que para esta reportera, saber de la toma de municipios, no se iba a perder la toma del ayuntamiento de Zihuatanejo de Azueta. Llegué el miércoles de Acapulco, luego de haber asistido a la mega marcha y todos los mítines que se han realizado por Ayotzinapa en ese puerto. Y a pesar que llegué tarde –Zihuatanejo está a 4 horas de Acapulco- sacamos la nota. El jueves estuvo programada la toma del aeropuerto internacional de Zihuatanejo, llegamos desde temprano –usualmente soy re floja para levantarme, pero la historia es la historia- los profes de la Ceteg ya estaban reunidos, dando indicaciones y coperándose para las cartulinas con consignas de protesta.  Las consignas “Aguirre y Ortega la misma chingadera”, “Hombro con hombro, codo con codo, Ayotzi somos todos”, “Rogelio, Ortega, Guerrero no te queda” o la de “Esta marcha va a llegar a la huelga nacional”. Los profes eran más de 300, sin sumar a los egresados de Ayotzinapa y al Movimiento Popular Guerrerense (MPG).



V
“Cuidado, cuidado, cuidado con Guerrero, estado, estado, estado Guerrillero”

Para las once de la mañana, entre relajo y advertencia, los profesores se animaron a gritar “Puerta, puerta”, “Quieren entrar? Sí”, “Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, dos, uno” “Gasolina, gasolina, “Cerillos, traigan los cerillos”, “vamos a abrir la puerta”, “lumbre, lumbre, lumbre” y se escuchó toque de tambores,  mientras los elementos de seguridad privada del aeropuerto, palidecían de los nervios. Ya saben, esos profes son unos “loquillos”.

Al final, cruzaron la línea que los dividía y frente a frente con los elementos de seguridad, dejaron la manta de la CETEG como señal de “Aquí estuvo la Ceteg”. El jueves de la toma del aeropuerto todo terminó en risas pues aclararon que no eran indisciplinados pero gritando el “Nos vamos, nos vamos, pero luego regresamos!” y riendo a carcajada abierta.




La prensa, local y estatal llegó tarde, por lo regular en Zihuatanejo los reporteros no se llevan con la Ceteg, -tal vez sea en todos lados, a mí me libra que soy hija de disidente y varios de los profes cetegistas me dieron clase desde niña, siempre han estado, hemos vivido en la lucha magisterial- y ese jueves se enojaron porque “no les avisaron los profes” yo sostengo que en estos momentos de que hay redes sociales  y la información se desborda, uno no tiene que esperar el momento, te unes y ya sabes tu lugar como reportero, estar ahí, con o sin invitación y ser espectador (o partícipe según la circunstancia).

Pero ayer se tomó la Caseta de Feliciano, desde las siete y media de la mañana ya estábamos congregados para irnos con el profe Sergio Guinto (uno de los líderes) y la profa Josefina Gallardo (coordinadora en el municipio). Las profesoras que llegaban ya bien listas, algunas llevaron su olla de café y vasos de unicel, naca tamales y pan, pues un día antes, los profesores advirtieron que la jornada de las toma de Caseta de Feliciano que limita ya con Michoacán, sería larga (Algo que ya sabíamos, ya nos ha tocado esa experiencia). Para las 8 y cuarto, ya nos estábamos subiendo a los carros directo a municipio de La Unión, donde termina Guerrero.

VI
De a 20 pesos, profe

Antes pasamos a cargar gasolina, bueno, ellos, yo sólo iba de pegoste escuchando la plática cuando en la camioneta una de las profesoras pregunta de a cuánto la coperacha para la gasolina “De a 20 pesos, maestra”. Durante el camino a Feliciano, una de las profesoras iba contando que de joven tenía que venir a Zihuatanejo, pero en Tecpan se quedó sin dinero  y un profesor de Ayotzinapa que la acompañaba le dijo “no se apure profa, nos vamos de a raid”- “¿Cómo de a raid, profesor? Orita va a ver a profa –me dijo- y dicho y hecho, llegamos hasta Petatlán de a raid y a Zihua, y luego fuimos a Lázaro (Cárdenas). Esa vez aprendí lo que es andar con un profesor de Ayotzinapa”, dijo entre risas.

El profesor Guinto, que es de los que más hablan al micrófono, es egresado de Ayotzinapa, ronda como en los 55 años, su discurso es como el de todo maestro disidente, “democrático” se auto nombran. El profe iba contando de que desde sus estudios en Ayotzinapa, ya había carencias y tenían que caminar de Tixtla al internado pues no había servicio de combis como ahora. “No maestra, tenemos que protestar porque, ¿qué es delito, que el hijo del campesino quiera estudiar, ese es su delito, por eso los matan?”.



En las protestas, los profesores siempre pagan de su bolsillo, de su salario. Se llenó el tanque y arrancamos rumbo a Feliciano. En la caseta se hizo mitin, y todo inició con su nombre: “Ayotzi viveeeeeeeee, la luchaaaaa sigueeeeee”. Se colgaron las mantas de protesta, se habló con el encargado de la caseta que se dejaría libre acceso, y todo comenzó. De la sección XVIII michoacana llegaron como 100 profesores disidentes, (el magisterio michoacano es de los más entrones), aparte los cerca de 200 profesores guerrerenses, los egresados de Ayotzinapa y el MPG. Y dos niños que vendían chicharrones y plátanos fritos (botana tradicional), y solamente la reportera del Sur de Acapulco y la que escribe esta odisea.

 Los profesores son un relajo, entre consigna y consigna hacían bromas para aguantar “la calor” y se turnaban al micrófono para informar a los automovilistas del crimen de lesa humanidad que sufre Guerrero, de la perversa desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa “que pudieron ser nuestros hijos, o sus hijos”.



Los profesores, subieron a varios autobuses con destino a Uruapan de las líneas Parhikuni y Purépechas a informar de la situación de violencia y dolor que vive Guerrero, y también, botearon (como se hace en la lucha en busca de la justicia), igual que lo hacían los 43 chicos normalistas de Ayotzinapa hasta el negro septiembre pasado.

Y también, los pasajeros de los autobuses y los choferes, cooperaron, solidarizándose con las familias de los normalistas desaparecidos, sin violencia por parte de los maestros, sin ninguna amenaza a los conductores, tal y como lo hacían los normalistas de Ayotzinapa en sus salidas para buscar recursos para su manutención escolar, contrario a la guerra mediática realizada por  el gobierno estatal y federal contra la normal de Ayotzinapa, y que por desgracia, el ciudadano de a pie, aquel, que sólo ve Televisa y TV Azteca, creen ciegamente que los maestros y normalistas y todo el que piense diferente, son vándalos.

A las 11 de la mañana, los maestros disidentes, repartían bolillos y refresco para aguantar el calor del asfalto- incluso nos tocó comer un bolillo con frijoles y chorizo y queso-, repartían fruta, o jícama con chile y limón y unas profesoras listas, para juntar cooperación, vendían cubitos con chamoy (paletas en bolsita). 

Los profesores dentro de su formación de lucha, te comparten siempre lo que lleven, se cuidan demasiado, se saben grupo, gremio, equipo, se saben en riesgo y estigmatizados. Pero también, como dice el profesor Guinto, “el profesor debe ser un agente de cambio que influya en las nuevas generaciones. Debemos de unirnos y hacer que los alumnos piensen, sensibilizar a los padres porque ese es nuestro trabajo”.







Los reporteros del ABC de Zihuatanejo, Televisa y Novedades Acapulco llegaron al mediodía, los profesores les negaban información y sólo hicieron unas tomas los reporteros y se fueron, los profesores saben con quienes sí pueden dialogar como prensa y quienes los golpean, bastantes golpes mediáticos han vivido, por eso la consigna de “prensa vendida por eso estás jodida” que, por desgracia, a muchos reporteros ofende sin recordar, la prensa mexicana, los “chayoteros” hicieron fama y hoy, los que tratan de hacer un  nuevo periodismo son atacados. La memoria y la herida en el magisterio no cierra.

Casi al terminar, los botes de lo recolectado los recogía la profesora Elizabeth y bajo acuerdo común, le dieron un bote de cooperación a sus colegas del municipio de Petacalco “para sus copias y pasajes” y porque es, como la mayoría de los municipios en Guerrero, de los más abandonados por los tres niveles de gobierno.








Para la una de la tarde regresaba con los profesores, en la misma camioneta, con las mismas indicaciones y la misma disciplina que veo desde hace años. Escuchando que “mire profe Guinto, sabemos que es un mito eso de que el gobierno da todo –para las escuelas- eso es falso, nosotros siempre terminamos poniendo y tenemos que pedirle a los padres, y luego se enojan”.  Luego dejé de escuchar, recargué la cabeza en la ventanilla de la camioneta y me dormí un rato víctima de las cuatro horas de insolación yendo de un lado a otro y brincando y gritando para tomar buenas fotos y detalles.

Pero algo me queda claro, el magisterio guerrerense, el disidente, en éste país, es un ejemplo de organización política, con disciplina y a la vez solidaridad con las causas populares. También, que por su discurso revolucionario al igual que Ayotzinapa y todas las normales rurales, y todas las universidades públicas o privadas, el hecho de enseñar a leer y escribir, a pensar, discernir y ser críticos, es sinónimo para éste gobierno, de delincuencia. Yo me asumo una delincuente, soy hija de profesora rebelde, Pero en la calle y la casa, marchando o no, me enseñaron que “El maestro, luchando, también está enseñando”.



Fotos: Hercilia Castro Balderas

@HerziliaKatito

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Mini crónica de 72 horas de lucha con los maestros by Hercilia Castro Balderas is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.









domingo, 8 de diciembre de 2013

Hay muchos enfermos como consecuencia de la guerra sucia, advierte una activista

Demanda Ong que el gobierno apoye a personas afectadas por diferentes males

Hay muchos enfermos como consecuencia de la guerra sucia, advierte una activista

Padecen epilepsia, trastornos mentales y artritis, entre otros, por torturas, acusa Margarita Baltasar
RODOLFO VALADEZ LUVIANO ( Corresponsal)
Atoyac, 7 de diciembre. En 1973, José Baltasar Fuentes fue detenido por los militares, señalado por el cacique de su pueblo de participar en la guerrilla del profesor Lucio Cabañas Barrientos. Durante los cinco años que estuvo preso, los soldados lo golpearon y torturaron. Actualmente el hombre sufre ataques de epilepsia y tiene trastornos mentales que le impiden desempeñar un trabajo.
Margarita Baltasar Fuentes, hermana de José, lo describe así: “Mi hermano es una de las víctimas de los golpes y las torturas militares de aquella época. Hoy en día permanece en mi casa impedido para desempeñar cualquier tipo de trabajo por su estado de salud”.
Como él, explica, muchas personas en este municipio padecen enfermedades como artritis, diabetes o epilepsia, como resultado de los golpes que les propinaron los militares o la angustia y el rencor que sintieron cuando fueron detenidos sus seres queridos durante los años en que el gobierno federal reprimió a la población de Atoyac.
Asegura que cada día son más las personas que resultan con un padecimiento a raíz de lo que sufrieron en aquellos años en los que se desarrolló la llamada guerra sucia. Muchos por la desesperación que vivieron en su lucha por encontrar a sus seres queridos que fueron detenidos. Y otros, como su hermano José, por los golpes y la tortura de la que fueron víctimas a manos de los militares, que buscaban terminar con el levantamiento armado encabezado por Lucio Cabañas.
Actualmente, es la secretaria de Organización del Comité Autentico Representativo de Familiares de Desaparecidos Víctimas y Ofendidos de la Guerra Sucia, la cual aglutina a unos 150 familiares de personas que fueron detenidas y desaparecidas por el Ejército durante la década de los años 70, así como sobrevivientes de la represión de esos años, y que lucha porque el gobierno federal ayude a quienes perjudicó con el régimen de terror militar, con servicios médicos, proyectos productivos, programas sociales, obras en las comunidades, servicios públicos y apoyos económicos de los que, aseguró, han estado exentos durante casi 40 años.
“Por eso es necesario que el gobierno actual de Enrique Peña Nieto voltee los ojos de una vez por todas, y ayude a aquellos que su partido dañó años atrás”, puntualizó en entrevista para La Jornada Guerrero.
Esta asociación, dijo, lo que busca es dejar atrás ese rencor y coraje que tiempo atrás invadió a los familiares y encontrar la forma de que los beneficios lleguen a quienes lo necesitan en Atoyac.
“Tenemos confianza en que las instituciones y en el gobierno actual del país vean la situación por la que atraviesan las familias de este municipio y hagan llegar los beneficios que anteriormente no llegaban para ellos”, manifestó.
La activista expuso que el trabajo del Comité ha comenzado a rendir frutos, pues las autoridades federales han empezado a entablar comunicación con ellos y han dado muestras de querer apoyar a través de programas gubernamentales a los familiares, “pero sabemos que es un trabajo duro y lento, pues han pasado casi 40 años sin que se den los resultados, por eso hay que esperar a ver el curso que tomen las cosas que esperamos sean de beneficio para las familias y las víctimas de la guerra sucia, que se agudizó más en este municipio”, asentó.

domingo, 7 de julio de 2013

Tortura e impunidad

RAÚL SENDIC GARCÍA ESTRADA

Tortura e impunidad

A la memoria de mis tíos Teresa y Domingo Estrada Ramírez, víctimas de la Guerra Sucia del Estado mexicano
La Real Academia de la Lengua Española define a la tortura como el daño físico o sicológico que se le causa a una persona como castigo o método de confesión, considerada por el Derecho Internacional Humanitario como un crimen prohibido e injustificable.
Se debe buscar la aplicación de la Convención contra la Tortura y Tratos crueles e Inhumanos o Degradantes, considerado como uno de los principales tratados internacionales en materia de derechos humanos, que entró en vigor el 26 de junio de 1987.
La tortura es el sufrimiento, el dolor y la afectación permanente, en su acto el torturador puede pretender provocar un intenso dolor físico o psicológico, este flagelo parece no tener fin y hoy es aplicado desde el poder a partir de las instituciones del estado para reprimir a sus opositores.
En los informes de Amnistía Internacional se dice que en México, el Ejército, la Marina, la Policía Federal, de los estados y municipios, son quienes cometen las principales violaciones a los derechos humanos e infringen a los detenidos todo tipo de martirio.
En Guerrero la tortura sigue sin considerarse como un delito, a pesar de la observancia e insistencia de las organizaciones no gubernamentales en todos sus niveles y de los movimientos sociales.
Los hechos de tortura tampoco se investigan al no contarse con un marco jurídico adecuado, además de adolecer de un equipo humano profesional y de tecnología para tal fin, por lo tanto no se investigan los delitos de tortura, además no existen garantías mínimas para las víctimas, con lo cual se inhíbe la presentación de denuncias.
El primer visitador de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum), Hipólito Lugo Cortés, informó que en la Comisión Estatal se tienen registrados 56 quejas sobre torturas para lo cual se han emitido 56 recomendaciones, aunque éstas no se han traducido en sanciones debido a los vacíos en la legislación estatal vigente y por lo tanto es una práctica que subsiste.
La tortura es diversa, que va desde los choques eléctricos, los golpes, las quemaduras, los desgarres, la presión sicológica, llegando incluso en alguno de los casos a la violación sexual.
De las 56 quejas registradas y documentadas sobre tortura, 47 son contra la Procuraduría General de Justicia del Estado, seis contra la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y cuatro contra los ayuntamientos.
En nuestro estado, la tortura tuvo su momento de expansión más fuerte durante el período al cual se le ha denominado guerra sucia, que va desde finales de los años 60 hasta aproximadamente 1984, con prácticas aberrantes que inician con el encarcelamiento ilegal, los golpes, las mutilaciones, aplicadas a opositores, combatientes guerrilleros y familiares.
La tortura ha sido una acción perversa de dominación y de poder, herramienta antisubversiva “para el control social” como forma intolerante del ejercicio del poder, la violencia gubernamental y el castigo que intenta arrancar secretos y provocar confesiones y delaciones, estos martirios que provocan los torturadores a su voluntad para provocar miedo y un terror fulminante con la intención de paralizar, reducir y minimizar la voluntad del torturado.
Los torturadores tienen nombre y apellido Miguel Nazar Haro, Mario Arturo Acosta Chaparro, Francisco Quiroz Hermosillo, capitán Aguirre Quintanar, Luis de la Barrera, Wilfrido Castro Contreras, capitán Barquín, Isidro Chiro Galeana y Simón Valdeolivar, entre muchos otros.
La tortura sigue vigente contra los opositores al régimen. El 12 de diciembre de 2011 fueron torturados por la Policía Ministerial del Estados los estudiantes normalistas Gerardo Torres Pérez, Cipriano Bernardino Maldonado y Agustín Chocolate Salazar, en las instalaciones de esa corporación, en la Procuraduría de Justicia del Estado de Chilpancingo, con el interés de que se declararan culpables de la portación y disparo de un fusil AK-47, con lo cual se pretendía presentarlos como quienes dispararon en contra de sus compañeros normalistas de la escuela normal rural de Ayotzinapa, Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús.
Desde la época de la Colonia, la tortura ha sido una de las herramientas ejecutadas desde el poder para el control, represión y dominación de la población, en México y en Guerrero se ha aplicado particularmente desde la guerra sucia y hasta la actualidad.

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

  Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH Los Organismos de DDHH de la República Argentina, abajo firmantes, repu...