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jueves, 2 de septiembre de 2010

Fallece Germán Dehesa

Fallece Germán Dehesa

Apenas el jueves pasado reveló en su columna que padecía cáncer.

La Jornada en línea
Publicado: 02/09/2010 19:32

México, DF. El escritor, dramaturgo y columnista Germán Dehesa murió este jueves a la edad de 66 años en su casa de la ciudad de México.

El pasado 25 de agosto, Dehesa reveló en su columna Gaceta del Ángel, del periódico Reforma, que padecía cáncer. “Tengo cáncer, pero hasta ahora la enfermedad no me ha producido ningún dolor insoportable”, escribió.

“Nadie tiene idea de cuándo será la terminación cronológica de mi vida, pero calcula la ciencia médica que esto ocurrirá hacia los finales de este año”, señaló en esa ocasión. Pero la muerte lo alcanzó hoy a las 18:35 horas rodeado por su familia, según emisiones radiofónicas.

Puma de corazón, añadió: “Yo tengo que guardar reposo por algunos días, pero muy pronto volveré a vestir mi uniforme azul y oro y a sembrar el pánico por todas las canchas de la República. Ahí me los encontraré”.

El periodista José Cárdenas detalló en su noticiario que, según fuentes cercanas, esta mañana el escritor (que nació en el Distrito Federal el 1 de julio de 1944) ya no podía hablar y no escribiría más.

El pasado 11 de agosto, Dehesa fue condecorado como Ciudadano Distinguido de la ciudad de México por el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, y el 31 de agosto fue reconocido por el Club de Industriales por su trabajo en el mundo de las letras, la política, el arte y la cultura universal.

Este viernes recibiría un homenaje a las 20 horas en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/09/02/fallece-german-dehesa

Gaceta del Ángel- Germán Dehesa

Salir a vivir

erá aconsejable salir con el pie derecho, el cuerpo erguido como el de Johnny Walker, tarareando, así por lo bajito, algún aire popular que puede ir desde "¡Caro nome!" hasta "De esta tierra de Cocula" (al gusto) y con el brazo derecho ocupado por una agraciada chica que se ha "emperrao" en tomar una leche malteada que es la novedad que tienen en la nevería "Los Volcanes" (¡y tenían que salir con su babosada de ponerle "Los Volcanes" a la negociación, cuando podrían haberles puesto "El Aconcagua y el Kilimanjaro", o "El busto es mío" o qué sé yo.
El nombre no es importante y si me apuran, ni siquiera es importante el par de guandajos que, cuestión de meses, se disponen a premiar a la Patria con varios guandajitos.
Eso tampoco importa; bueno, tampoco importa ni resulta pertinente en este artículo, pero me daría la peste bubónica de saber que, aunque fuera de un modo sesgado, yo hubiera patrocinado una procreación.
Eso sí no me lo digan nunca.
Mejor miéntenme la madre.

El caso es que su Charro Negro nada más remolonea y nada de que entramos en materia.
¡Ah, ya me acordé!, todo este zangoloteo tiene que ver con el hecho de que yo quiero comunicar que es importante, muy importante, salir a vivir.
Quedarse metido en las casas, además de ser un método infalible para crearle a las mucamas una incurable neurosis, produce en nosotros un extraño complejo de mueblecito artesanal que nos va inmovilizando y convirtiéndonos en sangroncitas piezas domésticas.
¡Chicos y chicas: hay que salir a vivir!.

Cuando era pequeño y mis papás salían; el venerado Don Ángel siempre me respondía: vamos a ver la iluminación (¡¿a las doce del día?!) y mi mamá añadía: y a rezar para que llueva.
Hubiera sido glorioso que me visitaran ahora y provocaran el hundimiento final de Tenochtitlan; pero resulta que ya murieron, o, como decía una muchacha que trabajó conmigo: ya se fueron a su jamás, pues eso.
Dejemos en paz a mis papacitos, aunque tengo que hacer una última referencia a mi padre.
Él fue quien me enseñó a salir, a demorarme por las calles, a estudiar cada aparador como si fuera un Renoir y a disfrutar los tacos de "Beatricita" y las tortas "Amalia" y la comida mexicana de "El Mirador".
Dos vidas mías tendría yo que ocupar si hiciese la lista de todo lo que le debo a mi padre.
Mi infancia me trae el recuerdo de un tío mío que, para ir a Cuernavaca, abordaba unos coches negros y largos llamados "turismos"; bueno, pues un domingo abordó un "turismo" que se acomodó un sanjuanazo cegador a la altura de la curva de "La Pera".
Siempre que sucedía algo así, le hablaban a mi papá, pero lo milagroso es que el flojonazo de mi padre ¡iba! y se hacía cargo de todo y luego me platicaba: "pues se murió tu tío, "El Guajolote", pero ya hasta lo enterramos allá en Cuernavaca.
Le conseguí un lote precioso con vista al Salto de San Antón".
Ya verán que esto de la muerte en mi familia no es que termine siendo, sino quees asunto de chacota.

Por lo pronto, queridos contertulios, como dicen los funcionarios: voy a pasar a retirarme, pero el lunes, esto volverá a ser casa abierta para quien quiera refrescar un poco el alma (además, la Rosachiva sabe preparar "pantomaca").
HOY TOCA.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCCLXXIX (1879) MONTIEL.

Cualquier correspondencia con esta luctuosa columna, favor de dirigirla a


dehesagerman@gmail.
com

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