domingo, 16 de julio de 2017

KAGEMUSHA: ABRIL TAMBIÉN ES MAÑANA.

12 de abril del 2017.

Hace unos meses, el Subcomandante Insurgente Moisés me dijo una síntesis de lo que ahora les ha contado a ustedes con más extensión y sustento.

  Tal vez sin proponérselo, había él detectado una línea de tensión entre el pasado y la tormenta que ya está.

  Esa madrugada, después de escuchar las historias que, en voz del SupMoy, contaron los más antiguos de nuestros compañeros, regresé a mi champa.  De todas formas una lluvia, fuera de temporada, comenzaba a azotar el techo de lámina y era ya imposible escuchar nada que no fuera la tormenta.

  Volví a hurgar en el baúl que me encargó el SupMarcos porque me pareció haber visto un texto que algo podría referir a lo que acababa de escuchar.

  Revisar esos escritos no es fácil, créanme.  La mayoría de los textos que se amontonan con desorden dentro del recipiente van del año 1983 al primero de enero de 1994, y, cuando menos hasta 1992, se ve que el Sup no sólo no tenía computadora, tampoco una máquina de escribir mecánica.  Así que los textos están manuscritos en hojas de todos los tamaños.  La letra del finado distaba de ser legible de por sí, así que agregue usted a eso la mella del tiempo en la montaña, la humedad y las manchas y quemaduras de tabaco.

  Hay ahí de todo.  Por ejemplo, encontré el original manuscrito de las órdenes operativas para las distintas unidades militares zapatistas la víspera del alzamiento.  No sólo vienen las plantillas de las unidades, también cada operación detallada con una minuciosidad que devela una preparación de años.

  No son ésos los apuntes de un poeta extraviado en las montañas del sureste mexicano, o de un contador de historias.  Son escritos de un soldado.  No, más bien de un mando militar.

  Pero sí, abundan y redundan también cuentos e historias, hay muy pocos poemas y contados son los análisis políticos y económicos.

  Bueno, más que análisis, se trata de esquemas y temas como punteados, como si fueran a ser desarrollados luego, o completados, o corregidos.  He identificado varios de ellos con algunos que fueron hechos públicos luego, aunque ya pulidos.

  Pero no es eso lo que busco.  Las historias que recabó el SupMoy me recordaron que algo había, en este montón desordenado de papeles e ideas, sobre la genealogía de la lucha anticapitalista.

  Aquí está.  Éste si es de después del inicio de la guerra porque está impreso y la tipografía es la de un procesador de textos.

  Por lo que dice, debe haber sido escrito hace unos 20 años, cuando los zapatistas hicieron públicos algunos análisis más profundos sobre lo que acontecía y lo que preveían seguiría después.  Bueno, al menos las primeras líneas, porque algo parece que es de un período posterior.

  El texto tiene un título desconcertante pero que se acomoda conforme se avanza en la lectura.  Se llama “Abril también es mañana”  Y le siguen lo que parecen puntos a desarrollar, aunque incompletos en ese momento.

  La mayoría de los planteamientos aparecieron ya desarrollados en textos que fueron hechos públicos alrededor de los años 1996-1997, así que no los aburriré de nuevo repitiéndolos.  Los principales han sido agrupados ahora en un libro llamado “Escritos sobre la guerra y la economía política”, elaborado por la editorial “Pensamiento Crítico Ediciones”.  Si alguien le interesa conocer más sobre eso, este libro podría servirle.  O puede consultar también la página electrónica de Enlace Zapatista.

  La parte que me interesa mostrarles no aparece en ninguno de esos escritos públicos y, aunque medianamente desarrollada en su redacción, se alcanzan a vislumbrar en ella una serie de reflexiones sobre la ciencia social, es decir, la economía política, así como sobre el añejo y actual reto de la teoría y la práctica.

  Les leo:

            .- Las etapas posibles del capitalismo.  Más que en una definición científica, el planteamiento de que el imperialismo era una fase superior del capitalismo, se convirtió en un plan de acción para las luchas en todo el mundo.  De ser “una fase superior”, se concluyó que el imperialismo era “la última fase” del capitalismo.

            .- Sobre esa base se estableció una especie de división internacional no del trabajo sino de la lucha anticapitalista.  En los llamados países del Tercer Mundo, que no contaban con una industria desarrollada y, por lo tanto, carecían de una clase obrera sólida, la lucha por el socialismo debía pasar por una lucha nacionalista, antiimperialista, y anticolonial, y sólo así podrían aspirar a ser “anticapitalistas”.  Se establece que la lucha contra el capitalismo y por el socialismo pasa necesariamente por la lucha por la liberación nacional.  Eso al menos en los llamados países del tercer mundo.  Para poder transitar al socialismo, las naciones debían librarse primero del yugo neocolonial, el impuesto por el imperialismo norteamericano en ese caso.  No era posible la construcción del socialismo en un solo país, mucho menos si el país era uno subdesarrollado.  La revolución socialista o era mundial o no lo era.  El análisis científico se convirtió entonces en una especie de comando central de la revolución mundial y se instaló en la URSS.  De ahí partían las estrategias y tácticas para las luchas anticapitalistas en todo el mundo.  Quien acataba las órdenes, recibía el beneplácito de la “vanguardia” mundial.  Para quien no, para quien pretendía construir su propio camino, es decir, su propia lucha, había la condena, el ostracismo y la etiqueta de moda para descalificar.

  La ciencia de la historia, la economía política, dejó de ser ciencia y abandonó el análisis científico, supliéndolo por la consigna.  Si la realidad no coincidía con la visión del Comité Central, la realidad era catalogada como reaccionaria, pequeño burguesa, divisionista, revisionista, y muchos “istas” semejantes.  El pensamiento crítico pasó del análisis a la justificación,  y los tropiezos y errores se cubrieron con la coartada del enfrentamiento con el imperialismo norteamericano.  El simplismo de un mundo bipolar invadió a la ciencia social y, al igual que las fuerzas políticas y los gobiernos, tomó partido por uno de los dos grandes y únicos contendientes.  La inteligencia fue derrotada y la mediocridad se instaló cómodamente.

            .- Mediando el siglo XX, todos estaban contentos y tranquilos.  El mal llamado “bloque socialista” se enfrascaba en lo que nosotros llamamos la tercera guerra mundial.  En Asia, África y particularmente en América Latina, las luchas transcurrían sin mayor relevancia para esa guerra, la que importaba, y las organizaciones partidarias de la izquierda de entonces eran conminadas a dirigir sus esfuerzos principales al apoyo del Bloque Socialista.  Todo intento de lucha debía tener el visto bueno de los tanques, pensantes y no, que, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, redactaban manuales que, más que simplificar, amordazaron el desarrollo de la ciencia social.  Como si fuera en las olimpiadas, en la ciencia social se competía no por mejor entender lo que ocurría y lo que vendría, sino por más alto y más veces levantar la bandera propia, fuera la de las barras y las estrellas, fuera la de la hoz y el martillo.

  En el escenario mundial todo parecía previsible y sencillo… pero en eso llegó Fidel.  Y “la problema”, como dicen los compas, es que no llegó solo, sino que traía de la mano a un tal Camilo que en el apellido llevaba la definición; y, con ese tremendo par, llegaba también un argentino-médico-fotógrafo-asmático, sin nombre relevante en el árbol genealógico de la revolución mundial y sin cargo alguno en ninguna estructura.  Apenas unos meses después el planeta entero lo conocería con sólo tres letras: Che.

  Luego pasó lo que pasó, y la luz que iluminó el Caribe en esos primeros años de la década de los 60´s se convirtió, sin proponérselo, en un virus que contaminó el continente.  Después de un largo calendario de derrotas en ese dolor llamado Latinoamérica, un pueblo entero se organizaba y cambiaba de destino y extendía su nombre.

  Desde la fracasada invasión mercenaria con patrocinio norteamericano, Cuba se llamó Fidel y Fidel Castro tuvo a “Cuba” como apellido de resistencia y rebeldía, de lucha.

  El país más pequeño, el más despreciado, el más humillado, se levantaba y, con su acción organizada, cambiaba la geografía mundial.

  El estadista que el pueblo cubano puso al frente, en unos cuantos años prácticamente borró a los demás “líderes mundiales” y, como debe de ser, en torno a su figura se convocaron los extremos: los pocos para adular, los más para atacar.

  Sólo unos cuantos miraron y aprendieron que algo nuevo había surgido y que la revolución cubana no sólo había roto el dominio que sobre la América entera imponía el imperio de las barras y la estrellas, el “norte revuelto y brutal”.

  También había hecho pedazos la ya entonces acartonada teoría social que era pastoreada por los comisarios que, en todo el espectro político, son la constante y nunca la excepción.

  Todavía, casi 60 años después, no falta algún viejo comisario que, “heroicamente” atrincherado en la academia y ahora con las redes sociales como arma, pretende dictarle al pueblo de Cuba lo que debe o no hacer y deshacer.

  Ajeno a las masturbaciones teóricas de la tibia academia, el pueblo de Cuba inició su largo camino de resistencia, y fue avanzando en condiciones adversas sin precedentes.

  Todavía hoy sigue padeciendo el bloqueo económico más extenso e intenso en la historia mundial.  Y no sólo, también ha resistido ataques terroristas, ha sido invadido militarmente, le ha propinado al soberbio tío Sam su primera derrota en el continente, y, con todo en contra, ha construido su propio destino.

  Pero no sólo ha recibido los ataques de la derecha mundial, también la izquierda bien portada ha arremetido contra ese pueblo, socorrida de clichés y lugares comunes que obvian no sólo la realidad cubana, también y sobre todo su heroico esfuerzo para levantarse de sus errores y fracasos.

  Con el único objetivo de hacerse agradable a la derecha, la izquierda institucional en todo el mundo ha atacado a la revolución cubana repitiendo los dichos de la derecha y siguiendo la moda en turno.

  Es tan consistente la resistencia del pueblo de Cuba, que la histeria intelectual que abunda y redunda en este roto país que se llama “México”, seguramente diría que se ha mantenido porque es una creación de Salinas, y a que es apoyada por la “mafia del poder”.

  Días después de ese relámpago de habilidad militar y convicción que le dio nuevo significado a un pequeño territorio y acomodó el nombre de “Playa Girón” en el casi vacío estante de victorias de la izquierda mundial, en aquel primero de mayo de 1961 el pueblo de Cuba decía, por la voz enronquecida de un barbón enfundado en su traje verde olivo de combate, las siguientes palabras:

 “Si a Mr. Kennedy no le gusta el socialismo, bueno, a nosotros no nos gusta el imperialismo, a nosotros no nos gusta el capitalismo.  Tenemos tanto derecho a protestar de la existencia de un régimen imperialista y capitalista a 90 millas de nuestras costas, como él se puede considerar con derecho a protestar de la existencia de un régimen socialista a 90 millas de sus costas.

  Ahora bien, a nosotros no se nos ocurriría protestar de eso, porque eso es una cuestión que les incumbe a ellos, una cuestión que le incumbe al pueblo de Estados Unidos.  Sería absurdo que nosotros pretendiéramos decirle al pueblo de Estados Unidos qué régimen de gobierno es el que debe tener, porque en ese caso nosotros consideraríamos que Estados Unidos no es un pueblo soberano y que nosotros tenemos derecho sobre la vida interior de Estados Unidos.

  El derecho no lo da el tamaño, el derecho no lo da el que un pueblo sea mayor que otro, ¡eso no importa!  Nosotros no tenemos sino un territorio pequeño, un pueblo pequeño, pero nuestro derecho es un derecho tan respetable como el de cualquier país, cualquiera que sea su tamaño.  A nosotros no se nos ocurre decirle al pueblo de Estados Unidos qué régimen de gobierno debe tener.  Luego es absurdo que al señor Kennedy se le ocurra decir qué régimen de gobierno es el que quiere que nosotros tengamos aquí, porque es una cosa absurda; eso nada más se le ocurre al señor Kennedy, porque no tiene un concepto claro de lo que es la ley internacional y la soberanía de los pueblos.

  El texto sigue con una extensa reflexión sobre la ciencia social y el pensamiento crítico.  Pero me detengo ahora señalando que bien puede usted intercambiar el nombre de “Kennedy” por el de “Trump” y verá que en esas palabras había no una declaración coyuntural, sino una declaración de principios.

  Detuve la lectura y miré entonces el reloj de arena.

  Se me ocurrió que tal vez no es cualquier arena la que contiene.  Y tal vez no es cualquiera porque esta arena tal vez viene de una playa reiterada en la historia de lucha y resistencia de la humanidad contra el capitalismo.

  Tal vez la arena que fluye de uno a otro lado de este reloj, viene de un lugar del continente americano y su geografía la ancla en una isla que se estira en el Caribe, como caimán rebelde que se niega a ser sometido y por eso endurece la piel y la mirada.

 Tal vez, se me ocurre ahora, la arena de este reloj de arena es arena de Playa Girón, que así se llama esa grieta en el muro del Capital y que, con su persistencia, nos enseñó a todos que el grande y poderoso puede ser derrotado por el pequeño y débil cuando hay resistencia organizada, necio empeño y horizonte.

-*-

  Déjenme decirles que el finado SupMarcos, y no sólo él, sentía una gran admiración por el pueblo de Cuba y un profundo respeto por Fidel Castro Ruz.

  En aquella plática informal que tuvimos horas antes de su muerte, la palabra recaló en el tema militar.  Me contó que él consideraba que la historia militar de lucha de los pueblos era poco conocida.  Se refirió entonces a la llamada Batalla de Zacatecas y a la Toma de Ciudad Juárez, ambas conducidas por Francisco Villa.  Me contó que él tomo prestada la concepción que implementó el General Villa para tomar Ciudad Juárez y con ella diseñó el inicio del alzamiento.  “Para la batalla de Zacatecas no me faltaba caballería”, dijo bromeando, “sino planada”.

  En lo internacional, contra el común de la izquierda, su referencia no era la batalla de Leningrado, sino la Batalla de Santa Clara, conducida por el Che, la de Cuito Cuanabale que dirigió Fidel Castro, y la de Playa Girón, también comandada por Fidel Castro.

  Aproveché para preguntarle por qué, siempre que nombraba a Fidel Castro, no decía “Comandante” si toda la izquierda latinoamericana lo hacía.  Así me respondió:

  “El que todos así lo llamaran pudiera bastar, pero no es por eso.  Nosotros somos un ejército y cuando decimos “comandante” decimos mando.  Y a nosotros no nos manda nadie, como no sean nuestros pueblos.  Pero Fidel Castro no necesita que nosotros le digamos así.  A él su pueblo le ha dado ese grado y no necesita más.”

  Se siguió contándome sobre Playa Girón y, con admiración, narraba la ocasión en que Fidel Castro discute y manotea con sus oficiales porque no lo dejan avanzar hacia Playa Girón a combatir contra los mercenarios.  “Imagínate”, me dijo riendo de buena gana, “Fidel contra todo su Estado Mayor.  Él emperrado en que quiere estar en el frente de combate y los demás en que no, que tiene qué cuidarse.  Y, ¿sabes?, Fidel Castro no argumentó que era su deber, les dijo que era su derecho.”  Encendió su pipa el finado y, después de la primera pitada la levantó como si brindara y dijo: “Por supuesto que la discusión la ganó Fidel”.

  Luego, dando por terminado el tema, añadió: “Fidel Castro es el Maradona de la política internacional.  Y nunca le van a perdonar los goles que le metió a quien se atrevió a enfrentarlo”.

  Recordé las palabras del difunto SupMarcos cuando leía sobre lo que el famélico espectro político de Latinoamérica opinó sobre la muerte de Fidel Castro.  La reiteración en la derecha, y en la izquierda bien portada, de reproches y supuestas críticas.  La derecha que nunca le perdonará las derrotas que les propinó, y la izquierda institucional que no lo absolverá de haber sido todo lo que ella, en su mediocridad, nunca llegará a ser.

  También están los mediocres que ahora dictan juicios y sentencias y simplemente no pueden explicar por qué, si era un dictador, la mayor potencia mundial no pudo organizar una rebelión popular, y optó por los atentados terroristas para anularlo.

  Lejos de la películas de ficción y series televisivas, donde los servicios secretos norteamericanos acaban con los malos armados sólo con un lapicero, fracasaron en Cuba sencillamente porque “Comandante Fidel” era el nombre, la imagen y la voz que ese pueblo tomaba para reafirmar lo que todo el tiempo y en contra de todo construía: su libertad.

  Y el dinero buscó y busca y siempre encuentra psicópatas dispuestos a vender su sed de sangre y destrucción.  Siempre encontrará a los Mas Canosa, a los Posada Carriles, aunque, en otra geografía y calendario, se llamen acá Felipe Calderón Hinojosa o como su antes esposa y ahora pretendida amasia Margara Zavala; o como Mauricio Macri en Argentina; o como Temer en Brasil, o como Leopoldo López en Venezuela.  Políticos, psicópatas y corruptos todos ellos, siempre dispuestos a que otros mueran y ellos cobren.

   Les cuento esto no sólo porque el tema toca lo pequeño que se rebela y se alza rompiendo moldes impuestos, también por lo que ahora les narro: me tocó reportarme con el Subcomandante Insurgente Moisés en una de nuestras posiciones, precisamente unos días después de la muerte de Fidel Castro.

  Cuando llegué, la insurgenta Erika me dijo sin poder contener las lágrimas: “Se murió el Fidel Cuba”.  Así dijo.  La revolución cubana tiene 58 años resistiendo contra todo, la insurgenta Erika debe andar por los veintitantos, nunca ha salido de estas tierras, aprendió el español en un campamento de montaña, batalla con las matemáticas y las palabras “duras”, y, a pesar de eso, o precisamente por todo eso, ha sintetizado en dos palabras toda una historia de lucha, de resistencia y rebeldía.

  Y vengo a hablarles de Cuba, es decir, de Fidel Castro, y de Fidel Castro, es decir, de Cuba, por la sencilla razón de que ya no hablan de él.  Tal vez porque piensan que ha muerto y, con él, la Cuba rebelde.  En lo que se refiere a Fidel Castro Ruz, sólo les decimos: “si no lo pudieron matar cuando estaba vivo, menos van a poder ahora que ha muerto”.

  Todo esto viene al caso, o cosa, según, porque es cierto, el difunto SupMarcos tenía razón: Abril también es mañana.

-*-

  Volviendo a aquella ocasión, como el tiempo se alargaba, seguí platicando con el finado SupMarcos cuando todavía no estaba finado.  El tiempo en La Realidad zapatista había entrado en ese ritmo en que parece que el día tiene prisa por irse y la noche sigue de perezosa.  Me parece que todo lo operativo de ese día 24 de mayo del 2014 lo estaba resolviendo el Subcomandante Insurgente Moisés, pues al SupMarcos nadie se le acercaba con informes o preguntas.  Como si el SubMoy estuviera haciendo todo lo posible para que el SupMarcos pasara tranquilo sus últimos minutos.

  Como seguíamos ahí, esperando, le pregunté por qué decía eso de que él era el personaje y no Durito, el Viejo Antonio y los otros seres que poblaron sus relatos.  Claro, todavía no conocía yo, ni nadie, el texto que leería la madrugada siguiente y que se titula “Entre la luz y la sombra”.

  Antes de responderme, el Sup miró ambos relojes.

  Nunca antes había hecho eso.  Siempre o consultaba uno o checaba el otro, dependiendo siempre de la situación.

  Después de confrontar ambos relojes, suspiró profundamente y me preguntó:

  “¿Qué es lo que no entiendes?”

  “Eso”, le respondí, “porque entonces ¿quién eres? o más bien ¿quién has sido?”.

  Entonces se cuadró e inclinando la cabeza, paradójicamente tratando de imitar el tono de voz de los serios y formales samuráis de Akira Kurosawa, dijo:

  “Kagemusha”.

  Y digo que paradójicamente, porque el SupMarcos bromeaba de todo y de todo se burlaba, sobre todo de sí mismo.

  Yo puse la misma cara que ustedes están poniendo ahora.

  “¿Qué diablos es eso de Kagemusha?”

  “Un señuelo”, me respondió, “un distractor, una sombra, la sombra del guerrero”.

  Entendí entonces el por qué, en sus últimos textos, había aparecido de pronto un nuevo personaje: “Sombra, el guerrero”.

  “¿Y entonces?”, pregunté porque sí.

  “Entonces nada, alguien tenía que hacerlo y a mí me tocó”.

  “¿Y entonces que vas a hacer?”, le insistí.

  “Morirme”, me respondió mientras se colocaba el pasamontañas.  Se acomodó entonces la gorra, encendió la pipa y, dirigiéndose a la guardia que resguardaba la puerta, ordenó por última vez: “Dile al SubMoy que estoy listo”

-*-

  Viene la tormenta.

  Una y otra vez, el dinero tratará de romper la historia que importa.  Y una y otra vez, será vencido.  Como en un mes de abril de hace ya 56 años, en Playa Girón, generaciones enteras se arrancarán los juegos de un tirón y se levantarán desafiando el destino que se les impone.

  Ese día volverán a escucharse, aunque con otra voz, las palabras que el pueblo de Cuba dirigió a quienes pretendieron doblegarlo:

  “Tampoco escaparán al veredicto de la historia, que no será un simple veredicto de palabra, sino el veredicto que marca inexorable el destino de los explotadores de todo el mundo, como un reloj que le dice  “tus días están contados, el fin de tu sistema explotador se acerca“.

  Cuba pervivirá.  Los pueblos originarios pervivirán.  La humanidad pervivirá.

  Y cuando se diga “Patria”, se dirá “mundo”, se dirá “casa”, se dirá “vida”

  Cierto, no habrá relámpagos más fieros, ni tormenta más grande, pero al final, esta tierra se levantará y con ella sus mujeres, sus hombres y quienes son lo que son sin ser ni uno ni otra.

  La memoria no olvidará, pero no habrá celebraciones.

  No porque no valdrá la pena, sino porque la vida entera será entonces lo que siempre debería ser, es decir, una celebración.

  Y cuando ese mañana llegue, yo, nuevo Kagemusha nómada, sólo lamentaré no estar presente para mirarles burlón y decirles:

“Odio decir que se los dije, pero se los dije”.



Gracias, no muchas, pero siempre sí unas pocas bastantes.

SupGaleano.

Abril del 2017.

lunes, 10 de julio de 2017

Conferencia “Anarquía, Autogestión, Trabajo y Responsabilidad” por Lorenzo Morales del Noi del Sucre.

Ciudad de México. Diciembre de 2016.


LOS MUROS ARRIBA, LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA).

Febrero del 2017.


La tormenta en nuestro caminar.

  Para nosotras, nosotros, pueblos originarios zapatistas, la tormenta, la guerra, lleva siglos.  Llegó a nuestras tierras con la patraña de la civilización y la religión dominantes.  En ese entonces, la espada y la cruz desangraron a nuestra gente.

  Con el paso del tiempo, la espada se modernizó y la cruz fue destronada por la religión del capital, pero se siguió demandando nuestra sangre como ofrenda al nuevo dios: el dinero.

  Resistimos, siempre resistimos.  Nuestras rebeldías fueron suplantadas en la disputa entre unos contra otros por el Poder.  Unos y otros, arriba siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia y sometimiento bajo la mentira de liberarnos.  Como aquellos a quienes decían y dicen combatir, vinieron y vienen a mandar.  Hubo así supuestas independencias y falsas revoluciones, las pasadas y las por venir.  Los de arriba se turnaron y se turnan, desde entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo.  Y en calendarios pasados y presentes, su propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre; mientras ellos dirigen o simulan dirigir.

  Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.

  Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy.  Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.

  Pero los calendarios no sólo trajeron dolor y muerte para nuestros pueblos.  Al expandir su dominio, el Poder creó nuevas hermandades en la desgracia.  Vimos entonces al obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y yacer bajo las cuatro ruedas del carromato mortal del Capital.

  Conforme avanzó el Poder en su paso por el tiempo, más y más crecía el abajo, ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder.  Vimos entonces sumarse a maestros, estudiantes, artesanos, pequeños comerciantes, profesionistas, los etcéteras con nombres diferentes pero idénticos pesares.

  No bastó.  El Poder es un espacio exclusivo, discriminatorio, selecto.  Entonces las diferencias fueron también perseguidas abiertamente.  El color, la raza, el credo, la preferencia sexual, fueron expulsadas del paraíso prometido, siendo que el infierno fue su casa permanente.

  Les siguieron la juventud, la niñez, la ancianidad.  El Poder convirtió así a los calendarios en materia de persecución.  Todo el abajo es culpable: por ser mujer, por ser niñ@, por ser joven, por ser adulto, por ser ancian@, por ser human@.

  Pero, al expandir la explotación, el despojo, la represión y la discriminación, el Poder también amplió las resistencias… y las rebeldías.

  Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos, muchoas.  Diferentes pero semejantes en la rabia y la insumisión.

  El Poder sabe que sólo es lo que es sobre quienes trabajan.  Los necesita.

  A cada rebelión respondió y responde comprando o engañando a los menos, encarcelando y asesinando a los más.  No teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.

  No bastó.  De dominar naciones, el Poder del Capital buscó poner a la humanidad entera bajo su pesado yugo.

  Tampoco fue suficiente.  El Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, domesticarla, explotarla.  Es decir, destruirla.

  Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder, demolió primero feudos y reinos.  Y sobre sus ruinas levantó naciones.

  Luego devastó naciones, y sobre sus escombros erigió el nuevo orden mundial: un gran mercado.

  El mundo entero se convirtió en un inmenso almacén de mercancías.  Todo se vende y se compra: las aguas, los vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el conocimiento, la diversión, el deseo, el amor, el odio, la gente.

  Pero en el gran mercado del Capital no sólo se intercambian mercancías.  La “libertad económica” es sólo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien compra.  En realidad, el mercado se basa en el despojo y la explotación.  El intercambio es entonces de impunidades.  La justicia se transformó en una caricatura grotesca y en su balanza siempre pesa más el dinero que la verdad.  Y la estabilidad de esa tragedia llamada Capitalismo depende de la represión y el desprecio.

  Pero no bastó tampoco.  Dominar en el mundo material no es posible si no se domina en las ideas.  La imposición con religiones se profundizó y alcanzó a las artes y las ciencias.  Como modas de vestir, surgieron y surgen filosofías y creencias.  Las ciencias y las artes dejaron de ser lo distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del supermercado mundial.  El conocimiento pasó a ser propiedad privada, lo mismo que la recreación y el placer.

 El Capital, así, se consolidó como una gran máquina trituradora, usando ya no sólo a la humanidad entera como materia prima para producir mercancías, también a los conocimientos, a las artes, … y a la naturaleza.

  La destrucción del planeta, los millones de desplazados, el auge del crimen, el desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras por venir, no son producto de los excesos del Capital, o de una conducción errónea de un sistema que prometió orden, progreso, paz y prosperidad.

  No, todas las desgracias son la esencia del sistema.  De ellas se alimenta, a costa de ellas crece.

  La destrucción y la muerte son el combustible de la gran máquina del Capital.

  Y fueron, son y serán inútiles los esfuerzos por “racionalizar” su funcionamiento, por “humanizarlo”.  Lo irracional y lo inhumano son sus piezas claves.  No hay arreglo posible.  No lo hubo antes.  Y ahora ya tampoco se puede atenuar su paso criminal.

  La única forma de detener la máquina es destruirla.

  En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la humanidad.

  Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.

  Quienes todavía pretenden “arreglar” o “salvar” al sistema, en realidad nos proponen el suicidio masivo, global, como sacrificio póstumo al Poder.

  Pero en el sistema no hay solución.

  Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignación, ni la esperanza en que ya pasó lo peor y las cosas no harán sino mejorar.

  No.  Lo cierto es que se va poner peor.

  Por esas razones, más las que cada quien agregue de sus particulares calendarios y geografías, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que decir “no”, hay que luchar, hay que organizarse.

  Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebeldía, con organización.

  Sólo así podremos sobrevivir.  Sólo así será posible vivir.

  Y sólo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 años, podremos ver que…

“Cuando amaine la tormenta,

 cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra,

 el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor.”

-*-

La guerra y los muros de afuera y de adentro.

  Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo del abajo mundial, ahora ensancha sus calamidades.

  Sobre cada rincón del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir familias, comunidades enteras, naciones, continentes.  No es necesario ya haber cometido un delito o ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.

  Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a quienes la padecen.  Las fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas aduanales, ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y persecuciones.  En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.

  Como llevamos diciendo desde hace más de 20 años, la globalización neoliberal no trajo el surgimiento de la aldea planetaria, sino la fragmentación y disolución de los llamados “Estados-nación”.  Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con el nombre que mejor lo describe: “guerra mundial” (la cuarta, según nosotr@s).

  Lo único que se mundializó fue el mercado y, con él, la guerra.

  Para quienes hacen funcionar las máquinas y hacen nacer a la tierra, las fronteras siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: cárceles.

  Nuestra afirmación provocó entonces, hace dos décadas, sonrisas burlonas de la intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas.  Y esos mismos hoy tartamudean ante una realidad frenética, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea de moda que, tras una compleja elaboración teórica, esconde lo único verdadero: no tienen ni la más remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedió a la pesadilla actual.

  Se lamentan.  El pensamiento de arriba les prometió un mundo sin fronteras, y su resultado es un planeta atiborrado de trincheras chovinistas.

  El mundo no se transformó en una gigantesca megalópolis sin fronteras, sino en un gran mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de igual magnitud.  En él, millones de desplazados (a quienes, con rubor mediático, se les unifica bajo el nombre de “migrantes”) naufragan en pequeñas barcas, esperando ser rescatados por el gigantesco navío del gran Capital.

  Pero no sólo no lo hará; él, el gran Capital, es el principal responsable de la tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.

  Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del oscurantismo más retrógrada vuelven reclamando privilegios y atenciones.  Cansado de gobernar desde las sombras, el gran Capital desmonta las mentiras de la “ciudadanía” y la “igualdad” frente a la ley y el mercado.

  La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” con la que el capitalismo vistió su paso a sistema dominante en el mundo, es ya sólo un trapo sucio y desechado en el basurero de la historia de arriba.

  Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y vocación.  “Guerra siempre, guerra en todas partes”, reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar de sangre y mierda.  Es el dinero y no la inteligencia artificial la que combate a la humanidad en la batalla decisiva: la de la supervivencia.

  Nadie está a salvo.  Ni el ingenuo capitalista nacional, que soñaba con la bonanza que le ofrecían los mercados mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo entre el sueño de ser poderosa y la realidad de ser rebaño del pastor en turno.

  Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en condiciones más difíciles si posible fuera.

  Y, para completar la imagen apocalíptica, millones de desplazados y migrantes agolpándose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales como los muros que, a cada paso, interponen gobiernos y criminales.  En la geografía mundial de los medios de comunicación y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin nombre ni rostro, apenas son un número estadístico que muta su ubicación.

  ¿El calendario?  Apenas un día después de la promesa del fin de la historia, de la solemne declaración de la supremacía de un sistema que otorgaría bienestar a quien trabajara, de la victoria sobre el “enemigo comunista” que pretendía coartar la libertad, imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba todas las genealogías.  El mismo calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recién empezaba.  Y resulta que no, que todo no era sino el preludio de la más espantosa pesadilla.

  El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los grandes capitanes no atinan a dónde ir.  Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.

  Ofrecen lo imposible: la salvación local contra la catástrofe mundial.  Y la pamplina se vende bien entre una clase media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero pretende suplir sus carencias económicas con refrendos de raza, credo, color y sexo.  La salvación de arriba es anglosajona, blanca, creyente y masculina.

  Y ahora, quienes vivían de las migajas que caían de las mesas de los grandes capitales, ven desesperados cómo también contra ellos se levantan los muros.  Y, el colmo, pretenden encabezar la oposición a esa política guerrera.  Así vemos a la derecha intelectual hacer gestos de contrariedad e intentar tímidas y ridículas protestas.  Porque no, la globalización no fue el triunfo de la libertad.  Fue y es la etapa actual de la tiranía y la esclavitud.

  Las Naciones ya no lo son, aunque aún no se hayan percatado de ello sus respectivos gobiernos.  Sus banderas y emblemas nacionales lucen raídos y descoloridos.  Destruidos por la globalización de arriba, enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción como única señal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron.

  En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga a la medianía social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostálgico, con la xenofobia, el racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvación.

  Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no sólo las que pintan los mapas.  También y, sobre todo, las que levantan la corrupción y el crimen hecho gobierno.

  La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital financiero.  Y vino la realidad a pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y las aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y por hacer.  Alentados antes por el gran Capital, los fundamentalismos encuentran tierra fértil para sus propuestas de unificación: “del terror nacerá un solo pensamiento, el nuestro”.  Después de ser alimentada con dólares, la bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.

  Y, lo mismo en la Unión Americana, que en la Europa Occidental o en la Rusia neo zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a sí misma.  Encumbra ahí (y no sólo ahí) a la estupidez y la ignorancia más ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza su propuesta: “volvamos al pasado”.

  Pero no, América no volverá a ser grande de nuevo.  Nunca más.  Ni el sistema entero en su conjunto.  No importa qué hagan los de arriba.  El sistema llegó ya al punto de no retorno.

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Contra el Capital y sus muros: todas las grietas.

  La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias raciales y nacionales, promoviendo la construcción de muros culturales, jurídicos y de cemento y acero, busca reducir más aún el planeta.  Pretenden crear así un mundo donde sólo quepan los que arriba son iguales entre sí.

  Sonará ridículo, pero así es: para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales esconderse.

  Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe enfrentarse sí, con resistencia y rebeldía organizadas, pero también con la solidaridad y el apoyo a quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.

  Por eso:

  Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destrucción.

  Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el conformismo y la resignación.

  Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de decir “NO” a la pesadilla que desde arriba nos imponen.

LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN Y LAS BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:

I.- A la campaña mundial:

Frente a los muros del Capital:

la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.

  Con el objetivo de llamar a la organización y la resistencia mundial frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:

  Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones.  Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba.  Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí.  La resistencia a las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.

  Hay que hacerle saber a toda esa gente que no está sola, que su dolor y su rabia es vista aún a la distancia, que su resistencia no es sólo saludada, también es apoyada así sea con nuestras pequeñas posibilidades.

  Hay que organizarse.  Hay que resistir.  Hay que decir “NO” a las persecuciones, a las expulsiones, a las cárceles, a los muros, a las fronteras.  Y hay que decir “NO” a los malos gobiernos nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, destrucción y muerte.  De arriba no vendrán las soluciones, porque ahí se parieron los problemas.

  Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, según su tiempo, modo y geografía, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y se rebelan contra las expulsiones.  Sea apoyándolos para que regresen a sus hogares, sea creando “santuarios” o apoyando los ya existentes, sea con asesorías y apoyos legales, sea con paga, sea con las artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con boicots comerciales y mediáticos, sea en el espacio cibernético, sea donde sea y como sea.  En todos los espacios donde nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.

  Llegó el momento de crear comités de solidaridad con la humanidad criminalizada y perseguida.  Hoy, más que nunca antes, su casa es también nuestra casa.

  Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequeña y, aunque es amplio y hondo nuestro calendario, nuestra geografía es limitada.

  Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y deportaciones, desde hace varias semanas la Comisión Sexta del EZLN ha iniciado contactos con individu@s, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta en el mundo, para ver el modo de hacerles llegar una pequeña ayuda de modo que les sirva como base para lanzar o continuar toda suerte de actividades y acciones a favor de l@s perseguid@s.

  Para iniciar, les enviaremos las obras artísticas creadas por l@s indígenas zapatistas para el CompArte del año pasado, así como café orgánico producido por las comunidades indígenas zapatistas en las montañas del sureste mexicano, para que, con su venta, realicen actividades artísticas y culturales para concretar el apoyo y la solidaridad con los migrantes y desplazados que, en todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y bienes por las campañas xenofóbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el mundo.

  Eso por lo pronto.  Ya iremos ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad.  Las mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas no les dejaremos sol@s.

II.- Invitamos también a toda la Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexión crítica “LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA” a celebrarse los días del 12 al 15 de abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.  Participan:



Don Pablo González Casanova.
María de Jesús Patricio Martínez (CNI).

Paulina Fernández C.

Alicia Castellanos.

Magdalena Gómez.

Gilberto López y Rivas.

Luis Hernández Navarro.

Carlos Aguirre Rojas.
Arturo Anguiano.

Sergio Rodríguez Lascano.

Christian Chávez (CNI).

Carlos González (CNI).

Comisión Sexta del EZLN.



Próximamente daremos más detalles.

III.- Convocamos a tod@s l@s artistas a la segunda edición del “CompArte por la Humanidad” con el tema: “Contra el Capital y sus muros: todas las artes” a celebrarse en todo el mundo y en el espacio cibernético.  La parte “real” será en fechas del 23 al 29 de julio del 2017 en el caracol de Oventik y el CIDECI-UniTierra.  La edición virtual será del 1 al 12 de agosto del 2017 en la red.  Próximamente daremos más detalles.

IV.- También les pedimos estar atent@s a las actividades a las que convoque el Congreso Nacional Indígena, como parte de su proceso propio de conformación del Concejo Indígena de Gobierno.

V.- Convocamos a l@s científic@s del mundo a la segunda edición del “ConCiencias por la Humanidad” con el tema: “Las ciencias frente al muro”.  A celebrarse del 26 al 30 de diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, y en el espacio cibernético.  Próximamente daremos más detalles.

No es todo.  Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.



Subcomandante Insurgente Moisés.    Subcomandante Insurgente Galeano.


México, febrero 14 (también día de nuestr@s muert@s) del 2017.

Acto de desagravio por la acción vandálica contra el fotomural exterior del Museo Casa de la Memoria Indómita.

domingo, 9 de julio de 2017

Reivindicación de doble ataque incendiario en Ciudad de México

“Defender a la madre tierra con la misma violencia con la que la destruyen…”

La madrugada del 19 de enero colocamos un artefacto incendiario con 20 litros de capacidad en la obra ecocida en el número 215 de la avenida Aztecas en la Ciudad de México. Depaso, ya que estábamos por ahí colocamos dos artefactos más, de 5 litros cada uno en el generador eléctrico del supermercado Bodega Aurrera que se encuentra al lado. Nos molestaron mucho sus luces.

En esta obra la inmobiliaria “Quiero Casa” está construyendo departamentos ultramodernos sobre un manantial natural, para lo que han comenzado a tirar, contaminar y envenenar sus aguas, destruyendo el ecosistema del lugar.

Lamentablemente, el primer artefacto fue encontrado por la policía antes de que estallara, pero no corrieron tanta suerte con los otros dos.

Ojalá a estos malditos asesinos, que gustan de matar a la gente de hambre para generar mayores ganancias, que gustan de vender los cadáveres de animales no-humanos en sus escaparates, que les viene muy bien la construcción de departamentos para riquillos al lado de su tienda les caiga igual de bien nuestros pequeños regalitos.

Esta destrucción ecocida es sólo uno más de los millones de ataques que realiza la civilización en contra de la naturaleza. Esperamos que al igual, nuestra jugarreta sea sólo una más de las millones de respuestas que tanto hacen falta.

Estamos hartxs de que se siga aplastando y contaminando a la tierra, que se sigan creyendo dueños de todo lo existente, que exploten la naturaleza a cambio de un poco de sucio dinero. Ya no sólo será ella la explotada, ahora es su turno.

No nos rendiremos hasta ver arder sus máquinas de muerte y destrucción.

Exigimos también la liberación de Luis Fernando Sotelo y de todxs lxs luchadorxs secuestradxs por el Estado.

Mandamos un saludo a todxs lxs insurrectxs que mantienen la lucha sin parar.

¡Hasta quemar a todos los representantes de la autoridad!

¡Hasta que ardan todos los que atentan contra la naturaleza!

¡Hasta que no quede ni un solo rastro de su civilización y su progreso!

–Célula Incendiaria Colmillos Negros.

Federación Anarquista Informal – Frente Revolucionario Internacional.


PD: Tomen su pinche gasolina

Tertulia “Libertades y Derechos en la Ciudad de México”.

Feria del Libro en la Alameda Central de la Ciudad de México. Diciembre de 2016.

Presentación y participación de Javier González Garza


Héctor Cerezo


Francisco Estrada


Jaime Morales

Qué sigue I: Antes y ahora

Subcomandante Insurgente Moisés

3 de enero 2017

Buenas noches a todos y a todas. Nada más queremos decirles que esto va a tardar, así que aprovechen para dormir o se van.

Bueno pues entonces, primero que como dice la compañera que habló acá del Viejo Antonio, el mismo nombre lo dice, Viejo Antonio. O sea que ya pasó. Hay cosas que quizá se puede rescatar ahí, pero ahora los tiempos cambian.

Nosotros pues, las y los zapatistas les queremos decirles de verdad, en serio, que queremos pues aprender lo que es ciencia de verdad, no de eso de lo que ya caminó el Viejo Antonio, que sirvió para ese tiempo, el tiempo pasado que ahora es otra forma como pues está la vida ahora. Entonces porque les queremos platicar de cómo está de las compañeras y los compañeros que están ahora como comisión de delegados, delegadas, lo que han enfrentado pues ya a lo largo del tiempo de su lucha de resistencia y que entonces, la forma de cómo vivieron pues sus papás, sus mamás, aunque la quieren aplicarla ya no les resulta. Como por ejemplo, en la selva Lacandona, cuando siembran su maíz, ya saben que entonces en 3 meses ya está el elote, ahora resulta de que antes ya hay elote. En los Altos, por Oventik, el caracol de Oventik, sabían pues antes que a los 6 meses va a haber elote, y ahora  5 meses ya hay elote. Eso les dificulta pues porque sabían antes cuando sembrar. Ahora resulta de que entonces empiezan hora si que el viejo método de cómo hacía el Viejo Antonio antes, porque sí lo sabían, pero ahora cambió. Y cómo cambió, y quién lo cambió. Entonces surge toda eso. Entonces y en todo,  no es que estamos inventando, como dijo pues ya  estos días el Sup Galeano, porque el Viejo Antonio sí sabía cuándo es el tiempo de frío, busca sus leñitas, su carbón, estar preparado, ahora resulta que ya no.

 Ahí donde pensamos quién nos va a decir, y por ahí hemos escuchado que dicen que hay científicos, científicas, y nos preguntamos qué trabajo hacen eso, ¿será que nos pueden ayudar? Porque dicen que son los que estudian, para poder explicarlo, para poder entenderlo, y luego para poder explicar si algo se puede hacer y qué es lo que se puede hacer. Esas cosas necesitan nuestros compañeros y compañeras, porque resulta que entonces su gobernar autónomamente durante 23 años les ha surgido muchas necesidades, otras necesidades, que ya no se puede construirlo como hacía el Viejo Antonio, que estaba resistiendo, sobreviviendo, ahora, hoy, no; es que lo están construyendo los compañeros y las compañeras, y lo están practicando. Y a la hora que practican ahí donde empiezan a descubrir lo que les hace falta.

Por ejemplo, sólo para que me comprendan lo que les estoy diciendo, ninguna de las compañeras bases de apoyo de hace 33 años, que le entraron pues a la lucha, nunca soñaron que su hija o hijo iba a manejar un ultrasonido. Resulta que ahora  entonces su hija lo maneja, porque son varias compañeras, especialmente para las compañeras son ellas porque quieren ver cómo está el bebé mientas está en proceso de crecimiento; por eso son más las compañera que están ahí.

Y les voy a contar la necesidad, la falta, porque fue una falta al mismo tiempo una equivocación, una falla, que lo reconocemos, pues, porque entonces las compañeras, un compañero, porque están rescatando sus culturas buenas, y ir haciendo a un lado lo que es malo pues ¿no? la cultura ¿no?

Entonces hay promotores, o hay parteros, parteras en los pueblos, entonces en un pueblo un compa fue con la partera y entonces checa la partera a la compañera y le dicen: Parece que son gemelos el bebé compañera, le dijeron, entonces el compa muy contento pues porque son gemelos, entonces pero el compa sabe que en la clínica, en el Hospital Autónomo hay ultrasonido entonces quiere asegurarse el compa si de verdad es cierto que es gemelo, entonces se van pues en el hospital, toman pues así la fotografía, no sé como se dice pues, y entonces, pero el compa le platica primero a la compañera que sabe manejar del ultrasonido, es que así me dijo pues la partera que parece que son gemelos entonces yo quiero saber de verdad si sí con la máquina que hay ¿no?,  y entonces ya lo revisan y  le toman la foto como digo y entonces la compañera  le dice: Sí, es gemelo,  entonces más contento está el compa, bueno.

Entonces resulta de que entonces  a la hora que ya le toca nacer pues a los gemelos,  entonces se van en el hospital del gobierno pues porque ya no pudo salir pues la compañera por muchos dolores ya, ya de emergencia entonces se meten en un hospital del gobierno que es en Guadalupe Tepeyac, entonces los atienden, entonces le hacen cesárea a la compañera. Entonces ya que ya salió pues en la cesárea, entonces el compa se va para ir a ver pues a sus dos gemelos ¿no? y resulta que es nada más uno. Entonces el compañero dice; no, es que yo se que son  gemelos, y ya empezó a pelear ya allí con el director o  directora pues así del hospital. No, es que yo sé que son gemelos. Me lo quieren robar.

Entonces ya el director, la directora dice: no señor, no zapatista, uno nada más.  Para que entonces no estemos peleando acá, vámonos con tu esposa porque ella lo vio. Pues se van la directora y el director donde están la compañera y entonces el compa se va también le dice entonces, a ver ¿por qué estás permitiendo que está robando pues, los directores del hospital nuestros hijos? Entonces ya la compañera dice: No, es uno de por sí.

¿Cómo?  Si la compañera pues del ultrasonido nos dijo que son gemelos de por sí y nos dijo la partera allá que son gemelos de por sí.

Entonces ya se estaban agarrándose ya allí ahora sí pues porque  entonces la compañera está diciendo de que si es uno y el compa está diciendo de que entonces son dos porque así le dijo la partera y la promotora de salud y los del hospital le están diciendo de que es uno de por sí.

Llegan de que entonces hay que jalar a la compañera que hizo el ultrasonido en la clínica en el hospital zapatista. Llega la compañera, hora si ya se encuentran cuatro partes ya ahí; el compa, la compañera que le hicieron la cesárea, y la compañera que hizo el ultrasonido y los directivos pues del hospital. Y ya empiezan a platicar ahí, entonces empieza a decir pues el doctor que atendió, es que depende la forma de como lo tomaron así pues la imagen en el ultrasonido, entonces la compañera que hizo el trabajo de ultrasonido dijo; de por si lo tomamos de lado.  Entonces el doctor dice; ahí está, ahí donde reflejó  parece que entonces que hay dos, porque no se tomó de una forma como debe de ser la fotografía pues ¿no? Y entonces ya ahí el compa, el padre pues así del bebé ya empieza a comprender  pues que hubo una falla, un error pues de la manera como se hace el trabajo por parte de la promotora de salud zapatista pues ¿no?

De ahí nosotros sacamos  ahí eso de que entonces no podemos decir; nosotros de que no  esto  es su culpa del pinche capitalismo esto, porque ya  no es del capitalismo, es de la ciencia que hizo falta, de que una falla, no depende ya  y eso no podemos decir, es que no saben, es que robaron los del hospital  porque es del mal gobierno, no podemos decir.

Reconocemos pues así que nos faltó, que nos falló como zapatistas pues no tiene que ver nada así de que si somos autónomos  y que por eso no podemos fallar, fallamos en la ciencia.

Entonces, pero así muchas otras cosas pues y eso el Viejo Antonio pues no tuvo la oportunidad porque ya pasó, pero gracias al Viejo Antonio que tuvo resistencia, rebeldía en que no los mataran pues.

Entonces es como por ejemplo; a este que les está hablando  pues, que se llama Moisés, ese Moisés se ha cambiado tres veces. Porque ese Moisés que estaba en su pueblo si hubiera que sigue Moisés en su pueblo pues no está hablando aquí con ustedes ¿no? ¿Y cómo estaría ese Moisés si hubiera que está en su pueblo? Quién sabe. Ni el mismo lo sabe.

Bueno. Pero entonces lo que fue Moisés pues en su ya fue, ya paso y luego Moisés entra en la organización clandestina,  ahí si cambió ya otra vez ahí Moisés, ya no es lo mismo Moisés en la clandestinidad como cuando estaba en su pueblo.  Luego entonces Moisés sale,  aprendió, ya no vamos repetir, aprendió la ciencia de lo que aplico pues en el 94 y después de aquí a  23 años después ya no es lo mismo Moisés en la clandestinidad como ahora está 23 años a la luz pública de lo que hizo junto con sus compañeras y compañeros ¿no?

Entonces Moisés horita ya, hoy 3 de enero de 2017 ya ve otras cosas este Moisés, ve muchas cosas este Moisés ya no es lo mismo lo que veía antes, los diez años de la clandestinidad, cambia, nada mas de que hay que estudiar científicamente, con ciencia ese cambio que se hace si es para hacerle un bien al pueblo, para querer más la vida pues.

Entonces, pero ¿qué vamos a hacer con eso de que nos damos cuenta ciencia y científicamente que hay una cosa que está mal? ¿Para qué queremos que solo nada más decimos de que está mal y luego ahí nomas quedamos ahí?

Entonces eso es lo que les pasa  nuestros compañeros y compañeras, de que topan esas necesidades, necesitan eso,  no para su bien de unos y unas sino para miles quizás para los millones que somos aquí en este país que se llama México y tal vez se puede volar y se va en otro mundo pues ¿no?.

Porque hoy pues 23 años después hay muchas cosas de lo que ya están haciendo pues en la práctica los compañeros y topan esa necesidad. Necesitan teoría y necesitan práctica. A nosotros los indígenas nos vamos mucho a la práctica, o sea en la práctica nos convence ora si ya no nos da sueño para escuchar la teoría,  porque si nomás es puro bla, bla, bla, bla,   y empieza hora si el sueño,  pero si es en la práctica ahí si, nuestros ojos son muy fijos porque estamos viendo como lo está moviendo que le está haciendo así, y si nos gusta y si lo entendemos de que eso va a resolver muchas de las necesidades, ahí si estamos con los ojos ahí más listos que como una águila.

Entonces y cuando vamos en la práctica y vemos que si, de por si resuelve las necesidades empieza hora si ¿y si lo hago así que puede salir aquí? ¿Y si lo hago así que va suceder? ¿Será que no nos pueden enseñar más? ¿Será que no nos pueden decir más cómo? Entonces ya se necesita ahí la teoría que se dice porque ya nos anima  mucho ahí porque ya lo vimos que ya lo resolvió las necesidades o los problemas cuando nos enseñaron en la práctica.

Es ese problema que tenemos pues de que a veces nos cuesta mucho dar la teoría pero si lo hacemos en la práctica. Que quizás pues así entonces ahí se puede ver si hay eso, como imagen pues que se puede ver porque está en la práctica por ejemplo eso de que hora les voy a recitar porque prácticamente pues me han obligado nuestros compañeros y compañeras tener en la cabeza pues.

Tienen su gobierno autónomo mujeres y hombres y están luche y luche para que sean mite y mite, si son 40 miembros la Junta de Buen Gobierno 20 mujeres y 20 hombres, y si son 20 miembros los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, 10 mujeres y 10 hombres y así. Y entonces hacen su trabajo con lo que han entendido de los 7 Principios  del Mandar Obedeciendo. Hacen suyos, suyas así la palabra Democracia que es el pueblo la que manda y el gobierno la que obedece. Sus leyes, los discuten mujeres y hombres, tienen ya, este, la educación de cómo pensaron lo que deben aprender pues así los niños y las niñas, o lo que tienen que aprender los promotores de educación, depende lo que necesitan sus pueblos. En este caso, pues así este que se dice que la primaria, otros Caracoles dicen primer nivel, pero en ese caso ahí eso, los compañeros, las compañeras, los papás pues, las mamás, dicen; lo que quieren es que aprendan leer bien a mis hijos, que sepan escribir cómo se escribe papacito y mamacita, eh. Y entonces, han visto pues ahí eso de que entonces, ahora pues así pues, los jovencitos ya han aprendido un chingo, pues. Eso que ya les digo pues, así del área de salud, ahí hay varias pues este, o sea, en la salud autónoma hay varias áreas de trabajo ahí eso pues, ahí está también siguen con las plantas medicinales pues, y ahí han detectado pues varias necesidades pues, porque ellos quieren saber; dicen por ejemplo, cuando esta verde pues, la planta, o la cáscara o la raíz, ¿qué tanto de sustancia tiene, y cuándo se seca, conserva o no conserva, pierde o no pierde su sustancia? Pero es ahí donde nosotros ya no podemos ahí eso pues, pues porque se necesita ahora sí ya la ciencia de hacer estudio en laboratorio, y ahí eso pues, y muchas cosas así, ya eso.

Ya tienen pues así sus radios comunitarias pues, que ahí este se les quema las piezas pues así del aparato, quieren saber así pues cómo se resuelve, quieren escuchar pues así las demás comunidades, así pues de la señal pues, que llegue pues, de lo que están produciendo pues ahí, de lo que están emitiendo pues ahí, pero no llega la señal pues. Entonces, se preguntan pues las  locutoras, los locutores, ¿será que no hay una forma de cómo inventar para que tenga más fuerza, dicen, para que llegue más allá? Entonces, pero eso nunca lo, nunca había soñado así pues los papás, mamás, no la había, no lo había pensado Moisés ahí eso cuando estaba en su clandestinidad pues eso. Cambió, y ahora resulta de que entonces esos jóvenes y jóvenas, porque es que estamos trabajando pues con los compañeros, entonces nos dicen hay esto, hay esto,  hay esto, y es ahí  donde Moisés pues entonces ya no puede decirle de que entonces este, porque es muy fácil, como mando pues, ay ya cállate, vete a trabajar, ve a ver tu milpa, vete al … ¿no?, pero es que se entiende la necesidad, porque entonces por eso estoy diciendo que Moisés no es lo mismo que cuando estaba en la clandestinidad que ahora 23 años en que está pues, este, con los pueblos, con su gobierno autónomo pues.

Bueno, ahora de que entonces este, estamos, estuvimos hablando pues, hace más de un año de lo qué es la hidra capitalista, el monstruo, nosotros pues así con nuestros compañeros y compañeras en los pueblos, es que en serio, pues lo estamos viendo, como que ahí nomás empezó a brotar cuando mencionamos pues, así de la hidra; entonces los compañeros y las compañeras de los pueblos dicen la forma de cómo vamos a resistir esto, es de que, debemos tener alimento y debemos tener medicina para poder enfrentar esto. Entonces, este, y es ahí donde empiezan ahora sí, seriamente a pensarlo de que entonces, cómo vamos a hacer ahí en la tierra donde ya no da, por más que estamos trabaje y trabaje y trabaje, ya no; entonces, por ahí han escuchado pues que este, que hablan del boro, del magnesio, del azufre, de molibate…, molibaleno, o algo así, o zinc, o el pH, pero sólo saben de que dicen que es para que se le pueda ayudar a la tierra, pero cómo voy a saber aunque lo agarro un pedazo de tierra allí, cómo voy a saber de qué es lo que necesita, ¿no? Entonces, este, preguntan pues así los compañeros eso; oye, pero, ¿entonces, quiénes son los que estudian esto, quiénes son los que dicen esto? O sea, en varios lados empieza pues a salir pues la necesidad, la demanda de querer aprender, de cómo pues, este ayudar pues así a la tierra, sin que se dañe pues, ¿no?

Entonces, este, entre muchas otras cosas hacen, necesitan, buscan los compañeros. Antes de esto, antes de que se desarrollaran más esas necesidades, había otros compañeros que lo están viendo de que viene algo de demanda pues sobre cómo construir la autonomía ¿no? Por ejemplo, un grupo de compañeros pues, ven que se está gastando mucho pues este gasolina por generar pues así la luz en el caracol, así, este, empiezan a imaginar pues así de que bueno, pues, ¿por qué la gasolina hace que gire el motor y hace que entonces, este, produzca pues así la luz, la energía? Entonces, dicen, entonces quiere decir de es que es cosa nomás, de que hay que girar el motor; entonces, dicen, si es así eso, ¿por qué no vamos a adaptar, busquemos la forma, de cómo adaptar ahí donde se arranca pues, el motor? Con ese trapich de agua, o sea donde muelen la caña, entonces con un canal de agua y entonces, tiene sus ruedas con sus cajones donde llega el agua, entonces lo va girando, pues eso; entonces busquemos la forma de cómo adaptar el motor o sea, el generador. Y lo hicieron, y este, pero fue muy lento, entonces de ahí eso ya no pudieron pasar ahí eso porque ya no supieron cómo multiplicar, ni sé pues cómo se dice pues. Entonces, ¿dónde están los que tienen ciencia de cómo hacer eso, pues? Porque ahí eso ya no se necesita pues este, petróleo para sacar gasolina o para sacar gas, para sacar aceites, sino ya es la propia naturaleza que se aprovecha pues ahí eso, pues. Entonces, una parte no, porque las piezas del motor, pues son fierros, son plásticos y todas esas cosas pues.

Tienen muchas ganas pues así pues, los compañeros y las compañeras, de aprender nuevas cosas pues. Siempre y cuando pues así de que, este, los encuentre quién le enseñe pues, pero, que no, porque ya no es como antes pues, así, ahora pues así los jóvenes, las jóvenas como antes de su tiempo, pues así del Viejo Antonio, pues. No se van a dejar si es que no les resuelven su pregunta de lo que se le dice pues, o lo que están preguntando y si la respuesta no es así, no van quedar contentos, y peor de que entonces, se le dice otra cosa pues. Por ejemplo, eso de que este, cuando termino la escuelita en 2013-14; entonces, en una Asamblea, se hizo pues así la evaluación y entonces ahí salió pues ahí eso de que uno de los alumnos decía de que pues, de qué bueno de que somos indígenas, ajá, que nunca hay que perder ser indígenas, y que por lo tanto, entonces, y ya no son mero indígenas, porque tienen zapato, quitan ese zapato, tienen que tocar con la piel, con el cuero de los pies, así van a mantenerse ser indígenas. La Asamblea ahí dijeron, pues ahí  eso, ese quien lo dijo eso, hay que llamarlo, y cuando es el tiempo de la lluvia, que cuando hay mucho lodo que a veces, se hunde los pies, así de 50 a 80 centímetros y que no te das cuenta de que ahí hay vidrio, o hay piedras filosas o de que hay estacas ahí, pues, ¿a ver que camine ahí? Y luego dicen, pues nosotros trabajamos pues en el monte y le vamos a pedir de favor que quite su ropa y que trabaje desnudo, a ver si sí es cierto.

Yo les estoy contando, porque entonces ya no se dejan, porque ya no, si logran entenderlo bien de lo que se dice que no es por ahí que les resuelve su necesidad, simplemente le dice: a ver, hazlo primero lo voy a ver.

Entonces, este, quiere decir de que entonces, tiene que ver pues este, pues ustedes, pues así hermanos, compañeros, compañeras, hermanas, como aquí han dicho pues, que están viendo pues, de que sí realmente ven que está cabrón, entonces, hay mucho trabajo. Primero entonces, qué es lo que se tiene que hacer pues, entre ustedes, pues, como que estudian la ciencia de lo científico, ¿qué es lo que se tiene que hacer? Y más ahora pues, así que tienen preguntas los compañeros y las compañeras de que hay que responderles, ora sí que científicamente pues, no. Y este, y más eso, de que entonces quieren aprender, o sea, quieren la práctica, es otro pues, trabajo pues ahí eso pues, porque solamente así los compañeros y las compañeras sí van a sentir de que entonces, se les está enseñándole en la práctica de cómo posiblemente se podría, pues, resolver, de las necesidades que se presentan o de lo que se necesita; nada más que ahí eso, hay que tener cuidado de que no es un engaña mentiroso pues, porque ahí sí eso, entonces no es lo que se quiere pues, eso. Quieren ver resultados de lo que se dice pues.

Para eso pues, entonces, pues, según lo que estamos aquí escuchando aunque falta que se termine, vemos, sentimos, que con esta práctica que estamos  haciendo aquí ahora, ora sí que pues, se entiende de que estamos haciendo doble esfuerzo, pues, ¿no? Porque, por ejemplo; he escuchado pues acá, que cuando están participando así pues como científicos, se están hablando entre ustedes, como científicos. Y la idea era de que le hablan a las compañeras y a los compañeros, entonces, pues lo compañeros, entonces, ¿qué es lo que está diciendo? porque se están hablando pues de científicos a científicos, pues. Y luego, a los participantes intentan pues así de pues hablar con los, las delegados,  pero allá ustedes, están escuchando de que entonces a lo mejor quieren debatir de lo que está diciendo pues, la participante o el participante, entonces, estamos en una necesidad pues. Entonces, lo que vemos ahí eso, como que conviene que entonces hagamos otro encuentro como dice este, la compañera pues, así de que, para que entonces ahora sí de científicos a científicos, científicas a científicas, o sea, se hablen pues, y queremos ver cómo es que lo discuten, queremos escuchar, final de cuenta, cómo logran sus acuerdos como las comunidades. En las comunidades, en los pueblos, se agarran, y final de cuentas, entonces dicen, orele, ya nos vamos a soltarnos porque ya tenemos un acuerdo, es lo que hacen. Entonces, queremos aprender pues, sino cuándo vamos a aprender de ser científicos, científicas.

De la ciencia, creo que es algo de ciencia eso que ya les platicamos, pues acá, hay un pequeño nuevo sistema de gobierno que tienen los compañeros, chiquito, pero entonces este, ahí están aplicando ahí, la ciencia, pues así los compañeros y es por eso  nos ha obligado con esa cosa chiquita que están haciendo pues, así los compañeros y las compañeras, por eso aquí nos estamos platicando ahora pues, gracias a esa ciencia de gobernarse en sí mismo, así pues los compañeros.

Entonces, no sé cómo ustedes la vean, pues este, a lo mejor está muy lejos aquí para el diciembre que hagamos ese encuentro pues, para que los veamos cómo hacen pues el debate así, pues entre ustedes y a ver qué acuerdo sale ahí sobre qué hacer o cómo hacer, a parte, que si así pudieran, ya así por colectivo o por individuo según pues cómo es que están, que de alguna manera nos pudiéramos llegar de acuerdo a que vengan; váyanse en el Caracol, pongan ahí su taller, namás que si nos van a pedir laboratorio pues, más que el hacha y el machete, y el…, porque no tenemos laboratorio pues, si ustedes lo traen pues bienvenido, pues. Ahí sí, no va a faltar pues el pozolito pues, agrio, pero sí hay pues, el frijolito o la verdura y no va a faltar pues, alumna, alumno; que tienen ganas así pues, de aprenderlo pues; sobre todo, la práctica como les digo pues.

Entonces, ese es el problema que les presentamos, que cómo se le puede ayudar así a los compañeros que necesitan, no sólo de eso, de nada más de la medicina, de la tierra, sino muchas otras cosas más pues, que ahí lo verán ahí eso de cuando vengan, cuando vayan pues, en el Caracol, en los Caracoles, ahí van a ver ahí, oye de cómo se puede hacer esto y luego lo otro y lo otro, ahí van a ver ahí eso, lo que pasa es que no soy técnico, no soy ingeniero, soy científico vas a decir ahí pues eso pues, es que hay muchas cosas lo que ya ahora sí lo necesitan los compas, pues.


 Entonces, tienen pues algunos meses como para que la piensan y que nos la manden pues, sus palabras, sus pensamientos y sus planes para que así se viera pues este fruto, pues, de lo que estamos haciendo y más eso de que pues nos vayamos poniendo de acuerdo de que así lo ven, pues de que para diciembre sea pues el encuentro, pues, así entre ustedes, y que veamos dónde o le pedimos pues, aquí al compañero, pues el Doc, si es acá o cómo pues, sería pensarlo ahí eso pues. Eso es lo que les queremos platicar pues, compañeros, hermanos y hermanas, muchas gracias.

Comunicado del Movimiento Ecuménico Por Los Derechos Humanos- MEDH

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