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miércoles, 23 de marzo de 2022

Mis amigos, mi gatos...o por qué amo los gatos

Gatos Pardos

Sidharta, Shary mis amigos... O de por qué amo los gatos

Shary, reina de la galaxia y alrededores


Mis amigos, mi gatos...o por qué amo los gatos


Hercilia Castro

Zihuatanejo, 23 de marzo 2022. No recuerdo otras imágenes en casa o fotos de las que se reía mi madre, como aquella donde siendo yo una beba, Fígaro estaba cuidándome mientras mi padre, que se supone me vigilaba, dormía a rienda suelta. También esa foto donde mi madre carga un gatito amarillo, la casa apenas iba tomando forma, no estaba la casa actual ni tantas plantas, frutos,flores, o árboles.

Mi padre era producto de su generación, hijo de campesino, encargado de las tierras, el ganado, su toro cebú, su collie Sultán, todo transcurría como en un pueblo olvidado de la mano de Dios, dicen, algunos, hasta madre, que ella creyó llegar a Macondo. Pero al ver el mar, nunca más quiso irse. Indiscutiblemente, los gatos han estado una y otra vez en mi vida, como mi gato blanco Titi (después supe que así se llama un mono), era blanco, ojos azules y sordo, pero yo lo quería mucho. También a la Mitzi (gatito en Alemán), una gata carey hiper peluda que tuvo unas dos camadas que se regalaron. También hubo un padre muy responsable con su gatito que se la pasaban persiguiendo ardillas, aunque estás se burlaban de ellos y nunca las cazaron. O el güero, mi gato adorado que lo descubrió envenenado mi padre.

Madre y yo lloramos a no poder mientras íbamos a visitar a mi tía Eva Saldaña, la mejor siquiatra y amiga que he tenido, aunque yo era una niña, pero la admiraba demasiado por su independencia, su libertad y quería ser como ella, psiquiatra, desgraciadamente cuando leí el libro de psicología genética que tenía muchas ilustraciones de pacientes con patologías mentales, vi que esa no era mi profesión.

Cuando mi tía Eva nos vio llorando, nos preguntó que quién había muerto, cuando supo era Güero la pena, nos llevó con su sobrina que tenía una gata con unos cinco gatitos de un mes y medio aproximadamente. Elegimos uno con manchas atigradas y de sobra está decir que lo llamamos Tigre. Era consentidisimo por todos, nosotros y turistas. Alguna vez tuvimos un Tecuán (tigrillo pequeño), mi madre lo cuido porque estaba lastimado, pero lo dejó en libertad porque según ella, le daba miedo que me comiera, yo tenía meses de nacida.

Luego, un 31 de diciembre de no sé qué año, llegó una gatita persa con toda confianza,, todos la chulearon, le puse Arlene, como la novia de Garfield, vivió 15 años con nosotros. Era mi confidente.

Uno siempre idealiza, la memoria es así, se queda con los buenos recuerdos, los distorsiona pero te hace feliz. Las malas experiencias, para qué sacarlas todo el tiempo. Aunque la psique es maravillosa, es buena tahúr y cuando menos lo esperas, te gana en el poker. Mis gatos siempre estaban ahí, han estado en esos momentos. Cuando padre se alcoholizaba y arrancaba la camioneta, prendía el motor mostrando que él era el mandamás. Madre le mentaba la madre, se defendía, yo, niña de 5 años y hasta los 15, solo rompía en llanto, mis gatos me rodeaban, como queriendo consolarme. 

                                                         Princess
                                                       

Padre decía: ¿Por qué lloras?, ¿Qué, acaso me morí?, llora cuando este muerto. En mi inocencia entendía era algo razonable su argumento. Aprendí a leer a los tres años de edad,y a caminar al año, rodeada de gatos, libros y privilegios de hija única. A excepción, la otra realidad, el alcoholismo de mi padre y la menopausia de madre, me tuvo a los 44 años de edad, embarazo de alto riesgo.

Los gatos iban y venían, como Pelusa, que mi medio hermano la vino a dejar porque no la querían en su casa,ya que la vio hermosa por lo bien cuidada que la teníamos, se la llevó a Acapulco. Tigre seguía ahí, amaba a mi madre, todos lo queríamos cargar pero él prefería a madre…y a Donna, una estadounidense que le daba cheese wiz en la boca, del queso en espray. Yo envidiaba al gato.

Era hermoso con sus manchas atigradas, un mini tigre. Alguna vez tuvimos un restaurante de mariscos, todos trabajábamos, mi madre cocinaba, los meseros en su labor, yo mesereaba. Pero Tigre iba diario y se hacía el pobre gato hambriento y abandonado, se azotaba en el piso y los comensales le aplaudían y sentían lástima por él, ¡¡tanto así, que le dejaban buenas propinas!!.

Arlene llegó después de la muerte de Tigre, a mi padre no le gustaban los gatos, pero supongo por amor a mi madre los cuidaba y protegía, jamás dijo “asco de gato”, jamás fingió odio, los cuidaba, les daba filetes de pescado, no dejaba mi madre los quitara de la silla, cuidaba a mis consentidos, como Bibi, o Memecita (le puse así para que no lo castraran, ahora sé fue un error).

Después de la muerte de Padre, un gato negro que le decía “humildito), se fue, también mi hermoso gato negro, Memecita murió, y Mitzi (otro gato atigrado), y los tordos, zanates, palomas, y sus árboles murieron. Mi sobrino tuvo un accidente y estuvo a punto de morir por una herida infecciosa, afortunadamente, ese pacto de médicos, hizo que lo atendieran en en hospital de Infectología en la Ciudad de México. No olvidaré jamás esas fresas con crema chantilli que comimos en la calle con mi hermano, jamás me había invitado algo, jaja.

Luego, a los pocos días de regresar, tuve una crisis epiléptica generalizada, mi cerebro tuvo ese efecto de ver el túnel y la luz. Ingresé a urgencias del IMSS de Zihuatanejo y vagamente recuerdo que el dr García Partida – ya jubilado- me salvó la vida. Me pusieron mi diazepanazo y las enfermeras me cuidaron, mi madre esperó fuera, pero debo decir las enfermeras, como ya era clienta asidua, se portaron muy lindas conmigo.

A los dos días que salí toda débil del IMSS, recuerdo el periodista y pintor David Obscura, me regaló a mi compañerita Linguito. Meses antes, mi gato negro había muerto envenenado. Hay gente maldita que a fuerza quieren dominar toda forma de vida, al gato no lo dominas, por eso los matan, quieren sumisión, el gato jamás se doblega.

Hubo años que prefería estar hospitalizada, me sentía más querida que en casa, a excepción de mis gatos.

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Rony, Ronito, Ronroneador
 

Pero el motivo de mi amor por los gatos, no fue por los comics, fue por esa compañía cuando lloraba, fue porque Memecita me defendió de un ex que sólo me golpeaba, se drogaba, recuerdo que al defenderme mi gato, se abalanzó al monstruo y le clavó las garras en los testículos, él, lo aventó, pero el gato si estaba en la recámara, no permitía se me acercara. Días más tarde, me puso una patiza (o putiza)mi gato se acurrucó a mi lado y tuve que gritarle a padre, después de casi 4 años de esconder maltrato y violencia, padre me defendió, le dio sus llaves y se largó. Me pateó por ayudarle a mi padre a atender a un cliente israelí. Luego, se fue, no sin hablar mal de mi, y decirle a mi madre que yo era una puta interesada. Era psicólogo, me llevaba 20 años y aunque yo era mayor de edad, violó la ética, cometió tortura, me drogó sin mi permiso con nalbufina y rohipnol, y cuando vio que casi moría, fue cuando se asustó. Alguna vez leí que mientras más nivel educativo tenemos las mujeres, más difícil es decir la verdad, hablar del maltrato. Coincido con ello, es un condicionamiento, así como Pavlov con sus perros.

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Bibi y Linguito
 

Pero los gatos, los libros, la música y el mar me han mantenido cuerda, más mis amados gatos, han sido fuente de mi inspiración en estos 28 años de pintar (los), de escribir, de dormir bien, porque falso o verdad, yo sí creo ellos alejan los monstruos que te acechan en la noche, me lo han demostrado. Como la vez que en una navidad, tenía tos y mi madre me dio un remedio casero, cirián, que es como una calabaza verde fermentada con jerez. Esa cosa me puso mal, subí a dormirme, ni brindé, y a los pocos minutos caí en shock epiloide, tuvieron que llamar a la Cruz Roja, para que al final no supieran qué hacer. Pero Linguito, llegó maullando lastimosamente a donde estaba, eso me dijo mi sobrina, dice que pedía entrar al cuarto hasta que le abrió, y la gata angora se sentó sobre mi cabeza.

Recuerdo que ese día de navidad, había terminado de leer el libro que me regaló mi hermano Cristian “Mi vida con el Lama”, de Lobsang Rampa, al contarme lo de Linguito pensé: Linguito me salvó! De seguro luchaba con los señores de la muerte. En 2008, tres años después de la muerte de padre, todo Zihuatanejo estaba metido en la defensa de la bahía, contra un proyecto ecocida de la SCT, el alcalde perredista y ex diputado, Silvano Blanco de Aquino, se había regodeado frente a quienes nos oponíamos a un muelle a la mitad de la bahía porque había hecho la solicitud al briago de Felipe Calderón Hinojosa. Obvio todos le cuasi mentaron la madre. Hicimos manifestaciones, comunicados a compas de ongs internacionales y nacionales, pero la información es poder, y en ese momento me dejaron en la Red de Organizaciones y Grupos Ambientalistas de Zihuatanejo, la UCD, la unión de Trabajadores de la Construcción, lo más pesado, investigar nexos de corrupción, gracias a Erica Serrano y a amigos del Agustín Juárez PRO DH, aprendimos metodología y estrategia, en parte,creo por ello mis vísceras se calmaron. ¿Qué descubrimos? Sin fin de desarrollos con prestanombres, políticos metidos, etc.


                                             Sidhartita



Una noche que estaba metida investigando y me había preparado mi bebida para no dormir, chocolate con azúcar, bombones, café y jarabe hersheys, y que había terminado mi programa en Radio La Nueva República, Linguito, la gata angora que todas las noches esperaba paciente a que apagara la compu y durmiera, estaba a mi lado cuando de repente, saltó hacia la puerta que da a la azotea. De inmediato salté con ella, más por instinto que por medio, lo último que alcancé a ver fue la bota de un policía y cómo este bajaba por una escalera que había colocado para entrar a mi habitación. En ese entonces, toda la información de la defensa de la bahía y documentos confidenciales, estaba a mi cargo. Cerré la puerta y llamé a mi madre para que no abriera y llamara a la policía, la cual nunca llegó. Linguito volvió a salvar mi vida.

Días después fuimos a la Ciudad de México, al regresar, mi cuñada nos dijo que habían vuelto a entrar dejando heces por todos lados, y uno de los cuartos embarrado con mierda.

Las amenazas jamás han terminado, ni el hostigamiento o los asesinatos de compas cercanos, pero ese es otro tema.

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 Reina Shary

Mis gatos me han mantenido cuerda, el mar, el café, pero si algo he aprendido de ellos es la resiliencia, domar el ímpetu, cultivar la paciencia, la independencia (aunque eso aún me cuesta trabajo, soy humana y gregaria) , pero también a amar el silencio. Mis silencios y los suyos, amar su sensualidad, el gato es un ser muy sensual, selectivo, desconfiado, no a todos les brinda su querer. Me gusta pintarlos, tomarles fotos, darles su lugar, porque ellos voluntariosos, me dan mi lugar, a veces soy su amiga y otras soy la chica que limpia la casa y les da la comida, y otras soy la humana encimosa que les da pollito o jamón, sea el caso. De repente les caigo bien, pero, si estoy enferma o presienten una “entidad” me ronda, duermen sobre mi pecho, cuidándome como si fueran enfermeros de guardia.

                                                   Sharo, reina de la casa y la galaxia

Ahora tengo ocho gatos: Shary, la reina de la galaxia y sus alrededores – le digo así y se la cree, no permite la cargue a menos ella quiera amor- ; Rony, Ronaldo, Ronito, Ronaldiño, Ronroneador, un gato totalmente protestante, de todo reniega, de chico robaba cosas, juguetes, cojines, ganchos de pescadores, pescados grandes, etc, ya se reformó después de su operación, sigue neuras pero, es “malandro buena onda”; Princess que es una gata carey cariñosamente salvaje y gandalla, Doradis, que es la típica doñita que “yo no juzgo, pero cada quién su vida”, oji verde, dorada, la clásica señora criticona que se cree fifi, aspiracionista, eso sí, le sale lo golpeadora y a la pequeña de Aida no la deja en paz; Intruso que es su marido pero que es un rabo verde que le da cuerda a Shary y Princess, a pesar que Doradis es su gata. Linguito, mi gata enfermera y ninja que este 16 de enero cumplió 17 años la viejita. Y Sidharta, Sidharta que es un amor, nunca había tenido un gato tan consentido y codependiente como él, se pone ansioso si no me ve.

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Aidita, la más peque
 

Tenía días que quería contarles de mis gatos y estos retazos de vida, a veces tan monótona, otras tan inusual, pero sobre todo por qué amo los gatos. Los antepondría a una relación interpersonal? Creo que sí. Un gato no juzga, no critica, no ofende, marca lo que le gusta o no, pero jamás te dirá palabras altisonantes, ni dirá “qué asco”. Toda la vida he estado con gatos, cuando he reído a carcajadas y cuando lloro a mares y que sólo ellos me ven y saben lo que oculta mi alma, si es que existe, o mejor dicho, mi psique.

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 Shary e Intruso

Neta, si tienen gatos o han pensado en darle hogar a alguno, escojan a los viejitos, esos que nadie quiere por ser adultos, merecen morir llenos de amor, y si quieren que juegue, adoptenle un gatito que le haga feliz. Hay tantos gatos en refugios y abandonados en la calle a la espera de que pase un humano y los adopte, o mejor dicho, de adoptar un humano. Un gato te enseña a amar, así, sin poseer, ya lo dijo Cortázar:

«Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, dejarlo que se acerque cuando quiera, siendo feliz con su felicidad.»

- Julio Cortázar

¿Tú amas como gato?…

Hercilia Gato 022’ 

                                                        Doradis y el boyfriend Intruso


 

Maúllidos : Como bien saben, sigo tratando de resistir y escribir, si gustas donar, todo apoyo es agradecido para 8 gatis y esta gata negra que no quiere dejar de escribir...Se les quiere






 



jueves, 3 de febrero de 2022

Casa La Playa, rescatando la memoria…

 Casa La Playa, rescatando la memoria…




Hercilia Castro


Casi no hablo del hogar, de la casa donde crecí y donde se han tejido muchas historias, anécdotas buenas y malas, (no es mi oficio decirlo) pero esta vez, les contaré un poco de mi casa, Casa La Playa, una pequeña casa que desde 1948, en que todavía Zihuatanejo no se constituía como municipio, pues pertenecía a La Unión de Isidoro Montes de Oca, y los primeros lugareños tenían que ir a hacer sus trámites a ese municipio.


Sergio Castro Aburto, mi padre, nacido el 20 de septiembre de 1938, fecha en que el expresidente Lázaro Cárdenas del Río creó la primera escuela primaria del puerto, la Vicente Guerrero, que con el tiempo, todos querían estudiar ahí, pues se consideraba de primera, sobre todo, por quien la inauguró. Mi padre estudió en esa primaria.


Hijo mayor, mi abuelo le encarga a mi padre que se ocupe de la huerta, previo a la expropiación del Fondo Nacional de Turismo, que hasta la fecha, no le ha pagado las 490 hectáreas robadas (porque fue un robo) a los 110 ejidatarios, entre ellos mi abuelo, Alberto Castro Villalpando. Para finales de los 40, el predio de mi abuelo era ocupado por la tía Isidra, quien participó como pistolera en la revolución Mexicana, sin embargo, debido a que estaba enferma, muere por una infección. Es cuando entonces mi abuelo decide darle el terreno a mi padre y lo escritura a su nombre.


La vida en Zihuatanejo no era precisamente de pescadores, la mayoría eran campesinos, y testimonios de locales, cuentan que no sabían pescar debido a que no había anzuelos o tarrayas (red para la captura de peces), que incluso, hacían café de las semillas de parota (árbol codiciado por su fina madera) y harina del árbol de pan.


Zihuatanejo entra en el turismo en los años 50, un poco después del boom acapulqueño. Semi virgen, artistas y personalidades comienzan a llegar y a filmarse, películas. Desde Las pirañas aman en cuaresma, hasta El niño y el tiburón, Barba amarilla, La isla de los hombres solos, Un pirata de 12 años, Dónde quedó la bolita, Chanoc, Besos de arena, Tesoros, Shawshank redemption, when a man loves a woman, El día de los asesinos, Marea suave y Los Piratas.

Mi padre contaba que cuando fue la filmación de Las Pirañas aman en Cuaresma, todos los jóvenes iban a ver a la guapa Isela Vega, anonadados, mientras ella empoderada, mostraba sus piernas al sol. Además, las visitas frecuentes de Germán Valdez Tin-Tan que pescaba en el muelle sin que nadie lo molestara, o paseaba en su yate Tintanvento, o Johnny Weismuller (que fue uno de los primeros tarzanes), o Andrés García, Pedro Infante, Silvia Pinal, Paul Newman que venía a las regatas del Río Balsas y pasaba a Zihuatanejo (dos veces lo vi, guapísimo), o Pedro Arméndariz hijo, que también venía a esos torneos, y a todos saludaba.

Pero también anduvo en este puerto, Julio Cortázar, estuvo en las villas Las Urracas, en el verano de 1980, creando Cuadernos de Zihuatanejo, libro de sueños; Gene Lysaker, fotógrafo que documentó desde los 50 hasta 1998 y a quien cariñosamente los lugareños le decían Cri-Cri, por el sonido de su cám La Playa tuvo también a algunos escritores, uno de ellos fue Bruno Travén, que según mi padre, sólo salía a comer y se encerraba a escribir, y que estuvo más de un mes en esta casa. 

La pintora Stella Tambak qu


e vino por más de 20 años y nos regaló un cuadro, pero todas las navidades y cumpleaños nos mandaba una tarjeta. Mi padre era políglota, aparte de la primaria, nunca fue a una universidad, en esos años tanto las preparatorias como universidades estaban lejos, y era costumbre de los padres, dejar al mando de las huertas a uno de los hijos. Pero Sergio (Cheyo) como le decían, no se limitó a ser uno más, estudió inglés, tomó un curso de alemán, hablaba un poco italiano y entendía el francés. Fue buzo cuando los hombres se sumergían a grandes profundidades a puro pulmón. Tuvo una lancha de motor y aún queda en casa una panga amarilla que mis padres bautizaron como el Dinky. Tuvo muchos amigos, de todas las nacionalidades, pero también en esa convivencia se volvió alcohólico. Le gustaba leer, todo, y cuando estaba con sus cervezas ya encima, decía llamarse Serguei Castronof, primo directo de Fidel Castro.



Pero la casa la fue construyendo de poco a poco, con cuartos sencillos, los mejores, obviamente los hizo con vista al mar, a unos 20 metros sales y tienes la arena a tus pies. Alguna vez mi padre plantó jamaica, ajonjolí, había más limoneros, caña, plátano maconcho y plátano morado, papayos, un árbol enorme de Nimm, enredaderas a más no poder, iguanas y ardillas en libertad, tlacuaches, una vez me trajo de regalo una tuza, un roedor de campo horrible por su pelo crespo, muy agresivo, y otra vez, tuvimos unos días de mascota un tlacuache de nombre Monchito, también cuidamos un tiempo tortugas (que siguen llegando frente a casa), y otra ocasión tuve un murciélago unos días, todos en libertad. Él, amaba la naturaleza.


Luego conoció a mi madre, corría el año de 1968, ella pidió su cambio de escuela lo más lejos posible, acababa de pasar la masacre de Tlatelolco y ella no entendía a los audtos que decían que “qué bueno que el gobierno le dio un escarmiento a esos jóvenes”, porque había gente así. La vida siguió su curso y pese a ser “fuereña”, mi padre la aceptó aún teniendo ella cinco hijos de dos matrimonios anteriores. Se quisieron loca y apasionadamente, a pesar de la diferencia cultural y educativa. Para 1978 llegué a sus vidas, única hija de Sergio, y él, feliz. O al menos así se ve en las fotos.


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La casa, como muchos hotelitos porteños, vivió toda su gloria hasta la devaluación de Ernesto Zedillo Ponce de León, la crisis de 1994, en que los precios se alzan y los pescadores dejan de regalar su producto, porque existía tanta abundancia que entre mismos pescadores se regalaban el producto sobrante. Aún, con el despunte del desarrollo htelero Ixtapa, que sólo benefició a los empresarios y expresidentes de la República.



Porque la vida era tan abundante, y mis padres tan buenos anfitriones, que aún recuerdo las cenas que les hacía a sus clientes extranjeros y mexicanos: Mi madre y yo nos poníamos a hacer ensaladas, carnitas, salsas, o mole, chiles rellenos, pan horneado, y postre, eso cuando era cena mexicana. Otras veces, mi padre hacía langostas, de a kilo, no la baby lobster que no se debe consumir porque apenas está creciendo- Por favor, no la consuman pequeña, menos en tiempos de veda, es criminal -, camarones al ajo o la mantequilla, pasta, panecillos, vinos, bebida, mucha bebida. Ninguna cena vi que la cobrara como lo haría hoy un mediano resort, porque esa era su forma de atender a sus clientes y hacer amistades perdurables.


Una de las visitas que más recuerdo, fue la vez que el máster Rius (Eduardo del Río), vino a la casa con mi tocaya Hercilia , Hercilia, que alguna vez fue novia de mi padre años antes de conocer a mi madre. Una mujer muy guapa y culta, que sabía que mi madre y yo eramos fans de Rius y lo trajo a visitarnos. Estuvo unas seis horas sentado en la mesa de la cocina, platicando obvio, de política, de arte, de que venía constante a Zihuatanejo y se quedaba en casa de doña Helene Krebs Posse, quien fundó la única Sociedad Protectora de Animales en el puerto y gracias a ella y sus hijos, la nueva generación cuida un poco más a sus mascotas esterilizándolas y denunciando el maltrato animal.


La vida turística del puerto, su “turismo de alto nivel”, decayó, también por las tranzas de las administraciones municipales, la privatización de playas, resorts hechos en terrenos ejidales, despojo, la contaminación de las plantas de tratamiento vertiendo las aguas negras al mar, la mala atención de algunos prestadores de servicios, y la cereza del pastel, la violencia desde el sexenio de Vicente Fox Quezada.


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La Casa se mantuvo aún pese a todo, con turismo, con clientes frecuentes como Tom Hopes y su esposa Lynette, Mary y Ed, el sr Alan y el sr. Jacobs, Estella Tambak, los motociclistas de Gabo, que dejó de venir después de la muerte de su esposa, y la señora Fisher, David, un estadounidense que cada año pasaba por Zihuatanejo pero iba por productos a Guatemala, así que durante casi 20 años, algunos más, cada enero llegaban huyendo del frío estadounidense. Dígamos que mi vida fue crecer entre adultos de todas las nacionalidades, ser consentida y tener los primeros juguetes de moda antes que llegaran a las jugueterías, como una Cabage Patch original que tuve, o cajas enormes de Lego. Ṕero también era escuchar a mi familia hablar de política, o que mi padre me corrigiera cuando pronunciaba mal las palabras en inglés, Sergio detestaba que no hablara inglés británico, yo me defendía diciéndole que ya había nuevo slang,y que se tenía que actualizar porque los “gringos” hablaban diferente. A él le molestaba, decía que ese no era el idioma verdadero. También me tocó escucharlo hablar en alemán con sus amigos Germán y Ruth (dueños de la salchichonería Selva Negra), pero que en ese tiempo trabajaban junto a su amigo Pedro Serrano en la primera planta de embutidos en Zihuatanejo, hacían salchichas de tortuga, y las famosas jarras. Se dice también que la fama de las latas de almejas frescas de Zihuatanejo que mandaban a la Ciudad de México, en realidad llevaban marihuana, vayan a saber, bueno, queda para otra memoria.


El conflicto de hablar “bien” o más o menos bien el inglés, era que ya en la secundaria el profesor no sabía dar la clase, yo era la típica chica que le hacía la tarea de inglés y literatura a los demás para poder encajar, porque odiaba a mis compañeros, no sabían leer, no tenían tema, yo quería platicar de ciencia, de política, y ellos no querían clases, aún así, nunca fui soplona o arrastrada como otras sabelotodo. De llevar 9 y 10, mi profesor de inglés me reprobó porque en mi fase de asperger, le dije que no sabía dar la clase, que mejorara su método. Me fui a extraordinarios.


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Les cuento de Casa La Playa y de Zihuatanejo porque a veces olvidamos cómo nacen los pueblos, los sacrificios de su gente, cómo el campesino y el pescador pierden sus tierras a manos de un Estado asesino. Como cuando bajó el precio de la copra y los copreros fueron a protestar a Acapulco, mi abuelo quería que mi padre fuera a la manifestación, pero por azares no fue, el resultado, un número indeterminado de campesinos asesinados, gobernaba Raymundo Abarca Alarcón, y fue el 20 de agosto de 1967.


A mi me tocó andar en el plantón de 1988, después del fraude hecho por Carlos Salinas de Gortari, mi padre llevaba las cazuelas de comida que hacía mi madre, todos se inconformaron, menos la hueste rancia priísta que se burlaba de los que reclamábamos. Recuerdo bien que nos echaron a los soldados, la caballeriza militar. A partir de ahí, recuerdo casi todas las luchas y reuniones que había en casa organizando eventos de protesta, peticiones, demandas, haciendo pancartas, discursos, Nunca mi padre le prohibió a mi madre protestar, para él era su maestra, su ejemplo, y pese a sus malos ratos, siento que apoyaba la causa porque él mismo fue despojado de sus tierras, su familia perdió todo con la expropiación de 1974 que hizo Fonatur.


Siempre la Casa La Playa ha sido casa de huéspedes, aunque después de ña muerte de mi padre todo se vino abajo, sus árboles consentidos murieron, su mandarino, los cientos de tordos que les daba de comer, volaron sin retorno, sus gatos adoptados se fueron. Pero la casa no ha dejado de ser sinónimo de lucha, aunque ahora pareciera la gentrificación, los hoteles de lujo y el paso del tiempo y huracanes la quisieran tumbar.


Decenas de compas, de amigos de lucha han pasado por aquí al menos un día, como Bertoldo Martínez, luchador social queridísimo y líder del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG), y que en las madrugadas llamaba y me decía “ya voy para zihua”, eso significaba que iríamos a la Sierra a ver los pueblos allanados y torturados por los guachos, Raymundo Díaz Taboada, coordinador del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad, que junto con Oly Cortés han estado apoyando también a los compas de Ayotzinapa, también los camaradas ecologistas de la Sierra de Petatlán como Albertano Peñaloza y que murió en el exilio, los compañeros del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota (CECOP), y claro, iniciar en el primer movimiento de mujeres feministas de Zihuatanejo, Mujeres Por La Paz AC.


Y las mismas luchas contra la privatización de la Bahía de Zihuatanejo que he ido contándoles en TW.


los valientes y hermosos maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), disculpen el halago, pero soy hija de maestra disidente; las Torres, que han vivido también bajo el acoso de los grupos criminales de la Sierra de Petatlán, los campesinos de Juluchuca, Petatlán defendiendo en el 2010 su arroyo contra la empresa materialista de un alcalde priísta de apellido Lacunza, los desplazados de Puerto de Las Ollas, municipio de Coyuca de Catalán, o Las Palancas, o Guajes de Ayala, o la semana que estuvieron los compas de la Red Manglar Internacional, y que llegaron a la casa la compañera Esperanza y Gabriel de Bios-Iguana, de Colima, de Campeche los ecologistas de Procosta, de Lázaro Cárdenas, y los compañeros Javier Monroy e Isabel del Taller de Desarrollo Comunitario, o cuando llegaron a esconderse porque venían perseguidos los compas de la extinta Sicartsa, los compañeros de la Asociación Mexicana de Abogados del Pueblo (AMAP) Y DEL Agustín PRO-DHo Carlos Cassani, actor y compañero de las luchas sociales, y claro, El llanero solitito, el gran Enrique Cisneros fundador del CLETA,actor y luchador social. Y qué decir de los escritores y periodistas, promotores culturales, abogados ambientalistas honestos, tengo sus nombres, interminables, pero les daré su espacio a cada uno, prometo.



Por eso hoy quise contarles un poco de este Zihuatanejo escondido, y de por qué, he iniciado una campaña de rescate a este hostal-hogar-refugio, de aves, gatos, hombres y mujeres valientes que nos han acompañado y que hoy, Casa La Playa, necesita ayuda.


En https://www.indiegogo.com/projects/help-us-rescue-casa-la-playa#/ Indiegogo, hemos comenzado una campaña para rescatar la Casa, la meta es de 150 mil para arreglos estructurales y pagos, tenemos 57 días para llegar a la meta, sin embargo parece nadie la está viendo. También en la misma campaña mencionamos que pueden hacer donaciones en especie o voluntariado a cambio de un fin de semana. Como bien saben, en estos momentos me encuentro en una situación crítica, debido que al no tener un sueldo seguro los gastos básicos se acumulan, los gatis deben comer, y para colmo, mi epilepsia y esclerosis tuberosa se ha incrementado.



Voy para dos años sin servicio médico, sin seguridad para comprar mis medicamentos anti epilépticos, sin que me valoren en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco, y para colmo, sin que el IMSS me dé la pensión que merezco debido a mi enfermedad, ojalá Zoe Robledo leyera que sólo me dan largas y que mi diagnóstico de epilepsia/ Síndrome Esclerosis Tuberosa avanza, no me han hecho niveles séricos, aunque ya tengo la valoración de mi internista, falta la del neurólogo y el psiquiatra.

De no lograr la meta qué haría? Casa La Playa tendría que ser vendida y dejaría de ser el último bastión de lucha en Zihuatanejo, además de un lugar acogedor para nuestros turistas nacionales e internacionales...Ayúdenme a salvar Casa La Playa y la interminable historia a contar mientras exista...


*Maullidos: Como saben, estoy haciendo sin apoyo publicitario mi trabajo, se aceptan donaciones o, si quieren más fácil, tengo permanentemente a la venta mis acuarelas de gatos. Ya saben en qué twitter estoy @HerziliaKatito, claro.



Abrazos y nos leemos en la próxima entrega...


Hercilia Castro 

lunes, 25 de septiembre de 2017

Día 1 con Reporterito...o menos, como 5



Reporterito se va acoplando, no le tiene miedo a los gatotes amarillos ni a los berrinches de Rony, ni de Linguito, ni a la curiosidad de la gorda panzona, que todavía no sé si le daré casa hasta que alumbre o si la opero de una vez con todo y crías. En la mañana Amarillo Cariblanca quiso comerse a Reporterito, tuve que quitarselo de encima, literal. Luego en la noche llevé a Reporterito a que socializara (nuevamente) a la cocina, lo llevaba a mamache, que creo le gusta estar así.

Lo chistoso es que Amarillo Cariblanca me vio cargando al crío y como que se sacó de onda, creo que eso faltaba, no había visto que cargara al gatito. Entonces Cariblanca se echó pensativo viendo al crío, Reporterito sin miedo, enfatizo, y al final, el gatote amarillo, se calmó.

Ya le dije a él y a su hermano que el gatito es su hermano, que lo van a cuidar y que ya sé que están cansados de ser niñeros como lo fueron con el berrinchudo de Rony, pero que aun así debemos cuidarlo. Parece que les cayó el 20. Y es que pienso que cualquier ser vivo con cerebro, sea irracional o no, es capaz de entender todo. Claro, hay cada humano irracional que dices, "Ay, existe". Pero existen, y ni modo.

Más tarde Amarillo vino al cuarto a buscar al Reporterito, pero lo vio comiendo y ya, también le puse un plato de wiskas, y ambos gatos estaban comiendo juntos, como si fueran civilizados, o al menos, sabe que tendrá que ver al gatito mucho tiempo. 

Ya se fijaron que cuando Peña Nieto hace un chiste, salen luego luego los memes?, y es que yo no sé si lo haga intencional o si de plano está mal de su lóbulo frontal o qué. Mi hermano el médico ya lo hubiera canalizado al neuro. Digo.

No he tenido celular estos días, pero está bien, aquí andamos observando el mundo a través de una pantalla y de los ojos de los gatos. Ay no, qué mentirosa soy, la verdad es que ya quiero irme a reportear, transmitir para el noticiero. Si no fuera por mis gatos, ya estaría en el aburimiento total, bueno, no, estaría pintando. Pintar es mi tercer talón de Aquiles.

El 26 y 27 se cumplen 3 años de la desaparición de nuestros jóvenes normalistas de Ayotzinapa, a quien, después de que el GIEI tumbó la verdad histórica de Peña Nieto y Murillo Karam, sabemos estuvieron metidos también los militares.

Yo sólo pediría como deseo,un buen deseo como una buena estrella fugaz, que por favor, no lo olvidemos. No lo pido solo como guerrerense "guerrosa, revoltosa", ni con el ánimo de gritar "Cuidado, cuidado, cuidado con Guerrero; Estado, estado, estado guerrillero". Sino como mexicana, como ciudadana indignada y dolida, como mujer del pueblo, orgullosa de sus hermanos salvando vidas, enseñando en las aulas de las comunidades más alejadas, feliz, feliz y sensible de ver como quitan nuestros compas los escombros uno a uno para encontrar sus familiares, y aunque no lo sean, en busca de la esperanza, pero organizados.

No sé cuánto dure esta unión, este sentimiento de entrega, esta solidaridad, pero creo que México está demostrando que puede ser un pueblo autónomo, con su propio autogobierno. Sin dedazos, sin nepotismo, sin tranzas, sin perversidad, sin violaciones a los dderechos humanos, a la ley. Con la justicia en alto, y la esperanza como escudo. 

Yo sólo pido que no olvidemos, nada, no olvidemos estos días de desastres naturales, estos días de tristeza y a la vez de alegría, de honestidad y a la vez de descubrir la hipocresía gubernamental, que no sirve más este sistema, así de fácil. 

Y que no olvidemos el 26 y 27 de septiembre de 2014, a ninguno de nuestros jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa. Que no olvidemos a ningún  desaparecido, ni de la guerra sucia (que diría Tita Radilla, no fue guerra, fue terrorismo). No olvidar, que sea la consigna.

Reporterito ya tiene sueño, hay que dormir al crío.

Hercilia Gato

25 de septiembre de 2017...A unas horas del 3 aniversario de la desaparición forzada de los compas normalistas de Ayotzinapa, sucedida en Iguala, Gro...Nos faltan 43 compas










sábado, 23 de septiembre de 2017

Día 3 (y 4) con Reporterito





Ya llevamos casi 4 días desde  que nos encontramos con Reporterito (o me encontró, o lo encontré), se ha ido adaptando a su nueva casa y Amarillo y Amarillito que ya tienen más de 3 años (calculo) lo aceptan como su crío, también la gata gorda y panzona que llegó hace unos días. Sólo a Linguito y a Rony no les parece para nada, ser desplazados por el nuevo gatito cola cortada. Que mientras redacto, anda brinque y brinque sobre la lap y mi panza.

Nos amalgamamos pronto, que a mí no me es nada difícil relacionarme con los animales, pero también llevo 3 días incomunicada, sin trabajar por falta de celular. Yo que criticaba a los que viven dependiendo de la tecnología y me he vuelto una dependiente de las redes para trabajar. "Un engrane más del sistema", diría Dany.

Me siento como 4 años atrás, cuando quedamos incomunicados por la tormenta Ingrid y Manuel, sin teeléfono, con la luz fallando, sin red, con mucha lluvia y los caminos destrozados. Las dos últimas, no han cambiado.

Tal pareciera, como ha repetido Astudillo, que septiembre es un mes complicado, en este mes fue lo de Ingrid y Manuel, también, en fiestas patrias, y hace 3 años la desaparición de nuestros 43 compañeros normalistas de Ayotzinapa. Los temblores del 19 y 20 de 1985, y ahora la repetición de la tagedia, el mismo día, en el mismo país golpeado por sus gobernantes. Y también, ahora la tormenta Max que afectó en demasía la Costa Chica, y claro, Costa Grande, aunque esta ha pasado desapercibida hasta ayer.

Las carreteras no han cambiado su situación, cada temporada los caminos terminan colapsados, incomunicadas las comunidades, claro, la fuerza del cambio climático aumenta, y la negligencia de las autoridades también.

El celular se murió al caer al agua ese día que reporterito se fue con nosotros los reporteros hasta Petatlán y ahí nos agarró la tormenta mientras veíamos la solidaridad de nuestra gente damnificada por Max, pero con el corazón entregado a las víctimas del temblor en la CDMX y Morelos.

Petatlán fue de los municipios más afectados ahora por las lluvias de Max, y aún así, la gente, puso su centro de acopio e iba a entregar los víveres que podía, incluso, a pesar de la tormenta.

Ahora no tengo celular para enlazarme al noticiero de Aristegui y reportar que en la Costa Grande, incluido Zihuatanejo, nos estamos ahogando. Pero no, no tengo herramienta de trabajo.

Petatlán, Atoyac, Tecpan (En riesgo) y Zihuatanejo fueron de los más afectados, pero no han existido para los medios grandes, sí, entiendo las prioridades, supongo deben morir antes para que les pongan atención a estos municipios.

Lo más doloroso, que Héctor Astudillo hizo su reunión con todos los alcaldes 8 días después de la tormenta, ya que la tragedia tocó a Zihuatanejo con la inundación del fin de semana y las 50 casas aterradas, además de los que quedan damnificados en las comunidades de Pantla y El Coacoyul.







Tampoco tengo hambre, no sé si fue el estrés del 19, pero desde entonces, no siento hambre, es como si mi estómago rechazara el alimento aunque mi cerebro lo obligue a comer, no siento ganas, me sento inapetente.

Tal vez la impotencia de no poder hacer algo, no poder ayudar, querer hacerlo y verte imposibiltado,como si todos los recuerdos de la desesperación y origen de mi claustrofobia a raíz de los temblores del 85 volvieran.

Día 4 con reporterito

No sé si sea el gatico nuevo que llegó a darme una enseñanza de sobrevivencia, o estar sin celular, pero sin querer estoy haciendo el trabajo que me dejó la psicóloga, exteriorizar lo que siento, lo que pienso y encausar el post trauma por violencia.

Y es que no acaba uno de pasar por el shock de la muerte, cuando los desastres naturales impactan en el colectivo social. Hace unos días tuve que ir a terapia, porque yo sí creo que la cura a los transtornos está con la psicología y la psiquiatría, a pesar del estigma que muchos le tienen a los médicos del alma, digo, ni siquiera saben las raíces etimológicas de Psique, y ahí van a juzgar a los que vamos a consulta, como si nosotros fuéramos los locos. 

Tuve que ir porque estoy, honestamente, hasta la madre de la violencia, y la última nota cubierta fue sobre el crimen de un delegado de tránsito municipal, no me ha dolido el cadáver, sino ver tanto dolor, el dolor de las familias, la impotencia de no saber cómo explicar la muerte, el dolor.

Pero todo fue a raíz del show mediático de los policías, eso, todos nos dimos cuenta, no era necesario, como dice un amigo del palacio, que hicieran tanto escándalo, pudo ser un operativo más ágil. 

Pero el dolor, cómo me explico que es algo normal, no soy médico, ni cura, ni tanatóloga, tampoco soy una reportera fría como mis compañeros de roja que parecería ya no los sucumbe el dolor, o al menos, no sé cómo lo administran. A mí el dolor emocional me duele, soporto el dolor físico, lo he controlado gracias a tantos años en hospitales, es algo normal someterte a una canalización. Pero el dolor emocional, no lo soporto.

Fue lo que me tumbó hace dos semanas, tuve una crisis nerviosa, según refirió la psic y mi sobrino urgenciólogo- neuro, el hastío a la violencia, el colmo de la violencia me tumbaron. Ahora, con lo del temblor, ha sido estremecedor, mueve recuerdos como cristales que se encajan. 

Se me fue el hambre y el sueño, la crisis epiléptica es lo que no se ha ido, pero desgraciadamente no hay diazepam inyectable en este pueblo, para así emborracharse de un diazepanazo y dormir hasta que la pesadilla acabe.

Como cereza en el pastel, este sábado llegó un gato negro, contrario a lo que digan de que es mi destino tener gatos, no lo creo, aunque este gato llegó a darme una lección de vida.

Llegó maltrecho, pensé estaba herido por maltrato animal, además de la sarna, pensaba en llevarlo el lunes a curar, pero vi tan nerviosos a los otros gatos que ni querían acercarse al enfermo, que lo lleve  inmediatamente al veterinario, estaba tan mal el gato que no quiso huír.

El veterinario me explicó que la sarna come la capa de grasa que mantiene a los perros y gatos bien, el ácaro se mete hasta la piel, entonces los animales se rascan hasta herirse del dolor insoportable. Pensé en la veterinaria en dejar en observación al gato negro, ver si se salvaba, y entonces, adoptarlo. 

Pero cuando el médico dijo que el gato estaba muy enfermo y mal por la sarna, tuve que decidir, y pregunté en cuánto salía la inyección letal para dormirlo y no vuelva a sufrir. La inyección cuesta 120, así que decidí dormirlo, pude pagar el tratamiento, pero el dolor, no. El gato ya duerme, y ya nadie lo molestará.

La lección es que estoy preparada para la muerte, pero aún no para el dolor emocional, reconozco mis fallas y sé que debo manejarlas más en la terapia. 

También quisiera escribir sobre la violencia, detallar los sucesos, pero se han cruzado prioridades. Lo bueno- malo es la falta de celular.

Ya anocheció, es hora de darle de cenar al reporterito.

Hercilia Gato

















Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

  Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH Los Organismos de DDHH de la República Argentina, abajo firmantes, repu...