Reunidos en pequeños grupos, los alarifes festejaron su día con nostalgia, música y chelas
La albañilería, un oficio en decadencia y menos festejado
RODOLFO VALADEZ LUVIANO
(Corresponsal)
Tecpan, 3 de mayo. En
el Día de la Santa Cruz, que también se conoce como el Día de los
Albañiles, Leobardo Carbajal y sus ayudantes trabajan sólo mediodía en
la obra, y posteriormente, se alistan para iniciar su festejo. El hombre
de 62 años de edad ha dedicado 42 de ellos a la albañilería, y entre
sus recuerdos, está el haber participado en la construcción de la
iglesia de San Bartolomé Apóstol en esta ciudad, que tardó más de un año
su edificación.
Mientras se despoja de la ropa que usa durante
las jornadas de trabajo, pide a uno de sus ayudantes que guarde las
cucharas, espátulas y demás herramientas porque, según dijo, solamente
trabajarían hasta las 12, y después de almorzar, se reunirían con otros
trabajadores de la mezcla para festejar juntos su día.
“Antes se
festejaba con más entusiasmo. Incluso había organizaciones sindicales y
grupos políticos que convocaban a los albañiles de la ciudad para
festejarlos a lo grande. Hoy las cosas han cambiado, y si convivimos es
gracias a las cooperaciones que hacen los compañeros, que, lejos de
pensar en hacer fiestas grandes, con trabajo se juntan en grupos
pequeños para echarse unas
chelas”, lamentó.
En entrevista para
La Jornada Guerrero,
Leobardo Carbajal asegura que ser albañil es un oficio al que pocos
quieren dedicarse actualmente, ya que no cuentan con prestaciones, como
seguridad médica, además de que, por el alza en los precios de los
materiales para construcción, cada vez menos gente se anima a hacer
trabajos en sus casas o sus negocios.
Cuando habló de sus
recuerdos, el albañil contó que formó parte de la construcción de la
iglesia de esta cabecera municipal cuando tenía 20 años. En aquella
ocasión, dijo, entró como chalán, y ese fue su primer contacto con el
cemento y los ladrillos, y de ahí en adelante, aseguró, continuó dentro
del trabajo de la construcción.
“Trabajamos más de un año en la
edificación del templo, que ahora es el más importante de la cabecera
municipal, y a pesar de eso, ni nos invitaron a la fiesta que se hizo
para la inauguración”, reprochó mientras sonreía.
Mientras viajaba
entre sus recuerdos, un grito hizo que el maestro volviera a la
realidad. Fue el aviso de su ayudante Juan Méndez en el sentido de que
las
chelas ya estaban frías y que llegaron los del conjunto a
su calle, lugar donde, junto con otros albañiles, festejarían su fecha,
“pero solamente será un ratito porque mañana hay que levantarse temprano
para seguir con la chamba, porque si no, el patrón no nos paga la
semana completa”, puntualizó.
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2012/05/04/index.php?section=sociedad&article=008n1soc