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domingo, 12 de enero de 2014

Reparto de utilidades




Reparto de utilidades


Hercilia Castro


El domingo, hubo un conocido, que estuvo en medio de un enfrentamiento, es conocido mío, son de Barrio Viejo, a su esposa le tocó que la bala le destrozó el bazo, entró por abdomen y le perforó más de medio intestino y la bala le alcanzó el pulmón, ahora se debate entre la vida y la muerte.

-Pero eso no lo dijeron los medios, sólo hablaron de la familia de Michoacán.

No, por eso no fue noticia,  la prensa no dijo nada y fueron varios los heridos.

En el reparto de utilidades las cosas no marchan muy bien, lo que se refleja en el enfrentamiento de fin de año, donde dos grupos delictivos se enfrentaron y de por medio, una familia de turistas y una de lugareños fueron los daños colaterales. Les tocó pasar justo cuando se daba la balacera.

Aunque lo terrorífico es que la gente conoce los nombres, los rostros, conviven diariamente con ellos, con los halcones, los distribuidores, los sicarios y los jefes de banda.

Conocen cada ruta, cada pueblo donde se meten los narcos, incluso casi presumen que sus hijos o familiares están metidos en la droga. Señalan al coordinador de Obra Pública como un brazo de ellos, lo rumoran. De controlar uno de los bandos, también se le conoce como pillo ya que sólo su empresa materialista controla el municipio de Zihuatanejo y no hay más competencia.

Se le sabe  nieto de uno de los caciques priístas también señalado como narco, dueños de casi todo el puerto y sus alrededores, de la voluntad de las actuales generaciones de políticos amaestrados, servílistas.

Porque para hacer política en Zihuatanejo se necesita ser dócil, diplomático, ser de familia conocida como transa, porque ser transa es una chingonería, no así la rectitud, la rectitud es sinónimo de pendejez.

La  militante del Morena sale a esperar el taxi después de que acabó la reunión, pero los taxis que pasan ya no llevan la luz prendida, pasan como si fueran particulares. Se detiene el taxi.

-Ahora ya no se sabe cuándo vienen ustedes, si no traes la luz prendida ni cuenta me doy.

-Jefa, pero qué bueno que se subió

-¿Y qué, ya no les va tan mal con la violencia?

-No se crea, las cosas están cada vez más peor, no se dice nada, parece está calmada la cosa pero está peor. El día de Reyes me arriesgué, llevé un viaje a Barrio Viejo porque un señor me insistió, ahí llevaba sus juguetitos para sus hijos, no quería ir pero me dijo que no pasaba nada, que lo conocían, ya ve que está muy feo allá. Nos han desaparecido compañeros (taxistas).

Al menos, días antes de terminar diciembre del 2013, dos veces se dieron batallas entre los cárteles dominantes en la comunidad de Barrio Nuevo. Las dos ocasiones fue en pleno mediodía, cuando madres de familia  llevaron el almuerzo a sus hijos a la hora del recreo. El enfrentamiento empezó una cuadra antes y posterior los militares se metieron a la escuela, una madre de familia salió herida de un rozón en el brazo, la noticia pasó como una más. Nadie denunció nada contra el Ejército, menos contra el narco, nadie en su sano juicio lo haría, y eso lo sabe bien el PRI, el narco gobierno.

El 30 de diciembre salió lo de la familia de turistas que les tocó el fuego cruzado, los medios y las autoridades se avocaron a cubrir la mala imagen ante el turismo, pero nada se dijo de la señora de Barrio Viejo que también fue herida y se debatía entre la vida y la muerte. Al final, todo se convierte una nota más.

Se dice que es el Arcángel quien quedó a cargo, pero ya no tiene nada qué hacer aquí porque son los Guerreros quienes tienen el poder, ya ves que entraron los de la Nueva Generación, se dice.

-¿Pero entonces ya no están los Templarios al frente?

-No, ya les dijeron los Guerreros que se vayan, tomaron el control.

La gente sabe que vive en otro país, otro tiempo ensombrecido por la violencia, una realidad Snuff, donde sólo evadiéndose sobreviven, como estar bajo un sedante continúo para poder seguir activos y funcionales. Callando para vivir, aunque sepan la responsabilidad para terminar el terror le compete al gobierno.

Pero los hechos violentos no terminan, tan sólo el pasado siete de enero, se reportó una balacera en la localidad de San José Ixtapa (Barrio Nuevo), sin embargo al llegar la policía no encontraron nada, o al menos eso dijeron.

Hoy sale en El Sur de Acapulco una nota de un taxista que fue encontrado ejecutado sobre la carretera a cuatro kilómetros de la zona hotelera de Ixtapa.

Antier y ayer al menos, varias veces alertaron de la presencia de narco retenes, incluso hicimos nota de eso, pero hasta para hacer la nota roja para los diarios tienes que buscar lenguaje light porque ya no se escribe cualquier palabra, el narco está prohibido en el lenguaje de la prensa.

La nota publicada en La Jornada Guerrero dice lo siguiente:

Alertan de violencia en límites de Guerrero con Michoacán

Por la violencia de las últimas horas en Michoacán, en la carretera Cuatro Caminos, usuarios de la red social Facebook alertaron que también se han instalado retenes de grupos delictivos en el tramo Lázaro Cárdenas-La Unión y en comunidades del municipio de Azueta.


Describieron que “andan sin playera con ak47 revisando vehículos y a los cinco minutos sobre la misma carretera rumbo a Guerrero, también hay soldados”. Advirtieron que la misma situación se repite en la comunidad de Pantla, municipio de Azueta donde hombres armados se desplazan.
Sin embargo, los funcionarios fingen demencia, nunca saben lo que pasa en su propio municipio, o al menos, suponemos esa es la orden.

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Todos los diarios hablan del desmadre en Michoacán, a mí me preocupa porque también estamos en “la frontera”, aunque son unas horas, sólo de pensar en los bandos que existen en el rumbo da escalofríos, seguimos, siguen, todos tenemos miedo, miedo inevitable que me permite escribir, ahora hablo en primera persona, violo las reglas de la redacción, sin embargo creo será necesario que en cada lugar, los ciudadanos dejen testimonio de lo que viven, será la única forma de no morir ignorados por el gobierno, por el mundo.
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Los templarios y las autodefensas siguen con su batalla –¿eso es una batalla?- por Apatzingán, lleva tres días el TT de Apatzingán, y según controlan ya Nueva Italia, en Proceso se habla de que las fuerzas federales van a hacer una operación de limpieza.

También las autodefensas están avanzando hacia Uruapan.

El vocero de Gobierno José Villanueva Manzanares negó que haya alerta de los Estados Unidos hacia los destinos turísticos de Guerrero, sin embargo el encargado de despacho de Seguridad Pública del Estado, Leonardo Vázquez Pérez lo contradijo diciendo que hay un reforzamiento en todos los municipios de las regiones de Tierra Caliente y Costa Grande que colindan con Michoacán, así lo publica el Novedades de Acapulco en su portal.

Las historias, la histeria, las notas siguen y sin embargo en éste país no pasa nada, los gobernantes viven en una negación total aunque frente a sus narices les degüellen al hijo.

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 Foto: Diario Depertar de la Costa












jueves, 24 de marzo de 2011

Los morros del narco

Los morros del narco
 
Javier Valdez
 
Con el dedo en el gatillo
El Señor es mi pastor
Para ti, Rossana,
por esos jotabé que nos debemos. 

El Señor es mi pastor, repite el jefe a quien Mario (como llamaremos a este joven), cuyo vello púbico apenas termina de asomarse, califica como un vato a toda madre. Y Mario hace lo mismo, pronuncia estas cinco palabras al tiempo que dispara su AK-47. También lo hace mientras descuartiza a tres hombres.
Mario fue descubierto por la catedrática tapatía Rossana Reguillo, doctora en ciencias sociales con especialidad en antropología social, una vehemente y apasionada estudiosa del fenómeno del narco, la violencia y el tratamiento que le dan los medios informativos nacionales. Como él, con ese y otros seudónimos, hay jóvenes de 16 años que están involucrados en el fenómeno del narcotráfico y sus primitivas y apabullantes formas de violencia.
Este joven tiene en ese tierno, revuelto y añejado cuerpo –por las vivencias más que por el tiempo– un corazón con 18 muescas: cicatrices de las que habla y presume, no sin dificultad ni diálogos crípticos, por sus 18 muertos, algunos de ellos a balazos, otros con toda clase de mutilaciones. Por eso forma parte de los soldados de La Familia. Los mini soldados, todos ellos niños y jóvenes menores que saben de violencia, adoctrinados para recitar de memoria pasajes bíblicos que les permitan, además de los jales o ajustes de cuentas, quedar bien con el jefe y ganarse su confianza. Son un ejército chico. Un ejercitito compuesto por seres humanos madurados y podridos a punta de chingazos, entrenados para matar y obedecer sin preguntar, a los que vale más no caerles mal, porque no la cuentas. Saben de armas, tienen disciplina y reflejan, como Reguillo lo ha señalado en su trabajo, una “trilogía difícil de entender: narco, poder y religión”.
Son niños curtidos, adiestrados y usados para cobrar cuotas, llevar mensajes, avisar de la llegada del Ejército o de los pinchis afis. A los más bravos se les da una paga por bajarse a cabrones pasados de lanza y a otros, los más avezados, para llevar el producto de un sitio a otro. Ellos no se drogan ni consumen alcohol, sólo están ahí, como un utensilio de cocina, un objeto, un gatillo o un detonador: listos para incendiar, para matar.
Es la zona conocida como Tierra Caliente, Michoacán. Tierra, reinado, plaza y diócesis de La Familia, organización criminal dedicada al narcotráfico y a la comisión de otros delitos. La también llamada La Familia Michoacana evangeliza a sus integrantes, tiene su propia Biblia o normas espirituales, y justifica muchos de sus delitos como justicia divina, tal y como lo expresa en los mensajes que deja en los cadáveres de sus víctimas.
Algunos de sus fundadores y actuales líderes, como José de Jesús Méndez Vargas, Nazario Moreno González (muerto a finales de 2010) y Servando Gómez Martínez, apodado La Tuta, formaban parte del cártel del Golfo y de Los Zetas, pero se separaron en 2006. En gran medida, su doctrina tiene base en la unidad familiar, en Dios, en evitar las drogas y el alcoholismo. Han insistido en señalar que ellos no matan inocentes y que no tienen problemas con el Ejército mexicano, institución a la que respetan, no así a dos de los principales jefes de la lucha antinarco emprendida por el gobierno federal de Felipe Calderón: Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública (SSP), y Arturo Chávez, titular de la Procuraduría General de la República (PGR).
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La Familia tiene su origen en Michoacán, pero ha extendido su influencia a zonas del Distrito Federal, estado de México, Guanajuato y Guerrero. Versiones extraoficiales señalan que opera con el cártel de Tijuana, de los Arellano Félix, para el traslado de droga en la región. Aunque información más reciente, atribuida a la PGR y a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), indica que desde 2009 La Familia trabaja conjuntamente con los cárteles de Sinaloa y el Golfo.
Para Eduardo Buscaglia, catedrático y asesor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los verdaderos líderes de esta organización criminal están encumbrados en los ámbitos empresarial y político del país. En junio de 2009, el especialista afirmó que la infiltración de las organizaciones del narcotráfico a través de sobornos o amenazas, en los gobiernos municipales, ha alcanzado niveles históricos, pues, según un estudio que él encabezó, 72 por ciento de los municipios mexicanos han sido infiltrados por los cárteles de las drogas. Por ello, los procesos electorales en todo el país estarán marcados por dinero sucio y no sólo de las drogas. El crimen organizado es un asunto de dinero, de economía, no se trata sólo de ir detrás del enemigo cuando te invade, manifestó Buscaglia.
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Mario nació en el municipio de Turicato, en la zona conocida como Tierra Caliente, estado de Michoacán, el 15 de febrero de 1994. Forma parte de una familia compuesta, hasta hace un par de años, por siete integrantes. El mayor, el que se llevaba bien con su apá, como llama a su padre, fue levantado por desconocidos, al parecer integrantes del Ejército mexicano, aunque no se descarta que hayan sido los mismos Zetas, y no fue localizado.
Entonces todo se vino abajo: una de sus hermanas se juntó con un puto narco pesadillo, de esos que llegaron de Morelia, la capital del estado; otra se fue a Estados Unidos y no han sabido más de ella, y el resto, con todo y padres, emigró a Morelia, porque acá ya no se puede vivir, es un chingado desmadre. Se puso bien caliente la cosa... Muertos un día y otro también.
“Pos nada, que llegaron los putos Zetas y por el otro lado la gente del cabrón de El Chapo, y no teníamos armamento del bueno, ni en cantidades; había que andar muy listos todos y pos… fue el tiempo en que yo me inicié.”
Luego de la desaparición del hijo mayor, su padre se hizo como más chiquito y envejeció. Mario ya no lo ve. Él es el cuarto de los hijos y siente cierto desagrado por no llevar el nombre de su padre (pues lo mereció el primero, por mayor, el desaparecido). Habla de su vida reciente como si se refiriera a un pasado viejo, ancestral; como si todo lo malo hubiera pasado en la antigüedad, y los idos, sus hermanos y hermanas, sus padres, ya no vistos por él, de quienes no ha tenido noticias y apenas sabe que están en la capital de Michoacán, estuvieran muertos. Lo único tibio que mantiene a la mano, vigente, que le recuerda que es casi un niño, un hijo de familia, es esa medalla de la Virgen de Guadalupe que guarda en uno de los bolsillos del pantalón. Esa medalla, esa imagen, lo lleva al mismo tiempo, mágicamente, con su madre. Y aparecen nubes oscuras en esa mirada de niño, en esos ojos que se agrandan y empequeñecen, gritones y desconfiados a la hora de hablar de sus odiseas, su contribución, su buen comportamiento ante los jefes, sus pasajes bíblicos que estaba a punto de recitar cuando se vino aquel primer trabajo.
Foto
Su jefe, dice Mario, es un vato a toda madre, de cerca de 25 años, que recita la Biblia de memoria, y de quien aprendió más de religión que con el señor cura. Ese jefe de Mario gozaba de todas las confianzas del patrón, del capo mayor, el mandamás. Él le encargaba los trabajos especiales que requerían de cierto nivel de seguridad y garantía al cien por ciento.
“Un día me tocó acompañar al jefe en un jale muy cabrón. Había que darle piso al puto de una tiendita que andaba de hocicón, muy amistado con la gente mala, poniendo dedo a la gente de nosotros. Y eso, pos sí no. Él me dijo ‘ándale, agarra el machete y los cartuchos y súbete a la camioneta’.”
En una ocasión, recordó Mario, le tocó escuchar una conversación entre el patrón máximo y su jefe. Aquel le decía que si todo estaba jodido era porque la gente había dejado de leer la Biblia y de creer en Dios. Que eran hombres lo que necesitaba la lucha que habían emprendido y que el éxito llegaría pronto: tomarían bajo su control la zona serrana de Michoacán, pero también la costa y otras regiones, y se van a chingar todos y todos van a saberse la Biblia.
Mario, que había escuchado aquella conversación, quiso terciar pero se arrepintió. Había puesto mucha atención en un pasaje de las Sagradas Escrituras y orgulloso quería mostrarles a los jefes que él había aprendido.
“Yo estaba bien emocionado y quería recitarles los versos de la Biblia que me había aprendido de memoria, pero pus ni cómo, yo apenas era un pendejo; pero eso sí, con ganas de progresar y de darle a mi tierra lo que mi tierra merecía, sacar a todos los hijos de la chingada que no creían, y…”
Ese día, Mario se quebró a sus primeros tres. Lo dice desde un rincón ensombrecido de su mente, con esa mirada tierna y retorcida, sentado en cuclillas, agavillado, ya con dosis de inocente perversidad. “Me chingué al puto de la tienda, a su hermano y a un compita que andaba con ellos y a veces con nosotros. La verdad no sentí nada, les metí el chivo como si ya supiera y mi jefe nomás se reía. Me dijo ‘bien bravo salistes, mi Mario’. Él se persignó y dijo, en tono de oración, ‘El señor es mi pastor’. Y la verdad yo estaba contento de que mi jefe estuviera contento. Pero lo malo vino después”.
En eso, saca la medalla de la virgen, la coloca en la izquierda y la soba con la derecha. Un silencio eterno de medio minuto. La medalla arropada por esas manos todavía tiernas, cuarteadas por los gatillos y machetes, que no han florecido ni a golpes de pegar los ojos y memorizar esos pasajes plasmados en las Sagradas Escrituras.
Y continuó: “Al cabrón de mi jefe se le ocurrió llevarle un regalo al patrón: sacó un cuchillo ‘endemoniado’, del tamaño de su muslo, y zas, zas, zas, les cortó la cabeza a los tres”. Eso le recordó a Mario cuando su padrino decapitaba a las gallinas allá, en el rancho.
“Se me entumecieron las piernas y se escondió la risa. Pero todos los de la camioneta estaban muy contentos y pos ya que… yo también dije: ‘El señor es mi pastor’ mientras metía una de las cabezas a una bolsa bien negra… que era pa’ que no los divisáramos nosotros… eso pienso ahora, porque nosotros, de verdá, no somos como la gente mala, aquí nomás se ajusticia a quien se la ganó.”
Como su corta vida, macabra, de jugo sanguinolento y piezas de piel, huesos y músculos, fueron desmembrando esos tres, luego fueron cinco, seis, siete, hasta sumar sus 18 muescas marcadas en sus órganos internos, los de su memoria y su cementerio íntimo, con guadañas del tamaño de la pierna de su jefe, ese, el cabrón, el a toda madre.
Mario voltea a ver a su interlocutor. No parece buscar perdón. No, porque no hay arrepentimiento. Tal vez no dimensiona.
Ya no. Tal vez busca que lo entiendan. Busca a su madre en los ojos del otro, en la medalla de la Virgen de Guadalupe y se sabe muerto. En poco tiempo, lo sabe, no mirará más ni sobará sus recuerdos, ya teñidos.
Mario está fumando. Le entra. Un toque, dos, tres. Con estilo, como si fuera un pasón que llegue hasta los pulmones, contamine el corazón, salpique el cerebro, despierte el recuerdo, el mejor, que guarda de su madre, a quien rescata de ese pasado antiguo.
–¿Cómo imaginas tu muerte?
Suelta el humo, estilo de vago que contrasta con su cuerpo en crecimiento. Media sonrisa, media muerte, asoman.
“Si voy a caer muerto, mejor con una bala expansiva que me reviente el cerebro pa’ ya no acordarme de nada. O que me hagan pedacitos, pa’ evitarle la pena a mi amá, el dolor de velarme. Y es que en este jale ya no alcanza con morirse.” (28 de octubre de 2010.)

Cada día es mayor el número de menores de edad que participan activamente en las actividades del narcotráfico en México. Niños y jóvenes de 13, 14, 15 años y hasta los 21 o 23 años actúan alucinados y con feroz valentía en levantones, asesinatos, decapitaciones, transporte de droga y secuestros. Historias reales de esos acontecimientos son recogidos en este libro, del cual publicamos un adelanto para los lectores de La Jornada, con autorización de editorial Aguilar

lunes, 9 de marzo de 2009

En tres meses, registra la Coddehum 75 quejas ciudadanas contra soldados

Las denuncias, a raíz de los operativos contra el narco
En tres meses, registra la Coddehum 75 quejas ciudadanas contra soldados

YAMILET VILLA ARREOLA 

CHILPANCINGO, 7 DE MARZO. Como nunca antes en la historia, en sólo tres meses la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos (Coddehum) ha recibido 75 quejas contra soldados del Ejército por violaciones a las garantías individuales, las cuales han sido turnadas a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), informó el ombudsman guerrerense, Juan Alarcón Hernández.

Recordó que durante el año de 2005 recibieron ocho quejas, en 2006 cuatro, paral 2007 fueron sólo tres quejas y una cantidad similar se tuvo hasta noviembre de 2008 con lo que creían “ganada la batalla”, pero de diciembre a la fecha la cifra se elevó de forma alarmante, registrándose una cantidad nunca antes vista desde que se creó la Coddehum.

Para marzo se tienen registradas 75 quejas contra elementos de las fuerzas castrenses, a quienes se les ubica como “focos rojos” en cuanto a violaciones a los derechos humanos.

Esa cifra, aseguró Alarcón Hernández, es exagerada y alarmante, debido a que se generó a partir de los patrullajes militares que comenzaron a realizarse en distintos puntos del estado ante la ola de violencia y ejecuciones.

Manifestó que “debemos estar preocupados por esta ola de violencia que se está dando en agravio de los ciudadanos, porque todos los días se están recibiendo quejas, mismas que son turnadas a la CNDH por tratarse de autoridades federales”.

Los primeros días de enero, la Coddehum informó que había recibido en menos de 15 días en Chilpancingo 13 quejas ciudadanas contra soldados del Ejército por actos arbitrarios como invasión, allanamiento de morada y maltrato físico.

Todas esas denuncias se registraron desde que comenzaron los operativos y revisiones militares en la capital del estado, después de que aparecieron los nueve soldados decapitados el 21 de diciembre, informó el visitador de la Coddehum, Hipólito Lugo Cortés, quien agregó que la mayoría de estos casos miembros del Ejército robaron de las viviendas fotografías familiares y celulares.

Quejas escolares

Por otra parte, Alarcón Hernández consideró que es preocupante la situación que ocurre en las escuelas del nivel básico, principalmente de los lugares marginados y apartados, porque se ha observado un incremento de profesores que hostigan a los alumnos de manera sicológica y sexuales.

Ante esto, dijo que se ha girado una cantidad importante –aunque no dio a conocer la cifra– de recomendaciones al secretario de Educación en Guerrero, José Luis González de la Vega Otero, en las cuales le solicitó aplicar las sanciones correspondientes contra los profesores que fueron detectados incurriendo en ese tipo de actos que atentan contra la integridad de los menores.


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2009/03/08/index.php?section=sociedad&article=009n2soc

lunes, 19 de enero de 2009

Miembros del Ejército, parte del narcotráfico

Acusa la OCSS
Miembros del Ejército, parte del narcotráfico

RODOLFO VALADEZ LUVIANO (Corresponsal) 

Atoyac, 18 de enero. El dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), Hilario Mesino Acosta, aseguró que algunos miembros del Ejercito están ligados a la delincuencia organizada y sus acciones en la sierra del municipio son parte de una estrategia del gobierno estatal para relacionar a los movimientos sociales con ese tipo de criminalidad, para acabar con los dirigentes.

El líder campesino rechazó la militarización en la Costa Grande y el resto del estado, que origina que los militares violen los derechos de la ciudadanía, y señaló que los soldados deben retomar el papel de resguardar la soberanía del país y el auxilio a la sociedad en casos de emergencia y dejar que sean los cuerpos policiacos los que se encarguen de la seguridad.

Dijo estar de acuerdo en que las organizaciones sociales emprendan acciones para denunciar lo que ocurre en el estado ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), entre otras.

Agregó que cada vez son más frecuentes las denuncias de la población contra los soldados, ya sea por vejaciones, allanamiento y detenciones arbitrarias, principalmente en las zonas serranas y en los municipios de La Montaña.

“Es necesario dar a conocer el hostigamiento y la represión que los gobiernos estatal y federal llevan a cabo en Atoyac, Petatlán y Zihuatanejo, y en especial contra quienes denunciamos sus acciones ilegales y protestamos por las injusticias que cometen. Eso es lo que a ellos no les gusta, pero no nos van a callar”, advirtió

Afirmó que la formación castrense es distinta a la de un policía, “y esta es la principal causa de los abusos”.


http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2009/01/19/index.php?section=sociedad&article=005n3soc

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

  Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH Los Organismos de DDHH de la República Argentina, abajo firmantes, repu...